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Español
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Published:
2024-02-29
Updated:
2026-03-17
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1,085,014
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193/202
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Cuando el tren viaja

Chapter 193: Capítulo 182

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Esa tarde, la guacamaya de Meng-Yao llegó volando al traer una nueva carta. Meng-Yao le ofreció su brazo para ver el contenido. Sin embargo, antes de que pudiese leer de quien provenía, un conjunto de pasos llamó su atención.

De pronto, varios hombres armados hasta los dientes se aparecieron alrededor de la cabaña. Dos grupos de diez hombres lo rodearon desde ambos laterales; por la izquierda y la derecha. Su expresión despreocupada cambió a una solemne al visualizar que por dónde quiera que mirará había un ejército de guardias acorralándolo.

La situación se convirtió en una muy seria de improvisto. Meng-Yao jamás esperó ser rodeado por un ejército entero en la tranquilidad de su cabaña. Cualquiera que estuviera en su posición se hubiese asustado de sobremanera, sus piernas temblando sin parar, su corazón a punto de salir de su pecho, pero Meng-Yao no era alguien así.

Su expresión gestual lo decía todo.

--Disculpe la infraganti invasión a su hogar --El primer guardia Nie alzó ambos brazos y luego se hincó de una rodilla--. Pero nuestro líder quería venir a verlos.

"¿Su líder?" Se preguntó Meng-Yao en mente, aunque luego un hombre bastante diferente a la mayoría de los guardias que rodeaban la zona se hizo ver con un gran sombrero verde, además de su llamativo abanico que le brindaba frescura en estas tierras remotas y tropicales.

--¡San-Ge! --Nie Huaisang sonrió ampliamente al ver que se trataba realmente de Meng-Yao-- ¡Por fin nos volvemos a ver!

Después de varios minutos desconocidos, los guardias más allegados a Nie Huaisang se encontraban sentados en el sofá de la humilde cabaña mientras que los demás custodiaban los alrededores en las afueras.

--No puedo creerlo, San-Ge... ¡No puedo creer que estén viviendo en los territorios de Qinghe Nie! Me hubiera gustado saberlo desde antes, ¿Sabes?

Nie Huaisang se había sentado bastante cómodo en una de las sillas de la mesa de la cocina. No había parado de alardear sobre la felicidad de haberlos encontrado.

Meng-Yao lo único que hizo fue sonreír, pero esa sonrisa no guardaba para nada felicidad. Es decir, era una agradable sorpresa encontrarse con Nie Huaisang. Al fin y al cabo, estaban en Qinghe Nie, y una situación así había pasado varias veces por su mente. Sin embargo... No era su naturaleza confiar en las circunstancias tan espontáneas.

La cantidad de guardias Nie custodiando la zona parecía confiable y segura, pero él lo sentía como si estuvieran custodiando la entrada para que ni él o Mo Xuanyu pudieran escapar. Parecía que era cuestión de tiempo de que los capturarán para llevárselos detenidos.

--San-Ge, ¿Por qué nunca me enviaron una carta para avisarme que estaban aquí? Pude haberlos ayudado a asentarse en mis tierras. Por cierto, ¿Dónde está el hermano Mo? ¡Quiero verlo!

Nie Huaisang no paraba de hablar con una extenuante sonrisa en sus labios.

Meng-Yao no sabía qué debía responder primero. Aunque, ante la mención de Mo Xuanyu, siempre iba a escoger ese tema de conversación primero.

--A-Sang... A-Yu está durmiendo. No es conveniente que lo despertemos ahora. Es más... --Meng-Yao vertió el té recién hecho en la tetera, y luego se sentó a su lado para decir-- ¿Quieres un poco? Es uno de mis tés preferidos.

Nie Huaisang asintió bastante alegre por la situación. Apenas lo iba a probar, el primer guardia Nie se apresuró en detenerlo.

--Su Alteza, déjeme probarlo primero.

No esperó ni un segundo para bebérselo por completo, sin importar que estaba caliente. Después de un minuto sintiéndose bien, sin síntomas raros de envenenamiento, hizo un asentamiento firme.

--Es confiable, puede proseguir.

Nie Huaisang le sonrió, pero una vez dejó de mirarlo, esa sonrisa se desvaneció, terminando por ver a Meng-Yao con una mueca un tanto avergonzada por lo exagerado.

Meng-Yao no hizo más que desviar los ojos con un claro gesto de "innecesario...", apretando sus manos sobre las rodillas, terminando por tomar aire por la boca para decir. --Eres el líder de Qinghe Nie. Lamento la pérdida de Da-Ge.

Nie Huaisang agachó la vista ante sus condolencias, terminando por agitar su abanico para no caer en tristezas. --No pasa nada, San-Ge. Él... hizo lo mejor que pudo para acabar con esa escoria de Xue Yang.

Meng-Yao asintió lento. --Entre tantas cosas, no me he tomado un tiempo para pensar sobre eso. Ni siquiera he podido hablarlo con Er-Ge.

Nie Huaisang no quería tocar ese tema... Sentía que la mención de Lan Xichen le incomodaba a pesar del tiempo. Con ese pensamiento, imaginó que debía girar la conversación a una más ajustada a su favor.

--No pasa nada, San-Ge. Cada quien está haciendo su vida, y yo... Bueno, no se me ha hecho fácil liderar Qinghe Nie, pero he tenido mucha ayuda con respecto a mis hombres. Gracias a ellos he sabido un poco qué hacer.

--Es bueno oírlo.

Nie Huaisang asintió. --Aunado a todos los cambios, me sorprendió mucho que tú... Jin Zixuan... Ah... Bueno...

Meng-Yao soltó una risa baja. --Puedes decir cualquier cosa sin tapujos. Al final de todo, ya no soy el líder de LanlinJin.

--¿Por qué, San-Ge? --Nie Huaisang preguntó aquello por impulso, bastante interesado en conocer el chisme a profundidad--. Jin GuangShan ya no está como para controlar tu vida y la del hermano Mo. Tenías el poder de todo un país para reconstruirlo, comenzar de cero. ¿Por qué abdicar?

Meng-Yao bebió un poco de su té.

Nie Huaisang lo miró atentamente, queriendo una respuesta, pero tal parece que Meng-Yao no tenía intenciones de responder. --¿San-Ge? ¿Por qué lo hiciste?

--Existen infinidades de excusas que me ayudarían a justificar mi decisión. Fácil podría decirte que no me correspondía el legado, que la carga que me dejó Jin GuangShan era absurdamente irremediable, que liderar LanlinJin y Qishan Wen al mismo tiempo era una tarea sobresaturada, pero... no --Meng-Yao bebió otro sorbo, dejando la taza sobre la mesa--. Tan solo existe una razón: Mo Xuanyu.

Nie Huaisang no comprendió. --¿Mo Xuanyu? ¿El hermano Mo?

Meng-Yao asintió.

--No entiendo --Nie Huaisang añadió bastante extrañado al respecto--. El hermano Mo hubiera vivido como un rey a tu lado. Incluso, lo pudiste haber nombrado tu mano derecha. No creo que...

--Él ya es un rey --Meng-Yao añadió sin ninguna pizca de vacilación en sus palabras--. Esta cabaña es su hogar. No es un palacio, pero puedo transformarlo en uno si él lo quiere. No hay sirvientes, pero puedo servirle cuántas veces quiera. ¿Entiendes?

Nie Huaisang contempló el lugar para nada lujoso mientras ponía la punta de su abanico debajo de su mentón, asintiendo levemente con los ojos achicados. --Entonces... ¿Te fuiste solo por él? ¿O lo hiciste por ti?

Meng-Yao esbozó una sonrisa. --Fácilmente puedo decirte que lo hice por mí, pero, en realidad, pensé en él todo el tiempo.

