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Últimamente no era sencillo reunirse con Shane. Por eso ahí estaban, en una videollamada de tres.
—Quiero que lo escuchen de mí. —Inició Shane.
—Mierda. —Se le escapó.
—No voy a renovar con Montreal.
—No, espera, ¿qué? —Cuestionó en francés.
—Oh, Shane. —Hayden logró escucharse más triste y menos enojado que J.J.
—Pe-pero siempre has sido un Metro, no puedes… —Intentó, esta vez en inglés.
—Y creí que siempre lo sería, quería estar en este equipo hasta el final, pero ya no puedo, ya no se siente bien. —Explicó Shane.
Le dolió el corazón.
—Creí que los Metros eran familia, pero no lo somos, ninguno ha buscado hablar conmigo, aparte de ustedes dos claro…
Shane los miró a los ojos, con una sonrisa pequeña, para bajar la mirada una vez más.
—Dudaron de mí… Y yo merezco algo mejor.
Eso era jodidamente triste.
—Lo que sea mejor para ti, amigo. —Dijo Hayden, sonando sincero.
J.J. inspiró profundo.
—Sí, Shane, tienes nuestro apoyo y tienes razón, los Metros han sido una mierda contigo. —Dijo, sin poder controlar su decepción.
Shane le sonrió, asintiendo.
—¿Con qué equipo estás considerando firmar? —Preguntó después.
El pelinegro hizo una pausa.
—No puede ser. —Soltó Hayden, confundiendo a J.J. —Déjame adivinar, Ottawa. —Pike rió y Shane se encogió de hombros.
—Aún no hay nada en concreto, pero sí.
—¿Ottawa? —Cuestionó él, con un tono entre asqueado e incrédulo.
Shane lo miró molesto.
—Ellos pierden todo el tiempo. —Les recordó J.J.
—Y nosotros perdimos contra ellos en los playoffs, ¿se te olvidó? —Respondió Shane, realmente lucía enojado.
—No puedes irte a un equipo solo porque tu novio está ahí, capitán. —Trató de aconsejar.
Vio de reojo a Hayden hacer una mueca.
—Puedo hacerlo si quiero. —Aseveró Shane. —Pero no es solo por Ilya, mi novio, los Centauros son muy agradables y actualmente son un equipo muy sólido.
J.J. lo miró con el ceño fruncido.
—Es verdad. —Defendió Shane. —Wyatt es un goalie increíble, Luca ya es un novato estrella, Bood es muy talentoso, Troy Barrett también…
—Y contigo y Rozanov, definitivamente podrían ganar una copa, no le digas a Rozanov que dije eso. —Dijo Hayden.
Shane rió.
J.J. no tenía idea de que Shane conociera tan bien a los Centauros.
—Y sí, quiero saber cómo es estar en el mismo equipo que Ilya, mi novio es un jugador increíble.
Hayden hizo un sonido de arcada, Shane rió aún más.
—¿Tienes que llamarlo tu novio cada tres palabras? —Cuestionó.
Quizás como broma.
Quizás no.
Shane no se rió.
—Sí, tengo que.
J.J. sonrió y asintió.
J.J. trató de enfocarse en las risas, en su bebida, en el momento.
Esperaba que ya no tardara mucho para que Hayden llegara.
—¡Quiero hacer un brindis! —Dijo uno de sus compañeros de equipo, alzando su bebida.
J.J. alzó la propia, al igual que el resto de los Metros presentes en el bar.
—¡Por una nueva temporada sin el puto Hollander!
Sus compañeros de equipo vitorearon.
—¡Sin maricones!
Más gritos de aprobación.
—¿Qué mierda? —Logró hacerse escuchar por encima de los sonidos de victoria y las risas.
Comeau le dio una palmada en la espalda.
—Vamos, hombre, es una puta broma.
—Esa no es una puta broma. —Refutó.
Escuchó varios sonidos de molestia, notando a algunos desviar la mirada, irritados.
—¿Qué no es una puta broma? —Preguntó Hayden, parándose detrás de él.
—Ya llegó tu compañero de club de "chupémosela al puto Hollander", seguro ya son mejores amigos del puto Rozanov, o es Hollander el que se la chupa a los tres.
—¿Qué mierda acabas de…? —Hayden no terminó de hablar para cuando J.J. se abalanzó contra su compañero de equipo, acertando un golpe severo en la boca contraria, seguido de un nuevo puñetazo en el ojo izquierdo.
Él terminó recibiendo varios golpes también.
Fingió estar muy enfocado en el menú entre sus manos y no en Shane al otro lado de la mesa.
Su capitán… su excapitán, se aclaró la garganta.
—¿Qué te pasó en la cara?
—Oh. —Fingió una risa, sin querer pensar demasiado en el labio roto y el ojo morado.
—Me puse muy borracho y coqueteé con una chica con novio, gané la pelea, no te preocupes.
Shane le sonrió.
—Solo… ten más cuidado. —Dijo, como si en realidad quisiera decir más.
Asintió, al tiempo que Hayden finalmente se sentaba a la mesa junto con ellos.
—Mierda, lo siento.
—Siempre llegas tarde. —Se quejó él.
—Ya lo sé, ya lo sé, es que ya venía, pero luego me di cuenta de que Chompy venía al restaurante conmigo y…
—¿Chompy? —Intentó entender, Shane rió.
—¿Otra vez? —Cuestionó Hollander.
—Comienzo a creer que realmente Chompy esta poseído, pero bueno, no importa, no importa, ¿me perdí de algo? —Intentó redirigir Hayden.
—No, estaba esperando a que llegaras. —Aseguró su excapitán.
Shane se aclaró la garganta una vez más y extendió dos objetos en dirección a ellos. Uno hacia él, otro hacia Hayden.
Parecían alguna clase de papel, papel caro y elegantemente adornado, lo giró.
—¡Amigo! —Exclamó Hayden, soltando una risa sincera, cuando J.J. a duras penas había logrado entender lo que estaba en sus manos.
Una invitación de boda.
No, eso no estaba bien dicho.
La invitación a la boda de Shane, con Ilya Rozanov.
Mierda, santa mierda.
—Finalmente eligieron una fecha.
Entre tantas cosas, casi había olvidado que Shane había mencionado una boda.
Shane se veía feliz, sinceramente feliz.
Ya no jugaría con ellos, su carrera con los Metros había terminado, era abiertamente gay y estaba saliendo con Ilya Rozanov, su archirrival por años, el sujeto que toda la NHL odiaba.
Y su buen amigo jamás había lucido tan feliz, ni siquiera en ese tiempo que salió con Rose Landry.
—Sí, decidido, será en la casa de Ilya, bueno…
—La casa de ambos, si recuerdo bien. —Agregó Hayden. J.J. se sentía perdido, últimamente siempre se sentía perdido cuando estaba con Shane y Hayden.
Shane rió y asintió, con mejillas sonrojadas y ese extraño brillo en la mirada que J.J. aun no se acostumbraba a ver.
—Felicidades, Cap… Shane, ahí estaré. —Logró decir, aceptando la sonrisa discreta que obtuvo en respuesta.
—Pregunta, ¿es no niños?
