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Oh mi amor, ¿Serás a caso mi alma gemela?

Summary:

Mike siempre creyó que los sueños eran la prueba definitiva de un alma gemela y cuando la muerte de Eleven lo deja sin sueños, no necesita más confirmación que eso para convencerse de que ella era su alma gemela. Hasta que, ocho meses después, los sueños regresan más claros que nunca. Convencido de que eso significa que ella sigue viva, Mike se aferra a la teoría. Pero mientras intenta descifrar el vínculo, alguien más empieza a ocupar el espacio donde antes solo había vacío.

Y tal vez el destino no sea tan simple como pensaba.

Notes:

Holaaaaa, este es un pequeño o quizás largo fic que paso por mi mente a las 20:00 y cuyo primer capitulo termine de escribir a las 4:00, proablemente lo suba en ingles, per mi cerebro no me permitio traducir a esta hora. Espero les guste y si es así, haganmelo saber, siempre es otivamente para seguir escribiendo :)

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Mike había convivido poco con su familia paterna, tenía pocos recuerdos de sus abuelos, su abuela había fallecido hace 6 años y su abuelo apenas un año después. Nancy siempre los recuerda como unos ancianos alegres, una abuela que amaba la cocina, los postres, las caminatas por la mañana y confeccionar vestidos con olanes.  Por su lado su abuelo era aficionado de la herrería y la carpintería, ex-piloto de guerra y un fumador retirado. Nancy siempre lo había negado, pero cada que platicaba de ellos podía notar la preferencia que tenía por el abuelo, siempre hablando de lo galán, coqueto, romántico, bromista e ingenioso que era, incluso llegó a comentar que no se casaría si no encontraba a un hombre como él,  un hombre que la amara tanto como el abuelo llegó a amar a su abuela.

Mike desafortunadamente no había conocido al ex piloto encantador de quien Nancy siempre alardeaba. El solo tenía el recuerdo de un hombre silencioso, lento y nostálgico. Después del funeral de su abuela su madre obligó a su papá a hacer una visita mensual, para cuidar del estado mental de su padre, había acompañado a sus padres solamente los primeros 6 meses, Mike no había soportado estar ahí. 

Recuerda claramente a Nancy intentando desesperadamente animar a su abuelo, a su mamá cocinando las recetas que había aprendido de su suegra. Incluso su padre parecía preocupado y conmovido, intentando conversar y divagando sobre cualquier tema, pero no había más que asentimientos silenciosos y miradas vacias. Para  el sexto mes, encontraron al abuelo sentado en el lado de la cama donde su fallecida esposa solia dormir, con la vieja bata de la abuela sobre su pecho, una serie de cartas regadas sobre la cama y el rifle que llevaba años escondido en el ático cargado y esperando a ser usado. Esa fue la ultima vez que vio al abuelo, las visitas se volvieron un tema de sus padres. “Volverán a verlo en cuanto el abuelo se sienta mejor”. Esa era la mentira que constantemente repetían sus padres.

La realidad es que el último recuerdo que Mike tuvo del abuelo, fue la mirada vacía y los nudillos blancos aferrándose al recuerdo de la mujer que amo por tantos años, el cascarón del hombre que alguna vez fue. Mike se sentía así ahora, vacío. 

La muerte de Eleven lo había dejado con recuerdos, planes y arrepentimientos, con cartas plagadas de cursilerias y una inmensa sensación de tristeza. No era así como se suponía que sería su vida, no se suponía que perdiera a su alma gemela de una forma tan precoz. Ellos iban a ir a la universidad, tendrían un trabajo mediocre en una cafetería,pasarían los fines de semana viendo películas, le enseñaría a El todo lo que tenía que saber sobre el mundo, viajarían, se casarían, tendrían hijos, Will y Max serían padrinos de sus hijos, Joyce sería una abuela orgullosa y Hopper se ablandaría de ternura por sus nietos. 

