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Headfirst for Halos: no me sueltes

Summary:

Situado en Argentina, Buenos Aires, ciudad en llamas.

¿Qué pasa cuando te ahogas en tu propia piel y para colmo la humedad de la ciudad se te pega al pelo y la ropa? Cuando todo a tu alrededor es un caos y a la vez no es tan grave. Cuando la medicación se te termina y tenés que lidiar no solo con tus fantasmas habituales, sino también con la versión retorcida del pibe que acabas de conocer, y que para colmo, es lo más lindo que te pasó.

Frank tiene en claro que la persona más dulce que conoció en su vida tiene el corazón roto. No importa que tan fuerte lo tome de la mano, siempre le da la impresión de que se va a resbalar de entre sus dedos y caer. Él se tiraría detrás de Gerard sin pensarlo, solo quisiera que le creyera.

Rock, clubes colapsados, un par de piñas y gente de mierda. No pasa nada, no te vas a caer, sigo a tu lado.

Chapter 1: Lo que existe y lo que no

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text


“Well, let's go back to the middle of the day that starts it all
Oh, I can't begin to let you know just what I'm feelin'
And now the red ones make me fly, and the blue ones help me fall
And I think I'll blow my brains against the ceilin'”
— My Chemical Romance



El día estaba soleado, el pavimento había convertido la ciudad en un horno y casualmente a la mayoría de los vecinos les había dado por podar los árboles fuera de temporada. También había llovido bastante la semana pasada, así que para sumar a todo lo anterior el aire estaba pesado y cargado de olor a humedad, las hojas podridas que nadie había levantado no ayudaban, los charcos de agua estancada entre ellas eran un canto para los mosquitos.

"Que ciudad de mierda, todo se va al carajo, ¿sabes que hay que hacer?"

Gerard miró por la ventana de su habitación por un rato largo, sin levantarse de su escritorio. Se preguntó si debería cerrar la cortina, no tenia muchas ganas de moverse de donde estaba, pero los rayos de sol estaban calentando la habitación y ya se comenzaba a sentir pegajoso por demás.

A Frank no parecía desmotivarlo el hecho de que no le respondiera, él seguía hablando sin parar, como siempre. "El día es un asco, no entiendo que hace toda esa gente afuera." Se había recostado en la cama como si fuera suya, con las zapatillas puestas, pisando el acolchado y con los brazos detrás de la cabeza. "Si, si, son los últimos días soleados, pero esto es un asco ¡No se puede estar!" Engancho un dedo en el cuello de la remera mangas cortas que llevaba y tiró un poco buscando que pase aire, aunque era inútil. Si había un lugar donde el aire estaba estancado, era la habitación de Gerard. "Gee ¿Me estás escuchando?"

Llevaba días ignorándolo, a esta altura le dolía la cabeza por el esfuerzo de separar los hilos que jugaban en su mente. Frank se volvió a acomodar en la cama y clavó los ojos en el techo. "Che, podrías mirarme aunque sea."

Todo el asunto lo estaba poniendo de mal humor. Cada vez que pensaba que podía tener algo de paz, Frank aparecía y le taladraba la cabeza. A veces se acercaba y miraba lo que estaba dibujando por encima de su hombro, otras se apoyaba en el escritorio y le contaba sobre alguna banda under que le copaba o sobre guitarras que había visto por internet y tenía interés en comprar.

Gerard miró de mala gana la cajita sobre su escritorio mientras frotaba una mancha de Sharpie en la palma de su mano, la tinta estaba seca y era evidente que no iba a poder borrarla tan fácilmente. Siguió empujando su pulgar insistentemente sobre el mismo lugar, de manera ausente, mientras el monte suave de piel cerca de la muñeca se calentaba y comenzaba a enrojecerse. Tenía que pensar cómo iba a solucionar el problema de las pastillas.

