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Siempre hacia ti

Summary:

Existen dos grandes familias en la sociedad, los Bridgerton y los Featherington, Colin Bridgerton es un hijo que debe lidiar con sentirse insuficiente dentro de su familia por su secreto, Penélope Featherington es una hija cuya casa es demasiado solitaria por su pérdida pero no por falta de amor, sus vidas están entrelazadas incluso antes de conocerse pasando por dificultades, heridas, secretos, amor/odio ¿nuestros protagonistas podrán encontrar el camino a la felicidad?....

Notes:

Este es mi primer fanfic, espero lo disfrutes tanto como yo ❤️

Las personalidades de los personajes es una mezcla entre un toque mio y los libros ✨

No soy fan de la trama LW así que no encontraras eso aquí 🙆🏻‍♀️

Los aspectos físicos son a mí gusto, no te molestes por ello 🫣

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Las grandes familias

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

El Londres de la Regencia no era solo una colección de bailes deslumbrantes y murmullos en los salones de té, era un campo de batalla de linajes y herencias, en la cima de esta pirámide social se encontraban dos bastiones de poder y riqueza: los Bridgerton y los Featherington.

Lord Edmund y Lady Violet Bridgerton eran la envidia de la Ton, no solo por su inmensa fortuna, sino por la calidez de su hogar, ya bendecido con dos herederos varones, Anthony y Benedict. 

Los Featherington, liderados por Lord Archibald y Lady Portia, poseían una riqueza comparable, pero sus salones resonaban con un silencio doloroso que ninguna cantidad de oro podía llenar.

La amistad entre Edmund y Archibald se remontaba a sus días de travesuras en Eton, un vínculo inquebrantable forjado en la juventud, sus esposas, Violet y Portia también habían cultivado una amistad genuina, compartiendo los secretos y las presiones de ser las matriarcas de las familias más observadas de Londres.

Un martes por la tarde, en la luminosa sala de estar de la mansión Bridgerton, Violet sostenía en brazos a su posesión más preciada, el pequeño Colin, de apenas tres años.

Lo que nadie sabía afuera en la sociedad era que Colin no era un Bridgerton de sangre, pero cada fibra del ser de Violet lo amaba como si lo fuera, lo habían encontrado durante una visita de caridad a un orfanato abarrotado y sombrío, entre decenas de rostros olvidados, los ojos curiosos e intensos de un niñito habían capturado el alma de Violet rápidamente, no fue una decisión lógica, fue una llamada del destino, Edmund, al ver la mirada de su esposa y luego la determinación en los ojos del niño, había sentido el mismo tirón, lo adoptaron de inmediato, desafiando las convenciones que dictaban la importancia del linaje puro, para ellos, Colin era simplemente su hijo.

Portia Featherington, sentada frente a Violet, observaba al niño con una mezcla de ternura y un dolor punzante que amenazaba con asfixiarla, ella acababa de sufrir su segunda pérdida en un año, un embarazo avanzado que había terminado en tragedia y silencio, su cuerpo estaba cansado y su espíritu, roto.

-Oh, Portia, querida -susurró Violet, inclinándose y extendiendo la manito regordeta de Colin hacia su amiga-Ya verás que todo saldrá bien, el tiempo cura y algún día tu alegría llegará, tú y Archibald merecen esa felicidad, Portia tomó la manito de Colin con dedos temblorosos, el niño le sonrio, una sonrisa inocente que le atravesó el corazón.

-No lo sé, Violet -dijo Portia, con la voz quebrada, miró profundamente los ojos del pequeño Colin, buscando respuestas en su inocencia-No estoy seguro de poder soportarlo de nuevo, la oscuridad de esas habitaciones vacías... creo que debo dejar de intentarlo antes de que me consuma por completo-Hizo una pausa, su mirada volviéndose distante-O quizás... quizás deberías hacer lo mismo que tú, Violet entendió de inmediato a qué se refería.

