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Hogar

Summary:

Solo son Rosinante, Buggy y Law siendo una familia caótica de payasos♡.

 

P.D. Chatgpt fue usado para corregir faltas de ortografía, puntuación y comas

Notes:

No hay tantas obras de Rosinante x Buggy así que aquí esta la mía

Work Text:

Nuestra casa está frente al mar. Viven en una isla pequeña con un pueblo pequeño, en una casa pequeña pero alta, siempre huele a sal, miel y flores, un lugar agradable y cálido para vivir. Aún se está adaptando a sus poderes, aún le cuesta, pero ya está mejorando, o al menos eso le dice su ma... no, Buggy.

Aún le duele el pasado, aún le cuesta acostumbrarse.

 

Para Buggy, en cambio, esos meses habían sido distintos.

Viven como una familia desde que Cora-san dejó la Marina, o bueno, los trabajos riesgosos de esta, y se instalaron en esta isla.

Son felices, no les falta nada; aunque con lo que se avecina, por lo menos cree que preparar la casa sería lo más seguro.

Aún no se lo ha contado, pero está más que emocionada de compartir la noticia con Rosinante y Law.

 

Mientras Buggy estaba perdida en sus pensamientos, un pequeño muy observador tenía ciertas dudas que quería resolver con la mayor.

 

Buggy, ¿por qué estás tan feliz últimamente? —la voz de su pequeño la sacó de sus pensamientos y le hizo prestarle toda su atención.

 

¿Eh? Disculpa, cariño, ¿de qué me estás hablando? —respondió la mayor.

 

Estás feliz, te pones a soñar despierta, estás engordando y tocas constantemente tu vientre, así que escúpelo, mujer... ¿estás embarazada? —le replicó el menor, mirándola con una calma y seriedad que no parecían de su edad.

 

La casa quedó en total silencio.

 

¿Cómo es que lo sabía?

¿No lo ocultó bien?

¿Y ahora qué le diría?

Se suponía que sería una sorpresa feliz y agradable.

 

Law la miraba a los ojos, esos que habían pasado por tanto y ahora lo observaban con expectación.

 

Sí... sí lo estoy. Aunque se suponía que sería una sorpresa —respondió la mayor con pesar, sin darse cuenta de lo quieto que había quedado el menor.

 

De pronto, la puerta principal se abrió de golpe.

Un rubio muy alto y alegre se asomó.

 

Hola, familia, he vuelto, y miren, les traje leche fresca —anunció Rosinante.

 

Eso pareció sacar a Law del shock. De inmediato salió corriendo hacia la parte trasera de la casa, la que daba al jardín de flores que cuida Rosinante y luego al mar.

 

Corría sin pensar, pero su mente no estaba en silencio.

 

“No me necesitan...”

 

Esa idea dolía.

Pero otra parte de él se negaba a aceptarla.

 

Porque sí los necesitaba. A ellos.

 

En algún momento las fuerzas le fallaron. Las lágrimas se desbordaron y solo pudo acurrucarse entre sus piernas.

 

Tal vez lo había entendido todo mal. La familia nunca es para siempre. Ya había aprendido esa lección de la forma más cruel posible.

 

Sin que lo notara, unos pasos suaves se acercaron.

 

De repente, Law se sobresaltó al sentirse envuelto en un abrazo cálido y amable. El olor a flores, tabaco y humo lo tranquilizaba y lo desesperaba al mismo tiempo. No necesitaba levantar la vista para saber quién era; detrás, el mar los arrullaba con el romper de las olas.

 

Law... pequeño, ¿qué pasó? —la voz suave y serena de Rosinante lo hizo estremecerse en el abrazo; quería aferrarse y, al mismo tiempo, alejarse de él.

 

El silencio dijo más de lo que él podía expresar.

 

Pequeño, sea lo que sea que haya pasado con Buggy lo vamos a resolver. Si dijo algo que no debía, se disculpará. Sé que ella y yo no somos los mejores en esto, pero quiero que te quede algo claro: te amamos. Yo te amo, y quiero que lo sepas y lo entiendas.

 

Poco a poco, el llanto fue cediendo.

 

Claro que Cora-san y Buggy lo amaban... pero ese amor...¿era suficiente con lo que se avecinaba?

 

Unos pasos más firmes lo sacaron de sus pensamientos.

 

Law, Corazón —la voz de Buggy llamó la atención de ambos. Rosinante la escuchó, pero Law intentó esconder su rostro lo más posible.

 

Al llegar frente a ellos, intentó ser fuerte. Quiso serlo. Pero al ver a Law evitando mirarla, escondiéndose de ella.... le dolió.

 

Law... cariño —su voz salió temblorosa, sin la seguridad que intentaba tener.

 

Quiso seguir hablando, pero las palabras no salían. Y eso la rompió un poco más.

 

No supo en qué momento las lágrimas empezaron a caer. Solo pensaba en lo miserable que era: le había fallado a Law, le había fallado a Corazón... ¿cómo podía ser una buena madre si ni siquiera lograba serlo ahora?

 

Y ahora estaba embarazada.

 

Buggy miró a Rosinante, pero no pudo sostener la mirada. Bajó los ojos. Y ahí estaba Law, apretándose más contra Cora-san. Todo estaba demasiado silencioso. Demasiado.

 

Buggy... —una voz pequeña y quebrada la llamó.

 

Al alzar la vista, Law la miraba. Dolor, miedo y esperanza mezclados en sus ojos. Igual que en los suyos.

 

Sus piernas cedieron. Cayó de rodillas frente a él y lo abrazó junto a Rosinante. Escondió el rostro en su cabello oscuro. No llevaba su gorro blanco con manchas. Y lloró. Solo pudo llorar.

 

Law no respondió al abrazo de inmediato. Tardó unos segundos... y luego la abrazó, escondiendo el rostro en su pecho.

 

Huele a miel, leche y mar. Siempre dulce, pero no empalagoso. Cálido. Seguro.

 

Él era amado. Siempre lo había sido. Solo que ahora podía sentirlo con claridad.

 

Poco a poco, el llanto fue calmándose. El abrazo se relajó, y por un momento solo quedó el sonido del mar.

 

Buggy, tienes que cuidarte más, no sé qué le hace mal a los bebés —dijo Law.

 

El silencio volvió de golpe.

 

Buggy se quedó congelada unos segundos antes de gritar, roja como su nariz./p>

 

¡LAW!

 

Rosinante abrió los ojos y la boca de par en par, mirando a Law, luego el vientre de Buggy, luego a Buggy... y se puso a llorar.

 

—Buggs~♡ estás embarazada... snif... amor, eso... snif, eso es increíble —Rosinante se lanzó sobre ella, abrazándola con fuerza y cuidado a la vez.

 

¡ROSINANTE, PARA! ¡UGH, QUÍTATE DE ENCIMA! —Buggy intentó zafarse, tirándole del pelo a Corazón.

 

Law solo pudo reír al verlos.

 

Si esto es su hogar..

 

El hilo de sus pensamientos se interrumpió cuando Rosinante y Buggy lo tomaron de las manos y lo levantaron de la arena.

 

El atardecer teñía el cielo de rojo, naranja y morado mientras caminaban juntos de regreso a casa, guiados por el sonido del mar.