Pero ya nada de eso iba a ocurrir, Eleven se había sacrificado en el Upside Down, se había despedido de Mike y le había pedido que siguiera con su vida, pero Mike no sabía como hacer eso, ya habían pasado cinco meses desde que Eleven había muerto y se encontraba perdido. Ir a la escuela era un martirio, ver a Lucas y a Max juntos un terrible recordatorio de lo que había perdido, hablar con Hopper le daba una culpa inmensa. Todos los días deseaba regresar a ese momento, haber insistido más,  haberse aferrado más, o simplemente haber seguido a El y quedarse en el Upside Down con ella. 

Sabía que su mamá estaba preocupada, Nancy también, podía ver en su mirada como el estado actual de Mike lo llevaba de regreso al abuelo, eso sin contar que llamaba cada dia para verificar el estado de Mike. Lo peor era Holly, quien después de todo lo que había pasado en los últimos meses había desarrollado una especie de dependencia a él, pues se aferraba a seguir a Mike a todos lados como si su vida dependiera de ello. 

En el otro lado de las personas preocupadas por él estaban sus amigos,especialmente Will, quien al menos cada tercer día aparecía en la casa de los Wheeler con un nuevo comic, un libro, un rompecabezas o simplemente su presencia. Will siempre había sido el silencioso entre los dos, era curioso como ahora se encargaba de el silencio que Mike siempre se había encargado de llenar, era un cambio extraño y quizás forzado, pero de a poco parecían estarse acostumbrando, Mike lo encontraba reconfortante. Como siempre Will nunca lo obligaba, no presionaba, y más importante, no lo trataba como a un objeto frágil que se podría en cualquier momento –aunque quizás sí podría–. Ante los ojos de Will no era el “pobre chico que perdió a su alma gemela demasiado joven”, era simplemente Mike, su mejor amigo, quien estaba atravesando un momento delicado, pero que sin duda podría seguir adelante. Mike apreciaba el optimismo.

Pero Will no solo había sido optimista, había sido paciente,le había permitido vivir su duelo sin cuestionar, sin forzarlo a hablar. Lo más cercano a “forzarlo a hablar” que Will había hecho, fue regalarle un diario de cubierta negra. Desde luego su mejor amigo estaba sepultando todos sus pensamientos y emociones, pues así lo había aprendido, pero Will buscó una solución para ello, y había funcionado. En los últimos meses Mike había descubierto que escribir podía ser catártico.

El diario iba por la mitad, la mayor parte de sus páginas estaban llenas de pensamientos desordenados sobre El, el otro tanto estaba conformado por cosas que nunca dijo, cosas que le gustaría decir y unos cuantos reclamos por abandono. Quizás al abuelo le había faltado un diario y un buen mejor amigo. El diario no había resuelto su duelo, ni mucho menos su dolor, pero al menos había ayudado a sentirse menos vacío. 

Pasaron 8 meses antes de que Mike se animara a visitar la tumba de Eleven. Desde luego él sabía que no había un cuerpo ahí, pero era algo representativo, llevaba su nombre y su hipotética fecha de nacimiento.  Se había permitido llorar por su alma gemela por tercera vez en un largo periodo de tiempo, lloró hasta que cayó el atardecer y Will apareció para acompañarlo a su casa. Ese día, Will le ayudó a abrir un agujero frente a la tumba de Eleven donde depositaron el diario que Mike  había dedicado exclusivamente para ella. Si no había un cuerpo al cual llorar, Mike al menos podría regresar a llorar por los recuerdos y el amor que había quedado plasmado en ese diario. 

Al día siguiente Will había llegado con un diario nuevo, ahora de cubierta azul con un anticuado estampado de rayas, Mike nuevamente agradeció el gesto. Quizás ese fue el primer día que Mike no sintió un fuerte impulso seguir a su abuelo a mejor vida. Había pasado la tarde escribiendo una campaña de D&D en compañía de Will, mientras él se encontraba completando un dibujo para su portafolio de artes para la universidad. Siempre era impresionante ver a Will dibujar, no necesitaba ver un paisaje, un objeto o un modelo, el simplemente parecía depositar sus emociones e ideas en el papel con una técnica perfecta y sin requerir de nada más que sus manos y un poco de inspiración, sus dibujos eran un reflejo exacto de lo que pasaba por su mente, Mike no podía esperar a ver el portafolio completo, Will sería aceptado en la universidad de Chicago sin duda alguna.