"No me digas que me vas a echar otra vez" Frank hizo un puchero "¿No es acumulativo eso? Es un poco tarde para intentar arreglar las cosas, ¿Cuánto tardan en hacer efecto? ¿Un mes? ¿Dos? ¿Tres?" Gerard no necesitaba mirarlo para saber que estaba sonriendo.

Una semana, eso era lo que le restaba según sus cálculos, o algo así creía al menos, ¿Qué importaba? La receta que le quedaba estaba vencida y la próxima sesión con el psiquiatra la tenía dentro de dos meses. Podía pedir otra cita, una para esta semana, claro... Pero ¿Cómo la iba a pagar? Igual no iba a ir, ya había cortado la medicación y no tenía ganas de lidiar con todo lo que le iban a decir al respecto. Era más fácil lidiar con Frank.

Miró la hora en su celular, era media tarde, a lo mejor se podía hacer otro café para matar el tiempo. Además, no venía durmiendo muy bien... bueno, no venía durmiendo nada en realidad. Un café caliente era más que bienvenido antes de seguir dibujando, aunque seguramente iba a terminar transpirando, igual ya estaba así, toda la bendita ciudad estaba así.

"Es un cementerio de tazas esto, podrías llevar alguna arriba, ¿No? Va, no se, es tu pieza igual" Frank se agacho con una mueca burlona y miró dentro de una de ellas, solamente quedaba el fondo con la borra acumulada y ya se había empezado a secar como un pegote marrón a los costados. "Sos un poco un asco, ¿No?"

Gerard nada más asintió y volvió a destapar el marcador para dibujar, no tenía tantas ganas de ir a la cocina al final, ni siquiera para servirse un café.

Se pregunto si Frank sería en algo parecido a su Frank. Se preguntó si él pensaría lo mismo, si se lo diría. No importaba, después de la noche que había tenido en ese bar probablemente ya no lo iba a volver a ver.

"Che, ¿Y le vas a contar a la psiquiatra que me estás viendo o te vas a hacer el boludo como siempre? Seguro le vas a decir que es un borrón nomás, algo fugaz, me la juego. Está mal mentirle a la mina que te medica, ¿Sabías, no?"

Su psiquiatra era increíble en realidad. Le prestaba atención, siempre parecía entender lo que necesitaba, o al menos así lo sentía él. Incluso le hacía varias recetas con distintas fechas porque ya era paciente habitual, con medicación estable. Aunque el verdadero motivo era que las sesiones eran costosas y el no tenía mucha plata como para pagarlas mensualmente, sobre todo si a eso había que sumarle el costo de las pastillas.

La transacción era fácil. Él agarraba una receta, caminaba a la farmacia, la presentaba, pagaba, se iba. Listo... Eso sí, había que salir... Y últimamente eso había sido un problema. Gerard sabía que las necesitaba, pero ésta era la ultima receta y estaba vencida.

Se había pasado cada día del mes pensando en ir a conseguir la caja y cada día desistía. Levantarse a un horario decente lo fastidiaba completamente, sobre todo cuando el horario en el que mejor dibujaba era a la noche. Aunque podía abstenerse un día.

Podría empezar por tomar un baño, sabía que no estaba en su mejor momento... De hecho, estaba bastante seguro de que ya se podía oler a él mismo. Se peinó el cabello hacia atrás con los dedos y sintió la suavidad inconfundible del pelo sucio, necesitaba una ducha.

"Gee..." Sintió un suave cosquilleo en las sienes, llevaba tiempo sin perderse tanto, que ahora lo pudiera sentir tocándolo era mala señal. "Nunca te había visto tan sucio." Frank enredó el índice en un mechón y jugó un poco con el pelo. "¿Que pensaría si te viera ahora?" Susurró casi maliciosamente y a Gerard se le erizaron los pelos de los brazos.

¿Y a quién le importaba si estaba en condiciones deplorables? Podría incluso ir en pijama a comprar, si igual, nunca estaba en condiciones. Siempre había sido el mismo, siempre se había visto mal.