Con la puerta semiabierta de la habitación, Mo Xuanyu se había quedado inmóvil y en silencio al escuchar que Meng-Yao estaba conversando con alguien en la cocina. Jamás imaginó que se tratará de Nie Huaisang, aunque, lo que realmente le sorprendió no fue eso, sino lo que Meng-Yao estaba diciendo.

--San-Ge, Mo Xuanyu no peligraba en LanlinJin, peligrabas eras tú.

--Es cierto --Meng-Yao añadió con tranquilidad--. Sin embargo, las consecuencias que hubiese enfrentado con respecto a la masacre en el Palacio Jin, nunca iban a ser tan devastadoras como exponer a Mo Xuanyu a vivir en un palacio contaminado. Desde que él regresó a mi lado, siempre tuve presente de que no podía obligarlo a vivir en un lugar donde le traería malos recuerdos. Así tuviera el control total de un país, con la facilidad de enfrentarme a innumerables juicios y salirme con la mía, quedarme nunca iba a ser más importante como darle a Mo Xuanyu una buena calidad de vida.

Mo Xuanyu sintió su corazón palpitar fuerte ante sus palabras. Sumergido en la oscuridad de la habitación, solo una tenue luz entrando por la ventana, se quedó de pie hasta que se deslizó despacio por la pared, terminando por tomar asiento en el suelo con las piernas recogidas entre sus brazos, siguiendo escuchando.

--Una vez, Mo Xuanyu me propuso escapar juntos del Palacio Jin --Meng-Yao siguió diciendo--. En ese momento creí que estaba diciéndome la locura más grande del mundo, imaginando que nunca asumir el cargo de líder sería absurdo, pero después de todo lo sucedido entre nosotros... Me di cuenta que quién siempre estuvo equivocado era yo.

Nie Huaisang se rio. --El hermano Mo sí que es atrevido. Desde hace tiempo te quería alejar de las responsabilidades de un líder --Suspiró profundo mientras se abanicaba--. Ojalá Da-Ge hubiese sido menos intenso al respecto...

Meng-Yao no dijo nada, pero sí sonrió ampliamente. Después de servirse un poco más de té, se dio cuenta de que se estaba acabando, así que lo dejó.

--¿Por qué no lo terminas, San-Ge? Está muy bueno.

--Lo dejaré para que A-Yu beba una vez despierte. No quiero que se pierda lo bueno que me quedó.

Mo Xuanyu le echó un vistazo al orillo de la puerta al escuchar aquello.

--San-Ge... --Nie Huaisang habló con un deje de incredulidad-- ¿No crees que estás... ¿Cómo decirlo? ¿Consintiendo mucho al hermano Mo?

--¿Algún problema con eso?

--Por supuesto que no, pero... ¿No crees que deberías dejar que se divierta un poco con su independencia? Estoy seguro de que el hermano Mo puede hacer otro té más tarde.

--Yo sé cómo le gusta --Meng-Yao respondió sin vacilar-- ¿Por qué lo haría él, si puedo hacerlo yo?

Nie Huaisang sintió que la forma cómo Meng-Yao hablaba de Mo Xuanyu era extraña. Entendía perfectamente que estuvieron mucho tiempo separados, y que después de desertar de LanlinJin estaban más unidos que nunca, pero Meng-Yao hablaba como si estuviese hablando de alguien más. De alguien que merecía sus mejores tratos, al punto de tratarlo con guantes de seda.

El rostro de Meng-Yao, de hecho, cambiaba al mencionarlo. No estaba seguro de cómo nombrar lo que estaba percibiendo en él, pero, justo cuando quería preguntar otra cosa, escuchó una pregunta bastante particular:

--¿Ge-ge?

En el momento que ambos escucharon aquello, Nie Huaisang giró hacia él, al igual que Meng-Yao.

Meng-Yao le dedicó una suave mirada al verlo salir de la habitación. Sin embargo, de lo que jamás se esperó es que Nie Huaisang se pusiera rápidamente de pie y se le haya abalanzado.

--¡Hermano Mo! ¡Hermano Mo! ¡Qué feliz estoy de volver a verte!

Nie Huaisang no paró de abrazarlo con fuerza. Mo Xuanyu se vio sofocado de un momento a otro, queriendo separarse por la falta de aire, pero Nie Huaisang cada vez se lo impedía. Justo cuando creyó que iba a asfixiarse, Nie Huaisang lo soltó con una gran sonrisa.

--¡Hermano Mo! ¡Tenemos mucho de qué hablar! ¡Ven, ven, siéntate con nosotros!

Meng-Yao vio todo aquello, pero al notar que Mo Xuanyu parecía un tanto complicado por la falta de aire, sin dejar de lado ese jalón brusco de Nie Huaisang al sostenerlo fuerte de la mano, se puso de pie.

Sin pensarlo dos veces, le pidió a Nie Huaisang que lo soltará, y luego le tocó el rostro al menor, evaluando si había señales de fiebre. --¿Te sientes bien, mi pequeño?

Mo Xuanyu sintió sus manos por sus mejillas, y suavemente asintió. --Sí, Ge-ge... Yo... Estoy bien...

--Ven.

Meng-Yao lo guio hacia la mesa con mucha delicadeza. Al solo haber una silla disponible, se la concedió, pero Mo Xuanyu negó.

--No, Ge-ge... Siéntate tú.

--Hazlo tú. Estoy bien.

Mo Xuanyu negó de inmediato. No quería que se quedará de pie cuando antes estaba sentado. --Ge-ge... Hazlo tú.

Meng-Yao no quería caer en una discusión frente a Nie Huaisang, así que aceptó sentarse de nuevo, pero, en eso atrajo a Mo Xuanyu sutilmente. --Siéntate en mis piernas. Encima de mí siempre habrá espacio para ti.

Mo Xuanyu se sonrojó mucho por estar en presencia de terceros como Nie Huaisang. Sin embargo, Meng-Yao manipuló su decisión, y no tuvo más opción que sentarse sobre sus piernas.

Meng-Yao sonrió, cruzando sus brazos por su cintura mientras le ofrecía un poco de té desde la tetera. --Te preparé tu té favorito. Pruébalo.

Mo Xuanyu vio el proceso de verter el líquido en el vasito, y cuando terminó, lo sostuvo para probarlo. Le encantó el dulzor deslizándose por su paladar. --Me gusta, gracias, Ge-ge...

--De nada --Meng-Yao sonrió satisfecho--. Si quieres más, me avisas.

Nie Huaisang no sabía qué estaba pasando aquí, pero fue inequívoco para él ver cómo Mo Xuanyu parecía avergonzado sobre sus piernas mientras bebía del té. Su relación de hermandad había... ¿Cambiado?

Se habían vuelto muy cariñosos a su parecer, generándole bastante confusión, pero a juzgar por que Mo Xuanyu siempre prefirió la compañía de Meng-Yao más que otra cosa, imaginó que después de tanto tiempo separados, esto era normal...

--Aprovechando que están aquí --Nie Huaisang añadió, queriendo cambiar de tema--. Los quiero invitar al Palacio Hejian. En realidad, vine por esa razón. Los quiero ayudar a que se asienten en mis tierras con las mejores condiciones.

--¿El Palacio Hejian? --Meng-Yao preguntó, sus brazos cruzados por la cintura de Mo Xuanyu-- ¿Por qué?

--San-Ge, hermano Mo, ustedes son como familia para mí. Ahora que Da-Ge no está... no ha sido fácil para mí vivir en la soledad. Este lugar... por más que sea tranquilo y aislado de la civilización, no es idóneo. En el Palacio Hejian tendrán todas las comodidades de una vida llena de lujos. Les prometo que, si viven conmigo, les daré un hogar donde vivir.

--No creo que sea necesario --Meng-Yao respondió de inmediato--. No queremos estar involucrados en la política.

--No los estoy invitando para que me ayuden con mis decisiones... --Nie Huaisang sabía qué dirían algo así, a pesar de que podría ayudarlos a darles un buen cargo dentro de su gobierno-- San-Ge, tan solo quiero entregarles comodidad.

