Actions

Work Header

Pecado

Summary:

*Los personajes no son míos, todos los derechos pertenecen a sus autores originales*

"Soy un ángel, Crowley. Los ángeles no hacemos eso, ya que es... pecado."

En el cielo, el acto repulsivo de copular con el único propósito de obtener placer mundano es una total aberración. Aziraphale lo sabía y no entendía cómo era posible que los humanos habían tergiversado con su evolución el objetivo primordial de la concepción. Todo lo relacionado al tema y alejado a su propósito principal era sencillamente un pecado.

¿El problema?... Un demonio bastante curioso y causante del pecado original se preguntaba hasta dónde podría llegar el Ángel, sembrando en el inocente ser celestial duda, ansiedad y un poco de “tentación”.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Tentación

Chapter Text

–¿Estás tentado en pecar, mi pequeño Ángel?...– Un hombre robusto de cabello blanco saltó de su cama completamente empapado de sudor; en un intento desesperado de corroborar que todo estaba bien, comenzó a tocar su cuerpo en diferentes direcciones únicamente afirmando que se encontraba despierto y aquella última frase provenía tan solo de una de sus recurrentes pesadilla. –No puede ser... Gabriel va a asesinarme y si es posible, moriré nuevamente con tanto papeleo– Murmuró para sí mismo lanzándose una vez más a la cama, cubrió su rostro con las sábanas y simplemente pataleó exasperado, deseando que el mundo se detuviera tan solo un segundo…. El ambiente que se emanaba la habitación estaba repleto de tensión y eso que apenas comenzaba su día.

Era la sexta vez en esa semana que Aziraphale despertaba con la misma frase entre sus sueños. El pánico había llegado a tal punto que estaba negado a dormir y aunque luchase contra aquel instinto, terminaba rendido, tomando una que otra siesta y así como un tormento regresando nuevamente a aquella frase.

Desde varios kilómetros lejanos se podían percibir profundas ojeras adornando su rostro. Aquel ser celestial se veía claramente agotado y lleno de fastidio, llegando hasta el extremo de negarse abrir su vieja librería para no tratar con aquellos humanos *particulares* quienes buscaban libros absolutamente absurdos como "Finanzas para Dummies" o algo similar. Después de tantos años, no podía explicarse a sí mismo cómo la raza humana había evolucionado tan solo para llegar a tan precaria Literatura.

Si tan solo Crowley y él no hubiesen tenido esa conversación, probablemente estaría disfrutando de esta nublosa tarde con un reconfortante chocolate caliente. Pero evidentemente, así no era, se maldecía a sí mismo por no poder sacar el tema de la cabeza, que miles de preguntas se avecinaran como rayos a su mente, y lo que más odiaba de todo esto, es que el demonio habían sembrado en él curiosidad y tal vez, solo tal vez, aunque evidentemente Aziraphale no lo aceptaría, un poco de "Tentación".

Para entender esto, debemos remontarnos una semana atrás. Como cada sábado, el Ángel y el demonio habían acordado verse para cenar en Ritz, aunque para sorpresa de ambos, aquel día el restaurante había cerrado sus puertas. No había señal alguna de un comensal o mesero, y la única pista que había era un pequeño letrero que afirmaba que estaría cerrado un par de semanas el establecimiento.

–¿¡DE VERDAD!? EL ÚNICO DÍA Y LUGAR QUE PUEDO DISFRUTAR DE LOS PLACERES MORTALES Y ESTÁ CERRADO– Gritó el hombre de lentes al cielo, provocando una estampida de rayos y formando una mirada ardiente en llamas -esto último... De manera literal-.

–Vamos, Crowley, no está tan mal. Podríamos ir a otro lugar. ¿Qué tal unas crepas? Yo invito – Respondió el rubio con aquella adorable sonrisa tan característica de él. Estaba un poco decepcionado de no poder continuar con su rutinario plan, pero sabía que no existía ser en el mundo (a excepción de él), que pudiese calmarlo en estas situaciones.