Tampoco era como si fuera a salir a ningún lado de todas maneras.

Podría quedarse ahí tirado. O mejor aún, levantarse solo para irse a tirar en la cama.

Ya no quería dibujar.

1...

Gerard respiro profundo y dejo la fibra en el escritorio.

2...

Dejó los pies caer del descanso del escritorio, los apoyo en el suelo y se inclinó un poco hacia adelante.

2...

2, 2, 2...

Se dejó caer nuevamente sobre el respaldo de la silla.

No se iba a levantar, ni siquiera para ir a dormir.

Finalmente miro hacia su costado y sus ojos alcanzaron a posarse sobre Frank, que lo observaba reprobatoriamente y descansaba sus manos en las caderas.

Había algo que no le cerraba de todo esto ¿Por qué Frank? Solo lo había visto una vez, ni siquiera habían hablado mucho. Es más, no podía recordar su voz. Era distinta a la voz de éste Frank, de eso estaba seguro, pero como no podía encontrar el timbre ideal su cerebro se había quedado con éste que había inventado.

"No me mires así" Frank se agachó hasta que sus rostros quedaron a la misma altura y con la palma de su mano acunó el rostro de Gerard, acariciando con suavidad el pómulo amoratado con el pulgar.

"¿Cómo?" Finalmente respondió y Frank sonrió mostrando todos los dientes como un lobo a su presa. La voz de Gerard era casi un susurro, sabía que no estaba hablando con nadie más que él mismo, y sin embargo una parte de sí anhelaba hablar con él.

"Cómo si te doliera decepcionarme." Dibujó círculos diminutos con la punta del pulgar. El tacto era suave, pero aún así, que no le doliera la presión inexistente sobre el golpe, hizo que a Gerard se le formara un nudo en el estómago.

No era real, lo sabía bien.

Pero una parte de él anhelaba que así fuera.

Era ridículo, no lo conocía, no sabía quién era. Lo que es más, Frank no sabía quién era él. Pero lo quería acá, con él, en su cuarto.

Quería preguntarle que había sido eso, por qué lo había mirado así. Qué era lo había visto en sus ojos un segundo antes de que todo se fuera al carajo esa noche en el bar.




*** 3 dias antes ***





Mientras se volvía a acurrucar entre las sábanas de Star Wars y terminaba de patear el acolchado al piso, las tablas de la escalera que bajaban a su habitación crujieron un poco. Eran alrededor de las doce del mediodía cuando por fin se había logrado dormir sin la ayuda de las pastillas y planeaba dormir toda la tarde, aún si las sábanas roñosas se le enredaban en las piernas o si el pelo grasoso se le pegaba en la frente y el cuello dándole a todo un punto extra en incomodidad.

"Gee" Mikey entro a la habitación sin pedir permiso y arrugó la nariz "Por Dios, podrías abrir una ventana de vez en cuando"

Que Mikey le recrimine la falta de ventilación era gracioso cuando menos, siendo que ninguno de los dos era conocido por bañarse muy seguido. También era un buen indicador de que todo se estaba yendo de las manos.

"¿Tenés algo limpio para hoy?" Mikey abrió un poco la ventana y empezó a revolver entre el montón de ropa acumulada al costado de la escalera.

"¿Que hay hoy?" Gerard enterró la cara en la almohada, quería que el colchón se lo trague.

"¿Cómo qué hay? Levantate que le dijimos a Ray que nos juntábamos en el bar, no voy a ir yo solo a cagarme de embole." Mikey le tiró una remera y un par de jeans encima. "Toma, ponete esto, arranca, dale"

En realidad Mikey no había organizado nada con Gerard, Ray tampoco, pero ya venía hace varios días mirando a su hermano arrastrarse por la casa como un fantasma con cadena y no lo iba a dejar hundirse en el mismo lugar de siempre. Además, hoy tocaba la banda de un amigo de Toro y la excusa era perfecta.

