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El pequeño apartamento de Sirius estaba desordenado, como siempre, con un par de zapatos tirados en el pasillo y un montón de revistas de Quidditch apiladas en la mesa de café, y una que otra revista muggle de modelos. La luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas, James miró a su alrededor, sin querer ver a su hermano de otra madre frente a él, simplemente no quería afrontar la situación.
—¿Qué me estás diciendo, Sirius? —dijo James, exaltado, mientras sus manos temblaban ligeramente. Iba a llorar a ese punto de su vida, en definitiva iba a llorar.
Sirius, sentado en el borde de su cama, tenía los ojos vidriosos, mientras sus manos estaban a cada lado de su cabeza, estaba ansioso, y quería gritar, estaba asustado y la reacción de James no estaba ayudando en la situación.
—James, te lo he dicho varias veces ya —respondió él, su voz un susurro entre la frustración y la ansiedad que sentía.
—No, no puedo aceptar esto, Sirius. Debes deshacerte de eso. Lily está embarazada, no puedes simplemente, simplemente llegar y arruinar todo. Tú más que nadie sabes cuánto he trabajado para tener exactamente lo que quiero —dijo James, mientras se jalaba el cabello con desesperación, sentía como si su vida se estuviera desmoronando frente a él poco a poco, como si hubieran encendido una llama y ahora estuviera consumiendo toda la imagen de su vida perfecta.
Sirius respiró hondo, tratando de calmar su propio torrente de sentimientos. Quería gritarle a James, decirle que no era su culpa solamente, y mucho menos porque sus palabras parecían golpes directos a su corazón.
—¿Sabes lo que significa lo que me estás pidiendo, James? —dijo, su voz temblando con enojo, estaba serio, era una de las situaciones más serias que jamás había enfrentado Sirius, y la reacción de James, era pedirle algo de esa magnitud.
—Sí, lo sé, y por eso te lo pido. Sirius, te amo, Merlín bendito que lo hago, pero amo aún más a Lily —el tono de James se tornó más suave, casi suplicante. Sirius suspiró, ya sabía que esto era una verdad innegable— No puedo simplemente perderla por lo que hicimos.
—¡Pues lamento decirte que no lo haré! —Sirius se levantó de la cama, sus ojos chispeantes de rabia, tenía su varita en mano, preparado para lanzar hechizos si era necesario.
—¡SIRIUS! —gritó James, sintiendo que la situación se escapaba de sus manos.
—No, James, no lo haré. Simplemente me pides renunciar a mi núcleo —Sirius se cruzó de brazos, su postura defensiva sentía que si se soltaba, iba a comenzar a lanzar hechizos y podrían llegar a una situación que ninguno de los dos quería.
James comenzó a dar vueltas por el pequeño apartamento, sus pasos resonaban en el suelo de madera.
—Bien, deja que tu madre se encargue —dijo, su voz cargada de sarcasmo.
—¿Qué? ¿Estás loco? —Sirius jadeo entre bufidos, incapaz de comprender la lógica detrás de la sugerencia. Prefería lanzarse cruciatus directamente a sus pelotas antes de pensar en su madre para absolutamente cualquier cosa.
—No, tienes razón, es una mala idea. Entonces, ¿Qué hacemos? Si Remus se entera, se enojará con nosotros. A Peter se le puede salir, y Lily nos cogerá de las bolas a ambos —Sirius se lanzó a la cama, frustrado, dejando escapar un profundo suspiro.
—Has dicho que esto no se consideraría infidelidad en el mundo muggle —dijo Sirius, Analizando la situación que los estaba envolviendo.
James lo irrumpió antes de que pudiera terminar— Sí, pero no cuando hay un bastardo en medio, el mundo muggle ve peor a los bastardos que nuestra comunidad según me ha contado Lily—dijo, su voz exaltada mientras dejaba caer su cabeza en la mesa, sintiéndose derrotado.
—Agradece más bien que termine siendo yo el gestante y no tú. Ahí tendrías que explicarle solo a Lily. Esa pelirroja da miedo —ambos asintieron mientras suspiraban, el humor oscuro deslizándose entre sus preocupaciones.
—¿Qué haremos? —preguntó James, su voz más suave, luego de varios minutos de silencio entre los dos.
La mirada de Sirius se suavizó al ver la angustia en el rostro de su mejor amigo, su hermano. Suspiró y miró a James fijamente, buscando una solución hasta que recordó a su madre hablando una vez con su prima Andrómeda respecto a lo que había hecho una de las amigas de dromeda.
—Bien, haremos esto. Diré que es mío, un día salí y me encontré en la puerta de mi casa al bebé —comenzó a esbozar un plan, mientras una sonrisa se instalaba en su cara—. No nos preocupamos por el árbol de mi familia porque, como no nos casamos, no aparecerá, y Lily no revisa tu árbol así que estaremos seguros ahí hasta que se nos ocurra algo mejor.
James lo pensó, la idea comenzando a tomar forma en su mente.
—Podría funcionar. ¿Estás dispuesto a hacer eso? —preguntó, su voz llena de una mezcla de esperanza— Será difícil ocultarlo y no podría estar contigo todo el momento.
Sirius se encogió de hombros, una sonrisa traviesa en sus labios.
—Vamos, sería divertido burlarme así de mi familia. Además, no pudimos obtener el permiso para hacer la unión de sangre para ser hermanos, así que veamos esto como un rito para ser familia —hizo comillas en el aire, su tono burlón aliviando un poco la tensión.
—Nadie más que nosotros sabrá sobre el bebé. Y se acabaron nuestros encuentros rápidos —Sirius bufó, pero asintió, sintiendo que estaban en el camino correcto.
—Bien, y siempre podemos decir que eres el padrino del bebé, así nadie preguntará si vienes a visitarlo, porque espero eso —James rió, sintiendo que la risa compartida era un bálsamo para su ansiedad.
—Obvio, podrás llevar a nuestro hijo a la casa. Después de todo, nadie preguntará si decimos que nuestros hijos serán los hermanos que tú y yo nunca pudimos ser —ambos comenzaron a reír de forma cariñosa, sintiendo que la carga se aligeraba un poco.
Al final, cuando James terminó de beber el té, ambos se pusieron de acuerdo en que James podría decir cosas sobre su hijo utilizando el papel de padrino.
—Entonces, acordado —dijo James, sintiéndose un poco más ligero.
—Sí, nada nos debe preocupar. Después de todo, nuestro bebé se criará como un hermano para el tuyo con Lily. Y cuando sean mayores y nosotros muy ancianos, podemos decirles la verdad, tal vez cuando Lily haya muerto y solo debamos preocuparnos de su fantasma —James miró a Sirius, y ambos bufaron.
—Acordado, hermano. Esto es una señal de Loki, causará muchos estragos. Hay que darle ofrendas, sabes lo que significa —Sirius sonrió de la misma forma que James, sintiendo que la locura que estaban a punto de desatar iba a ser la mejor de todas.
—Festival de bromas —respondió James, mientras ambos se reían, James abrazo a su hermano de alma.