--Ambos estamos bien como estamos ahora, la única diferencia es que... --Meng-Yao le echó un vistazo por un instante a Mo Xuanyu, recordando las últimas recaídas. Sin embargo, no veía apropiado divulgar aquello, ya que Nie Huaisang se podía agarrar por ahí para que se marcharán de aquí-- No pasa nada. Estamos bien como estamos, A-Sang. No hay necesidad de que vayamos al Palacio Hejian.

--De acuerdo... Entiendo... Pero... ¿Ni siquiera de vacaciones?

Meng-Yao negó. --Quizás, puede ser para fin de año, pero, por ahora, no será posible.

Mo Xuanyu se apoyó en su cabeza mientras rodeaba sus brazos por su cuello, poco participativo en la conversación, y se quedó así, cerrando los ojos.

--¿Tienes sueño? --Meng-Yao le preguntó en voz baja.

Mo Xuanyu asintió suavemente. Meng-Yao le propuso que fuera a dormir mientras él terminaba de atender a la visita. Mo Xuanyu no quería separarse de él, pero Meng-Yao lo obligó al querer ponerse de pie.

--Ven --Lo sostuvo de la mano--. Permítenos un momento, Nie Huaisang.

El mencionado no dijo absolutamente nada, tan solo les permitió marcharse tomados de las manos. Una vez se perdieron en la habitación, con un movimiento sutil del abanico, el primer guardia llegó y se acercó a él.

--¿Sí, Su Alteza?

Nie Huaisang no paraba de ver hacia allá con los ojos achicados. --¿Crees que una hermandad como la de ellos sea algo normal?

En el interior de la habitación, Meng-Yao cerró suave la puerta y luego lo volteó a ver. No fue posible quedarse mirándolo por más tiempo sin tocar de su rostro y luego darle un casto beso en la boca. Al separarse, le dijo. --Me alegra que te sientas mejor, pero es mejor que sigas descansando.

Mo Xuanyu asintió, teniendo un poco de duda. --Ge-ge, no me importa dónde estemos. Si tú te vas, yo me voy, si te quieres quedar, yo me quedo... Nie Huaisang parece que solo quiere un poco de compañía.

--El Palacio Hejian no es como el Palacio Jin --Meng-Yao añadió mientras le acariciaba las mejillas con sus pulgares--. Lo conozco muy bien. Es igual que el reino de GusuLan, tiene sus ventajas, pero también desventajas. Ambos reinos están llenos de reglas y... Jamás sería igual como aquí.

Mo Xuanyu comprendía la situación, agachando un poco la mirada de sus ojos.

--Allá no podrás dormir cuántas veces quieras así seas un invitado. Tampoco podrás comer de nuestras tortas, o pasear libremente con Yao Sabadell. Además... Kaite tiene a sus cachorritos. No sería idóneo que se mudé a un lugar desconocido con todos ellos todavía pequeños.

Mo Xuanyu asintió, entendiendo mejor sus razones de rechazar la oferta.

Meng-Yao se enterneció al verlo tan callado. --Ve a dormir. Yo terminaré de atenderlo.

Dicho y hecho, al cabo de unos minutos, Meng-Yao salió de la habitación y luego se dirigió hacia donde estaba Nie Huaisang sentado.

La conversación no duró mucho tiempo. En menos de media hora, Nie Huaisang ya estaba en las afueras de la cabaña con todos sus hombres, no sin antes alegrarse muchísimo porque Kaite había tenido cachorritos, una de las razones que le hizo comprender aún más el rechazo de Meng-Yao con acompañarlo al Palacio Hejian.

Sus vidas habían cambiado bastante, así que pensó que, por ahora, no era el momento de persuadirlos.

--San-Ge, si por casualidad necesitan de mi ayuda, no duden en pedírmela --Nie Huaisang dijo con una amplia sonrisa--. Espero que no perdamos comunicación.

--Ahora que estamos aquí, es poco probable --Meng-Yao dijo con sus manos atrás de su espalda--. Tranquilo. Mo Xuanyu también necesita estar cerca de su mejor amigo.

Nie Huaisang se conmovió por esa situación. --Te enviaré cartas, San-Ge. Esperaré con ansias una respuesta.

Meng-Yao asintió con una sonrisa tranquila.

Nie Huaisang se dio la vuelta con mucho estilo, elevando su abanico en mano. --¡Vámonos! ¡Es tiempo de regresar al reino!

--¡Sí! --Gritaron todos sus guardias al unísono.

--¡Esperen! --Nie Huaisang se dio la vuelta de golpe hacia cada uno de ellos, teniendo una idea-- ¿Trajeron la música?

Los guardias que estaban de últimos se apresuraron para descargar lo que tenían en sus mochilas. Sacaron los instrumentos que llevaban ocultos, emocionando a Nie Huaisang.

--¡Vámonos mientras cantamos!

--¡Sí!

Meng-Yao no podía creer lo que estaba viendo. Los guardias Nie comenzaron a tocar una orquesta con todos los instrumentos en sus manos, perdiéndose de vista por el bosque.

Antes que habían llegado tan sigilosos que ni siquiera se dio cuenta de que lo habían acorralado, ahora estaban adoptando ese comportamiento bullicioso y descuidado.

"Tal vez... estoy equivocado con respecto al Palacio Hejian" Pensó, analizando las circunstancias "Nie Huaisang no es Da-Ge..."

Se quedó varios minutos observando la caravana de hombres perdiéndose por el bosque, hasta que recordó que tenía una carta que leer.

Cuando se dio la vuelta para entrar a la cabaña, casi le da un infarto al ver a un hombre alto y fornido atrás de él, con sus brazos llenos de venas grotescas.

Meng-Yao retrocedió cuando cayó en cuenta de que se trataba de Yao Sabadell, pero su mano en el pecho no paraba de presionar esa área del susto.

Yao Sabadell solo estaba parado ahí sin hacer nada.

Meng-Yao frunció el ceño. --¿Qué quieres? ¿No deberías estar haciendo lo que te pedí?

Allí, la mano de Yao Sabadell mostró una campana que resaltaba entre sus uñas de cinco centímetros. Meng-Yao se sorprendió cuando encontró lo que había estado buscando desde ayer: La campana de Song Lan.

La había olvidado por completo en la desesperación de buscar una cura para Mo Xuanyu. Entre sus sueños, la había recordado, y le había preguntado a Mo Xuanyu dónde estaba, pero él tampoco sabía. Lo cierto es que le pidió ayuda a Yao Sabadell como último recurso, y como siempre, fue fiel a su palabra.

--No eres tan inútil después de todo --Meng-Yao alegó con la intención de ofenderlo. Es decir, quien tenía de frente era a Yao Sabadell. No era una persona grata por más que tenía tiempo conviviendo con ese ser--. Vuelve a la alacena --Le ordenó--. No tienes nada más qué hacer por aquí, y tampoco te acercarás a Mo Xuanyu.

Meng-Yao cogió de la campana y luego se hizo a un lado para entrar a la casa. Ingresó y vio a su Kaite jugando con los cachorros. Sonrió al ver esa tierna escena, terminando por ir hacia la habitación.

Cuando entró, se dio cuenta de que Mo Xuanyu estaba dormido con las sábanas cubriendo la mitad de su cuerpo. Meng-Yao sonrió para sí mismo y cerró la puerta. Se aproximó sigiloso y luego se sentó a su lado para darle un beso en la frente.

Mo Xuanyu no despertó de inmediato, se quedó inmóvil hasta que parpadeó, notando que a su lado yacía una persona que lo hacía sonreír.

--Ge-ge...

--Traje la campana --Meng-Yao le dijo con suavidad--. Debemos llamar a Song Lan para que no te vuelvan a dar esas recaídas.

Mo Xuanyu cerró los ojos al no sentirse muy conforme. De hecho, hizo un puchero. --No creo que esto se pueda quitar, Ge-ge...

