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Capítulo 4: Tierra de nadie o A veces es difícil saber cuando dejar ir (Burke también tiene corazón, aunque a veces no lo parezca)
A pesar de sus intentos poco fructuosos, pero muy frecuentes, de mantener distancia con las personas a su alrededor. Burke tenía que ser honesto consigo mismo y admitir que el impermeable que rodeaba su corazón era mucho más poroso de lo que debería, y con un poco de esfuerzo algunas personas simplemente terminaron colándose entre los pequeños huecos y grietas y crearon un lugar en su corazón.
Liz era una de esas personas, la conoció cuando recién ingresado al hospital, cuando era un cardiólogo un poco más temerario y tal vez un poco más altanero de lo que hoy. La enfermera Elizabeth "Liz" Fallon, lo había guiado durante esos primeros meses, firme donde muchos se hubieran doblado ante las pretenciones de un nuevo cardiólogo. Ella siempre había sabido como mantener su presencia y hacer valer sus opiniones, sin rayar en la insubordinación; como ser guía dentro y fuera del quirófano.
Tal vez por eso, había aceptado estar a su lado durante estos últimos días, y apoyarla para que estuviese lo más cómodo posible durante estos últimos días en cuidados paliativos. Tal vez también por eso se sintió como una mierda por tener a Cristina corriendo por todo el hospital haciendo exámenes para una Cirugía que él muy bien sabe que más jamás se va a hacer.
El camino desde su oficina hasta la habitación de Liz fue corto, se permitió a sí mismo descansar mientras se sentaba en una silla al frente de la camilla.
― ¿Cómo te has sentido?―se forzó a dar una sonrisa tranquilizadora mientras miraba a Liz, (no se sentía tranquilo, había visto los resultados de los exámenes que cristina había hecho, y sabía que solo le quedaba poco tiempo).
― Ahí ― Ella le devolvió la sonrisa, su sonrisa se veía mucho más convincente que la de él ―Los chicos me han estado visitando, todo el tiempo y esa interna tuya…―un resoplido escapo de sus labios ―Ella es todo un caso, pasa de hacerme compañía a hacerme exámenes, nunca se queda quieta ― volvió a resoplar como si estuviera imaginando a cristina dando vueltas a su alrededor―Parece una gallina sin cabeza.
―¿Te molesta? ― No importa cuanto hubiera comenzado a apreciar a cristina si ella estaba molestando a Liz, definitivamente la pondría a hacer otra cosa.
Sus pensamientos, al parecer claros en su casa, solo hicieron que Liz volviera a resoplar
―La Dra. Chang ha sido un amor ― mientras una suave sonrisa adornaba sus labios ―Un poco intensa, pero creo que así siempre son los mejores, ¿no estás de acuerdo? ― mientras levantaba una ceja en signo de interrogación, como retándolo, a contrariarla.
―Tienes toda la razón Liz ― se levantó de la silla, y ya estaba en la puerta cuando fue interrumpido.
― Deberías hablar con ella ― Liz lo miraba directamente a los ojos ― Ella todavía cree que voy a sobrevivir, y que me harán una operación ― Su tono de voz a sonar compasivo (como si no fuera ella quien estaba en cuidados paliativos) ― no creo que ella sepa de qué ya firme un formulario para no resucitar.
Aparto la vista de Liz, mientras miraba al pasillo, donde se podía ver a chang correr con algunos papeles ―Yo hablaré con ella― suspiro.
―Hazlo pronto ―Liz rio como quien se ríe de un muy buen chiste― No me estoy haciendo más joven.
―¿por qué no me lo dijiste?― una persona menor tendría los ojos rojos, aguados y tal vez hubiera llorado, pero cristina no, ella solo tenía mucha rabia. Burke podía respetar eso ―Debiste decírmelo, estuve 3 días dando vueltas como una Idiota ―
―¿Que hubieras hecho si te hubiera dicho?―Burke creía saber la respuesta, porque cristina se parecía a él mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir ―¿Te hubieras ido?, ¿Hubiese cambiado con alguno de tus compañeros, y te habría buscado algún caso más interesante?― Burke sabía que estaba siendo injusto, y que tal vez cristina no merecía ese tipo de ataque, pero ella tenia que se dio cuenta de que había juego cosas más grandes y más importantes que ella en ella.
―No…―Su voz dudo por un momento ― yo, creía que la íbamos a salvar ― cristina daba vueltas al frente de él con una energía silenciosa ― ella es…―se corrige inmediatamente ―Ella era una mujer maravillosa, todas esas personas iban a verla, ya despedirla y le llevaban regalos ―Cristina había comenzado a divagar. Con el poco tiempo que llevaba conociéndola se había dado cuenta de que era algo que ella hacía, cuando estaba nerviosa ―No me importaba hacer el procedimiento ―Finalmente confianza― Yo solo quería que la salváramos.
Extienda su mano para intentar consolarla, se arrepiente antes de tocarla y en su lugar dice ― Yo la conocí, cuando empecé a trabajar para este hospital ― suspira intentando sacar todo el cansancio que tiene encima ― Ella era excelente… más que excelente―Intenta que su voz suene firme, no sabe si es la intimidad del momento o simplemente cristina, pero su voz se rompe
―Oye…
―Burke, Dr. ― Cristina lo mira a los ojos, toda la vulnerabilidad anterior se habia ido ― yo creo que aprendí mi lección, le agradecería que la próxima vez me dijera que futuro le esperan a mis pacientes, muchas gracias
Cristina deja el recinto dejándolo solo, Liz le había advertido, un bufido escapo de sus labios, cuanto le quedaba por aprender, tal vez no estaba tan lejos de ese recién egresado que llegó al hospital ya hace tanto tiempo.