—Claro que no, Hayden, Anya va a estar ahí.
—Vete a la mierda Shane, Anya no es un niño. —Hollander soltó una carcajada, una verdadera, no esas fingidas que solía hacer en el vestuario de los Metros.
—¿Quién es Anya?
—Oh, es la perrita de Ilya.
—De nuevo, me veo en la necesidad de decir que ahora es la perrita de ambos, considerando que vas a casarte con el papá.
Shane se cubrió los labios y de verdad J.J. seguía maravillado con lo jodidamente feliz que se veía.
Su excapitán bajó la mano.
—En realidad, hay algo más que quería contarles.
Ok, ok, esta vez era merecedor de escuchar un secreto a la vez que Hayden.
Ya era puta hora, pensó primero.
No lo arruines, pensó después.
—Vamos a tener un bebé.
—¿Quiénes? —Dijo con torpeza.
—¡Jesucristo! —Soltó Hayden, enterrando su comentario. —¡Sí, mierda, sí, por fin te uniste a la secta de los padres! —Exclamó el beta, yendo a abrazarse a Shane, haciéndolo reír.
Esperen.
Shane era un alfa
—Tú no puedes estar embarazado. —La atención de Hayden y de Shane se centró en él, pensó que lo mirarían mal, pero Hollander rió.
—No, gracias por recordarlo, J.J. —Ofreció. —Pero... ahm... Ilya lo está. —Explicó su excapitán, como si fuera la cosa más simple del mundo.
No era simple, para nada era simple.
El puto Rozanov estaba embarazado, eso significaba que...
—¿Rozanov es...? —
—¿Listos para ordenar? —La pregunta del mesero lo sobresaltó exageradamente.
—Oh, tienen... —Intentó Hayden.
—No, puedes darnos más tiempo, ¿por favor? —Interrumpió él, mostrandole una sonrisa al mesero, quien asintió y se alejó, luego volvió a enfocarse en sus acompañantes y no en el menú frente a él.
—¿De verdad Rozanov está embarazado?
—Sí, lo está.
—¿No es un alfa entonces? —Terminó agregando en francés.
Shane hizo un sonido peculiar con la lengua, uno que J.J. le había escuchado muchas veces antes.
—No. —Respondió, con sonrisa discreta y movimiento de cabeza incluidos.
Hayden no lucía sorprendido.
—¿Por qué tu no estás sorprendido con...? —Soltó una risa con un deje de molestia. —Ya lo sabías, claramente ya lo sabías.
Hayden lució un poquitín incómodo.
J.J. estaba siendo injusto, lo sabía, se suponía que había dejado todo eso de Shane y sus secretos atrás, pero mierda, siempre parecía haber más.
—Es que ese específicamente es un secreto de Ilya, y en realidad no muchos lo saben.
Intentó asentir.
No le gustaba.
Tenía sentido, ¿por qué alguien como Ilya Rozanov querría decirle a cualquiera que era omega?, ¿por qué Rozanov querría que J.J. lo supiera?
No le gustaba.
¿Por qué Hayden sí había sabido entonces?
Porque Rozanov iba a su casa, convivía con los niños Pike, se besaba junto a árboles en la casa Pike y era el tío Ilya.
—Tampoco lo habrías podido mencionar antes, ¿qué ibas a decir?, ¿que tu novio inexistente es omega? —Dijo arrepintiéndose al instante, porque estaba sonando a reproche. —Habría sido un movimiento muy bajo hablar del género secundario secreto de tu archirrival. —Intentó recuperar el tono ameno de antes.
—Sí, eso me habría vuelto una persona desagradable. —Aceptó Shane y él lo aceptó asintiendo. —Pero ahora ambos saben quién es mi novio y ahora que ya pasamos el primer trimestre, queremos compartir la noticia del embarazo con nuestros amigos, así que Ilya dijo que estaba bien con contarles a ustedes, sobre el bebé y por consiguiente dejar que tú, J.J., supieras sobre su género secundario, claro.
¿Primer qué?
—¿Cuántas semanas tiene Rozanov? —Continuó Hayden.
—Catorce punto un semanas. —Respondió Shane, seguro de sí mismo, orgulloso, casi vibrando de felicidad.
—¿Semanas? —Titubeó él.
¿Cuántos meses eran catorce semanas?
—Los embarazos se cuentan en semanas, amigo. —Explicó Hayden alegremente.
—Pues perdón, no todos podemos ser un experto como tú. —Respondió, haciendo reír al beta.
—Sería poco más de tres meses. —Le explicó Shane con tono amable.
J.J. asintió.
—¿Lo acaban de descubrir? —Preguntó después, Shane negó con la cabeza, acompañando la acción con una sonrisa repleta de diversión.
—¿Por qué no nos contaste antes?
J.J. no quería pelear, de verdad no, solo quería saber si nuevamente estaba haciendo algo como para hacer sentir a Shane que no podía contarle sus secretos.
—Normalmente este es el momento en que comienzan a anunciarse los embarazos, J.J. —Explicó Hayden, para tomar el control de la conversación inmediatamente después. —¿Ya saben si es niño o niña?
—No aún no.
—Recuerdo que a esas semanas ya se puede saber, ¿estoy recordando mal?
—No, aparentemente sí es posible, pero nuestro bebé es tímido o tímida.
Hayden asentía, desde su lugar, al que había regresado una vez más.
—Oh, Shane esto va a ser genial, créeme.
J.J. vio la invitación entre sus manos.
—Oh, por eso se están casando. —Comentó, escuchando el silencio antinatural en la mesa.
Apartó su atención de la invitación, viendo a Hayden, que parecía, extrañamente gritar con sus ojos.
Shane lo miraba con el ceño fruncido.
—¿Qué quieres decir, J.J.?
—No, solo digo que por el embarazo, ustedes… ¿no?
El bastardo de Pike le pellizco el muslo.
—¡Ay, Hayden, mierda!
—No, J.J., no me… no nos estamos casando por el bebé, nos estamos casando porque nos amamos y queremos pasar el resto de nuestras vidas juntos.
—Claro, sí, lo siento cap… Shane.
Mal.
Lo hizo mal una vez más.
—Haremos una reunión en el cottage, si quieres venir.
No había esperado la invitación.
Sabía a quienes incluía ese "haremos".
Shane y Rozanov, porque ahora todo debía incluir a Rozanov.
—Oh, ok, claro ahí estaré.
—Bien, me alegrará verte ahí.
—¿Irás a esa reunión en el cottage de Shane? —Preguntó a Hayden en el teléfono.
—Sí, claro, no me lo perdería y mis hijos no me lo permitirían, quieren jugar con Anya, mientras pueda distraerlos con eso y no me obliguen a conseguirles un perro, lo voy a seguir exprimiendo.
Rió ante el dramatismo de Hayden, luchando con esta sensación de extrañeza, de ineptitud.
—Sí, también iré.
—Solo para dejarlo en claro, sabes que los Centauros van a estar ahí, ¿verdad?
No, no lo sabía.
—Sí, claro.
En retrospectiva era obvio.
Serían el nuevo equipo de Shane.
Y eran el equipo de Rozanov.