–No estoy de humor, la verdad… Y conociendo el estúpido clima de Londres, en cualquier momento lloverá...– Y como si de una profecía se tratara, frente a aquellas puertas cerradas, una tormenta abismal comenzó a empapar a aquella pareja bastante particular. –ESTOY CANSADO DE ESTO. VAMOS A MI DEPARTAMENTO – Sentenció el demonio jalando al Ángel dentro de su vehículo deportivo. Tardaron tan solo 5 minutos en llegar de manera bestial, mientras el pobre ángel se sostenía de cualquier lugar que pudiese, sin replicarle a su acompañante…. Bien sabía que en esos momentos, lo mejor era callar y no discutir con el hombre de temperamento infantil.

Una vez en su destino, Crowley aparcó su más preciada posesión, invitando a su celestial compañía a entrar sin ningún titubeo a su morada.

Aziraphale estaba sumamente nervioso; era la primera vez que el pelirrojo le invitaba a su hogar. Se encontraba ansioso de poder conocer la intimidad de Crowley, de saber cómo decoraría y qué clase de hobbies podría encontrar, pero al entrar, se encontró un tanto ¿decepcionado?. Crowley no podía ser más indescifrable,al cruzar la puerta, se topó con una morada sumamente sencilla y se atrevería a decir que incluso minimalista. Las paredes eran enteramente negras con acabados en grises, tomando como único acento de color un espacio dedicado exclusivamente a sus plantas.

–Ya sé lo que estás pensando. Creerías que tendría un hogar maximalista con una cabeza de reno anclada sobre la chimenea y miles de cuadros de "Francisco de Goya" o algo relacionado al ocultismo...– Mencionó el demonio mientras se despojaba de su abrigo completamente empapado por la lluvia. A pesar de vivir una parte en el inframundo, su gusto lo podría catalogar como algo mucho más clásico o elegante. Odiaba la sobresaturación de texturas o imágenes, realmente disfrutaba de la simplicidad en su morada, le hacía sentir como si la tranquilidad le envolviera, en especial en las noches de pesadillas, producto de los traumas de ser un ángel caído.

Aziraphale fue tomado por sorpresa al saber que su acompañante lo conocía a la perfección, tanto como para poder descifrar cuáles eran sus pensamientos exactamente . –No... bueno, yo quisiera saber qué te gustaría que hiciéramos. – Titubeó el Ángel en un intento desesperado de desviar el tema, avergonzado por la situación

–¿Qué tal si vemos una película?... Hace mucho tiempo no lo hacemos, creo desde los 70s no hacemos ese tipo de cosas – El demonio agradeció internamente la inocencia del Ángel, ya que así podría evitar hablar de su intimidad o gustos particulares en la decoración heredados por un viejo amigo, optando por hacer algo en el que su acompañante pudiese enfocar por lo menos dos horas de su atención.

–¡Me parece una encantadora idea, Crowley! Hace mucho tiempo no hacemos esto. He escuchado que los efectos especiales en el cine contemporáneo son magníficos, y presenciar la evolución de los humanos durante tantos milenios me resulta fascinante – El más bajo se encontraba extasiado, deseaba poder disfrutar nuevamente de las magníficas puestas en escena de los humanos, el vestuario que utilizaban y sentir cómo su piel se erizaba en las escenas de romance.

Crowley sonrió con ternura al observar cómo su amigo se emocionaba con la propuesta. Pensaba que tal vez la noche no sería tan mala si tenía al Ángel entretenido en algo que le apasionara tanto. – Puedes escoger la película que desees, se encuentran tras la vitrina... Mientras prepararé un poco de té–.

Aziraphale no podía contener su emoción, así que se dispuso a buscar la película con la portada más divertida o llamativa que pudiese encontrar. Crowley poseía una gran colección de DVD's de todos los géneros posibles, cada una de ellas organizadas en orden alfabético. El Ángel jugueteó con la yema de sus dedos paseándolas entre los títulos variados hasta que en la profundidad de la estantería se topó con una sección en particular, ninguna poseía una portada, solo eran cajas transparentes de plástico y sin un solo título perceptible a simple vista. El rubio se agachó un poco mas para poder analizar mejor la colección oculta de su mejor amigo, realmente sin pensarlo tomó al azar una de las cajas apilada.