Por otro lado, él ni siquiera sabía por dónde empezar a escribir su ensayo para la universidad. Escribir cartas y pensamientos  era fácil, pero la admisión para la universidad requería de una redacción limpia y que denotara creatividad y conocimiento en literatura. La realidad es que Mike no tenía mente para escribir nada parecido, probablemente no iría a la universidad ese año. 

Para el momento en que la oscuridad cayó, Will se encontraba terminando su dibujo y Mike estaba afinando detalles de la primera parte de la campaña de D&D, al menos 4 páginas de su diario ya habían sido llenadas con escenarios imaginarios e instrucciones. Por primera vez en 8 meses, la llegada del anochecer no había implicado un incesante ritual de martirio para Mike. Estos últimos días se encontraba experimentando muchas primeras veces. 

La primera vez más shockeante para Mike ocurrió ese mismo día. Su rutina nocturna había sido exactamente la misma desde hace 7 meses, a las 22:00  tomo una taza de té, a las 22:15 se encontraba cepillando sus dientes y antes de las 23:00 las  luces de su habitación se encontraban completamente apagadas, un vaso de agua se encontraba listo en la mesita de noche y la ventana estaba abierta con las cortinas recogidas.  Su padre lo había llamado “maniaco controlador”, y eso que no sabía que en sus mejores noches Mike tenía que contar del 1 al 1000 antes de poder dormir.

Esa noche Mike solo llegó al 100 antes de escuchar el constante tic-tac de un reloj, y Mike definitivamente no tenía un reloj en su habitación, de hecho, Mike ni siquiera reconocía la habitación en la que se encontraba, o quizás si, no podía estar seguro.

Se encontraba en una versión vacía de un lugar que conocía, sin embargo sin muebles rústicos o puertas antiguas, tampoco había ningún reloj a la vista, solamente el ritmo constante y profundo sonando bajo la cálida iluminación del sol que entraba por las ventanas. 

Mike objetivamente sabía que debería de tener miedo, el sonido del reloj había sido un presagio para todos aquellos que caían bajo la maldición de Vecna. Pero esta vez no tenía miedo, la madera no crujía bajo sus pies, no había enredaderas, no había grietas. Mike corrió la cortina de la ventana, intentando ver qué había más allá de la habitación en la que se encontraba, el tic del reloj se detuvo y un aire cálido entró por la ventana, invadiendo la habitación. El silencio se sintió reconfortante, el aire había movido su cabello y recorrido cada parte de su piel,  como si estuviera sacudiendo polvo acumulado en una superficie.  

Al despertar Mike aún podía sentir la calidez que arropaba su piel, lo cual no tenía sentido, porque la ventana estaba abierta y por las mañanas el aire solía ser fresco, no cálido. La calidez pertenecía a sus sueños, y sus sueños habían desaparecido hace  meses con la muerte de Eleven.

Cuando Mike  asimiló que realmente había soñado era nuevamente de noche. Nuevamente su subconsciente había viajado, esta vez al húmedo bosque de Hawkins, con el sol filtrándose a través del espesor de los árboles, era curioso como un lugar tan húmedo podía tener un aire tan cálido a la vez.  Esta vez había podido mantenerse más tiempo en el sueño, había caminado a través de los árboles sin ningún rumbo permitiéndose disfrutar la quietud acogedora que el sueño le ofrecía.

Por la mañana Mike sacó el diario que Will le había regalado y lo guardó en su mochila. Mike era un hombre con un propósito. Entender cómo y por qué había soñado 8 meses después de la muerte de su alma gemela. Se supone que la muerte no se lleva solo al ser amado, se llevaba la complicidad sin palabras, la sensación de hogar que los sueños construyen cada noche,  la intimidad del subconsciente, la certeza de que incluso en la oscuridad del sueño, en algún lugar del mundo hay alguien compartiendo dicha oscuridad contigo.

Y Mike había pasado por todas esas sensaciones nuevamente, incluso las había sentido más reales que nunca. 