—¿Por qué actúas tan normal con todo esto? —Se atrevió a preguntar.
—¿Todo esto?
—Shane con... Rozanov, sí, Shane dijo que lo ama y estoy tratando de entender pero no puedo dejar de ver al puto Rozanov de los partidos y término odiando cada escenario ficticio y solo quiero que Shane se aleje de él.
Hayden rió.
—Y también resulta que es omega y esta embarazado, ¿qué?, ¿Rozanov?, ¿Ese Rozanov?
—Sí, amigo, entiendo, estaba igual, pero Rozanov jugador y Rozanov novio/prometido de Shane es muy diferente.
—¿Qué?, ¿ahora tiene personalidad múltiple?
Su amigo beta volvió a reír.
—No sé, hombre, solo date la oportunidad de verlos, realmente verlo, juntos, Shane y Rozanov... Simplemente hacen sentido.
—Claro. —Exclamó con sarcasmo.
El cottage estaba inundado de Centauros.
Centauros sonrientes y amables.
—J.J., llegaste. —Saludó Shane, aceptando el abrazo de su parte.
—¡Claro que sí! —Respondió con efusividad en francés.
Shane olía a sí mismo, pero tenía un toque de algo distinto, algo desconocido y que J.J. se rehusó en procesar, enfocándose en el aroma combinado de todos los presentes, así como el del agua cercana, la vegetación y el de la comida, por supuesto.
—Hay alcohol de todo tipo, pídele a Dillon que te sirva, le gusta fingir ser cantinero. —Explicó Shane en el idioma favorito de J.J., riendo, como una especie de chiste interno del que J.J. no era parte. —Y Hayden está por allá. —Dijo apuntando en dirección al beta y Jackie, los cuales se encontraban conversando con Rose Landry y otra mujer de cabellera rizada y muy atractiva.
—¿Esa es Rose? —Cuestionó en inglés.
—Sí, por suerte tenía espacio en su agenda.
—¿Quién es la mujer guapísima que está con ella?, ¿Su novia?
—No, no que sepamos. —respondió una tercera voz.
Él sabía perfectamente a quien pertenecía esa voz con acento.
Se giró, encontrándose frente a frente con Ilya Rozanov y J.J. quería ver el abdomen del ruso y confirmar si era real lo del embarazo.
¿Qué tal y estaba engañando a su pobre amigo?
Ese sujeto era así de malicioso, J.J. lo sabía, incluso si Shane fingía que eso no era verdad.
Rozanov no estaba usando ropa de paternidad, al menos eso creía J.J., llevaba una playera sin mangas y una pantalonera, ambas de colores oscuros, lo que hacía resaltar la cruz dorada acompañada de un anillo que definitivamente debía ser de compromiso. La playera quizás estaba algo más suelta de la cuenta alrededor del abdomen, pero eso era todo.
Luchó, manteniendo su mirada conectada a la de Rozanov, quien lucía relajado, sonrisa fácil y en compañía de Troy Barrett, otro sujeto que J.J. simplemente no podía decidir si era bueno o malo.
Había sido una mierda hasta donde él se había quedado, pero ahora era abiertamente gay y activista.
No lo entendía.
—Es Svetlana, la mejor amiga de Ilya. —Clarificó Shane.
—Sí, decidimos presentar la mejor amiga de Shane a mi mejor amiga y ser todos mejores amigos, pero Rose Landry quiere robarme a Svetlana.
J.J. había sentido que Shane había dicho el nombre de la mujer adecuadamente, igualmente no sentía que se comparara a la forma en que Rozanov acababa de hacerlo, sonaban similar, pero muy distinto al mismo tiempo.
Barrett rió, Shane soltó un bufido con evidente diversión.
—Basta, no es verdad. —Defendió Hollander.
Rozanov encogió los hombros.
—¿Tú también fuiste novio de tu mejor amiga? —Cuestionó, dándose cuenta de inmediato que acababa de equivocarse una vez más.
Rozanov rió.
—¡J.J.! —Riñó Shane.
—Oh, es verdad, saliste con Rose hace años, recuerdo lo viral que se volvió la noticia. —Comentó Troy amenamente.
—Mhm, así se conocieron, Shane no es lo suficientemente gay como para no salir con Rose Landry.
J.J. estaba harto de Rozanov.
—Ni yo soy lo suficientemente gay como para negarle algo a Rose Landry. —Agregó un nuevo hombre, quien dejó un beso en la mejilla de Barrett luego del comentario.
No pudo disipar su enojo por completo, pese a las risas.
—No sabía que vendrías, J.J. —Dijo Rozanov en voz más baja, casi oculta por las risas y las conversaciones alrededor.
J.J. frunció el ceño.
—¿Por qué?, ¿No querías que lo hiciera?, ¿tú puedes tener a todos tus amigos y Shane no puede invitar a los suyos?
Las risas cercanas habían desaparecido.
Barrett y su novio lo veían con entrecejos arrugados.
Rozanov portaba una sonrisa discreta y cejas alzadas.
—J.J., ¿qué mierda?
—Bien, Shane, está bien. —Trató de apaciguar Rozanov.
No entendía nada.
—¡No, no está bien! —Negó su ex capitán.
—¡Ilyusha! —Llamó Svetlana.
—¡Ilya, Shane! —Aportó Rose alzando una mano desde su cómodo lugar.
—¡Ven, quiero ver las fotos del bebé que tienen en el celular! —Agregó, la mejor amiga de Rozanov.
El ruso miró a Shane.
—Ve, te alcanzo. —Dijo su excapitán, para que luego Rozanov se alejara en dirección a las mejores amigas y los Pike.
Barrett y su novio comenzaron a alejarse, no sin antes dirigir unas rápidas palabras a J.J.
—Shane es nuestro amigo también. —Dijo el novio de Barrett. —¡También quiero ver esas fotos!
—¡Ya las viste y las volviste a ver! —Respondió Rozanov de inmediato.
—¿Me vas a negar este pequeño placer Rozanov?
Dejó de enfocarse en la risa del ruso, para enfocarse en el alfa junto a él.
—No dije nada ofensivo. —Se defendió, antes de permitirle a Shane decir nada.
—¿Ah, no?, pues dijiste algo innecesario y en un tono bastante ofensivo.
—Él empezó. —Shane le dedicó una mirada severa.
—Solo estaba intentando conversar contigo, imbécil.
Shane soltó un suspiro bufado, reacomodándose el cabello, incluso si no era necesario.
—Sé que no conoces al Ilya que yo conozco, pero si sigues actuando así, menos lo vas a hacer.
—Shane, vamos...
—Y no sé si yo voy a querer que lo hagas.
Eso significaba que Shane no lo querría más en su vida.
¿Estaba entendiendo bien?
—Shane...
—Bebe algo J.J.
Y Shane se alejó, dirigiéndose al espacio a dónde Rozanov se había ido.
J.J. se dedicó a beber, haciendo un poco de conversación ligera por aquí y por allá, mientras fingía no mirar a Rozanov más de la cuenta.
El puto Ilya Rozanov, prometido de su excapitán, un omega aparentemente, uno embarazado.
