Chapter Text
Mientras se separaban del abrazo, Mari tomó la mano de Misty y la besó.
Tomaron el teléfono y llamaron donde Nat, quién no contestó y dejaron un mensaje.
Nuevamente el mensaje de Mari era poco más que osado e imprudente. Pero si funcionó con Lottie, podría funcionar con Nat.
Decidieron que con Laura Lee quién hablaría sería Misty.
Creo que si hablo con ella de manera personal se sentirá menos cohibida, además mañana puedo pasar por el hospital donde hacen el voluntariado, yo estoy haciendo prácticas allí, incluso podría tomar alguna prenda de Shauna allí mismo.
Mari avienta nuevamente a Misty a la cama y la besuquea por toda la cara, haciendo reír a la pequeña ovejita, pero cuando en el movimiento su pierna rosa entre las de Misty la nota cerrarse y ponerse tensa.
Mi cachorrito, disculpa. No te tocaré si eso te incomoda. Yo lamento lo que pasó. Si quieres vamos en este momento a llevarte a tu cama y así no estás cerca de ella, digo, llevarte a tu casa, y estar en tu cama, digo…
Y en ese momento fue Misty quién le puso un dedo en la boca.
Mari, estoy bien, solo que… la licra es muy incómoda y cualquier tacto resulta difícil de sobrellevar. Yo… me siento segura contigo.
La carita de la niña engafada se puso roja y sus piernas se abrieron confirmando lo dicho.
Mari se sintió feliz de saber a su ovejita nuevamente segura a su lado, y no se le ocurrió mejor idea que bajar a las piernas de Misty, levantarlas y retirar la licra.
Listo, ya no te incomodará.
Misty se sonroja, pero realmente siente alivio de ya no tener la prenda incomodando sus pliegues.
Gracias Mari, me siento más… fresca
Mari acomodó a Misty en la cama y terminaron de comer el postre mientras veían Titanic.
Misty hacia precisiones sobre los errores históricos, mientras Mari no entendía como Rose se quedaba con el pobretón, aunque dejó salir unas lágrimas cuando murió en el océano.
Misty la veía un poco rara al notarla sensible y la abrazó. Mari sintió que hacía mucho, quizás NUNCA, se habían preocupado por sostenerla en lugar de burlarse al verla sensible (el resto de las chicas como represalia a las continuas burlas de Mari), o querer aprovechar y manosearla (como Danny y cualquier otro imbécil). Su ovejita intentaba abrazarla, pese a ser más pequeñita y dificultársele rodearla.
Mari sentía que necesitaba romper la tensión.
¿Qué parte te gustó más, mi linda y pequeñita peluchita?
Misty quería responder de forma interesante y pareciendo conocedora.
Me encanta el barco y las imágenes donde estaban en la cubierta, y las actuaciones. Y a ti Mari?
Mari hizo como que pensaba medio segundo y saltó sobre Misty.
A mí me gustó cuando el imbécil pinta desnuda a Rose y se le ven esas tremendas tetas (dijo eso mientras agarraba las de Misty de manera juguetona), y también cuando le da su merecido dentro del auto. Uff.
Misty lamentaba haberse quejado de la licra, después de a forma de jugar de Mari con sus pechos y tenerla encima mientras describía las escenas sexis de la película estaba segura de haber ensuciado la cama de Mari y se moría de vergüenza.
Mari la ve sonrojada y como bajaba rápidamente sus manos bajo la sábana con la cual se habían cubierto. Y entendió rápido.
¿Tuviste otro accidente ovejita linda?
Misty no podía ni verla a los ojos, solo asintió con la cabeza mientras empezaba a llorar.
Mari iba a reírse, pero la actitud de la enrulada la enterneció. La abrazó y le dijo que se levantara con ella.
Fueron al baño y tomó una toalla y la mojó por un lado. Hizo sentar a Misty en la taza y abrió sus piernas para limpiarla. Haciendo a la rubia tímida intentar detenerla.
Yo puedo hacerlo Mari, no es necesario que…
Pero Mari volvió a ponerle un dedo en los labios.
Es mi culpa que haya pasado, déjame arreglarlo.