-Es una elección excelente, Portia, la familia no solo se define por la sangre, sino por el amor que elige dar, Archibald te apoyará, nuestra familia se siente completa ahora con Colin, la herencia es importante para la Ton, pero la felicidad de un niño es lo que realmente importa.

Mientras tanto, en el estudio de Edmund, el ambiente era más sobrio. Archibald y Edmund compartían un buen brandy frente a la chimenea. -Edmund, amigo mío -comenzó Archibald, mirando el líquido ámbar en su copa- Aún no logro entenderlo del todo, adoptar a un niño... -hizo una mueca de duda-No sabes de dónde viene ¿No te asustas? ¿No te preocupa su linaje, su... su naturaleza inherente? En nuestra posición, el nombre lo es todo.

Edmund lo miraba muy alegre, con suavidad, con una paz que Archibald envidiaba -No, Archi, no me asusta en absoluto, en el momento en que Violet lo abrazó, dejó de ser un extraño, Colin es la luz de Violet ahora y la mía también, trajo una alegría a nuestra casa que no sabíamos que faltaba, su pasado no importa; su futuro es lo que nosotros haremos de él.

Archibald suspira, visiblemente atormentado -No sé si yo podría hacer lo mismo, no saber quiénes eran sus padres... me da un poco de nervios, la idea de criar a un extraño como mi heredero... es difícil de digerir, pero igual te felicito Ed, no cualquiera hace lo que tú hiciste tienes un corazón grande.

En ese momento, el llanto del pequeño Colin resonó desde la sala de estar, Violet, con su instinto maternal siempre alerta, llamó suavemente desde la puerta. -¿Edmund? creo que nuestro pequeño explorador te necesita.

Edmund se levantó de inmediato, con una sonrisa de disculpa hacia Archibald -con permiso Archi, mi hijo me llama, no hay sonido más importante en el mundo, Archibald lo vio salir. Desde su posición, pudo ver a Edmund levantar a Colin, acunándolo contra su pecho. -Ya, pequeño, ya no pasa nada papá está aquí -susurró Edmund, como por arte de magia el llanto de Colin cesó, reemplazado por un suave balbuceo mientras se aferraba al cuello de Edmund.

Archibald giró la cabeza hacia su esposa, Portia estaba de pie cerca de la ventana, mirando a los Bridgerton con una expresión de desesperanza tan profunda que a Archibald se le partió el corazón, la envidia no era por su riqueza, sino por esa conexión natural y simple de familia que a ellos se les negaba.

Esa noche, de vuelta en la inmensa y silenciosa mansión Featherington, Archibald se acercó a Portia en su habitación, ella estaba frente al espejo, desatándose el cabello, con lágrimas silenciosas rodando por sus mejillas -Archibald -suplicó ella, dándose la vuelta- quizás debamos adoptar, por favor Archi no puedo vivir más en este silencio, necesito un niño que llene este hogar, que llene mi corazón.

Archibald la abrazó sintiendo su fragilidad -no estoy seguro Portia la idea me aterra, ya lo sabes, el linaje... -sacudió la cabeza, desesperado por complacerla pero también paralizado por la tradición- ¿Quizás... intentamos por última vez? un último intento Portia, hablare con el médico, hay nuevos tratamientos...

-¡No, Archi! -gritó ella, apartándose, el dolor en su voz era ensordecedor- ¡No podré soportar otra pérdida! es demasiado doloroso ver la esperanza desvanecerse... no otra vez, prefiero un niño de nadie que ninguno en absoluto.

Archibald la tomó de los hombros, con los ojos llenos de súplica. -Portia, por favor solo otro intento por mi, todo saldrá bien esta vez, lo presente, si esto no funciona, te prometemos que consideraremos cualquier opción, pero por favor... intentemos una vez más, Portia, agotada por su propia desesperación y por el amor a su esposo, acepta.