--Probemos --Meng-Yao le sugirió--. Agotaré todas las opciones si ha de ser necesario --Lo acarició, despejando algunos mechones de su rostro.

Mo Xuanyu quedó feliz de que lo acariciará de ese modo. --Está bien... Haré lo que tú digas...

--Toca la campana. Esperemos que Song Lan cumpla con su palabra.

Mo Xuanyu observó la campana que le estaba ofreciendo. La cogió y sintió su superficie helada. Allí, sacudió su muñeca para hacerla sonar. Después de un par de minutos, nada sucedió.

Meng-Yao dijo --Iré afuera para ver si lo veo llegar.

Mo Xuanyu asintió ante sus palabras.

Apenas salió de la habitación, Meng-Yao se detuvo cuando observó a Yao Sabadell parado en la cocina sin hacer nada, solo mirando la habitación en silencio.

Meng-Yao frunció el ceño, pero se hizo a un lado al no tener tiempo para lidiar con él. Se dirigió hacia las afueras en la espera de Song Lan. Así pasaron los minutos, sin recibir una respuesta.

Meng-Yao agitó nuevamente la campana, pero nada... ¿Acaso este truco de la campana funcionaba? ¿Qué clase de método era este si no llegaba? Meng-Yao refunfuñó al creer que esto era una pérdida de tiempo. Sin embargo, su frustración se disipó cuando escuchó un grito por parte de Mo Xuanyu.

Meng-Yao se apresuró a ingresar. Se dirigió tan rápido a la habitación compartida que no se dio cuenta de que alborotó a los cachorros. Cuando ingresó, allí estaba Kaite, ladrándole al hombre que tenía inmóvil a Mo Xuanyu sobre la cama.

Yao Sabadell tenía una de sus manos en el cuello de Mo Xuanyu mientras que la otra inmovilizaba uno de sus brazos. Estaba prácticamente sobre él, sin darle la oportunidad de moverse a su disposición.

--¡Suéltame! --Mo Xuanyu suplicó ante el temor de ser asfixiado-- ¡Ayuda!

Meng-Yao se aterrorizó. ¿Qué estaba haciendo Yao Sabadell? Su pecho se llenó de un pánico que lo hizo reaccionar: Rápidamente, se fue hacia Yao Sabadell e intentó alejarlo de él. Lo empujó para que le quitará las manos de encima, pero el cadáver feroz era más fuerte y pesado. No había forma de quitarlo de encima si no era por una orden directa.

Sin embargo, había un problema...

¡Mo Xuanyu había dado la orden y Yao Sabadell no le había obedecido!

--¡Aléjate de él! --Meng-Yao exigió para quitarlo de encima, no soportando ver a Mo Xuanyu agonizar-- ¡Vete! --Lo empujó para alejarlo de su lado, pero Yao Sabadell no se movió en ningún momento. Más bien, eso lo obligó a aferrarse más al cuello de Mo Xuanyu.

Mo Xuanyu se estaba quedando sin aire, sin poder respirar. Meng-Yao le llegó a suplicar a Yao Sabadell, hasta tomar medidas desesperadas: Cogió de uno de los cuchillos escondidos debajo de su cama para cortarle el brazo.

Yao Sabadell quedó inmóvil en aquel lugar cuando le cortaron el brazo. Meng-Yao lo empujó con todas sus fuerzas hasta alejarlo lo suficiente, para luego quitar aquella extremidad del cuello de Mo Xuanyu. Para ese entonces, el menor no pudo soportarlo más y se hizo a un lado para escupir sangre.

Meng-Yao palideció cuando lo vio regurgitar SANGRE.

El rugido de Yao Sabadell lo alertó. Cuando giró hacia atrás, Yao Sabadell se aproximó con deseos de ubicarse de nuevo encima de Mo Xuanyu. Sin embargo, Meng-Yao lo distanció al interponerse en su camino, colocando sus manos sobre su pecho.

--¡Aléjate! ¡No te acercarás a él!

Yao Sabadell podía matarlo en cualquier momento. Meng-Yao sabía que no era rival para él, menos cuando podía desencadenar toda su furia y tirarlo hacia un lado, pero había algo dentro de su pecho que le impedía renunciar con el objetivo de proteger a su pequeño infierno a como dé lugar.

Meng-Yao se interpuso con un riesgo enorme de ser lastimado, pero no iba agachar la cabeza. Yao Sabadell le daba mucho miedo, pero ese miedo se convertía en valentía si debía defender a su pequeño.

Con el filoso cuchillo en su poder, lo amenazó al ubicarlo sobre su cuello. --Das un paso más, y no tendré piedad para arrancarte la cabeza.

Mo Xuanyu, atrás de él, siguió escupiendo sangre por la boca. Meng-Yao lo escuchaba, muy angustiado, pero no le quitaba la vista de encima a Yao Sabadell, quien parecía hipnótico al ver fijamente a Mo Xuanyu.

Con un solo brazo, Yao Sabadell cogió de la pierna del menor.

Meng-Yao se interpuso. --¡Largo de aquí! --Utilizó todas sus fuerzas para hacerlo retroceder, pero Yao Sabadell se aferró cada vez más fuerte al tobillo de Mo Xuanyu.

De un solo jalón, Mo Xuanyu fue atraído hacia donde estaba Yao Sabadell, reclamando de su atención. Meng-Yao intentó cortarle el otro brazo, pero Yao Sabadell reaccionó agresivamente. Rugió de un modo que atajó la muñeca de Meng-Yao, y de un movimiento brusco, lo lanzó hacia el otro extremo.

Meng-Yao cayó bruscamente contra la otra cama cerca de la ventana. Si no hubiese estado la cama de por medio, hubiera chocado con el orillo de la ventana y seguro se hubiese privado del dolor. Eso no significa que por haber caído sobre el colchón había salido ileso.

Su muñeca fue tan maltratada de un segundo a otro, que le estaba doliendo mucho. Sin embargo, ese dolor era lo de menos cuando regresó su vista hacia donde estaba Mo Xuanyu debilitado, siendo testigo de cómo Yao Sabadell volvía a tomarlo del cuello.

Meng-Yao palideció al ver aquello. Su muñeca derecha le dolía, pero no se iba a quedar así. Se puso de pie casi que tambaleante, cogió del cuchillo que se le había caído al suelo, y con los ojos inyectados en sangre, estaba listo para cortarle la cabeza, pero algo sumamente veloz se clavó en el cráneo de Yao Sabadell.

Como un botón de apagado, Yao Sabadell dejó de moverse. Su fuerza se perdió, y simplemente quedó inmóvil en su lugar.

Al ver la situación, Meng-Yao no esperó más para empujarlo, liberando el cuello de Mo Xuanyu de inmediato. --A-Yu, ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien?

Meng-Yao acarició su cabeza con una notable preocupación que su voz apenas ocultaba. Su corazón se angustió al no verlo en las mejores condiciones. Sin embargo, no se había dado cuenta de que otra persona había ingresado a la habitación.

Song Lan se acercó hacia ellos al ver aquel espectáculo, siendo testigo de cómo Mo Xuanyu se inclinó de nuevo hacia un lado para escupir sangre.

Con un movimiento rápido de sus dedos, le bloqueó todos los meridianos para sacarlo del sufrimiento. Al terminar de palmar de su pecho, Mo Xuanyu sintió cómo todo su cuerpo se privó ante el choque intenso de energía espiritual, terminando por perder el conocimiento.

Meng-Yao se aproximó para rozar su pulgar por la comisura de sus labios, sus ojos temblorosos, llenos de temor. --¿Qué es...? ¿Qué fue lo que le hiciste? --Se giró hacia Song Lan.

--Mo Xuanyu por poco sufrió una desviación Qi --Song Lan fue directo ante los síntomas--. Su cuerpo está intoxicado en su totalidad. Si no se trata ahora, morirá en cualquier momento.

