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Volvió a hacerlo. Volvió a salir sin que sus supuestos amigos se dieran cuenta de ello. Aunque sabía que no eran conscientes de su ausencia: nunca le preguntaban dónde había ido cuando volvía a encontrarse con ellos. Tampoco era como si le importase, sabía que ellos eran sus amigos por su fama y por su fortuna.
—Llegas tarde. –La voz de uno de los chicos con los que se reunía todos los días era suave a pesar de su obvio tono de regaño.
—Lo siento. –Se disculpó. Las miradas de los otros tres residentes en la estancia pedían una explicación. –Ronald, Hermione y Ginevra no me dejaban solo y he tenido que ingeniármelas para salir de allí sin que se diesen cuenta de ello.
Los otros tres chicos suspiraron con pesadez.
—Dejemos esto de lado y mejor empecemos a ensayar. El concierto es en menos de dos meses. –Los tres chicos estuvieron de acuerdo con las palabras de la única chica en la habitación.
Solo tuvieron tiempo para posicionarse en sus lugares con sus respectivos instrumentos antes de que unos golpes en la puerta les interrumpieran. Uno de ellos maldijo en italiano, otro en castellano, otro en francés y la única chica lo hizo en inglés mientras caminaba en dirección a la puerta.
Antes de abrirla miró a los tres chicos, preguntándoles con la mirada si podía abrirla. Los tres se movieron a un lado, el recién llegado se puso detrás de la puerta y los otros dos cada uno a un par de pasos a cada lado de ella, y le asintieron a la chica.
—¿Si? –Preguntó abriendo la puerta.
—¿Puedo pasar? –La voz del hombre era baja, casi parecía un susurro.
La chica miró al sujeto en cuestión. No podía decir si conocía al hombre por la capucha de la túnica que llevaba, pero podía decir que posiblemente tenía una edad aproximada a la de su padre. Miró sobre su hombro, viendo a los dos chicos detrás de ella que asentían. Ella volvió a mirar al hombre y asintió dejando un espacio para que el hombre pudiese entrar.
Cuando el hombre entró -“Gracias, no sabéis de la que me habéis salvado” rió- la chica cerró la puerta, haciendo que el chico detrás de esta fuese visible para todos. El hombre desconocido le miró con asombro antes de encogerse de hombros y dar una vuelta sobre su eje para ver lo que había en aquella sala.
—¿Quién es usted? –Cuestionó el chico que había estado detrás de la puerta. –¿Por qué ha dicho que le hemos salvado de algo o alguien?
El hombre rió levemente y dirigió sus manos a la capucha de la túnica con intención de quitársela, pero no lo hizo.
—Eres igual de curioso que tu padre –afirmó con diversión el hombre. –Sin embargo, te pareces más a mí físicamente. –Sentenció quitándose la capucha de la túnica esta vez. –Puede que suene muy “Darth Vader”, pero… Yo soy tu padre. –El hombre mayor sonrió.
Los cuatro jóvenes estaban impactados, sus cerebros estaban en blanco. El hombre, al que no conocían de nada, afirmaba ser el padre de uno de ellos. Y no solo eso, sino también decía que uno de ellos no había tenido un padre y una madre, sino que tenía dos padres.
—¿Harry? –Llamó el hombre sacando a los jóvenes de su trance. –¿Estáis bien?
Los cuatro asintieron aún anonadados. La chica miró de Harry al hombre varias veces sin terminar de creer lo que veía. ¡Una copia del joven estaba frente a ellos! Aunque la copia era mayor.
—Harry, no te dejes engañar. Podría ser una trampa y lo sabes. –Los ojos de los tres jóvenes, los dos chicos y la chica, y el hombre mayor se posaron en el joven de piel morena.
—Supongo que tu madre es Lady Zabini, ¿me equivoco? –El adolescente asintió. –Es una faena que no pueda tener otra pareja que no sea tu padre, joven… A todo esto, no me he presentado. Soy Lucas Potter, hermano gemelo mayor de James. –La sonrisa nunca se marchó de su rostro. –Aunque en realidad debería ser Lestrange. –Y el caos se desató.
De los cuatro adolescentes la chica empezó a balbucear incoherencias y palabras sin sentido, el hijo de Lady Zabini hablaba intercalando palabras entre italiano e inglés, el adolescente que el hombre dijo que era su hijo le gritaba que todo lo que decía no eran más que sandeces e imposibilidades, y el otro adolescente estaba sentado en una silla en silencio y con la mirada perdida en algún punto de la pared.
—Es imposible que Harry sea hijo de un Lestrange. Solo uno de ellos se casó. –La voz del chico sentado hizo a todos silenciarse y que le mirasen. –Solo uno de ellos se casó, pero no tuvo hijos. Rodolphus Lestrange.
—Eso es cierto, joven…
—Neville. Neville Longbottom.