Cuando Mike empezó a soñar a los 15 años se dio cuenta de que sus sueños no eran como los del resto. Lucas había empezado a hablar sobre el sonido de ruedas golpeando el  asfalto, atardeceres intensos y el olor leve a metal caliente y verano. Había escuchado a Jonathan platicando con Will sobre ello, sobre sueños entre teatros, luces, nieve y el olor a agua clorada. En ese entonces Mike no pensó mucho sobre lo poco que sus sueños describian a su hermana, ahora tenia un poco más de sentido, pues Nancy y Jonathan no habían terminado juntos. 

Al final Mike no era alguien que pudiera juzgar objetivamente los sueños de los demás, sus propios sueños eran demasiado ambiguos y los de Eleven lo eran incluso más, apenas había cosas  los sueños de El que lo describieran, básicamente la certeza de que eran almas gemelas recaia completamente sobre los sueños de Mike. Sueños que podían pasar desde un silencioso y calmo vacio, hasta el roce de los dedos durante una incursión nocturna en  el bosque de Hawkins. Algunos días los sueños eran cercanos a pesadillas, alguna vez alguien le había dicho que cuando alguien ha pasado por un trauma importante, la dinámica de los sueños se ve alterada, proyectando el trauma a través del vínculo, nunca tan malo como una pesadilla pero lo suficientemente intenso como para despertar con lágrimas en los ojos.  Afortunadamente para Mike y Eleven habían sido pocos sueños de ese tipo, Mike no podría estar del todo seguro sobre Eleven pues ella no solía compartir mucho sobre sus sueños, y Mike la entendía, desde pequeña había sido sometida a experimentación y su mente no funcionaba de la misma forma que la de los demás.

Otra cosa que emocionaba a Mike sobre su futuro con Eleven, era el momento en que obtuviera plena confirmación de que ella era en efecto su alma gemela,el no tenía dudas, sueños sobre el vacío, el bosque de Hawkins en la noche, y la repetitiva sensación de sentirse atrapado y controlado en sus malos días definitivamente apuntaban a El.  Mike esperaba que una vez que la guerra terminara y que Eleven disminuyera el uso de sus poderes,el vínculo de alma gemela empezaría a sanar y tendrían sueños normales, sueños nítidos.

Pero eso nunca sucedió y nunca sucedería,en cambio Eleven murió y los sueños de alma gemela se detuvieron, Mike recibió la peor clase de confirmación que alguien podría esperar. No fue el momento mágico y esclarecedor que le prometieron, fue puro dolor, agonía, nostalgia e insomnio.

En conclusión, Mike estaba confundido, no debería de estar soñando, porque cuando tu alma gemela muere, los sueños mueren con ellos, entonces eso solo podría significar que Eleven estaba viva en algún lugar. Pero eso solo resolvía una de sus dudas, porque entonces si El realmente no había  hace 8 meses, ¿Por qué dejo de soñar? Y por último pero no menos relevante, por que los sueños eran nítidos ahora, Mike creía tener la respuesta, pero no podía estar seguro, es por ello que llevaba al menos 5 horas buscando entre libros en la biblioteca, pero las respuestas aun no llegaban.

Para el doceavo mes después de la muerte de Eleven, Mike se encontraba obsesionado, había leído cada libro que tratara sobre almas gemelas que se encontrara en la biblioteca de Hawkins. Había llenado dos diarios completos con descripciones detalladas de sus sueños, muchos de ellos repetidos, siempre bajo la misma luz cálida que el sol de Hawkins solía irradiar en otoño.

Todos habían notado el cambio en él, Mike repentinamente había recuperado las ganas de hacer algo, incluso había enviado un viejo borrador que tenía guardado como solicitud para dos universidades. Aún no tenía nada preparado para enviar a la universidad de Indiana, pero ya pensaría en algo. Al parecer todos estaban alegres con el cambio de actitud, excepto Will.

Y no es que Will estuviera triste o enojado, simplemente sabía que algo estaba pasando, porque aunque Mike fuera un nerd garantizado, el no era un ratón de biblioteca, y menos uno solitario, así que el hecho de que pasara tanto tiempo en la biblioteca solo había levantado sospechas en la única persona que lo conocía tan bien como para saber que algo había cambiado.