Rozanov no se veía embarazado, bueno tampoco había convivido mucho con gente embarazada, mucho menos con omegas masculinos.
Pero Rozanov se seguía moviendo con ligereza, seguía riendo escandalosamente y hasta había estado jugando con una pelota de futbol soccer por un largo rato en compañía de los niños Pike, el novato de los Centauros y Anya (suponía).
Zane Boodram le hizo señas desde su lugar junto a la parrilla.
J.J., ya algo bebido, se acercó sin rechistar.
—Aquí, toma un plato. —Ofreció el hombre, entregándole un generoso trozo de carne. —Por allá hay ensalada y puré de papa y sal y salsas si necesitas.
—Genial, gracias. —Logró decir, para que su atención fuera robada por Wyatt Hayes.
—Pregunta, ¿Preferirías a Reed Richards o Charles Xavier?
—¿Perdón?
—Es que aquí el novato me está diciendo que en su corazón están empatados.
—Yo solo dije que es igual de difícil dibujar a Mr. fantastic usando sus poderes que dibujar al profesor X. —Se defendió Luca Haas.
—Mhm.
J.J. aprovechó el hecho de que parecían haberse distraído consigo mismos, para alejarse en dirección al área de la ensalada y el puré, sin ver por dónde iba adecuadamente y chocando con alguien.
—¡Lo siento! —Aseveró, girándose a encarar a quien sea que hubiera importunado, encontrándose frente a frente con Svetlana, la mejor amiga de Rozanov.
—No te preocupes. —Dijo ella, con voz suave.
—Creo que no nos han presentado, soy... —La mujer... Alfa, J.J. estaba seguro, rió.
—Oh, sé quién eres, la opción más probable de próximo capitán de los Metros.
—Oh, eh...
—Lastima que está siguiente temporada no será amable con ustedes, pese a tu talento y esfuerzos. —La mujer se llevó un tomate cherri a la boca y se alejó sin agregar más.
J.J. fue y se sentó junto a Hayden.
—Oh, hey, amigo, ¿Cómo lo llevas? —Saludó el beta en voz baja, buscando ser discreto como pocas veces en su vida.
—Genial.
—Te dieron un buen mordisco. —Dijo con su mirada clavada en la carne en su plato.
J.J. lo imitó.
—Sí, sí.
J.J. bebió un poco más, encontrando una botella de licor en una de las hieleras.
—¿Quién quiere un shot?
Escuchó vítores luego de su pregunta.
Los Centauros sabían cómo aceptar y manejar un reto, eso seguro, y sin olvidar que aquella reunión era apta para toda la familia.
Su estómago se sentía como si estuviera de cabeza.
Mierda.
Se había pasado con el alcohol, lo sabía.
Tal vez si no se movía la náusea pasaría.
Funcionó.
Rozanov se puso de pie desde su sitio, con la ligereza característica, como si nada le pesara, como si nada le doliera.
Shane se acercó de inmediato a él.
—¿A dónde vas? —Logró escuchar, pese a la música y las conversaciones ocurriendo alrededor de una fogata creada por Shane con ayuda de Dillon y Rose.
—Por una Coca-Cola.
—Yo te la traigo.
J.J. debía dejar de verlos como un puto fan obsesionado, pero Hayden le había dicho que los observara, así que no apartó la vista.
—Puedo ir por mi propia Coca-Cola, Hollander. —Respondió Rozanov, con una sonrisa extraña que J.J. jamás había visto.
Estaba en la puta dimensión desconocida.
La náusea lo atacó una vez más, para desaparecer rápidamente.
—Igual yo podría ir, aun así.
—Aparentemente, no sé si sepas, después voy a ser muy grande y no me voy a querer mover, dejémoslo para cuando eso ocurra, por ahora puedo ir yo, ¿sí? —Dijo Rozanov, dando un nuevo paso, en dirección al cottage, J.J. ya no pudo ver su rostro, esta vez viendo el rostro de Shane.
—Podría ir en tu lugar, ahora y en el futuro también. —Explicó su amigo con entrecejo medio fruncido, se veía preocupado.
Tan, tan preocupado.
¿Por qué Shane estaba tan preocupado?
¿Estaba solo preocupado o estaba asustado?
¿Miedo?
¿Era miedo lo que J.J. veía?
Podía ser que Shane le temiera a Rozanov, que el puto Rozanov siempre exigiera que Shane hiciera todo por él y ahora solo para mantener apariencias estuviera teniendo esta ridícula conversación fingida en la que...
Rozanov atrapó las mejillas de Shane entre sus manos, quien relajó el rostro, soltando una risita.
—Lo siento, ok. —Dijo su excapitán.
—No, no, eres adorable.
Y se besaron ahí, en medio de todos.
Nadie hizo ni un solo comentario malicioso.
—¿Les estamos estorbando, Rozy? —Gritó alguien que J.J. ya no tenía capacidad de reconocer debido al alcohol en su sangre.
—No, la noche es joven.
Risas se escucharon.
—¿Ginger ale? —J.J. solo pudo enfocarse en esa pregunta echa por Rozanov.
—Sí, gracias. —Respondió Shane con mejillas rojas y luciendo jodidamente enamorado.
Sí, necesitaba ir al baño.
Se puso de pie, trastabillando ligeramente.
—Ups, cuidado. —Ofreció Nick Chouinard, ayudándolo a mantener el equilibrio.
—Demasiados shots, ¿eh? —Ofreció Selena, la esposa de Chouinard.
Él ofreció una sonrisa (al menos esperaba que sí se entendiera como sonrisa) y se acercó a su amigo.
—Shane, ¿dónde está el baño? —Su amigo le ofreció una sonrisa.
—Está al fondo, pero a la izquierda. —Explicó con una sonrisa divertida. J.J. no terminó de entender.
—Oh, ya porque siempre es al fondo a la derecha. —Rió más de la cuenta.
—Déjame llevarte.
Quizás sería bueno, estar un momento a solas con Shane, hablar, finalmente lograr decir palabras correctas como "te ves feliz", "Rozanov te hace feliz, eso es bueno", sin decir "incluso si yo no lo entiendo, incluso si no tiene sentido para mí", "que mierda".
Si eso ultimo definitivamente no debía decirlo.
—¡Hey, hey Hollzy, ven! —Llamó Tanner Dillon.
—Necesitamos que nos saques de una duda. —Agregó el hombre de antes, que ahora sabía se llamaba Harris, trabajaba para los Centauros y era novio de Barrett.
—No, esperen, es que… —Intentó negarse Shane.
—No, Shane, esta bien, ve, encontraré el baño, al fondo a la izquierda no a la derecha. —Ofreció, con sonrisa incluida, Shane se veía poco convencido, pero J.J. no lo dejó seguir dudando, comenzando su camino hacia el interior del Cottage.
Esperaba que Shane no lo siguiera.
Shane no lo siguió.
Quizás habría sido agradable que su amigo lo siguiera.
Entró al sitio, encontrándose primero con la cocina, en dónde estaba Rozanov, luciendo como si hubiera estado a punto de iniciar su camino de regreso al exterior, con una lata en cada mano, una de Coca-Cola y otra de Ginger Ale.