—Eso es cierto, joven Neville. Sin embargo, yo me casé con Rabastan Lestrange y tuvimos un hijo, el cual le pedí a mi hermano cuidar. –Explicó el hombre. –Si bien Rabastan y yo nos casamos por amor también hubo un contrato con sus cláusulas. –La chica abrió los ojos con sorpresa; muy pocos de los que se casaban por amor tenían un contrato de matrimonio de por medio. –Una de las cláusulas es que ninguno puede ser mortífago sin el permiso de ambas familias al completo. Dígase el padre y la madre de ambos, los hermanos de ambos (si es que los había) y los cónyuges de los hermanos (solo en caso de estar casados). La cláusula también incluía tener el permiso del otro para serlo. –Respondió la pregunta no formulada de todos.
—Pero Rabastan Lestrange está en Azkaban por ser mortífago y por ser partícipe a la tortura de mis padres. –Habló el heredero Longbottom.
—Eso es imposible. Ni mis padres, ni James, ni Sirius, ni yo aceptaríamos que se uniera a los mortífagos. –El ceño de Lucas se frunció. –Además, la noche en la que tus padres fueron torturados Rabastan y yo ni siquiera estábamos en Inglaterra.
Los adolescentes miraron al hombre con asombro. ¿Rabastan Lestrange era inocente? eso era- Un momento…
—¿Por qué Sirius Black debería dar su permiso para que Rabastan Lestrange y tú fueseis mortífagos si James Potter estaba casado con Lily Potter?
—Pregunta corta, respuesta larga, señorita…
—Parkinson. Pansy Parkinson.
—Bien, señorita Pansy. La respuesta a su pregunta es algo enrevesada. –El hombre parecía extasiado por la información que les iba a revelar a los cuatro adolescentes. –Supongo que todos aquí sabréis del matrimonio que hubo entre Dorea Black y Charlus Potter. –Harry negó. –Bueno, pues Dorea Black y Charlus Potter se casaron. Se dice que no tuvieron ningún hijo, cosa que no fue así. Tuvieron una hermosa niña de cabellos rojos y de ojos verdes. Ya sabréis de quien hablo, ¿no? –“Lily Potter” fue el nombre que pasó por la mente de todos. –Bueno, el caso es que ella un día, cuando teníamos cinco años, desapareció.
»Fue cuando ella y James entraron a Hogwarts que la encontramos. Cuando James les envió una carta a nuestros padres ellos se lo comentaron a Charlus y a Dorea. –Los cuatro jóvenes escuchaban con atención la historia que el hombre les contaba. ¿Quién hubiera pensado que Lily Potter en realidad era familia de Harry no por ser su madre sino por ser hija de Charlus y Dorea Potter? Nadie. –Cuando les llegó la información le pidieron a mi hermano que se hiciese su amigo, pero sin revelar que ella era una Potter de nacimiento. Os lo adelanto: salió mal. –El hombre comenzó a reír. –Más que parecer querer ser su amigo parecía que intentaba ligar con ella.
»Durante los siguientes cuatro años fue lo mismo: James haciendo que pareciese que quería ligar con Lily y ella ignorándolo. Sin tener en cuenta los celos de Sirius a partir de tercero.
—¿Y tú dónde estabas si no estabas en Hogwarts? –Cuestionó la chica pelinegra.
—En Durmstrang, pero eso no es importante para esta historia. –Contestó él. –En cuarto año Lily se hartó de los “intentos de coqueteo” de James y le encaró. Le llevó a un aula vacía y le preguntó por qué hacía todo eso. Él le dijo que en vacaciones de Yule no se quedase en Hogwarts, que fuese a Gringotts y que allí pidiese que le hiciesen una prueba de herencia. Ella, por lo que me contó James en una carta, asintió no muy convencida y se marchó, dejándole allí solo. Al parecer lo estuvo pensando durante un tiempo porque en las vacaciones de Yule de ese año no se quedó en el colegio y cuando volvió se acercó de nuevo a James y le pidió hablar en privado. –El hombre parecía emocionado. –Según lo que me contaron, Lily le dijo a James que mantuvieran su parentesco en secreto. Él accedió a cambio de que ella volviese a casa con nosotros.
»Ese verano conocimos a la familia que adoptó a Lily. Los adultos eran maravillosos, entendían que, a pesar de no querer que el mundo mágico y el mundo muggle se conociesen, respetamos su mundo y sus tradiciones tanto como lo hacemos con las nuestras. La hermana adoptiva de Lily, Petunia Evans, era el ser más horrible del planeta. –Lucas no solo parecía enfadado, su voz también sonaba así. –Odiaba todo aquello que fuera mágico.
—Sigue siendo así. Sigue siendo horrible y sigue odiando todo lo relacionado con la magia. –Declaró Harry, el hombre le miró con incredulidad. –Dumbledore me dejó con ella, con su marido y con su hijo. No puedo decir que tuve una muy buena infancia, tampoco supe que era un mago hasta los once. También tengo la sensación de que me ha estado robando de mi bóveda de fideicomiso y que ha sellado los testamentos de mi pa… De mi tío y de Lily. –El hombre quedó pensativo tras las palabras de su hijo.