Aziraphale analizaba con curiosidad el plástico brillante, conociendo al demonio y su TOC insano supuso que tal vez aquellas tapas vacías eran resguardas con tanto cuidado por si alguna se rompía o doblaba, pero su sorpresa aumentó cuando al abrirla encontró un cd virgen con solo un título escrito descuidadamente con marcador: "Nuestro momento de diversión". El Ángel sonrió satisfecho colocando su descubrimiento dentro del reproductor casi de inmediato, imaginó con inocencia que la palabra "diversión" lo llevaría a una comedia romántica clásica con algún actor americano del cual probablemente no recordaba su nombre. La pantalla tardó unos segundos en procesar la cinta, pasando de un fondo negro a unas cuantas letras glitcheadas con el título marcado y una música genérica unos segundos más tarde la imagen cambió y junto con ello su deslumbrante sonrisa desapareció.

Crowley se encontraba en la cocina, colocando algunos aperitivos junto con la tetera en una bella charola de plata, su tumulto emocional se había apaciguado después de su rabieta por no haber concluido su noche en el Ritz. A pesar de todos aquellos imprevistos, ver a su ángel tan entusiasmado y feliz por algo tan mundano le provocaba una agradable sensación en la boca del estómago, de pronto sus pensamientos fueron cesados cuando extraños ruidos provenientes de la estancia captaron su atención, quizás su angelical invitado había escogido alguna de esas tontas películas de romance que tanto le gustaban, hasta que un sonido pegajoso acompañado de un gemido estrepitoso provocó que el demonio palideciera en un segundo, corrió se regresó a la estancia de donde provenían aquellos "alaridos", dejando en el olvido su cena, Crowley se encontró con un Aziraphale boquiabierto en medio de la estancia, completamente sonrojado y perplejo.

–Por amor a Satán, olvidé mi colección particular– Se maldijo a sí mismo, el demonio se acercó lentamente donde el rubio, mientras su mirada recorría en desesperación la habitación buscando alguna forma de apagar el televisor, ligeramente aclaró su garganta fingiendo estar en total calma a pesar del pánico que cruzaba por su cuerpo evitando no convertirse en un manojo de furia y vergüenza, algo muy poco apto para un demonio de su magnitud. – Aziraphale, yo...–

El Ángel estaba atónito, no podía creer lo que estaba presenciando frente a él. La cinta era sencilla, bastante obvio a dónde querían llegar con ella. En el televisor se encontraban dos hombres de tez blanca masturbandose mutuamente. Tras unos minutos, la escena cambiaba drásticamente; el más alto de aspecto pelirrojo, comenzaba a penetrar de manera salvaje y sin ninguna preparación a su acompañante, mientras el más bajo de aspecto rubio gritaba de placer, retorciéndose sobre la cama rogando por más.

En cuanto sintió la presencia del demonio, el rubio se levantó de su lugar completamente avergonzado. Miró a todos lados, tratando de calmar su pánico evitando a toda costa encontrarse con el pelirrojo. Aquello no era normal y su cabeza estaba hecha un lío mientras miles de preguntas cruzaban por su mente "¿Por qué Crowley tenía esos filmes? ¿Qué se supone que hace con esos videos? ¿Qué tiene de momento de diversión aquello? ¿De dónde consiguió eso? ¿Por qué eran dos hombres? ¿Los pelirrojos también tienen rojo ahí...?"

–¡ESO NO TIENE A LA DAMA SALDER COMO PROTAGONISTA EN COMEDIA ROMÁNTICA AMERICANA!– Gritó el rubio sin una pizca de coherencia, en un intento desesperado de callar su mente.