Él vio en todas direcciones y luego soltó una risita boba, porque Rozanov definitivamente lucía como parte del sitio.
Era de locos.
—¿Shane te mandó por cerveza o algo?, ¿se acabó la que había afuera?
—No, no, pero estaría bien una cerveza. —Dijo, sin poder dejar de reír.
—Alguien bebió demasiado, ¿sí?
J.J. siguió sin parar de reír.
—Tal vez café sea mejor opción.
Eso le regresó la náusea, esta vez malvada y extrañamente vengativa.
—No, quizás, ¿dónde está el baño?
Rozanov se tomó un momento para responder, luciendo pensativo y curiosamente divertido.
Jodido Rozanov.
El omega apuntó en una dirección concreta.
—Por allá, tienes suerte que conozca palabra para baño en francés.
¿Había hablado en francés?
—Te preparo café. —Dijo Rozanov.
J.J. corrió al baño.
Abrió la puerta sin ningún cuidado, levantó la tapa de la taza, se dejó caer sobre sus rodillas y comenzó a vomitar.
—Lo sabía, demasiado borracho. —Escuchó de voz de Rozanov.
A duras penas inclinó la cabeza en dirección al tipo, que lo miraba desde la entrada del baño.
—Vete a la… —No pudo maldecirlo adecuadamente debido a las arcadas.
—Haz una cosa primero. —Dijo la voz de Rozanov, escuchándose algo lejana.
Las arcadas y el vomito parecían interminables. J.J. parecía tomar malas decisiones una y otra vez.
El vomito finalmente se detuvo y ni bien pudo alejar su cara de la taza, un vaso con agua le fue ofrecido.
—Shane está muy orgulloso de su agua de pozo, bébela.
Quería negarse, porque esa mierda quizás estaba envenenada, pero si con su muerte podía probar que Rozanov no era bueno para Shane, lo aceptaría.
Dio un sorbo al agua.
—Lento, a menos que quieras sacarla por la nariz, yo sé de eso. —Dijo Rozanov, llevando una mano a su abdomen y por un instante J.J. fue capaz de apreciar el pequeño abultamiento que la playera holgada ocultaba bien.
Bebió el resto del agua, sintiéndose mal por su pensamiento infantil de antes, sobre envenenamientos y muertes y Rozanov siendo malo para Shane.
—¿Te sientes tan mal como para llorar?, ¿quieres que traiga a Shane?
Ahora qué mierda decía Rozanov, él no estaba…
Escuchó su propio sollozo.
Oh, estaba llorando.
—¡Soy un pésimo amigo! —Exclamó de golpe. —Siempre doy las respuestas incorrectas.
Rozanov lo miró en silencio en un momento que pareció durar demasiado. J.J. esperaba una carcajada, palabras burlonas, merecía ambas.
Rozanov habló en voz firme, pero extrañamente conciliadora.
—No puedes tener todas respuestas correctas.
Sorbió su nariz.
—Pero yo doy siempre las peores, al principio sí estaba enojado, no porque tú fueras el novio de Shane, bueno, quizás sí un poco, pero más que nada porque soy un pésimo amigo, tan malo que Shane no se sintió en confianza de contarme lo suyo y cada vez que siento que debo y puedo demostrar que no lo soy, solo lo empeoro y empeoro, porque soy lo peor de lo peor.
—Escucha, todo lo que sé en francés es "te amo", "te gusta eso", "más fuerte" y "amo tus pecas" —Explicó Rozanov con el peor francés que J.J. había escuchado en su vida entera.
Sollozó un poco.
—¿Por Shane? —Cuestionó después de procesar lo que acaba de escuchar.
—Por… obviamente por Shane, sí.
J.J. sorbió la nariz, sabiéndose patético.
—Al menos siéntate en la taza y no en el suelo, ¿sí?, te ayudo. —Y Rozanov extendió una mano en su dirección.
—No, no, no cargar cosas pesadas, hasta yo sé eso, no quiero que le pase nada al mini Hollander aunque también sea un mini Rozanov.
Rozanov soltó una carcajada muy ruidosa.
—Ah, ya, vas a tener que hacerlo solo entonces o iré por…
—No, no. —Se alzó, con un poco de torpeza, logrando mantenerse sobre sus pies el tiempo suficiente y obedeció, sentándose sobre la tapa de la taza.
—Estoy seguro, Shane no cree que seas mal amigo, si creyera, no seguirías en su vida, ¿ves otro Metros además de tú y Pike?
Sintió sus ojos humedecerse una vez más.
—¿De verdad crees que Shane cree eso?
Rozanov encogió los hombros y asintió, apretando los labios.
J.J. se abalanzó sobre la pareja de su amigo, abrazándolo con fuerza.
—Hey… ok.
—Siempre se ve tan feliz cuando está contigo, no lo entiendo.
—Ok.
—Quiero entender.
Tardó más en obtener una respuesta.
—Ok, J.J.
Sintió que podía respirar mejor una vez más. Rozanov olía a algo amaderado y ligeramente floral, también olía a la vainilla que relacionaba con Shane.
Y también olía a bebé.
—Ahora aléjate, porque hueles a vomito y a borracho y me vas a hacer vomitar y no me gusta.
Ahí estaba.
Rió.
—Ese es el bastardo que yo conozco. —Dijo apartándose.
—Claro, eso no se quita.
No logró alejarse por completo, pues la tela de su camiseta de red había atrapado el dije de cruz que llevaba el ruso.
—¡Mierda! —Soltó con dramatismo.
—No te muevas, J.J., yo lo hago.
—No yo…
No estaba seguro de qué movimiento había hecho, pero la realidad es que había terminado por golpear el rostro de Rozanov con la cabeza, al tiempo que finalmente había logrado liberar el dije de cruz. Una cosa bien supuso.
—Uff. —Se había quejado Rozanov llevando ambas manos hacia su cara.
—¡Lo siento! —Exclamó rápidamente, con manos estiradas hacia el ruso, sin atreverse a tocarlo.
Sangre comenzó a descender por el rostro semi cubierto.
Oh no.
Se sintió palidecer.
—Sangre. —Balbuceó con torpeza, ni siquiera supo en qué idioma.
Rozanov soltó una palabra en ruso que J.J. desconocía, pero sonaba como un insulto, seguramente lo era.
Se alejó tomando una enorme cantidad de papel intentando entregarlo a Rozanov.
—Espera, J.J, está bien. —Trató de tranquilizar la pareja de su mejor amigo.
—¡Hay sangre! —Reafirmó él, porque Rozanov no estaba actuando con la urgencia que esto ameritaba.
—¿Ilya? —Escuchó el llamado de Shane a lo lejos, quizás desde la cocina.
Ambos miraron hacia la puerta abierta del baño.
—Mierda. —Susurró Rozanov.
Pasos se acercaron, aumentando en volumen conforme la distancia se acortaba, hasta que Shane apareció, en compañía de Hayden y Troy Barrett.
La imagen no era buena.
Él con un montón de papel en las manos, Ilya cubriendo su rostro ensangrentado.
—Ilya... —Susurró Shane evidentemente incredulo, como si tuviera que tomarse un momento para procesar, para entender adecuadamente. —¡Ilya! —Exclamó luego de que todo hiciera click en su cabeza, con la urgencia que J.J. había querido obtener de Rozanov.