Además, no era solo eso, Mari vió en la licra al sacarla algo que no le gustó y quería asegurarse de que Misty estuviera bien.
Palpó el área y suspiró aliviada cuando notó un pequeño raspón bastante lejano al área genital, al parecer la fricción de la licra había lastimado parte del muslo al subir o ser manipulada, pero en la zona más íntima de Misty no hubo contacto. Bueno, excepto el de ahora cuando Mari pasó a retirar los restos de la humedad de Misty.
La rubia ahogaba sus gemidos cuando Mari limpió de manera suave y gentil, pero con mucho detalle, la zona interna de Misty, y cuando cambió el lado de la toalla por la parte seca fue incluso más amable, pero igual de meticulosa.
Una vez terminada la labor Mari se ausentó un momento y le trajo un pantalón corto bastante cómodo y un calentador que quedó ridículamente grande, lo cual la hacia ver todavía más adorable.
Misty se rió para sí misma y abrazó a Mari.
Gracias por cuidarme, soy tan torpe, seguro ninguna chica ha arruinado tanta de tu ropa en tan poco tiempo.
Mari acompañó a Misty a la cama viendo como saltaba para que no se caiga el calentador. Tomó un par de toallas y las puso sobre la mancha que había dejado Misty, ofreciendo a Misty el otro lado de la cama y quedando ella sentada sobre las toallas.
Nadie ha dejado NADA en mí ropa porque no se quedan mucho conmigo. Creo que tienen miedo de que haga correr algún chisme de ellas. Y Danny me ha dañado prendas, pero porque es un imbécil y o las jala demasiado fuerte o las ensucia con su porquería, y esas directamente las tiro a la basura. Tú sólo estás emocionada mi cachorrito tierna… y cachonda. A ti no tengo que perdonarte NADA, solo seguimos fortaleciendo la amistad.
Y le da otro piquito en los labios.
Misty sonríe y abraza a Mari.
Creo que deberíamos dormir, mañana es día de clases y además…
Mari vuelve a poner a Misty contra el colchón y la besa en la frente.
Además mañana tenemos muchos que hacer mi ovejita obrera. Vas a seguir a la santita y a estar muy pendiente del entrenamiento porque hay que confirmar muchas cosas. En especial como obtener tantas prendas de Shauna Shipman jaja
Mari se acuesta junto a Misty y le toma la mano. Misty se siente feliz. Pero ve las toallas que ya retiró Mari del colchón, ve la camiseta que tuvo que cortar y ve la…licra y recuerda cuánto ha arruinado en tan poco tiempo.
Gracias por incluirme. Gracias por hacerme sentir parte de algo. Intentaré no estropearlo más de lo que ya he hecho.
Mari la mira, Misty ha dicho frases parecidas desde el día anterior, y cada vez se la siente más feliz por estar haciendo esto con ella, pero más atemorizada de sentirse insuficiente. Mari conoce ese sentimiento.
La atrae hacia su cuerpo y la pone sobre ella, no quiere aplastarla y asustarla, pero necesita juntar sus cuerpos para hacerla sentir protegida y apreciada.
Mi ovejita preciosa, no has estropeado NADA, has dado las mejores ideas y la mejor información para este “proyecto”. La harás grandioso mañana en el entrenamiento y previo a eso también. Confío en ti.
Misty tiene la sonrisa tan grande de orgullo y alegría por las palabras de Mari que casi olvida como tiene roja tiene su cara.
Al quedar encima de Mari siente sus pechos tocar los de su anfitriona, y al ambas estar sin sujetadores casi como un toque concreto. Intenta bajarse de Mari, pero solo consigue que su mano resbale y agarre uno de los pechos de Mari al intentar resbalarse sobre su costado y, entre la sorpresa de la acción sumada a la sensación de recordar la interacción anterior donde esos hermoso pechos estuvieron en su cara, no la retira de inmediato.
Ve como Mari la mira sorprendida y algo divertida como su mano sigue sobre su pecho y no se retira sin antes apretarlo un poco, pero finalmente lo hace y se voltea para no seguir viendo la cara de su anfitriona.