Meng-Yao sintió que ese saludo fue horrendo. Jamás esperó escuchar ese diagnóstico tan jodido. No esperaba que Song Lan fuera tan directo con sus palabras, o tal vez sí, pero no tan pronto cuando apenas acababa de aparecer.

--Es importante que me lo lleve ahora --Song Lan sugirió--. Si Mo Xuanyu no se trata hoy, correrá con el riesgo de que, tarde o temprano, morirá.

--No... espera --Meng-Yao no sabía qué responder. Claramente, estaba aturdido--. No. Debe existir otra forma de tratarlo, por favor.

--Tendrá que venir conmigo --Song Lan se acercó a Mo Xuanyu y le dibujó algo en la frente. Justo después, dirigió su vista hacia Yao Sabadell y le lanzó un talismán que lo sellaba en su totalidad. Allí, conjuró un hechizo dónde terminó por desaparecer, llevándose a Mo Xuanyu consigo.

Meng-Yao quedó inmóvil sobre la cama, viéndose solitario de un segundo a otro.

--No... ¡Song Lan! --Su corazón se apretujo, y fue allí cuando giró hacia todos lados, terminando por ver las sábanas desordenadas del colchón debajo de sus piernas, observando también la sangre tanto en la tela como en el suelo.

Kaite observó todo lo que había sucedido desde la puerta, pero se sintió triste cuando vio a su amo perturbado. Mo Xuanyu se había ido, y no había forma de saber de él ahora que Song Lan se lo había llevado sin recetas.

Meng-Yao se resignó sobre el colchón cuando cayó en cuenta de que estaba solo, maldiciendo en voz baja mientras recorría con la vista toda la habitación aún aturdido, terminando por ver a Yao Sabadell.

A Meng-Yao se le retorció el alma: Sin pensarlo dos veces, cogió del cuchillo y lo clavó en cada uno de sus ojos con violencia. No le importó hacer un desastre en la habitación y tampoco si había perdido la cabeza. La furia lo dominó hasta sacárselos en su totalidad.

No sólo le sacó los ojos, también le rasgó el rostro, haciéndole graves laceraciones que cualquier persona moriría desangrada. Picó su rostro innumerable de veces con la punta de la navaja con la vil esperanza de mutilarlo.

No conforme con eso, le rasgó el cuello con la esperanza de ejecutarlo, pero no era tan sencillo como creía. Aun así, hizo su mayor intento para, literalmente, mutilarlo.

Cuando la ira se desvaneció un poco, se dio cuenta de que estaba manchado de fluidos y viscosidades desconocidas. Los globos oculares extraídos los aplastó con fuerza con sus zapatos, triturándolos por completo. Cuando terminó, cayó en cuenta de que Yao Sabadell era un cadáver. Así como se le extraía una extremidad, o una víscera, la podía reponer. Nada cambiaba en él, eso no le hacía daño.

--¿Qué estoy haciendo...? --Meng-Yao se preguntó ante un susurro casi inaudible al darse cuenta de que quería hacerle daño a un ser desvivido.

No había forma de hacerle daño real a Yao Sabadell, sino dejarlo inmóvil en su lugar, completamente sellado. Meng-Yao dio varios pasos hacia atrás, y como si sus piernas perdieran fuerzas, se arrodilló en el suelo, agachando la cabeza al no poder hacer nada más.

Mo Xuanyu debía ser tratado por Song Lan al fin y al cabo, pero no se esperó que se lo llevaría tan rápido. No le indicó nada, y lo peor del caso es que no sabía dónde se estaba ocultando Song Lan.

Por otro lado, Yao Sabadell atacó a Mo Xuanyu sin avisar, yendo en contra de sus órdenes. Nunca lo escuchó, y la razón, no la iba a encontrar ahora. Tampoco lo escuchó a él, y tuvo el atrevimiento de lastimarle la muñeca derecha.

El dolor en su muñeca se volvió más agudo al recordarla. Le dolió bastante después de drenar su furia. --Ahora... ¿Qué hago? ¿Dónde estará Mo Xuanyu? ¿Dónde?

El chillido de la perra se escuchó entre su agonía. Meng-Yao dejó salir varias lágrimas al no poder soportarlo. Kaite se acercó a él y frotó su cabeza en su hombro, dándole de su consuelo.

--Lo siento --Le susurró él a la perra con una voz quebrada--. Kaite, tan solo... Ustedes son la única familia que me queda...

Kaite frotó más su cabeza, queriendo darle de su cariño. Allí, lamió una de sus mejillas para limpiar sus lágrimas.

Meng-Yao sonrió levemente al sentir su lengua por su piel. --Está bien. Está bien...  Tan solo, yo...

De pronto, Kaite se alarmó al escuchar algo proveniente de las afueras, y no eran sus cachorros. Alguien había llegado, y de seguro no era Mo Xuanyu y Song Lan.

Meng-Yao se puso de pie de inmediato y se limpió cada una de las mejillas. ¿Nie Huaisang? ¿Será que Nie Huaisang había regresado después de haberse marchado felizmente con sus hombres?

Sufriendo todavía del dolor en su muñeca, recogió del cuchillo con la mano zurda, preparado para atacar si por casualidad no era él.

--¿A-Yao?

Apenas escuchó aquella voz, Meng-Yao quedó perplejo. Su corazón se agitó al no creer posible que era la voz de Lan Xichen. Cuando se asomó a las afueras de la habitación, ahí estaba él con una capucha negra cubriendo de su vestimenta.

--A-Yao --Lan Xichen sonrió. Sin embargo, su sonrisa se debilitó cuando a Meng-Yao se le humedecieron los ojos.

--Ayúdame --Le pidió--. Necesito buscar a Song Lan. Se llevó a Mo Xuanyu --Le dijo aquello sin importar que lo principal que debía hacer era dar explicaciones de lo que había pasado, ya que su ropa no parecía estar en las mejores condiciones, y mucho menos esa muñeca torcida, sin dejar de lado el largo cuchillo que sostenía con fuerza en la otra mano--. Er-Ge, ayúdame, por favor.

Esa tarde, Lan Xichen lo escuchó atentamente. Meng-Yao se dedicó en tocar la campana un montón de veces para pedirle a Song Lan que regresará, pero nada sucedió.

--¿Por qué no regresa? --Meng-Yao se frustró, y apretó la campana con su mano zurda, realmente molesto--. No es justo que se largué sin decirme, aunque sea, dónde está Mo Xuanyu.

--Tal vez, necesita tiempo --Lan Xichen fue testigo de su frustración, además de su mano lesionada--. A-Yao, lo ideal sería que te vendes la muñeca. No la puedes ni mover.

Meng-Yao sabía que tenía razón, pero el dolor en su muñeca era irrelevante en comparación a la angustia que estaba sintiendo por no saber de su pequeño infierno. No quería ni pensar en la posibilidad de que algo malo le sucediera en su ausencia. No quería pensar en nada negativo. No quería que Mo Xuanyu tuviera que pasar aquellas penurias por sí solo.

--Quiero que regrese --Meng-Yao alegó sin medida alguna--. Tan solo... Quiero que regrese.

--Confía en que él podrá ayudarlo --Lan Xichen insistió, preocupado por él--. A-Yao, recupérate para que puedas recibirlo en las mejores condiciones.

--¿Y si nunca regresa? Er-Ge...

--¿Por qué no regresaría? --Lan Xichen se puso de pie--. A-Yao, confía en que podrá ayudarlo.

Meng-Yao sintió que todo esto le abrumaba. ¿Cómo pudo haber perdido el control así? Hace un momento estaba conversando con Nie Huaisang, consintiendo a Mo Xuanyu sobre sus piernas, pero luego, sin razón, estaba sufriendo de una desviación Qi, y ya no se encontraba a su lado.

De pronto, escuchó los pasos de Lan Xichen aproximarse a su lugar, haciéndolo elevar la mirada hacia él.