Shane se apresuró en ocupar el espacio personal del ruso, rodeándole el rostro con ambas manos.
—¿Qué mierda?, ¿Ilya estás bien? —Preguntó Barrett, mirándolo a él como si quisiera comprobar si J.J. le aguantaría un putazo en la cara.
Mierda, J.J. lo merecía.
—J.J. no puede…— Intentó Hayden con voz entrecortada. —Puta madre, ¿qué hiciste? —Terminó agregando después, como si definitivamente creyera que él había atacado al prometido embarazado del mejor amigo de ambos.
—Solo me está sangrando la nariz, tranquilos. —Defendió Rozanov.
De todas las situaciones en las que J.J. pensó que se encontraría en su vida, esta jamás estuvo entre las posibilidades.
—¿Esperas que crea que de la nada te sangró la nariz? —Cuestionó Shane, evidentemente enojado, sin apartar su atención de Rozanov.
El ruso suspiró.
—Pero eso pasó el otro día, sabes. —Respondió el rubio como si no fuera la gran cosa.
¿Qué?
—¡Pero no estabas con J.J. en el baño! —Y los ojos y toda la ira de su excapitán se centraron en él. —Te juro J.J. que si le hiciste algo a Ilya…
—Fue un accidente. —Dijo él, tratando de apaciguar, porque era verdad.
—Mierda. —Susurró Rozanov. —Shane, papel. —Pidió después con envidiable calma.
—¿En serio golpeaste a Rozanov? —Cuestionó Hayden acercándose peligrosamente a su rostro con evidente pánico no solo en la voz.
—¿¡Es en serio J.J.!? —La voz de Shane se quebró ligeramente por lo aguda que salió.
—¡No puedo creer que te atrevieras a…! — Dijo Barrett a la vez, siendo interrumpido por su capitán.
—¡No, no hizo!, ¡Dios! —Rozanov le quitó el papel de las manos llevándolo a su rostro. — ¡Salgan todos de baño! —Exclamó en seguida con voz gangosa, empujándolos fuera y cerrando la puerta detrás de J.J., para abrirla nuevamente un segundo después. —Tú ven aquí. —Ordenó mientras jalaba a Shane de la camiseta azul que portaba hacia el interior del baño. — Y ustedes preparen un café a J.J., está demasiado borracho.
Y cerró la puerta nuevamente.
Luego de escasos segundos de quedarse viendo la puerta frente a ellos como descerebrados, Hayden se giró a verlo.
—J.J., de verdad no golpeaste a… —Preguntó.
—No, no, mierda. —Interrumpió él, mientras Barrett seguía atacándolo con la mirada.
—No sé quién va a matarte más rápido si estás mintiendo, si Svetlana o Shane. —Dijo el Centauro entre dientes.
—Cualquiera de los Centauros allá afuera J.J., mierda hasta Jackie o mis hijos podrían ser la respuesta.
—¡Fue un accidente lo juro! —Exclamó dramáticamente.
—¡Ya vayan a hacer maldito café! —Gritó Rozanov desde el interior del baño, escuchándose amortiguado.
—¡Deja de gritar o no te va a dejar de sangrar la nariz! —Riñó Shane.
Ya no estaba tan borracho.
Dio otro sorbo a su café.
Así que el espacio que había ocupado el alcohol, ahora lo estaba ocupando la vergüenza, tanta, tanta vergüenza.
¡Había llorado en frente del puto Rozanov!
Luchó por no cubrirse el rostro.
Falló.
—¿Ya está empezando la cruda? —Preguntó Hayden, con una sonrisa un tanto incómoda.
J.J. no supo qué decir, por lo que le dio otro sorbo a su café.
Hayden lo estaba intentando, incluso si lucía nervioso, incómodo.
Troy Barrett lo veía como si fuera el enemigo. Técnicamente J.J. era el enemigo en ese cottage lleno de jugadores de Ottawa. Él y Hayden lo eran, pero su amigo no estaba siendo tratado como tal, parecía haber sido acogido completamente.
J.J. hizo que la nariz de Rozanov sangrara, por accidente, pero lo hizo.
Cerró los ojos con fuerza, para abrirlos al escuchar un par de pasos acercándose.
Shane y Rozanov (con manos entrelazadas) se pararon frente a ellos y la barra en la que J.J. estaba atrapado, obligado a tomar café.
Shane tenía el ceño ligeramente fruncido. No había rastros de la sangre de antes en el rostro de Rozanov.
—J.J. ya no está tan borracho. —Aseguró Hayden.
—Le preparamos café porque no hizo nada malo, ¿verdad, Ilya? —Preguntó Barrett, como si necesitara que su capitán lo confirmara una vez más.
—Sí, gracias. —Respondió Rozanov en dirección a Barrett.
J.J. se puso de pie de golpe.
—Lo siento. —Otra vez, había hablado en francés. —Lo siento. —Dijo en inglés. —No era mi intención, lo siento Rozanov, m-me iré, sé que debo irme, perdón, Shane.
Rozanov mostraba una sonrisa discreta, movió levemente la cabeza y enfocó su mirada en Shane.
Su amigo también miró a Rozanov y tomó una inspiración profunda.
—¿De verdad J.J. tiene que irse? —Preguntó Hayden, en voz baja. —Dice que fue un accidente y...
—No. —Aseguró Shane, dejando de lucir tan tenso. —No tiene que irse.
—Sí, deberíamos… —Rozanov hizo un movimiento evidente con la cabeza, en dirección contraria.
Barrett se puso de pie de inmediato, Hayden se notó perdido.
—Eh… —Balbuceó Pike.
J.J. no se sentía capaz de haber ofrecido mejor respuesta, sinceramente.
—Vamos afuera Pike. —Rozanov tuvo que dejarlo en claro.
—Oh, sí, ok, sí. —Aceptó el único otro miembro de los Metros además de J.J.
Barrett ocultó una sonrisa detrás de un puño medio cerrado, iniciando su camino hacia la salida del Cottage, al igual que Hayden, agregando un apretón gentil en el hombro de Rozanov al pasar junto a él.
Hayden miró a Shane unos segundos, como si quisiera agregar algo más.
—Esta bien, Hayden. —Ofreció su excapitán. Hayden asintió, ofreciéndole una ultima mirada y sonrisa a J.J., para finalmente alejarse de la cocina.
Rozanov se aclaró la garganta, para inclinarse y dejar un beso en el hombro de Shane.
—Bye. —Le pareció que susurró. Pero cuando intentó alejarse, Shane no soltó la mano entre la suya.
Rozanov miró a su amigo con diversión.
Shane se acercó a dejar un beso corto en los labios de su prometido.
J.J. se enfocó en su café.
—Bye. —Escuchó decir a Shane.
Cuando alzó la vista nuevamente, ya no había Rozanov y Shane se estaba acomodando frente a él.
—De verdad no estaba intentando lastimarlo… —Comenzó, en francés.
—Lo sé, Ilya me dijo. —Respondió Shane, igualmente en francés.
—pero terminé haciéndolo igual así que de verdad lo siento.
