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Ecuaciones, Desastres Y Otras Formas De Enamorarse: El Teorema De Los Celos Cuánticos
Porque resolver una ecuación imposible es fácil; lo difícil es que las científicas de L-Corp dejen de mirar a tu novia que te tiene colgando de su IQ
Sinopsis Completa
Después de sobrevivir milagrosamente a varios desastres románticos, Lena está convencida de que lo peor ya ha pasado... hasta que descubre que enamorarse de Kara Danvers en serio es un nivel completamente distinto de caos.
Porque sí, la rubia sigue siendo un desastre adorable: suele llegar tarde, pierde su teléfono varias veces al día y a veces, por despistada, puede incendiar una cocina intentando hacer el desayuno, pero hay algo que la CEO -y el mundo- tienden a olvidar: Kara es brillante.
Peligrosamente brillante.
Prueba de ello es que la kriptoniana tiene dos modos de existencia, el primero es el habitual: la chica adorable y torpe que tropieza con sus propios pies, que olvida dónde deja las llaves a pesar de tener su visión de rayos X y que canta a todo pulmón - con un español perfecto- que está colgando en las manos de su novia mientras prepara el desayuno.
Y el segundo modo, es el que la comunidad científica, y el club de fans no oficial de L-Corp, suele olvidar: Kara es una alienígena con un cerebro capaz de procesar datos a la velocidad de la luz.
Aunque para Lena, el romance con su novia kriptoniana es un caos perfectamente certificado, el verdadero peligro no son los villanos de la semana, sino el devastador "efecto IQ" de su novia.
El punto crítico llega cuando el proyecto clave más reciente de L-Corp queda estancado por un error de cálculo en una ecuación que ni los mejores científicos de su equipo de investigación logran resolver, por lo que, entre el estrés y la frustración, la agotada CEO se encuentra al borde del colapso... hasta que su novia, con una dona a medio morder en la mano, se acerca a la pizarra digital, descifra la respuesta a la ecuación en voz alta de manera distraída como si estuviera recordando una receta y termina resolviendo la ecuación en tres trazos limpios mientras sonríe como si solo hubiera sumado dos más dos.
A partir de ese momento, todo cambia.
Y cuando Kara asiste a una gala de L-Corp y debate sin esfuerzo los argumentos de un engreído científico mientras luce un traje que le queda de infarto y desatando una ola de atención femenina no deseada que hace que a la pelinegra se le amargue el champán.
Por lo que entre celos disfrazados de sarcasmo, coqueteos no solicitados y Kara completamente ajena al efecto que provoca, la CEO deberá enfrentarse a una verdad incómoda: su novia no solo es increíble... es peligrosamente irresistible.
Aunque esta situación para Lena es un recordatorio poderoso de por qué se ha enamorado de ella, para el resto... bueno, digamos que la comunidad científica femenina de L-Corp y National City empiezan a notar que la torpe reportera y editora en jefe tiene un encanto que va mucho más allá de su sonrisa y sus brillantes ojos azules.
Pero las noches cuentan otra historia...
Desde debates nocturnos sobre teorías y teoremas en la cama hasta miradas celosas en los laboratorios, la CEO se da cuenta de que no importa cuántas veces su novia arruine una cita por distraerse con un cachorro: tiene el control absoluto de su corazón porque estar "colgando en sus manos" es mucho más fácil cuando esas manos pertenecen a la mente más brillante y despistada del universo, y a pesar de que su relación se balancea entre lo caótico y sincero, Lena aprenderá que a veces el amor no se trata de tener el control sino de confiar en que, incluso en medio del desastre, "pender" de la persona correcta puede ser el mayor acierto de todos.
Y así, entre tazas de café olvidadas y mantas compartidas, la pareja encuentra su equilibrio en conversaciones que saltan de la física cuántica a la química molecular, donde la rubia responde con naturalidad a cada duda iluminándose con una pasión que deja a su novia sin aliento y es ahí, en esos momentos íntimos y silenciosos, donde la pelinegra entiende que el verdadero desastre no es amar a Kara Danvers...
Es intentar no hacerlo.