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Pasaron dos meses de tensa espera y ansiedad, la vida en Londres continuaba su ritmo frenético, pero para los Featherington, el tiempo parecía haber sido detenido, hasta que un día, el médico personal de la familia Bridgerton salió de la habitación de Violet con una sonrisa radiante.

-Felicidades, Lord Bridgerton, su esposa está embarazada de nuevo, Edmund entró corriendo a la habitación, arrodillándose junto a la cama de Violet-¡Violet, querida! -exclamó, besando su mano- ¡Qué alegría! ¡Otro miembro más para nuestro feliz caos! La noticia se difundió rápidamente.

Los Featherington fueron los primeros en llegar para felicitar a sus amigos -Felicidades a los dos -dijo Archibald, estrechando la mano de Edmund, aunque su sonrisa no llegaba a sus ojos, Portia abrazó a Violet -Me alegro mucho por ti, Violet, de verdad había alegría genuina en Portia por su amiga, pero una tristeza devastadora a la vez, Violet tendría otro bebé, otra prueba de su fertilidad y felicidad, mientras ella...

Mientras tomaban el té en la sala, Portia sintió un mareo sutil, un sirviente pasó con una bandeja de pasteles dulces y el olor, que normalmente le encantaba, le parecía insoportable, se llevó una mano a la boca, palideciendo restrictivamente.

-Dios mío -susurró Portia- ese olor... huele fatal; Violet, sentada a su lado, la veia con atención -¿El té? , no, huele maravi... -Violet hizo una pausa, su mirada volviéndose asombrada mientras procesaba la reacción de su amiga- ¿Portia?, Portia abrió los ojos de par en par, la comprensión amaneciendo en su propio rostro un destello de esperanza, tan brillante que casi la cegó, iluminó sus ojos.

-¿Violet? -susurró Portia, con la voz temblorosa, Edmund notando la arrepentida tensión, se acercó. -¿Qué ocurre? ¿Portia, te encuentras bien?, Violet se levantó con alegría.

-¡Edmund! ¡Llama a un médico! ¡Llama al Dr. Harris, ahora mismo! La mansión Bridgerton se convirtió en un torbellino de actividad, el médico llegó rápidamente y después de examinar a Portia en una habitación salió con una sonrisa triunfal.

-Felicidades, Lord Featherington, su esposa está en la dulce espera, Archibald y Portia se abrazaron con una fuerza que amenazaba con romperlos, llorando lágrimas de puro alivio y felicidad, la alegría era tan intensa que casi se sentía irreal, Edmund y Violet que esperaban en el pasillo, entraron de inmediato para felicitarlos, Violet corrió hacia Portia, abrazándola con cuidado.

-¡Portia! ¡Estamos juntas en esto! ¡Nuestros bebés nacerán casi al mismo tiempo! -Sí, Violet -dijo Portia, radiante, con una mano ya sobre su vientre, como si pudiera proteger la vida que crecía dentro de ella con solo tocarla-Van a ser amigos, nuestros bebés crecerán juntos, lado a lado.

El Dr. Harris, sin embargo, carraspeó, interrumpiendo el momento con una nota de gravedad-Lady Featherington, debo decirle... su embarazo es muy delicado, con sus antecedentes presentes, debemos ser extremadamente cuidadosos, no debe hacer esfuerzos para nada, absolutamente nada, reposo total, nada de bailes, nada de viajes, y la mínima emoción debe evitarse, el más mínimo estrés podría... -no terminó la frase, pero todos entendieron el peligro.

Portia ascendió con determinación. -Haré todo lo que el doctor me diga y miro a Archibald, no me moveré de la cama si es necesario, este bebé llegará. 

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Pasaron los meses, la mansión Featherington se convirtió en un santuario silencioso, Portia cumplió su promesa de reposo total, pasando sus días leyendo o cosiendo, siempre bajo la atenta mirada de Archibald y el médico personal.