Afortunadamente para Mike, ablandar a Will era demasiado facil, había encontrado la excusa perfecta en su "dedicación y concentración" para entregar un excelente ensayo para la universidad y ser aceptado en Indiana, y como eso obviamente no era suficiente para mantener a Will despreocupado, tuvo que explicarle como Will era una gran distracción para él con sus hermosos dibujos y lo genial que se veía concentrado mientras dibujaba, y por si no era suficiente, se tomó 15 minutos explicando como la biblioteca no era un lugar donde un artista pudiera encontrar inspiración. Desde luego Will se había sonrojado y había aceptado las excusas de Mike sin rechistar y aunque Mike se sentía algo culpable por alejar a Will de esa forma,  encontraba formas de aliviar su culpa pasando los fines de semana con él.

Para el mes 14, Mike podía decir con certeza que Eleven estaba viva, porque nadie nunca jamás había soñado con un alma gemela muerta y nunca nadie había regresado de la muerte y nunca nadie había sido reasignado a una nueva alma gemela. ¿La ausencia de sus sueños? Existía este viejo  psicologo europeo –Bendita sea la cama que lo vio ser concebido y bendito sea quien construyó la Biblioteca de Indianapolis.– quien explicó cómo el cuerpo responde a lo que la mente cree, y de la misma forma el vínculo de Mike respondió a lo que su mente creyó. Mike vió morir a Eleven, ella se despidió, por supuesto que pensaría que había muerto. 

Además –Bendito sea ese médico cuya nacionalidad no recuerda– resulta que muchos militares después de la guerra han pasado por situaciones similares, lo cual anima la teoría de que bajo situaciones de mucho estrés, el cuerpo requiere más energía para sobrellevarlo, por lo que termina suprimiendo funciones no vitales,para compensar ese extra de energía necesario. Y al parecer el cuerpo de Mike había decidido que era más importante mantenerlo con vida durante los primeros 8 meses de su duelo que recordar los sueños que tenía con su alma gemela. Claramente el cuerpo de Mike y él no tenían las mismas prioridades.

Finalmente, la pregunta para la que Mike creía tener una respuesta fue la única que no pudo confirmar. Para Mike el hecho de que los sueños se transformarán y se volvieran un más nítidos de lo que lo eran cuando Eleven estaba cerca carecía de toda lógica, si es que las almas gemelas seguían alguna.

Se suponía que entre más cercano y más vulnerable eras con tu alma gemela,los sueños se volvían más específicos, el nunca pudo experimentar eso con Eleven, no porque su amor fuera débil, si no porque la mente de Eleven funcionaba diferente y el vínculo estaba dañado después de todo lo que había experimentado en su infancia.

Pero ahora los sueños eran claros como el agua, si bien no eran detallados ni perfectos,estaban cargados de emoción y sensaciones, tenían colores,siluetas, lugares, no era solo el vacío y el bosque de Hawkins. Todo eso solo se podía explicar de dos formas, o Eleven estaba más cerca de lo que Mike creía, o Eleven había curado su mente  de alguna forma después de lo que sea que haya pasado en el upside down.

Pero desafortunadamente no había encontrado información que le ayudara con esas preguntas, ningún libro hablaba sobre vínculos rotos, desde luego tampoco hablaba sobre cómo podrían sanar y mucho menos sobre como una dimensión diferente y tu casi muerte podrían alterar el vínculo. De cualquier forma esa última pregunta era la que quizás tiene menos relevancia ahora, podría confirmar cuál teoría era cierta una vez que recuperara a Eleven.

Un año y medio después de la desaparición de Eleven, Mike anunciaría que fue aceptado en la Universidad de Indiana, al parecer su ensayo sobre la ambigüedad de los vínculos y la capacidad de la mente para sanarlos era lo suficientemente bueno e interesante para darle un lugar en la carrera de literatura inglesa. Ahora Mike solo  tendría que esperar por Eleven, permitirle sanar hasta que ella lo encuentre, y seguir adelante con todos los planes que tenían para su vida juntos.