"Mikey, no se si..."

"Nada, ponete, Ray ya está viniendo. Te bancamos hasta que termines de arreglarte y eso" Gerard levantó la cara de la almohada con un bufido y le pareció ver un rayo de preocupación que no pegaba en absoluto con su voz. Odiaba hacerle eso.

Resoplo y se levantó de la cama. Mikey tenía eso, no lo dejaba hundirse pasado cierto punto. Y también era un poco intenso, probablemente lo hubiera arrastrado con él aunque Gerard dijera que no.

Mientras salía del baño Gerard se dio cuenta de que todavía era temprano, Mikey se había encargado hasta de darle tiempo. Se maquilló rápido los ojos con sombra oscura e intento que la remera que se fuera a poner no estuviera tan usada. Bueno, igual los bares a los que iban tenían olor a pucho y lavandina en el mejor de los casos, ni hablar del olor a transpiración y otras cuestiones que iban empeorando a medida que la noche avanzaba, como el olor a meo que pasado cierto punto ya escapaba del baño.

Se acercó a la nariz la axila de la remera que le había pasado su hermano y decidió que no era tan terrible, así que se la puso y eligió una campera de jean para acompañarla.

Tal como Gerard había predicho, el lugar era un asco. Por lo general eso significaba que se podía fumar adentro, punto a favor. "¿A quien vinimos a ver?" No iba a mentir, se sentía mucho mejor, aunque la prueba de sonido era un desastre y el acople de los equipos le estaba destrozando el oído.

"Hay una banda medio punky, son unos pibes un toque más pendejos que nosotros. Yo los escuché un par de veces, está buena" Ray había vuelto a aparecer con una birra en la mano. "El cantante es medio choto, Gee canta mejor" Mikey sentenció medio distraído mientras sus ojos buscaban entre la multitud alguien que le llamase la atención. El lugar estaba bastante lleno, así que, o eran buenos, o tenían alguna movida con los de la próxima banda.

"Mira, es ese que está ahí" Ray señaló con la mano en la que tenía el vaso de plástico y salpicó para el costado, mojando la espalda de la remera blanca de Mikey. "Ah sos un imbécil, no puedo creer," la tela era tan ajustada que no podía estirarla para ver bien dónde se había manchado "ayudame a ver cómo me puedo limpiar esto" Ray busco en la mesa de atrás una servilleta, pero eran de aquellas baratas con textura plástica y no logró secar absolutamente nada.

"¿Ese?" Gerard miró hacia el escenario mientras el cantante se pasaba la correa de la guitarra por encima de la cabeza y se acomodaba frente al micrófono, bajándolo un poco a su estatura.

"¿Eh?" Ray se dio vuelta confundido por un segundo, demasiado ocupado en ayudar a Mikey en una tarea sin sentido, la remera ya iba a quedar así. "Ah sí, es ese. Andá más adelante si querés, nosotros después te buscamos"

Gerard no dijo nada, solamente se prendió un cigarrillo y de vez en cuando ojeaba a los chicos a ver en qué andaban.

"¡Buenas noches! ¿Có...?" El micrófono se cortó y la voz dejo de escucharse, Gerard sonrió, Mikey elegía los peores lugares. El cantante golpeó un poco el micrófono y se acercó a la cabina de sonido, gesticulando con las manos bastante mas de lo necesario.

Era lindo, aunque con las luces del lugar también era probable que estuviera viendo cualquier cosa. Caló el pucho y separó los labios un poco antes de inhalar el humo, mientras lo miraba con curiosidad evidente, sabiendo que ahí atrás donde estaba nunca lo iba a mirar.

"Hola, oh, oh, hola, ¡si!..." Le gustaba su voz, un poco aguda, pero le resultaba agradable. "Ahora sí," sonrió ampliamente y Gerard sintió la necesidad de dar un paso más cerca del escenario "esto es..." El micrófono se cortó otra vez y uno de los chicos del escenario tiró la cabeza para atrás en un gesto de frustración. La gente comenzaba a abuchear.