Perdón Mari, me resbalé y no sabía cómo moverme…y tú estás tan… y yo… y los pusiste en mi cara…fue rico… y ahora…
En serio Misty dijo que fue rico tener los pechos de Mari en su cara, no podían creerlo ninguna de las dos.
Misty asumió posición fetal y se quedó casi callada, solo repitiendo para sí misma mientras se golpeaba la cabeza -torpe, torpe, torpe-
Mari sintió el corazón chiquito al ver eso, la pobre chica estaba en crisis y por algo tan tierno.
Lo primero que hizo fue sujetar los brazos de la rubia, luego retirarle los lentes para evitar se le caigan.
Una vez conseguido que deje de golpearse y hablar consigo misma de manera tan cruel, la hizo bajar los brazos y la abrazó con fuerza, incluso cruzó sus piernas rodeando la cintura de Misty, sabía que necesitaba un abrazo completo.
Cuando la tuvo completamente sujetada y podía sentir los latidos de su corazón y sintió bajar sus respiraciones procedió a darle un beso en el cabello y luego en el cuello y luego junto a la oreja.
Ovejita, no pasó NADA. No estás acostumbrada al contacto físico tan cercano. Yo soy muy de esto. Puedes notarlo horita mismo, te tengo como una culebra dispuesta a comerse una ovejita jaja. Pero solo para que dejes de hacerte daño tú misma. No puedes volver a decirte torpe, y mucho menos pegarte. Nadie puede lastimar a mi cachorrita linda, ni siquiera ella misma, ¿Entendiste? Eres una chica especial, mi “amiga especial” y mi “amiga especial” no es ninguna torpe.
Misty se quedó calmada, mitad porque las palabras de Mari la hicieron muy feliz, pero mitad también porque los brazos de la sexi chica sobre su pecho y las piernas enrollando su cintura, dejando su entrepierna prácticamente clavada en las nalgas de Misty, la tenían al borde de un gemido, que contuvo mordiendo su labio hasta sentir el sabor ferroso invadiendo su boca.
Cuando se pudo recuperar tomó una de las manos de Mari y la besó.
Gracias Mari, en serio, me volviste a cuidar. No logro estar 15 minutos sin hacer algo mal. Pero lo haré mejor, y en serio disculpa por tocarte, fue sin intención. Y en realidad serías una Boa constrictora la que me podría comer de un bocado, una serpiente solo me mordería e inyecta veneno. Pero entendí tu intención, y agradezco no hicieras ninguna de las dos cosas.
Mari se sintió satisfecha de sentir más tranquila a su ovejita que pudiera dar datos raros.
Cómo aún la tenía apretada y apresada, decidió jugar un ratito con ella. (No la culpen, Mari tiene mucho cariño para dar, y jugar así es su forma de demostrarlo).
Mari estaba sintiendo como el trasero de Misty intentaba alejarse de la entrepierna de Mari, pero en su posición lo único que lograba era restregarse. Así que aprovecha su posición y voltea a Misty directamente contra el colchón asegurando que sus manos queden sujetando las tetas de la rubia mientras da un fuerte empujón con su cadera como martillando a la rubia contra la cama.
Mi ovejita linda, para que no te preocupes por lo de tocarme una teta, ahora yo te agarro las tuyas y quedamos a la par. ¿Y aunque no pueda ser una boa constructora o como se llame igual podría darte algún mordisco aún sin inyectar veneno verdad? Digo, para seguir fortaleciendo la amistad si estás de acuerdo.
Raspó con sus dientes en los mismos lugares donde había besado antes y ahora sí lao gemidos de Misty se escucharon claros y fuertes. Incluso la sintió moviendo su trasero en círculos rápidos.
Cuando volvió a besar dónde había raspado con los dientes movió sus manos de los pechos de Misty, o eso intentó, porque fue sujetada por la rubia, quién las hizo volver a poner allí.
Creo que es justo que las toques un poco más…para quedarme con tus manos… o sea, quedar a mano. Y sí, una mordida cariñosa… o no tanto, podría fortalecer más nuestra amistad… en favor de nuestro proyecto claro.