Dumbledore creía que era intocable, pero no era así. No solo había enviado a un niño mágico a una casa con muggles abusivos -que ni siquiera eran sus parientes-, también había sellado ilegalmente los testamentos del aparente Lord Potter y de un integrante de la familia Potter sin tener un solo lazo con dicha familia más que el de haber sido profesor de cuatro integrantes y el director de cinco de ellos (Rabastan Lestrange por parte de Lucas y Sirius Black por ser el primo de Lily y el marido de James). También había que sumarle el robo a la bóveda…
—¿Cómo es posible que te haya podido robar de tu bóveda de fideicomiso? ¿No se supone que solo tú puedes acceder a ella con tu llave? –Lucas estaba intrigado.
—Solo puedo retirar dinero del banco en verano, cuando voy a por mis útiles escolares, pero nunca he tenido la llave en mis manos. –Contestó.
Una cosa más que añadir a la lista de cargos de Dumbledore. El adulto suspiró.
—Bueno, sigamos con la historia. –Habló Lucas con cansancio. –En quinto año James, en un “arranque de celos” levito a Severus Snape y le dejó boca abajo en el aire, humillándolo frente a todo el mundo. En este punto hay que aclarar que James, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew eran unos matones. –La revelación sorprendió a Harry. –Lily se rió y Severus, sintiéndose humillado y con enfado, le gritó a Lily, insultándola en el proceso. –La revelación hizo que todos se enfadasen tanto con James y Lily como con Snape. –Si bien James se enfadó por el insulto hacia Lily, dejó de hacerle “bromas” a Snape y se disculpó con él, haciendo que tuviesen una especie de tregua entre ellos. Después de perdonar a Los Merodeadores (el grupo que James, Sirius, Remus y Pettigrew formaban) intentó disculparse con Lily, pero no lo logró hasta sexto año con ayuda de Remus.
»Sexto y séptimo pasaron relativamente tranquilos. James y Sirius empezaron una relación el verano entre quinto y sexto y se casaron unos cuatro meses después de graduarse de Hogwarts. También tuvieron un contrato de matrimonio, con las mismas cláusulas que el mío y el de Rabastan, solo que en el suyo decía que debían tener al menos dos herederos: el primero sería el heredero de la casa Potter y el segundo de la casa Black. Tuvieron el primero, pero al parecer murió pocos minutos después de nacer. Aunque ahora no me lo creo mucho, si soy honesto.
»Fue pocos días después de tu nacimiento que Dumbledore apareció en la casa de Sirius y James diciendo algo sobre una profecía. Obviamente no le creímos y solo le seguimos el juego. Dijo algo sobre el hijo de James y Lily (refiriéndose a tí) derrotando a Voldemort y nos llevó a todos a su casa en Godric's Hollow. Hizo el hechizo Fidelius y propuso a Sirius como guardián del secreto, pero él dijo que sería muy obvio y que era mejor poner a un elfo doméstico de la familia Potter. Dumbledore dijo que mejor no y que mejor pondrían a Pettigrew como el guardián. El 31 de octubre de 1981 mi hermano fue torturado, haciendo que quedase en coma, y mi prima, Lily, fue asesinada por Voldemor. A tí te intentó asesinar, pero Lily encontró un ritual que protegía a quien estuviese dentro del círculo de runas. Pensó que en vez de dibujarlo en el suelo sería mejor dibujarlo en el techo y bordarlo en una alfombra, si bien ella pintó de manera manual las runas en el techo le ordenó a uno de los elfos domésticos que bordase las runas en la alfombra y que mientras lo hacía impregnase las runas en su propia magia. Es bien sabido que la magia de los elfos domésticos es más poderosa que la de los propios magos. –Los cuatro se entristecieron con las palabras del hombre.
»Esa misma noche Lord y Lady Longbottom fueron torturados por Rodolphus y Bellatrix Lestrange en un intento de conseguir la ubicación de Neville. Sus padres no dieron su ubicación, pero ya sabes lo que les pasó. –Explicó él. –Lo que no comprendo es cómo se dice que mi marido también torturó a los Longbottom si estábamos ambos en Italia visitando a Lord y Lady Zabini y ninguno de los dos es un mortífago. –Se cuestionó pensativo.
—Mi abuela dice que no tuvo juicio, pero que su hermano y su cuñada dijeron que él estuvo con ellos y que también era un mortífago. Sirius Black tampoco tuvo un juicio, simplemente le enviaron a Azkaban.
Lucas se enfureció. ¿Acaso el ministro era tan incompetente que no le daba un juicio justo a los acusados y creía en la palabra de dos mortífagos locos? ¡Merlín!
—Bien, haremos esto. –Habló finalmente el hombre. –Vosotros seguid como siempre, yo me encargaré de todo lo demás. Haré todo lo que esté en mi mano para hacer que Sirius y Rabastan sean liberados de Azkaban y para que Dumbledore pague. –Sentenció con firmeza.