—Gracias por decirlo.
Asintió.
Conocía a Shane de muchos años, pero cada día que pasaba sentía que sabía menos y menos.
No quería que esta amistad terminara.
Amaba a su amigo, no quería perderlo. Pero J.J. sabía que sus acciones y palabras parecían contradecirse.
—Ilya también me dijo que crees que eres un mal amigo.
Mierda.
No iba a beber nunca más en la vida.
O tal vez bebería hasta dejar de sentirse persona, tal vez entonces no le importarían todas las cosas que hizo y dijo.
—No lo eres, J.J.
—¿Mhm?
—Mal amigo, no lo eres, si creyera que eres mal amigo, no estarías aquí hoy, ¿ves a algún otro jugador de los Metros aquí?, además de Hayden y tú.
Las palabras casi exactas que Rozanov había usado.
Shane tenía una sonrisilla entre dulce y pícara, como especiada por algo distinto.
J.J. no podía no pensar en Rozanov, sentía que la forma en que Shane sonreía tenía algo que ver con el ruso, era algo, incluso si no sabía exactamente el qué, como cuando dos personas pasaban mucho tiempo juntas, y sus gestos y ademanes convergían.
—Sí eso… sí.
Shane parecía satisfecho con lo dicho.
J.J. desearía sentirlo también.
—Shane, necesito que me digas, ¿realmente no fue por algo que hice o no hice que no me dijiste lo de ustedes dos?
—J.J., ya hablamos de eso.
—Sí, pero...
Shane suspiró, interrumpiendo cualquier otra cosa que J.J. había planeado decir, quizás y lo mejor era dejar esta conversación morir. Era solo que se sentía como si estuviera dejando que su amistad con Shane muriera junto a esta.
Se enfocó en la taza vacía entre sus manos.
—Tenía miedo. —Habló Shane luego de un rato. —No de ti, quizás un poco de tu reacción.
—¿Reaccioné mal cuando nos contaste que eras gay?, ¿fui cruel? —No lo preguntaba en una forma de negar lo dicho por Shane, preguntaba porque sinceramente quería saber, entender, tal vez sin darse cuenta su forma de reaccionar ante esa noticia había sido cruel o insensible.
—No, no fue por eso, J.J., tú fuiste increíble, siempre, es por todo lo demás, como reaccionaron los demás, aparte de Hayden y de ti.
Sí, J.J. recordaba los comentarios desagradables, los comentarios que había intentado acallar, Shane presente o no.
—Y porque sabía perfectamente el tipo de reacción que podía llegar a provocar mi anuncio de mi relación con Ilya, tenía mucho miedo de contarlo, mucho tiempo creí que eso no ocurriría hasta que estuviéramos retirados.
Oh.
—Eso es... muy triste.
—Sí. —Shane había hablado con voz ligeramente entrecortada, por lo que carraspeó un poco. —Así que no fue por ti, no.
J.J. asintió, permitiendose percibir y dejarse envolver por los sonidos que hacía la gente reunida en el exterior del cottage.
—De verdad lo siento por la forma en que reaccioné cuando se descubrió lo suyo.
—Esta bien.
—No, debí ser un mejor apoyo, lo siento.
—Gracias, J.J.
—Solo… sé que dijiste que eras la misma persona, y bueno, nunca conocí a un Shane que no estuviera enamorado de Rozanov, así que claro. —Vio el rostro de su amigo enrojecer, pero no se ocultó, continúo enfrentando a J.J. —Pero me cuesta verlo, porque no, no lo eres y no es que eso sea algo malo, —Se apresuró en aclarar. —no me malentiendas, y vas a seguir cambiando más, eso es una realidad, jugarás para otro equipo, te vas a casar, vas a ser papá, te felicito por todo eso, estoy feliz por ti,
Logró ofrecer una sonrisa a Shane, la cual fue respondida con una genuina en el rostro de su excapitán.
—pero cuando la gente cambia, también sus amistades pueden cambiar y no estoy seguro de ser un amigo lo suficientemente decente como para que me conserves.
El entrecejo de Shane se frunció nuevamente.
—Sé que no he sido un buen apoyo y que no te he dado la confianza para contarme otras cosas como... ni siquiera sabía que estabas planeando ser papá.
—Oh. —Shane se sonrojó. —No estábamos... quiero decir, sí hablamos acerca de tener hijos, pero fue...
J.J. se permitió sonreír.
—¿No planeado?
Shane encogió los hombros, soltando una risita casi vergonzosa, cubriéndose el rostro.
—¡Shane Hollander! —Soltó totalmente divertido.
—Nos estábamos cuidando y aun así pasó, ¿de acuerdo? —J.J. rió un rato más. —Pero, aunque no lo planeamos para ocurrir ahora, esta bien, amo a Ilya y a nuestro bebé, no puedo estar más feliz.
J.J. logró calmar su risa, ofreciendo una sonrisa contenida.
Shane llevó sus dedos índice y pulgar a pasearse por sus labios, claramente pensativo.
—Lo descubrimos después del séptimo juego.
—¿Qué?
—Sí, Ilya no se lesionó, en realidad ya estaba embarazado en ese momento y se quedó hospitalizado porque estaba en amenaza de aborto.
J.J. lo miró asustado, porque esas eran palabras mayores.
—¡Mierda, Shane!
Su amigo asintió, J.J. notó sus ojos húmedos.
—Fueron días muy aterradores.
—Pero ahora estás aquí, en este presente, jodidamente feliz. —Intentó sacar, de ese pasado pesado, al ver la sonrisa de Shane, supo que lo había logrado.
—No creo que vaya a pasar, J.J., dejar de ser amigos, no después de todo, siempre has estado dispuesto a hablar conmigo incluso si no entiendes mis decisiones, quizás dudas, pero al final siempre estás ahí para mí cuando ha importado, eso es lo que es importante para mí y la razón por la que puedo asegurar que eres un gran amigo.
—Eso no…
—Tuviste una pelea a golpes con tu propio equipo, porque estaban hablando mal de mí.
—¿Hayden te contó?
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—El día después de que ocurrió, probablemente.
—No dijiste nada.
—Parecía que no querías hablar de eso, así que traté de respetarlo.
Oh.
Respetar los secretos del otro, los tiempos del otro.
Claro.
Mierda.
—Sí, no quería… no quería hablar de eso.
Shane no insistió.
—Y sé que no ha sido fácil hablar conmigo últimamente, porque he estado a la defensiva contigo.
—Porque lo merezco, lo sé. —Aceptó con facilidad.
Shane no refutó sus palabras.
Suspiró.
—Perdón por ser un idiota.
—Te perdono. —Dijo Shane con llaneza.
J.J. rió de forma silenciosa.
—Ni siquiera sé que podrías llegar a hacer como para que realmente me replanteara nuestra amistad, o que haría yo para que tú decidieras hacerlo.
—Hacer sangrar la nariz de tu prometido, ¿quizás?
—Ah, sí, esa es una, si lo hubieras hecho apropósito, no lo hagas o te destruiré a ti, a tu carrera y a toda tu descendencia.
J.J. terminó riendo más abiertamente, porque sabía que eso era verdad.