Dijo TODO eso casi ronroneando y viendo al colchón, incluso mordiendo un poco la sábana.
Mari no esperaba Misty aceptara, esperaba dijera alguna cosa tímidamente y de allí soltarla y reírse un poco para dormir abrazadas ya más tranquilas.
Pero ahora estaba allí, con Misty sobando sus propias tetas con las manos de Mary y pidiendo una mordida de “amigas”.
Me encanta que tomes decisiones mi peluchita calenturienta. Y si eso quieres, vamos a fortalecer nuestra amistad. Además ya tuviste mis tetas en tu cara así que es justo.
Apretó fuerte los pechos de Misty mientras definió que la parte trasera del cuello de la rubia sería perfecta, porque podría cubrirse con el cabello y luego verlo con solo moverlo.
El apretón en sus pechos hizo levantar la cabeza de la rubia, facilitando la mordida de Mari en el cuello.
Los gemidos fueron amortiguados por la propia mano de Misty, quién ahora contaba con dos fuertes marcas de mordidas en su cuerpo, tres si contaba la de su labio.
Una vez obtenida la mordida, Misty dejó libre las manos de Mari, pero seguía moviendo su trasero, pero ahora más tranquila, como relajándose después de tan excitante experiencia.
Creo que eso definitivamente nos ayudó a fortalecer nuestra amistad, ahora te tengo marcada en mí tanto por dentro como por fuera. Me siento parte de ti.
En cuanto lo dijo Misty se puso nerviosa y metió la cabeza en el colchón por la vergüenza de decir algo tan cursi.
Las palabras de Misty hicieron sentir muy feliz a Mari, había logrado que la pequeña ovejita dejará de sentirse mal. Además, Mari no veía cursi las palabras de su ovejita, la sentía tierna, como la linda chica que la emitió.
Acarició la espalda de la chica y la besó donde la había mordido, para hacerle sentir que no estaba mal lo dicho por ella.
Bebé hermosa, yo también nos siento más unidas ahora, además sabes rico. Y no te envenené. Creo que ambas salimos ganando y ahora podremos dormir muy relajadas.
Misty levantó la cabeza enrulada y dedicó una sonrisa sincera a Mari, su mirada aún estaba perdida y su trasero había dejado de moverse, por lo cual Mari decidió bajarse de la chica y permitirle voltearse. Lo cual le devolvió el color rojo a la cara de Misty mientras veía hacia su entrepierna.
Si bien morder su mano impidió un desastre sonoro en la casa de la familia Ibarra, el desastre entre sus piernas no tuvo ninguna forma de contenerse. Nuevamente Misty había arruinado unas prendas de Mari con sus fluidos. Y como era de esperarse se sentía mal por eso, aunque el rezago de tan genial orgasmo la tenía menos mortificada.
Mari, ¡Lo lamento mucho! De nuevo ensucié tu ropa, te juro que mañana me llevo TODO y lo traigo lavado. En serio soy como un cachorrito no entrenado.
Mari estalló en risas, a la cual se sumó Misty al escucharse a sí misma.
Se abrazaron un momento y Mari besó la cabeza alborotada de la rubia, parecía haber salido de una pelea, su pecho aún se movía agitado, pero la sonrisa seguía iluminando toda su cara.
Mi cachorrita bonita solo necesita más práctica, pero lo está haciendo muy bien, pero creo que como parte de su entrenamiento le tocará dormir con pañal, o mejor aún, sin nada… así evitaremos más accidentes.
Mari no le dejó ni contemplar las “posibilidades” dichas cuando procedió a retirar el calentador y la pantaloneta corta del cuerpo de Misty, dejándola desnuda de la cintura para abajo, mientras iba a buscar una nueva toalla para volver a limpiar a la rubia.
Misty ya ni intentó negarse a esa parte, estaba entendiendo que era parte de ser de Mari el cuidarla, y eso la puso feliz.
Una vez limpiada, Mari le dió un par de besos en los muslos, lo cual pudo haber traído problemas, pero justamente en ese momento llegó la llamada de Nat, que entró directo a la contestadora.
Habían decidido hacerlo de esa forma, para mantener un registro de los mensajes de sus compañeras.