--Él estará bien --Le dijo con suavidad--. Mo Xuanyu enfrentó el veneno de Xue Yang para salvarte la vida. Asumió la responsabilidad. Tal vez, ahora necesita que alguien de mayor capacidad lo ayude y logré estabilizarlo. Recuerda que Mo Xuanyu es el sobrino de Xiao Xingchen. Song Lan no lo dejará morir.

Meng-Yao cerró los ojos y se sintió culpable: Mo Xuanyu lo salvó del veneno que Xue Yang le había entregado, pero jamás debió hacerlo. Mo Xuanyu nunca debió asumir esa responsabilidad. Debió dejarlo morir como estaba escrito. Jamás debió arriesgarse de ese modo solo para salvarlo.

Meng-Yao se sintió devastado. Ya no sabía qué hacer más que suspirar.

--A-Yao --Sin embargo, una palma se ubicó en su hombro--. Nada te hará sentir mejor, pero puedo ayudarte con tan solo informarle a Wangji. Tal vez él sepa dónde se está quedando Song Lan. Sin embargo, te pido que no pierdas las esperanzas. Espera que todo fluya. Estoy seguro de que Song Lan regresará con buenas noticias.

--Temo que no sea así.

Lan Xichen sonrió levemente. --Si fuera tú, estaría esperándolo con la mejor disposición, confiando en que volverá algún día.

Meng-Yao no estaba de ánimos para pensar en algo aparte de su llegada. Sin embargo, la muñeca derecha aún le dolía, y ya el dolor de la hinchazón le estaba afectando.

--Ven --Lan Xichen le extendió la mano--. Déjame revisarte.

~~~

Después de varios días, Meng-Yao se encontraba en la cocina, cenando un pequeño té a solas.

Kaite y los cachorros eran los que lo acompañaban. Su mano derecha descansaba sobre un cabestrillo para que pudiera recuperarse de la mejor manera. Sin embargo, su cuerpo estaba aquí, pero su mente estaba pensando todo el tiempo en Mo Xuanyu.

Había olvidado la cantidad de veces que había tocado la campana y nada que Song Lan regresaba. Desde ese día, no había vuelto a dormir bien. Desde ese día, no había vuelto a descansar producto de que tenía que ver a Yao Sabadell de pie sin poder moverse. Había intentado hallar una forma para sacarlo de la habitación, pero no lo logró al ser muy pesado.

Meng-Yao se estaba acostumbrando a dormir en el sofá de la sala. No deseaba dormir con Yao Sabadell. Lo odiaba como nunca, y no confiaba en él por más que estuviese sellado.

--¿Por qué acató a Mo Xuanyu de ese modo? --Se preguntaba a diario en un débil susurro, tratando de hallarle una explicación--. Sabía que algo así podía suceder. Yo sabía...

Meng-Yao cada vez se castigaba, reprochándose por no haber hecho algo antes de que ocurriera ese peligro inminente. Se reprochaba por haber dejado a Mo Xuanyu solo cuando sintió raro el comportamiento de Yao Sabadell aquel día.

Salió hacia las afueras de la cabaña para ver las estrellas, sin importar si esa noche estaba fría u oscura. Tan solo se sentó en la silla playera para observar el cielo, anhelando la llegada de su pequeño infierno.

Hoy parece que no iba a volver.

Hoy parece que no volvería a dormir.

~~~

Después de un par de días más, Meng-Yao había preparado lo que se iba a llevar.

Según Lan Xichen, Lan Wangji le había informado que Song Lan de seguro estaba viviendo en el Valle perdido de la Ciudad Yi en Yiling. Esa información fue transferida por Wei Wuxian. Sin embargo, Lan Xichen le enfatizó que esperará.

Meng-Yao entendía lo que quería decirle Lan Xichen. Le estaba advirtiendo que fuera paciente, pero él ya no podía esperar más.

Saber de Mo Xuanyu se había convertido en una necesidad que debía saciar. Debía conocer que Mo Xuanyu estaba bien y que Song Lan se lo llevó para mejorar su estado de salud. Cómo Song Lan no daba señales de vida, él no iba a seguir esperando. Agotaría todas sus opciones para ir hacia la Ciudad Yi en búsqueda de Mo Xuanyu.

Cuando dejó todo listo sobre la mesa, suspiró al observar a Kaite junto a sus cachorros. --Tendrán que venir conmigo, ¿De acuerdo? Somos una familia.

Meng-Yao no estaba seguro si viajar junto a los seis cachorros iba a ser una buena idea, pero ya les tenía una caja especial para viajar juntos mientras que Kaite iría a su lado como siempre estaba acostumbrada a hacerlo.

Cuando Meng-Yao se agachó para coger cada uno de los cachorritos y así meterlos en la caja, un sonido en las afueras llamó su atención.

Frunció el ceño al creer que alguien había llegado. ¿Quién será? ¿Lan Xichen de nuevo? ¿Nie Huaisang?

Cuando se acercó a la puerta con cautela, Meng-Yao se quedó inmóvil al reconocer a Song Lan con su inmaculada coleta de caballo atrás de su espalda, además de su espléndido traje platinado, mientras conservaba sus manos atrás de su espalda.

--Tú... --Meng-Yao frunció el ceño-- ¿Dónde está Mo Xuanyu? Dime dónde está.

Song Lan percibió su actitud ofensiva. Sin embargo, no hizo amago y le dijo. --Mo Xuanyu está muy delicado.

--¿Dónde está? --Meng-Yao no quería escuchar diagnósticos, quería verlo--. Llévame con él.

Song Lan no dijo nada ante su contesta.

Para ese entonces, Meng-Yao presionó. --Llévame con él.

Song Lan preguntó. --¿Dónde está Yao Sabadell?

--Usted no tiene nada qué hacer con esa cosa. Llévame con él.

Song Lan se adentró a la cabaña, ignorando por completo su petición. Meng-Yao se giró hacia él con molestia, pero lo siguió hacia la habitación.

Cuando ingresó al lugar, se dio cuenta de que Song Lan estaba examinando detenidamente al cadáver feroz envuelto en laceraciones graves hechas por una navaja, percatándose que ya no tenía ojos, ni brazo, sin dejar de lado que su rostro estaba severamente mutilado.

No dijo nada al respecto ante el intento de homicidio. Song Lan permaneció en silencio un rato más, para luego decir:

--Una vez lo libere del sellado, regenerara todas sus discapacidades. ¿Está consciente de eso?

--Por mí, llévatelo --Meng-Yao respondió, conteniendo la rabia--. No lo quiero en mi casa.

Song Lan le quitó el clavo de la cabeza, observando atentamente lo que contenía el tallo al escurrir viscosidad. --¿Cuánto tiempo tiene este cadáver feroz sirviendo a tu hermano?

Meng-Yao quedó en silencio al escuchar esa palabra "hermano". Su corazón sufrió una vibración extraña debido a la sorpresa, que luego se transformó en rabia al no querer escuchar esa palabra nunca más. Mo Xuanyu no era su hermano. Mo Xuanyu era todo lo que podría significar un vínculo adorado sin la necesidad de tildarlo como su pariente.

--Eso no tiene relevancia ahora --Meng-Yao respondió.

Song Lan le dirigió la mirada y observó su estado actual. Meng-Yao estaba molesto. Se podía notar. --Tiene relevancia. Sospecho que ha recobrado la consciencia.

Justo al terminar de decirle aquello, le mostró el clavo.

--Si Yao Sabadell actuó de ese modo después de que lo ha venido sirviendo todo este tiempo, puede deberse a que haya recobrado la consciencia, o... --Observó el cadáver feroz con más detenimiento-- Haya recurrido a salvarlo por sus propios medios para evitar que sufriera una desviación Qi.

Song Lan desapareció el clavo con magia.