–¿Te encuentras bien, Ángel? .. –Una pausa larga e incómoda – Lamento que hayas encontrado mi colección especial. Ya sabes, hay veces que las necesito...– Habló Crowley de manera tranquila, procurando apaciguar la situación y quitando por fin aquella imagen sexual del televisor.

El ser celestial respiró de manera profunda un par de veces, tratando de calmar los latidos de su corazón y sin observar directamente al demonio. – De verdad, Aziraphale, lo siento. Pero si quieres puedo prestarte alguna – Bromeó el demonio con su característico cinismo y pésimo sentido del humor entre risas. Le parecía hilarante la manera en la que su amigo había encontrado su sección de "fantasía cinematográfica" para sus noches de desasosiego.

–En realidad, no me siento cómodo con este tema en particular, Crowley... – Murmuró Aziraphale, bajó su mirada hasta sus manos buscando un lugar seguro entre su revuelo de emociones y preguntas, luciendo como un total infante, inocente y sin malicia, tras ser descubierto en una travesura.

–¡Vamos, Ángel, por favor!... ¿Ni una solo mano te has dado en aquellas noches solitarias y necesitadas? – Bromeó nuevamente el pelirrojo, aproximándose aún más al afligido ángel. El ambiente se estaba tornando incómodo y Azira realmente no quería lidiar con ello en ese momento.

–¡ABSOLUTAMENTE NO!– Gritó el hombre de cabello rizado, completamente horrorizado dejando al demonio paralizado deteniendo abruptamente sus pasos.

–Espera… ¿Eso quiere decir que tampoco has...? – El demonio estaba desconcertado, se sentía como si estuviese hablando con una adolescente histérica y con poco uso de razón.

– ¿A qué te refieres, Crowley?... – Cuestionó Aziraphale inocentemente, hasta que la imagen de la televisión nuevamente brotó en su cabeza. – ¡EN DEFINITIVA Y ABSOLUTAMENTE NO!–

–Bueno, no necesariamente tú deberías haber metido tu... tal vez a ti– El demonio continuaba hablando, tratando de averiguar qué demonios estaba ocurriendo. La escena incluso parecía cómica, con un inocente Ángel acorralado con sus emociones y un demonio boquiabierto con el entrecejo marcado, intentando procesar la información.

– ¡POR AMOR DE DIOS, CROWLEY! ESO SE REFIERE A ACTOS DE SODOMÍA Y ESTÁN SUMAMENTE PENADOS ALLÁ ARRIBA – El Ángel estaba al borde del pánico, no sabía qué hacer, y la única manera en que podría quitarse al demonio con aquel absurdo interrogatorio era sincerarse y explicarle minuciosamente todo.

–Soy un ángel, Crowley. Los ángeles no hacemos eso, ya que es... – Llevó su mirada llena de pánico a todos lados, como si algo o más bien alguien pudiese escucharlos. – Pecado... – Murmuró, aclarando su garganta y después llevando ambas manos sobre su cien, sumamente estresado. – Corintios 6:9, 10; Revelación [Apocalipsis] 21:8. Te recuerdo que dice: "El sexo prematrimonial es un pecado tan grave como el adulterio, el espiritismo, la borrachera, la idolatría, el asesinato y el robo" –

–No puedes ir en serio con eso, Ángel, por favor... ¿No recuerdas Roma? Todo el mundo fornicaba entre sí, era por diversión, dominación y algo extraño relacionado con la sabiduría– Musitó el hombre de cabello rojo, tomando una manzana del escritorio analizando cuidadosamente su brillo. – Todo el mundo lo hace, los animales, los humanos e incluso las bacterias. No tiene nada de malo, es sencillamente natural – Exclamó el demonio, como si de una ecuación sencilla se tratase.

A decir verdad, Crowley no le veía un gran problema a la idea de intimar; el sexo se encontraba en todos lados, incluso en la publicidad, y aunque no lo admitiría nunca, estaba tentado por probar los límites del impoluto ángel.