Mari puso a correr el mensaje mientras volvía a poner toallas en la cama, y daba una nueva botella con agua a Misty, quién había perdido bastante líquido según se apreciaba en las prendas esparcidas por el piso de la habitación de Mari.
El mensaje era bastante claro y contundente.
Nat ofrecía acceso a buena hierba y demás artículos a interés de Mari, a cambio pedía lo que ya suponían: prendas de Lottie, Laura Lee, Shauna, pero un nombre más que casi hace volver a humedecer la cama de Mari… Misty. Dónde con un tono de queja, reclamo o quizás celos le dijo que la vió llevársela ese día.
La rubia trastabilló al escuchar su nombre y se sentó en una silla, poniendo una toalla entre ella y el asiento.
Mari aplaudió con real entusiasmo. La cara de Misty era un poema, seguía enrojecida por el orgasmo,by ahora se lo sumaba la mezcla de incredulidad y satisfacción por ser elegida por su propia mujer deseada.
Al cortar el mensaje Mari abraza a Misty, quién seguía en una nube y pedía volver a escuchar el mensaje.
Mari sonrió y lo volvió a hacer sonar para que la ovejita se sintiera feliz.
Mientras Misty escuchaba, Mari decidió que podía conseguir justamente la prenda para Nat en ese momento. Así que tomó las pantis de Misty, las cuales ya estaban menos empapadas y se las puso nuevamente. La rubia no hizo ningún esfuerzo en impedir el contacto de su anfitriona.
Terminado de escuchar el mensaje Misty sintió un poco de humedad en la prenda, pero Mari le explicó que así podrían entregarle ese mismo producto a Nat el día de mañana, mientras conseguían los de las demás.
Misty asentía a TODO y seguía emocionada. Mari le entregó de nuevo el agua y le dijo que fuera a mojarse la cara al baño mientras ella llevaba los platos del postre abajo.
En modo zombie Misty siguió la indicación de Mari y al ver su rostro en el reflejo del espejo se sintió más viva que NUNCA, había tenido un gran orgasmo, fueron varios si cuenta los demás “accidentes”, pero ese último con la mordida de por medio fue inmensamente memorable. Fue marcada, movió su cabello y contempló la mordida ya tomando un color morado, incluso la sentía latir un poco.
Se sentía más cercana a Mari, quién la ha estado cuidando toda la noche y enseñándole cosas.
Había aprendido cosas de sus compañeras de equipo y le había confiado cosas a Mari.
Y ahora Nat, su amor imposible, pedía su ropa interior. Significaba que la veía como una “opción” a la par de Lottie y Shauna, Laura Lee era más molesta y no quería ni recordarla. Pero sí, estaba en la lista de Nat, y eso era más que suficiente para dar por considerada perfecta a la noche, pese al “malentendido “ con Teresita.
Volvió a miraras al espejo y la sonrisa seguía cada vez más viva, ella seguía cada vez más viva.
Solamente seguía medio incómoda por la blusa sin sujetador que llevaba y estaba algo sudada luego de los “abrazos” recibidos por Mari, y mientras se la quitaba, quedando solo en sus pantis semi húmedas salía del baño mientras escuchaba abrirse la puerta, le extrañaba volviera Mari tan pronto, suponía lavaría los platos, y ella pensaba escuchar el mensaje una última vez.
Le daría vergüenza escucharlo con Mari, pero se sobrepondría con tal de volver a escuchar la voz de Nat pidiendo por ella y ¿celosa? de que Mari se la haya llevado, solo ese pensamiento ya hacía humedecer un poco más sus pantis, por lo cual iba a necesitar seguir sentada sobre una toalla al escuchar el mensaje
Pero al salir del baño dejó caer la toalla que llevaba en la mano, al igual que la blusa y se quedó atónita y casi desnuda frente a la última persona que hubiera esperado ver en ese momento.
Mari había bajado y lavaba los platos, quería darle algo de espacio y tiempo a su ovejita para disfrutar lo de Nat.
Mari estaba muy contenta, si las cosas se daban así de rápidas, pronto muchas de las chicas que solo fantasean con otras podrían descubrir no estar tan solas en esos pensamientos.