--Si su agresividad fue producto de querer ayudarlo, eso significa que descargó su impotencia de la única forma que sabe hacerlo: Atacando. Sin embargo, si su agresividad se debió a que recobró la consciencia... Debe tener en claro que el sujeto tuvo una relación amorosa con su hermano. Según lo que me informó Mo Xuanyu, su relación no terminó bien.

Meng-Yao se asustó. Yao Sabadell fue un hombre problemático en vida. Lastimó a Mo Xuanyu de cualquier forma, hasta el punto de causarle muchas heridas emocionales y físicas. Recordar las cicatrices que Mo Xuanyu tenía en su cuello producto de haberlo quemado con cigarrillo, lo hizo retorcerle el alma, y un extraño odio se hizo ver en sus ojos.

--No puede recobrar la consciencia --Dijo con solemnidad-- ¿Cómo puede recobrar algo que no se estimula? Eso desafiaría toda lógica.

--No, si Xue Yang fue el que lo convirtió en esto. Sospecho que Xue Yang imaginó que tarde o temprano, Mo Xuanyu lo traicionaría. Así que la consciencia de Yao Sabadell se pudo haber recuperado con el paso del tiempo, y hasta ahora es que pudo despertarla.

Meng-Yao sintió mucho miedo. --Esa cosa debe irse de aquí. Él le hizo mucho daño a Mo Xuanyu. No voy a permitir que lo llegue a matar. No voy a permitir que esa cosa se aproveché de él. Jamás volveré a permitir que le haga daño. Usted debe llevárselo de aquí.

Song Lan le dijo. --La única forma de saber si su consciencia se recobró, es debilitando el sellado.

Meng-Yao se preocupó, pero no dijo nada al respecto. Allí, Song Lan debilitó el sello y luego retrocedió para darle espacio de que reaccionará.

Yao Sabadell despertó al moverse, gesticulando sus labios al abrir la boca. Sus ojos se regeneraron al instante, al igual que su brazo. Las laceraciones de su piel se sellaron, dejando una que otras abiertas, pero diminutas. Meng-Yao le pareció perturbador. Yao Sabadell volvió a su forma original cuando regeneró todo lo lastimado de su cuerpo. Fue luego que dirigió su mirada hacia todos lados, como buscando a alguien.

En ese instante, cayó en el hechizo de Song Lan cuando este lo atrapó con el poder de la telequinesis. Los ojos de Song Lan brillaban de la misma forma que sucedía con Xiao Xingchen.

Meng-Yao observó todo aquello, pendiente de lo que podría resultar.

Song Lan se tomó realmente su tiempo, y luego de unos minutos más, dejó libre a Yao Sabadell. Para ese entonces, Yao Sabadell sacudió la cabeza, pero no hizo nada más que permanecer en silencio e inmóvil.

--¿Qué sucedió? --Meng-Yao le preguntó, preocupado.

Song Lan se tomó su tiempo de observar al cadáver feroz. --Ha recobrado una pequeña fracción de su consciencia, pero no la ha despertado en su totalidad. Es posible que no lo haga por durante mucho tiempo. La mayoría de sus recuerdos giran en torno a su vida con su familia, más, no se enfoca en Mo Xuanyu. Esto explica que su intento de atacarlo provino de querer ayudarlo, ya que fue convertido en un cadáver feroz para eso.

Meng-Yao no podía entender esa rareza. ¿Yao Sabadell lo atacó para ayudarlo? No creía en algo así. Se notaba que lo quería estrangular si no hubiese sido porque él se interpuso.

--De igual forma, no quiero que se quede aquí. Llévatelo --Le insistió.

Song Lan negó. --Por más que intente retenerlo a mi lado, Yao Sabadell solo irá detrás de Mo Xuanyu. Así esté sellado, su mente piensa en Mo Xuanyu por ser su amo. Mi intervención en esta situación es insignificante. Lo único que puedo decirle es que sea cauteloso. Yao Sabadell sabe que ustedes dos están juntos.

Meng-Yao quedó sorprendido cuando escuchó: "Ustedes dos están juntos". Se sintió muy confundido. ¿Por qué, entonces, se dirigió hacia él como el hermano de Mo Xuanyu? Además, era extraño pensar que Yao Sabadell se diera cuenta del amor que se tenían.

Ante ese pensamiento, Meng-Yao se rascó un poco la nariz, intentando no verse avergonzado, manteniendo su postura seria. --No quiero que se quede en mi residencia. Debe hacer algo. Él no debe estar presente cuando Mo Xuanyu regrese.

--Mo Xuanyu está delicado. Regresará en su momento indicado. Debe entender que fue él quien me pidió que observará el verdadero estatus de Yao Sabadell.

Meng-Yao lo miró fijamente, sin saber qué pensar. --¿Él fue quién se lo pidió? Es ridículo. Yo... Exijo que me lleve con él ahora.

Song Lan lo ignoró y se enfocó en sellar nuevamente a Yao Sabadell. Una vez terminó, agitó sus manos y desapareció.

--¡Song Lan! --Meng-Yao exclamó aquello, pero otra vez se vio a solas en la habitación, con Yao Sabadell sellado como antes.

Su mano zurda se empuñó por la irritación de no haberlo escuchado, pero suspiró profundo al verse afligido por no saber nada de su pequeño infierno.

--¿Por qué no me dice dónde está Mo Xuanyu? ¿Por qué...? --Su mirada desconcertada se dirigió nuevamente hacia Yao Sabadell, observando que sus ojos blanquecinos estaban abiertos, mirando un punto en específico de la pared.

Meng-Yao lo miró con solemnidad. Estaba cansado de verlo allí todos los días, pero, por lo menos, antes tenía el consuelo de que no lo podía ver a los ojos. Ahora que otra vez los tenía, se acercó lentamente hacia su lugar, quedando de frente.

--Si sabes lo que Mo Xuanyu y yo tenemos, déjame decirte que no me interesa. Él merece ser feliz, algo que nunca le diste en vida cuando estuvo a tu lado --Meng-Yao lo miró fijamente, pendiente de una reacción--. Si por alguna razón llegas a recobrar la consciencia, seré yo el primero que te deje los puntos claros: Te enfrentarás primero conmigo, antes de acercarte a él. Él es mío.

Meng-Yao se dio la vuelta y tomó la sábana de la cama de Mo Xuanyu para así arrojársela, cubriendo su horrible apariencia. Al finalizar, se sentó en su cama, suspirando profundo mientras se tocaba el brazo que contenía el cabestrillo.