–Eso no tiene lógica alguna, Crowley. Los animales fornican porque quieren preservar su especie, las bacterias para reproducirse y los humanos... – Su rostro cambió por completo, palideciendo un poco. Después de unos segundos de silencio el rubio desvió su mirada a la imagen nocturna de la ciudad que se vislumbraba a través de la ventana. – Los humanos se desviaron del camino correcto, ese "acto" solo puede realizarse si quieres procrear, no con un fin bastante egoísta como el placer – Sentenció el más bajo, arrugando su entrecejo. Genuinamente no entendía cómo era posible que los humanos hubieran tergiversado aquel acto con la única finalidad de cubrir sus más oscuras fantasías.

–Además, tú y yo no podríamos hacerlo. Sería una doble falta a la moral. Sodoma y Gomorra, ¿recuerdas? Son el claro ejemplo del pecado contra la naturaleza – Aziraphale se encontraba visiblemente molesto, y eso Crowley lo sabía a la perfección. Estaba tentado en saber cuál sería el límite del Ángel y hasta dónde podría llegar esta discusión.

–Si ese es el problema, me lo hubieses dicho antes, amor mío … – El demonio de un chasquido cambió su apariencia. Frente al Ángel se formó una silueta femenina de curvas prominentes, llevaba como vestuario un vestido de látex diminuto que dejaba poco a la imaginación, acentuaba descaradamente sus caderas y busto mientras que su cabello rojizo caía en forma de rulos enmarcando su rostro afilado y facciones exageradas. Aziraphale no sabía cómo reaccionar; sus emociones se encontraban confusas, perdidas en rabia y sorpresa debido a ver a Crowley transformado así. – ¿Estás tentado en pecar, mi pequeño Ángel? – Crowley comenzó a caminar lentamente, contoneando su cuerpo en un intento de seducir al rubio, bajo lentamente el cierre de su vestido, dejando a la vista sus senos adornados con un brasier de encaje negro.

Sin darse cuenta, el Ángel fue acorralado por la mujer con la respiración agitada y las mejillas rojas en ira – Crowley, por favor, detente – Murmuró el ser celestial, con unas cuantas lágrimas en sus ojos, contenidas por la frustración. La mujer ignoró las súplicas de su acompañante, extendiendo su mano hasta acariciar su mejilla lentamente, mordiendo su labio inferior. – Eres tan tierno e inocente... – Respondió, acercando sus labios a los del Ángel, sintiendo como sus alientos se entremezclaban entre sí, cuando Crowley se encintaba a escasos centímetros de besarlo, un fuerte empujón en su pecho provocó que perdiera el equilibrio y cayera en un sórdido golpe al piso. – ERES MALO, CROWLEY. ESTA VEZ NO TE PERDONO – Gritó el Ángel, corriendo lejos de la habitación, su rostro estaba rojo con las mejillas empapadas por las lágrimas que por fin habían decidió salir e un llanto frustrado. Y como si fuese un milagro en ese preciso momento el demonio entendió que su estúpido experimento había llegado demasiado lejos.

El silencio inundó la estancia solo con el eco doloroso de la puerta que azoto con la partida del ángel . Crowley estaba tendido en el suelo, maldiciéndose a sí mismo, esta vez no habría manera celestial, demoníaca o mundana en la cual el Ángel le perdonaría. Y todo por una estúpida "tentación".

Notes:

Holis bbs de la creación, espero que les guste esta pequeña historia

Vagando por la internet me di cuenta que muchas veces cuando Crowley y Azi "consumaban su amor" jajaja, mi angelito estaba como si nada y lo aceptaba todo muy bien y natural

Oigan seamos realistas, lo único que me dejaron las escuelas católicas híper religiosas fueron traumas y confusión con respecto al sexo, continuamente era el trauma del pecado y cómo estaba mal

Así que quería traer ese mismo cuestionamiento con Aziraphale, él es un ángel así que debería (supuestamente) de huir de toda acción pecaminosa, quise sacar esa fantasía de mi ser y traerles a un angelito temeroso y estresado de experimentar libremente de su sexualidad

Espero lo disfruten les TKM ❣️