Mari se sentía como una cupido cachonda, a veces solo se necesita darle un empujón a las demás para que se espabilen.
Al pensar en los empujones no pudo dejar de recordar la flema en que estuvo “afianzando su amistad” con Misty.
Le agradaba ver a sus padres viendo una serie en la sala y sus hermanos ya dormidos en su cuarto en la planta baja, por más callada que esperaba hubieran sido, suponía el sonido de la cama y los jadeos de la rubia podrían haber llamado la atención de algún curioso cercano a su cuarto.
Su padre al verla le volvió a pedir ayuda con el control remoto , y ella encantada se la brindó. Mientras lo hacía les preguntó a el y a su madre que habían opinado de Misty, y ellos le reconfirmaron que estaban encantados con ella y que esperaban verla más seguido, le enumeraron TODO lo genial que vieron en ella y como se alegraban de que Mari tenga esa amistad.
Su madre la llevó a la cocina y le preguntó casi directamente que tan “especial” era su relación con Misty para saber si debería considerar ponerla a dormir en otro cuarto.
Mari se rió, le dijo que no se preocupe que aunque la relación se ponga más “especial” igual no podrían embarazarse, pero que no se preocupe, que ella respetaba la casa. Ante lo cual la madre se rió también y le dijo que le gustaba ver los ojos que ponía Mari al hablar de Misty.
Además, le dijo a su mamá, Misty estaba enamorada de Nat, a quién su madre conocía por el equipo, y Misty no podía estar con dos personas a la vez.
Su madre le dio la razón en eso y se tranquilizó.
Cuando se dirigía al sofá, a seguir con su esposo, Mari pensó que si igual necesitaba más toallas, a lo cual su madre le dijo que ya igual Teresita había subido con ellas justo cuando Mari bajaba como una muestra de amabilidad para Misty, que también le había agradado mucho conocerla.
Mari corrió, como NUNCA siquiera intentó en la cancha, mientras veía el reloj de la pared.
¡No!, han pasado 25 minutos, ¡No!
Al llegar a su cuarto se encuentra de frente con Teresita junto a la puerta cerrada, quién al ver su preocupación en la cara se la acaricia.
No hagas ruido, el bebé está dormida, ha sido una experiencia muy nueva para ella.
Y se retira con una toalla bajo el brazo y el pantalón corto que Misty había usado y se arruinó durante la noche, además de la maldita licra.
Mari estuvo a punto de correr a golpear a Teresita, pero pensó en que debía priorizar sus energías. Tras esa puerta podía encontrar el escenario más difícil de afrontar de su vida. Y no solo el de ella, también el de la chica dentro del cuarto.
Tomó valor y abrió la puerta, la luz estaba apagada, la ropa seguía regada en el piso, pero las toallas parecían haber sido usadas, incluso las nuevas que supuestamente había llevado su prima como gesto de amabilidad.
En la cama estaba Misty, cubierta completamente con las sábanas. Junto a ella había unas toallas, igual que en el piso.
No parecía dormir, pero estaba con el cuerpo girado fuera de la visión de Mari.
Mari ve la blusa que llevaba puesta Misty cuando Mari salió del cuarto arrojada en el piso junto a una toalla mojada.
Mari está asustada, no sabe si hablar o no, decide moverse y subir desde el otro lado de la cama. Al afirmar su cuerpo en el colchón el cuerpo de Misty se tensiona y agarra la sábana para cubrirse más.
Mari ¿Eres tú?
La voz era baja, como un susurró, y la cabeza no giraba a verla. No era la chica que había dejado hacia media hora. Pero debía preguntar.
Sí ovejita, soy yo. ¿Cómo estás?
Misty tensa un poco más la sábana.
Estoy…cansada.
Y emite un suspiro que hace salir las lágrimas de Mari mientras intenta acercar una mano y siente humedad en el colchón.
Más lágrimas de Mari, y antes de perder su capacidad para hablar intenta expresar algo.
¡Lo siento!
La sábana sigue tensa.
¡Lo sé!, pero cumplí.
Mari llora desconsolada.