Un día, cuando ambas mujeres tenían unos seis meses de embarazo, Violet decidió visitar a Portia, aunque a las damas no se les permitía ser vistas en sociedad cuando estaban esperando, la cercanía de sus casas -situadas una al lado de la otra, separadas solo por un pequeño callejón de servicio- permitió que Violet hiciera la visita con total discreción, casi sin ser vista.

Violet llegó a la mansión Featherington, pero no estaba sola, el pequeño Colin, ahora de tres años y medio, la acompañaba, aferrado firmemente a su mano con sus dedos pequeños y curiosos -Colin, mi amor -susurró Violet mientras entraban en el salón silencioso- No hagas ruido, ¿sí? La tía Portia está descansando y debe estar muy tranquila con su bebé, no queremos asustarla.

Colin ascendió solemnemente, sus grandes ojos asimilando el nuevo entorno. -Shhh -dijo Colin, llevándose un dedito a los labios. Violet le sonrio y lo guió hacia la sala de estar principal donde Portia estaba reclinada en un cómodo sofá, rodeada de suaves almohadas, con un libro entre las manos, Portia parecía cansada, con ojeras bajo los ojos, se le iluminó el rostro al ver a Violet.

-¡Violet querida! qué alegría verde, ven, siéntate, Violet se acercó al diván y se sentó en una silla cercana. - ¿Cómo te encuentras hoy, Portia? -Bien, gracias a Dios -susurró Portia, cerrando el libro- El bebé se mueve mucho últimamente, Archibald está obsesionado con el Dr. Harris, lo llama por cualquier pequeña molestia.

Colin, que había estado observando a Portia desde detrás de su madre, se soltó suavemente de la mano de Violet, se acercó al diván con pasos cautelosos, sus ojitos fijos en el vientre prominente de Portia, Portia lo vio acercarse y en lugar de apartarse o sentirse incómoda, sintió una oleada de ternura-Hola, Colin -susurró Portia con suavidad, Colin no respondió de inmediato se detuvo unos centímetros del sofá, mirando el vientre de Portia con una fascinación que parecía demasiado profunda para un niño de su edad.

Violet observó la escena, con el corazón en la boca, lentamente, Colin extendiendo su manito derecha, con una delicadeza que nadie esperaría de un niño tan pequeño, tocó con cuidado la barriga de Portia, sus dedos apenas rozaron la tela de su vestido de seda, el rostro de Colin se ilumina con una sonrisa pura y radiante, soltó una risita suave y encantadora que resonó en la habitación silenciosa -¡Bebé! -dijo Colin, mirando a Portia con sus grandes ojos llenos de una verdad inocente pero absoluta-¡Mi bebé! Portia quedó helada, no fue el toque de Colin lo que la sorprendió, sino la certeza en su voz. Una lágrima solitaria rodó por su mejilla, en ese momento, no importó el linaje, ni la adopción, ni las dudas de Archibald, solo importó la conexión.

El niño que no tenía sangre de sus amigos había reconocido al bebé que llevaba dentro antes que nadie, Violet se acercó rápidamente, pero antes de que pudiera decir nada, Portia tomó la mano de Colin y la presionó suavemente contra su vientre, cerrando los ojos.

-Sí, Colin -susurró Portia, con la voz quebrada por la emoción- Es tu bebé, tú cuidarás de esta personita, ¿verdad? Colin se mostró vigorosamente, su sonrisa nunca desapareció. -¡Mi bebé!, Colin, inocente y feliz, volvió a reírse y acarició el vientre de Portia una vez más antes de darse cuenta de la vuelta y correr hacia su madre. -¡Mami, bebé! ¡Mi bebé! esa tarde, el destino de dos almas quedó sellado, no por la sangre, ni por la riqueza, tampoco por las expectativas de la Ton, sino por la declaración inocente y poderosa de un niño que había encontrado a su otra mitad.

 

Notes:

Espero lo esten disfrutando tanto como yo ❤️, no olviden dejar sus kudos para que lo vean más personas ✨