Mierda sabía que eso era verdad.
Shane también rió.
—Y… ¿Qué puedes contarme de Bad Bunny?
—¿Qué?, Shane Hollander, te voy a hacer una puta playlist de 10 horas.
—Ya me arrepentí, mejor no.
Extra:
Se reacomodó ligeramente en el regazo de Ilya.
No estaba imponiéndole todo su peso, para eso tenía sus pies firmes sobre el suelo, acomodado como estaba con las piernas separadas, con su mano izquierda sosteniendo el pedazo de papel (de tamaño decente) debajo de la nariz de Ilya, mientras con la derecha hacía presión justo debajo del hueso, buscando parar el sangrado más rápido.
Ilya paseaba sus manos por la espalda de Shane con tranquilidad, luciendo relajado y conforme con la situación actual.
—Yo podría hacer presión.
—Yo quiero hacerlo.
Ilya sonrió, como si esa hubiera sido la respuesta que esperaba.
Shane le sonrió.
—Creo que ya se detuvo. —Dijo Ilya luego de un rato.
Shane alejó el papel cuidadosamente, notando que, en efecto, la epistaxis había cedido.
Suspiró aliviado, enfocándose ahora en limpiar residuos del rostro de su prometido.
Una vez satisfecho, se enfocó en observar los ojos claros.
Ilya no parecía enojado o triste o como si estuviera ocultando algo.
Seguía viéndose relajado y alegre.
—Ilya, ¿me prometes que J.J. no intentó lastimarte y al bebé?
Su prometido torció los ojos.
—Claro que no, Shane, es tu amigo, no haría eso.
Sí, Shane quería creer eso, pero, J.J. lo había lastimado a él en el pasado, con palabras claro, no físicamente. Shane amaba a su amigo, pero en los últimos tiempos se sentía confundido, qué tal si…
—¿Qué pasó entonces?
—Nada, J.J. esta borracho y triste... y muy borracho.
—¿Triste?
—Sí, vomitó y luego lloró y dijo que era mal amigo para ti.
—¿Dijo eso?
—Mhm, sí, luego dijo muchas cosas en francés, no entendí, pero le dije que tú no creías que él fuera mal amigo y que debía hablar contigo, quizás, definitivo.
—¿Y eso lo hizo enojar?
—No, Shane, no enojado, creo que le agradó escuchar eso, me abrazó y dijo que te veías feliz conmigo y mi cruz se enredó en su suéter y no sé como cuando intentó ayudar a des… atrapar.
—Desenredar, liberar.
—Sí, liberar, movió la cabeza y me topó la nariz, ni siquiera fue golpe fuerte, pero mi nariz comenzó a sangrar, porque "nariz de embarazo". —Explicó exasperado.
—Eso no… —Jamás había escuchado a alguien llamar a la epistaxis que podía ocurrir en el embarazo, nariz de embarazo.
Pero Ilya tenía todo el derecho del mundo a llamarla así si quería.
La semana pasada, habían estado durmiendo tranquilamente, hasta que Ilya se había levantado de golpe al sentir el sabor metálico en la boca, corriendo al baño en medio de arcadas, haciendo un pequeño camino rojo que casi mata de un infarto a Shane, tanto por el despertar súbito como por el camino (había sido un goteo discreto, pero constante).
Ilya rió y luego lloró un poco.
Shane lo besó, abrazó y acarició su vientre hasta que logró calmarse y quedarse dormido nuevamente.
—Ok, sí. —Logró decir.
—Accidente, te dije.
Asintió.
—¿No le dijiste que es un mal amigo?
—No preguntó qué pensaba yo.
Shane sonrió.
Ilya bufó.
—Yo no creo que sea mal amigo, creo que es un imbécil.
—Ah, ya.
—Demasiado preocupado de sus sentimientos cuando debería haberse preocupado de qué tú estabas sintiendo en ese momento, nos sacaron de clóset por accidente sin nuestro consentimiento y el resto de los Metros estaban siendo unos pendejos como siempre y eternamente, él debió ser amable contigo, es tu amigo cercano.
Shane desvió la mirada.
—Solo estaba herido porque no le dije toda la verdad, estaba procesando.
—"Bu-bu, Shane no me dijo su secreto." —Exclamó, dramáticamente, acompañando las palabras con una exagerada y fingida cara triste.
Shane no pudo controlar su sonrisa.
—No seas así.
Ilya sonrió, rodeándole la cintura y pegándole más a él, permitiéndole sentir el abultamiento del abdomen contrario contra su cuerpo.
—Ilya, ten cuidado.
—Bebé está bien. —Ilya besó su mejilla, provocándole conocidas mariposas en el estómago, dejándole el rostro caliente. —Habla con J.J. —Le dijeron sobre la piel del cuello.
—Creí que me dirías que debo sacarlo del cottage.
—No, no, es tu amigo, lo aprecias, nadie es expulsado del cottage a menos que así quieras tú.
—O tú.
—Mhm. —Medio aceptó Ilya, moviendo una mano con desdén, para volverla a enredar en el cuerpo de Shane. —Ahora ve y habla con él, arregla las cosas, lloren juntos si es necesario.
Shane exhaló por la nariz, dudando que lo dicho por Ilya fuera a ocurrir.
—Ilya, si alguien de los presentes te molesta de cualquier forma, aunque sea amigo mío o yo lo aprecie, no importa, se va.
Ilya suspiró y Shane pudo notar el momento en que sus palabras fueron tomadas en serio.
—Ok, sí, pero eso no está pasando ahora, J.J. es tonto, pero no esa clase de tonto, tú aún lo quieres como amigo, solo tienes que explicarle a él.
—Sí, tengo que hablar con él.
—Ahora. —Remarcó Ilya al verlo que no hacía amago de ponerse de pie.
Sonrió suavemente besando la mandíbula de su omega, seguido de su cuello, inspirando desvergonzadamente.
Amaba poder percibir el aroma de Ilya todos los días.
—Hueles muy bien. —Susurró Ilya, cuando Shane pensó que él sería el primero en perder.
—Tú también. —Ofreció en respuesta.
Ilya se alejó un poco.
—Ya quítate, alfa.
Shane rió, disfrutando de la cercanía, el control y la posesividad momentáneos, poniéndose de pie con facilidad.
Ilya hizo amago de hacer lo mismo, Shane lo ayudó, rodeándolo con su brazo derecho, colocando su mano en la espalda baja de su prometido.
—Puedo ponerme de pie solo, Hollander. —Se quejó, solo para aferrarse a los hombros de Shane con un evidente mareo, incluso si fue pasajero, cerrando los ojos unos segundos para luego abrirlos en medio de una risa. —Bebé dijo que no.
—Sí, dijo que no.
Shane sonrió, besando los labios contrarios.
—Rastros de sangre, Shane, ugh.
—Lo olvidé. —Dijo, sin importarle demasiado y sin sentir realmente nada.
—Voy a lavarme la cara, tú ve a hablar con J.J.
—No, te espero.
Ilya lo miró de reojo. Pensó que lo llamaría pesado, obsesionado, demasiado alfa.
Su omega sonrió.
—Ok.
