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Rating:
Archive Warning:
Fandoms:
Character:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-07-10
Words:
1,566
Chapters:
1/1
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1
Hits:
18

La vigilante

Summary:

Cuando todo cambia para Chloé, su destino se retuerce y sus deciciones tambien.

Como le ira en la vida luego de una accidente que lo cambia todo?

Notes:

Buenas, aqui vamos de nuevo.

No podía sacarme de la cabeza esta idea.

Entonces, aquí tenemos esta nueva historia.

Work Text:

Un incendio, eso fue todo lo que se necesito para que todo cambiará para ella.
Ella creía que su apariencia lo era todo. Que creía que, mientras su apariencia fuera lo más parecida a la de su madre, está la querría de alguna forma.
Pero no fue así.
El fuego se llevó su belleza.
Se llevó lo que le daba identidad y ahora… ahora se sentía perdida.
No siempre fue así de superficial. Hubo un tiempo en que su sueño era ser una bailarina reconocida, y se esforzó por eso. Pero como nadie iba a verla bailar, sus sueños se hacían añicos.
Su rostro estaba arruinado.
Su identidad estaba perdida.
No había gente que se preocupara realmente por ella.
Su mayordomo, el único adulto que la quería de alguna manera, fue despedido por su padre hace semanas.
Sabrina, su única amiga, decidió que no podía con su silencio sombrío y se fue de su lado.
Adrian, su amigo de la infancia, fue mucho más cruel. Le dijo que todo lo que le pasaba era karma, y que no esperará lástima de nadie.
Sus compañeros de clases simplemente le dieron la espalda, era algo que esperaba de ellos pero no de su profesora. Bustier fue selectivamente cruel cuando quería serlo.
Salió de su habitación del hospital, y solo por casualidad escuchó a su padre hablar por teléfono con su madre.
“No puedes traer a Zoé ahora. Chloé no está bien para descubrir que tiene una media hermana que no es hija mía.”
Eso la destrozó por dentro. Una hermana. O bien, media hermana por parte de su madre. Eso explicaría muchas ausencias de ella a lo largo de los años.
Salió del hospital, vestía un pantalón deportivo y una sudadera grande con capucha que ocultaba su rostro.
Caminaba sin rumbo, solo siguiendo algún instinto de querer alejarse del lugar detrás de ella.
Era entrada la tarde cuando se detuvo. Algo en el piso llamó su atención.
Un pequeño joyero yacía en el suelo frente a ella. Como si alguien lo hubiera colocado allí a propósito.
Se agacho a recogerlo.
Algo se sentía extraño en toda la situación.
¿Por qué estaba ese joyero en medio de la calle?
¿Por qué siente que no debe decirle a nadie lo que encontró?
¿Por qué escucha un ruido metálico detrás de ella?
“Chloé, no deberías estar fuera”. Esa voz era inconfundible, era Chat Noir.
“¿Y qué te importa lo que haga?”. Se pone de pie, oculta el joyero en sus mangas y voltea a verlo, deja al descubierto su rostro, donde se ve una quemadura en el lado izquierdo que abarcaba sobre la ceja y cubría el ojo. Con suerte se logró salvar el ojo y el párpado. Pero la cicatriz no era algo posible de solucionar. Su piel, alguna vez tersa y suave de color trigo, ahora era una mancha de color oscuro y rojizo.
“No estás en condiciones de estar sola Chloé”. El héroe gato negro se acercó a ella, en su rostro se notando la preocupación.
“Siempre he estado sola en los momentos difíciles Chat Noir.” Dijo casi sin emoción en la voz. Pero no había ninguna mentira en sus palabras. Era la constante en su vida, siempre terminaba sola sin nadie en quien confiar realmente.
Chat Noir, sin decir una palabra, solo la acompañó cuando ella empezó a caminar de nuevo. Esta vez, tenía un destino en mente.
Notre Dame.
¿Por qué Notre Dame?
No lo sabía, algo le decía que tenía que ir allí. Y ahora, solo seguía su instinto.
“¿Buscas fé, Chloé?”. Preguntó el héroe viendo a donde terminaron.
“No lo sé”. Confesó viendo hacia la estructura gótica frente a ellos. “Solo… tenía que venir aquí una última vez”. Dijo con voz baja la rubia.
“Vamos Chloé, te llevaré al hospital de nuevo.” Dijo mientras la guiaba lentamente en dirección hacia el hospital.
“Odio el hospital. Todos sienten una falsa lástima por mí. Sé que no soy la mejor de las personas, pero al menos deberían evitar hablar donde los escuche.” Le dijo al héroe a su lado mientras caminaban.
“La gente es cruel sin intención Chloé”, trato de ayudar el héroe de negro.
“Lo sé, pero no quiero estar más en el hospital”, la rubia confesó con dolor.
“Sí hablo con el alcalde sobre dejarte volver al hotel, me prometes que no andarás caminando sola por ahí?” preguntó Chat Noir, mientras ambos se detenían frente al hospital.