"Che es una mierda el equipo de sonido" Mikey finalmente se rindió con su remera y se puso a mirar al escenario donde la banda ya estaba discutiendo.

"¿Por qué no les das una mano?" Gerard se dirigió a Ray y éste dudo un momento. La tenía clarísima con los equipos, pero se sentía un poco desubicado apareciendo de la nada para ofrecerse a toquetear la parte técnica.

Para cuando se quiso dar cuenta Gerard lo llevaba de la mano hacia el escenario.

Era medio raro en ese sentido, no necesariamente introvertido, solamente tímido. Él quería intervenir, dar un paso adelante, pero le costaba horrores. Así que cuando algo así pasaba, solo se metía de cabeza donde nadie lo llamaba sin pensarlo mucho. Para cuando se daba cuenta ya no podía salir de la situación.

De fondo el hombre de la cabina ya había puesto música, claramente tenía pocas esperanzas en que los chicos arreglaran el tema del micrófono.

La gente que se había juntado adelante para ver la banda comenzó a dispersarse mientras agitaban al ritmo de la canción, eso hizo que llegar al frente fuera todavía más difícil por ir en la dirección opuesta.

Mikey pasó entre el tumulto sin problema, se movía como un gato, en algún punto del camino le hizo señas a Gerard y se perdió entre el lío de cuerpos. Ya había encontrado algo más entretenido para hacer. Él por su parte solo asintió y siguió empujando hacia delante con Ray, hasta que se dio cuenta con mucha decepción de que habían bajado a los chicos del escenario.

"Que cagada" Ray sintió como Gerard le soltó la mano y lo miró un segundo. "Bueno, nos podemos quedar por acá un rato si querés, hasta que vuelva Mikey".

A Gerard le hubiera gustado que pudieran resolver el asunto del sonido, además ahora no sabía muy bien que hacer, estaban parados en el medio de la nada. Se sentía expuesto.

Miró al escenario una vez más y notó que el baterista estaba otra vez arriba, desarmando todo y guardando los platillos con evidente estrés. Alguien del público se acercó y le dijo algo desde el borde de la plataforma, Gerard se preguntó que era lo que estaban hablando. Cerca se había formado un pogo chiquito, de cinco o seis hombres, abrazados por los hombros y coreando a pulmón la canción de La Renga.

"Che no me quiero meter mucho pero... ¿Qué onda vos? ¿Todo bien?". Ray trato de no incomodarlo con la mirada, pero estaba preocupado, Mikey le había contado algo sobre Gerard no saliendo de su habitación salvo para cargar su taza. El momento no era ideal, pero honestamente tampoco sabía cuándo iba a volver a cruzarse con él, era rarísimo verlo fuera de su casa y tampoco iba tan seguido para allá.

"Si, todo bien" Gerard sonrió y le dio una seca al cigarrillo que ya estaba casi en el filtro.

"No te quiero joder pero... bueno, vos sabés ¿Te sigue pasando eso de...?" Hizo un par de señas al aire que no eran muy concretas.

"Nah, todo bien. Las pastillas vienen bien" era verdad, salvo que ya no tenía pastillas suficientes y solo venía operando con el efecto residual para dejar las que le quedaban para una emergencia, aunque no funcionaban así.

Bien para Gerard era distinto a lo que los demás pudieran considerar bien. Bien para él significaba ver algún que otro bicho caminando por la pared aunque no estuvieran realmente ahí, o ver a alguien en su habitación de reojo y que ya hubiera desaparecido cuando se volteara a mirar. Estaba satisfecho en la medida que pudiera diferenciarlo de la realidad.

