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Estaba con los audífonos puestos a todo volumen revisando con calma cofre por cofre en su habitación, la explosión había dejado su cuarto inundado y aunque ya habían reparado el techo, no se había puesto a revisar si sus cosas se habían dañado.
Se había planteado agarrar las cosas que aún quedaban en su cuarto y llevárselas a la fábrica, pero termino decidiendo en contra.
Puede que nunca haya pensado en el norte como su hogar, pero era el hogar de sus padres y fue Vegetta quien le había dado un espacio en el mismo, el solo se iba retirar si era él quien se lo pidiera. Hace mucho tiempo que él había dejado de tener un hogar, no le preocupaba que lo corrieran, pero tampoco estaba ansioso de hablar con Vegetta sobre lo que había ocurrido.
Hace algunos años que no sentía mucho de nada.
Muchos de los libros de encantamiento que había dejado en sus cofres superiores se encontraban completamente empapados, la hojas manchadas en tinta corrida, será que esta mierda todavía sirve por obra y gracia de diosito o ya valió verga.
La sensación familiar de un cosquilleo en su cuello lo detuvo en seco y le hizo levantar la vista rápidamente del libro que aún goteaba entre sus manos, su mirada pronto se encontró con la cara enrojecida de Tina que mantenía su mazo a la vista en un firme agarre que se veía casi doloroso, lentamente se retiró un audífono, pues hablando de valer verga…
“What the hell are you doing here, you’re not welcome here anymore”
“If you didn’t notice this is my room Tina”
No le debía explicaciones a nadie.
“This is not your home anymore; do you hear me?!” Su postura era recta, pero podía ver claramente como el mazo comenzaba a temblar entre sus manos.
“Mira Tina, no vine a pelear contigo, este es mi cuarto y está es la casa de Vegetta, a mí nadie me puede negar la entrada más que él”
“I’m the generalisíma of the north and you killed Juan! How can you be so shameless?!”
Puta madre con los títulos.
“And I’m the norths very own príncipe heredero, do you see how it doesn’t mean anything?”
Pocas veces lo habían mirado con tanto odio como en ese preciso momento, pero él ya había tomado su decisión y nadie lo iba a hacer sentir mal por eso.
“After what you and Aldo did today it’s just a matter of time before you’re both exiled from the north” Le respondío, su barbilla temblando visiblemente.
Realísticamente sabía que ser exiliado era una posibilidad que comenzaba a verse cada vez más real, pero por alguna razón solo podía sentir calma en su corazón, desearía que Juan no hubiera muerto, por supuesto; pero sabía que pronto lo iba a volver a ver en sus pesadillas.
“Que así sea entonces” Dijo finalmente cerrando el libro para guardarlo en su mochila.
Podía volver por más cosas después y de todas formas no estaba dejando nada que no pudiera remplazar después si es que decidía no volver, a mi nadie me va a hacer correr cabrón, yo no soy ningún cobarde.
Lentamente cerro el cofre y paso por el lado de Tina que aún temblaba con el mazo entre sus manos, pero ahora podía ver claramente como sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas, no mentía cuando decía que no había venido a pelear, el confrontamiento nunca había sido su fuerte y en general era algo que evitaba.
Está vez había sido una excepción.
“So that’s it?! You betrayed us, it’s because of you that Juan is dead and you don’t even seem to care! What is wrong with you?!”
Puso una de sus manos contra la fría pared de arenisca sintiendo la textura bajo sus dedos mientras avanzaba por el pasillo, si era la última vez que estaba en el norte iba a tomarse su tiempo antes de irse.
“I don’t wanna see you ever again! Do you hear me?!” Tina gritaba siguiéndolo de manera apurada, pero no le dio importancia.
“You chose a murderer over your family. Juan was our friend! I thought you were my friend! Did you just forget that we also were family in another life! What would your fucking husband say if he saw you?!”
¿Que?
Sus pasos se detuvieron en seco y su cabeza comenzó a doler de manera repentina, sus sentidos disparándose de golpe.
“Y me matarías a mí?”
“Nunca, nunca, nunca você, eu mataria por você mais nunca você”
“Ok”
“Cállate…” Pronto reanudo su marcha.
“Look at me you bastard! At least explain yourself!” Tina continúo gritando a sus espaldas.
Pero él no dejo de avanzar.
“You’re such a traitor. Cellbit would be disappointed in what you became”
De pronto toda la tristeza que podía haber estado sintiendo se desvaneció, dándole espacio a la ira que rápidamente comenzó a recorrer su cuerpo como lava caliente en sus venas.
“What do you even know about my husband? Don’t pretend that just because you were with Bagi you know anything about him”
Pronto sintió como se formaba un nudo en su garganta y tuvo que forzarse a si mismo a respirar para evitar que la picazón en sus ojos se convirtiera en lágrimas, girando rápidamente para verla.
“My husband abandoned me! Was that what you wanted to hear?! Does that make you happy?!”
Por un segundo el ceño fruncido en la cara de Tina pareció desaparecer antes de volver a su rostro.
“Si te llegan a silenciar o a encarcelar o lo que sea, yo te voy a buscar y hasta que te encuentre yo no voy a parar”
“…”
“Ok?, yo voy a ir por ti”
“Eu vou te esperar”
“Yo no voy a cometer el mismo error que él, yo no voy a abandonar a Aldo, ¿me oíste?” Dijo acercándose a Tina quien solamente se limito a erguir su postura.
“Y no quiero volver a escuchar el nombre de mi marido de tu boca nunca más, si no quieres tener problemas conmigo no hables de cosas que no entiendes. Do you understand?” Dijo finalmente sintiendo una extraña calma en su pecho.
Tina abrió y cerro su boca varias veces antes de darse la vuelta para irse sin decir nada más.
No esperó a ver a Tina desaparecer en el pasillo antes de darse la vuelta y continuar con su camino, lo último que necesitaba era encontrarse con Foolish.
Pronto tendría que enfrentarse a sus padres, pero eso no iba a ser hoy.
Afuera de la mansión podía ver como el cielo se pintaba de rosa y naranja anunciando el amanecer, la llovizna suave que amenazaba con convertirse en algo peor besando suavemente su rostro.
“Bom dia!”
No tardo en teletransportarse de vuelta a su fábrica después de llegar al waystone de la mansión, no quería quedarse ni un segundo más de lo necesario, al chile tal vez si es buena idea no volver de nuevo a la mansión.
Por un minuto se quedó observando las amplias paredes rojas de la fábrica perdiéndose en la madera y los marcos de piedra negra, puede que el ya no tenga un hogar, pero la fábrica estaba bastante cerca.
Él sí me hubiera entendido, él no hubiera estado decepcionado de mí…
Pero el ya no está.