“si vale la pena, si te prometo que no andaré sola por ahí”, ella prometió con firmeza, mientras las puertas del hospital se abrían con fuerza y salía el alcalde con una expresión de preocupación. Había veces, contadas veces, donde su padre se comportaba como un padre de verdad.
“Chloé, cariño, no deberías de salir aun”, la tomó en brazos y la abrazó con fuerza.
“no quiero estar en el hospital”, ocultando su rostro en el pecho de su padre.
“Señor alcalde, lo mejor sería que Chloé volviera al hotel.” Intervino el héroe, “sería mejor para ella estar en un lugar conocido y cómodo”, terminó viendo como la rubia se apoyaba más en su padre, demostrando lo agotada que estaba realmente.
“Sí eso es lo que necesita para sanar, hablaré con los doctores”, terminó de hablar y empezó a guiar a su hija hacia las puertas del hospital.
“Gracias Chat Noir” se escuchó la voz de Chloé antes de entrar al hospital. ------------------------------------------
“¿Lo encontraste Chat Noir?”, preguntó Ladybug, mientras veía llegar a su aliado al techo del edificio.
“No, solo encontré a Chloé caminando sola.” Dijo mientras retraída su bastón.
“O sea, que en vez de buscar el miraculous, estuviste ayudando a Chloé?”, el tono de voz de la heroína tenía cierto nivel de desagrado.
“Primero, tu perdiste el miraculous de la abeja; segundo, Chloé no puede estar caminando sola después de lo que pasó y tercero, no me trates como a un simple compañero”, el tono de voz con el que habló fue cortante y directo.
“Lo siento Chat Noir, pero encontrar el miraculous es más importante”, dijo la heroína de rojo con más calma.
“Y lo entiendo, pero como héroe no podía dejar a una civil, que claramente está traumatizada, andar sola por la ciudad.” Chat Noir dijo como si diera por terminada la conversación.
Ladybug lo miraba mientras se alejaba del techo. Encontrar el joyero con el miraculous de la abeja era una prioridad, no podían perderle así. Y Chloé podía esperar, la chica era demasiado arrogante para aceptar la ayuda de cualquier persona.
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Chloé pudo volver al hotel. A su habitación y sentirse miserable con tranquilidad.
Si bien, los doctores le dijeron que no debía pensar así, y agradecer que no le había pasado nada peor.
Pero ellos no entendían. Lo poco que sentía que valía había desaparecido.
Y ahora, no solo le habían informado que su media hermana iba a venir a vivir en París; sino que el pirómano que inició el incendio en su escuela, había desaparecido sin dejar rastro.
No se sentía segura, no había personas en las que confiará en su situación.
Desde su escritorio,el joyero que encontró hace una semana, aún permanecía sin abrir.
Y hoy, parecía ser el día en que sentía que debía abrirlo.
Una luz cegadora salió del joyero cuando lo abrió. Su ojo izquierdo dolía. Y frente a ella, había una pequeña criatura que recordaba a una abeja.
“Mi reina, soy Pollen, kwami de la acción.” Se presentó la pequeña criatura, con una voz femenina, “Mientras seas dueña de la peineta de la abeja, tendrás mi lealtad y mis poderes a tu disposición”, informó el kwami, mientras señalaba la peineta en el joyero.
“¿Cómo accedo a tus poderes?”, preguntó la rubia, mientras se ponía la peineta en su cabello. Lo curioso, era que aún mantenía su característica coleta alta y sus mechones frente a su rostro, sin ocultar la cicatriz.
“Solo dices ‘Pollen, transformame' y mis poderes te darán un traje mágico y poderes” Dijo con una sonrisa el pequeño ser.
Chloé lo miró con curiosidad, se aseguró que nadie pudiera entrar en su habitación, y solo entonces se decidió a transformarse.
“¡Pollen, transformame!" Dijo con voz firme y una luz la envolvió completamente. Una vez que la luz desapareció, se acercó al espejo de cuerpo entero que tenía en una esquina. El traje era amarillo con negro, una botas altas y unos guantes largos negros daban contraste con el traje enterado amarillo, una especie de corsé negro le envolvía la cintura y sobre el traje una chaqueta de aviador marrón la cubría. Sobre su rostro, un antifaz cubría tanto su cicatriz como sus ojos azules. En su cintura, un trompo descansaba sobre su lado derecho. Al tomarlo y abrirlo, una pantalla holograma apareció, con todas las funciones de un teléfono inteligente.
“Esto es curioso”, se dijo a sí misma, mientras jugaba con el trompo.
No sabía que que hacer a partir de ahora, jugar a la heroína no estaba en sus planes, y mucho menos involucrarse en la batalla actual en París.
Pero podía hacer algo, algo por las personas normales de París, aquellas que no veían los héroes de la ciudad, aquellas que estaban aterradas de Hawkmoth y que no acudían a la policía por miedo.
Ella puede hacer algo sin esperar nada a cambio, como aquel bombero que la salvó del incendio.
Ella puede ser una vigilante para su ciudad.