--Mo Xuanyu... Regresa a mí, por favor.

~~~

Las semanas pasaron, y justo ahora Meng-Yao se encontraba contemplando unas peonías amarillas que había plantado en el jardín delantero, con la esperanza de volverlo a ver.

Había plantado varias de ellas, ya que sabía que a Mo Xuanyu siempre le habían encantado cuando era un niño. No le gustaba demasiado el color, puesto que, le recordaba al Palacio Jin, pero no todos los momentos en el palacio fueron negativos. Al contrario, allí fue cuando aprendió a amarlo.

--Estoy cansado --Meng-Yao suspiró ante la dura espera que se tornaba cada vez más pesada--. Mándame una carta para saber de ti... --Le susurró al viento, observando el cielo-- Comunícate conmigo, por favor.

Su brazo derecho ya estaba en las mejores condiciones, pero no había vuelto a saber nada de Mo Xuanyu por durante tres meses. Los cachorros jugueteaban mucho por el jardín delantero, donde Kaite ladraba feliz al verlos más grandes y traviesos.

Meng-Yao, a veces jugaba con ellos, pero hoy no había tenido las ganas de hacerlo.

Hoy se cumplía tres meses desde que Song Lan llegó por segunda vez. No había vuelto aparecer, ni siquiera porque volviera a tocar la campana. Por otro lado, el viaje que quería hacer, lo descartó al creer que era arriesgado regresar a Yiling. Además, vivía con la esperanza de que Song Lan llegaría junto a Mo Xuanyu sano y salvo.

Meng-Yao esperó paciente que llegarán en cualquier momento. Había recibido una carta anónima días atrás que decía que en un par de días llegaría de vuelta a su hogar.

Él estaba convencido que esa carta era de Mo Xuanyu, por lo tanto, había hecho un excelente trabajo para recibirlo.

Esa noche, se acostó con la idea de esperarlo, pero apenas se quedó dormido, un sueño lo envolvió:

--Ge-ge... --Mo Xuanyu se hizo ver con un toque de timidez, agachando la mirada hacia el suelo mientras entrelazaba los dedos de sus propias manos.

Meng-Yao cambió totalmente su actitud: Su mirada solemne cambió a una de completa sorpresa, emoción y alivio por verlo sano y salvo. --A-Yu... --Dijo, y su tono de voz más cariñoso-- Ven y abrázame.

Mo Xuanyu elevó su mirada hacia él, logrando que esas palabras ardieran en su corazón con fervor, pero jamás se esperó que Meng-Yao sería quien diera la iniciativa de acercarse y así envolverlo entre sus brazos.

--Te dije que me abrazaras --Meng-Yao lo abrazó con mucha fuerza, sin importar si estaba lastimado. Apoyó su quijada sobre su hombro mientras atraía su cuerpo hacia él, profundizando el abrazo. Allí, cerró los ojos--. Estaba tan preocupado por ti...

A medida que Meng-Yao hablaba, más lo hacía estremecer. Mo Xuanyu quedó en su lugar muy enrojecido. Tenía sus mejillas calientes como agua recién hirviendo. El corazón casi se le salía. Mo Xuanyu sintió la calidez con que Meng-Yao lo deseaba cerca, y tan solo dirigió su mirada de reojo hacia Song Lan, pendiente de su reacción ante esta extraña cercanía entre hermanos.

Meng-Yao se separó y lo miró a los ojos, preocupado. --Estás muy caliente --Lo tocó por los laterales de su frente-- ¿Te sientes bien? ¿Quieres que te prepare algo? Dime lo que quieras que yo te lo daré.

Meng-Yao lo acariciaba, aprovechándose del momento mientras lo examinaba. Para ese entonces, Mo Xuanyu se sintió inspeccionado por esas manos que no parecían que querían dejarlo de tocar. Las manos de Meng-Yao estaban heladas a diferencia de su enrojecido rostro. Mo Xuanyu cogió cada una de ellas al querer darle una respuesta.

--Ge-ge... Estoy bien...

--¿Seguro? Te siento muy caliente --Meng-Yao estaba preocupado, pero cuando dirigió su mirada hacia Song Lan, su tono de voz cambió-- ¿Qué le hiciste? ¿No te has dado cuenta de que tiene fiebre?

--No, Ge-ge... --Mo Xuanyu lo detuvo-- No tengo fiebre --Meng-Yao lo miró directo a los ojos. Él continuó--. Estoy mejor... Aquel día... Tú y yo...

--Tú y yo... --Meng-Yao estaba ansioso por escuchar lo que tenía por decir.

--Nosotros... --Mo Xuanyu susurró, dejando aquella frase a medias mientras se estremecía por un tierno escalofrío-- Tan solo... Te deseo.

Meng-Yao sonrió suavemente ante su confesión. Con ternura, atrapó sus mejillas para acercar sus labios a los suyos, pero al segundo después, el hombre entre sus manos se convirtió en polvo.

Meng-Yao observó sus manos, viéndolo convertirse en polvo.

No...

Esto no es...

.....
....
...
..
.

Meng-Yao abrió los ojos de golpe ante la pesadilla. Se aferró a las sábanas mientras su respiración se volvía errática. Allí, se inclinó hacia adelante ante una extraña tos, presenciando la oscuridad de sus alrededores.

Meng-Yao se quedó inmóvil mirando el suelo de la habitación, repasando lo que sucedió en la pesadilla.

Hoy era una de esas noches que no quería dormir solo. Quería tener a alguien a su lado para murmurarle cosas lindas al oído, decirle lo cuán era tan importante para él, y jugar un reto de miradas fijas donde terminaría en un suave repartir de besos.

Meng-Yao observó el otro lado de la cama totalmente vacío. Se quedó inmóvil, recordando todas las veces que Mo Xuanyu durmió allí. Se arrastró hasta cubrir ese lugar, apoyando su cabeza sobre la almohada, cerrando los ojos.

"¿Será que hoy tampoco volverá?"  Se preguntó.

Al día siguiente, Kaite y los cachorros andaban oliendo lo que estaba regado en la habitación. Había una docena de botellas de licor sobre el suelo. Algunas llenas y destapadas, otras vacías, donde una se dejó caer de los dedos del único hombre que estaba recostado sobre la cama.

Un cachorro se hizo a un lado al haber promovido a que la botella se le cayera de la mano. Kaite miró a Meng-Yao desplomado sobre la cama, y empujó su mano con la nariz.

Meng-Yao estaba profundamente dormido. Eran alrededor de mediodía, y no se había levantado por haberse trasnochado toda la noche. El lugar estaba vuelto un desastre. No había más que licor regado por todos lados, una sustancia que Kaite jamás había visto, ya que Meng-Yao nunca bebía.

Ella chilló para llamar su atención, al punto de lamer sus dedos.

Meng-Yao, poco a poco, fue despertando, riéndose. --No hagas eso... Me da cosquillas.

Kaite siguió lamiendo sus dedos, hasta que optó por subir las patas a la cama y así lamer su mejilla libre.

Meng-Yao se rio, al punto de que se movió solo para alejarla todavía con los ojos cerrados. --A-Yu, basta... Mira que si Padre se entera... --Su voz se perdió al recordar aquella persona, situación que lo motivó a decir-- Sí él se entera... Qué importa... Qué importa... Ven --Le pidió en voz baja-- Bésame.

Kaite sintió cómo Meng-Yao la arrastró hacia él para darle un beso. Sin embargo, ella solo agitó la cola y le lamió los labios. Acto seguido, Meng-Yao se tocó los labios y abrió los ojos al notar que quién tenía a su lado era un perro.

Se despertó de golpe del modo que elevó su cuerpo sobre la cama, observando a muchos ojitos mirándolo. Se limpió la boca con su mano, pero el sabor a licor era lo único que pudo saborear.

Se mareó demasiado rápido y se quedó ahí, sosteniéndose la cabeza mientras cerraba los ojos. Estaba hecho un desastre. Su cabello largo estaba desordenado. Sus ojeras se podían ver a simple vista, sin dejar de lado la palidez de su rostro.

Se sentía tan mal que lo único que hizo fue volver a recostarse sobre la cama, dejando colgar una de sus manos hasta el suelo, logrando que los cachorros se acercarán para olerlo, mientras que Kaite agachaba las orejas, producto de no verlo muy bien.

 

Notes:

¡Saludos chicos!
¡Hoy les traigo un nuevo cap esta semana! Publicaré solo este porque está largo. No esperé que saliera tan largo, pero me gustó mucho el resultado. Mientras editaba para pulir los últimos detalles, me tomé varios días. Ahora que ya terminé, sacaré tiempo para pulir el próximo. Por cierto, ya falta poco para terminar por completo la obra. ¡Estoy muy feliz! y también nostálgica...

Estaba recordando que el año pasado, por estas fechas, tenía los pelos de punta porque me iba a mudar de país. Fueron muchos bajones emocionales, pero esta historia siempre me mantuvo de pie. No saben lo terapéutico que resultó para mí enfocar mi atención en esta historia. Tuve siempre algo en que sostenerme, y todavía, a pesar de que estoy pronto por cumplir un año.

Esta historia, a pesar de ser un reto personal, pasó a ser un propósito, un sostén, un refugio.

Gracias a ustedes que han llegado hasta aquí conmigo. Los quiero mucho ❤️❤️