"Bueno, igual cualquier cosa vos sabes que podes decirme, ¿no? No te borres tanto boludo, me tengo que andar enterando de como estás por Mikey, no va." Ray miró alrededor un segundo, sin saber bien que mas decirle sin sonar como si lo estuviera retando. "Che, que lástima que no hayamos podido ver a Frankito, me pareció que te copaba" sonrió con complicidad tratando de cambiar un poco el tema, cosa que Gerard supo apreciar y respondió sonriendo de la misma manera.

"¿Si?" Sus ojos escanearon el pasillo que daba al escenario con timidez "No se, tenía pinta, vos dijiste que estaba bueno. Si vos decís que está bueno tiene que ser bueno, tocas mejor que nadie"

Ray se encogió de hombros, modesto "no se si tanto... ¿Queres que les preguntemos dónde tienen otra fecha? En una de esas no falta tanto". Gerard lo miró un poco conflictuado. "Dale boludo, son recontra under, seguro se van a poner contentos de que alguien los vaya a ver. Además yo me los cruce un par de veces ya, son copados"

"Bueno, dale, ¿Hablas vos?"

"Si, obvio, no te hagas drama"

Aprovecharon que el baterista todavía estaba el el escenario, Gerard no sabía si sentirse decepcionado o aliviado de no ir a hablar directamente con el integrante de su interés.

Estando más cerca notaron que se estaba bajando de la plataforma de mala gana, aparentemente discutiendo con la persona que ya habían visto antes que se había acercado a él. El movimiento atrás de ellos no ayudaba en nada al ambiente, cada vez que saltaban los empujaban y de un momento a otro se estaban gritando.

Gerard no alcanzaba a escuchar exactamente que pasaba porque la música estaba muy alta, pero si llego a captar un "Y bueno loco, sos cornudo, ¿Qué queres que haga?" antes de que explote todo.

Ray tiro del brazo de Gerard para salir de ahí, estaban quedando encerrados en un lío bárbaro, habían piñas por todos lados y que ninguna les haya llegado era un milagro.

"Mikey" Gerard miró al rededor tirando de la remera de Ray, no lo encontraba.

El pecho se le empezó a cerrar, el lugar era una batalla campal.

"Yo lo busco" Ray le sacó la mano a Gerard. "No te vayas, lo encuentro y vuelvo para acá"

Gerard quiso objetar algo pero Ray ya se había ido.

En algún lugar escucho romperse una botella de vidrio y el estómago se le dio vuelta. Una alarma sonó cerca de la barra y un hormigueo le recorrió los brazos. Trastabilló marcha atrás hasta salir un poco del tumulto, estaba transpirando. Mira los lugares de mierda a los que vengo a caer.

Sentía el pecho apretado, el griterío era tremendo, él también quería gritar la verdad. Ray no venía más, ¿Dónde se habían metido?

Todos lo empujaban, se quería ir.

Alguien lo chocó con el hombro y decidió que no le importaba lo que le habían pedido que haga, no aguantaba más estar ahí. Se giró rápido, buscando la salida desesperado, y pasaron dos cosas en simultáneo. No se iba a olvidar de ninguna por mucho tiempo.

Lo primero fue cruzarse con la mirada de Frank, lo tenía de frente, estaba saltando la valla del escenario para meterse de lleno en el quilombo. Gerard se quedó estático, fue solamente un segundo, pero tuvo que dejar de respirar.

Frank tenía los ojos grandes y redondos, las cejas arqueadas hacia arriba mientras lo miraban directamente a él, parecía sorprendido de alguna manera.

Podría jurar que por una fracción de segundo vio preocupación en él, pero luego la comisura del labio se le torció hacia arriba y dibujó una sonrisa pícara. Era como si supiera que se iba a mandar una cagada y esperaba que alguien lo mirara, y Gerard estaba ahí, listo para él.

El momento solo duró hasta que Frank cayó del otro lado de la valla, de pie, con el pelo hecho un lío y listo para agarrarse a las piñas con el primero que venga. La música del fondo se podría haber cortado, o no, para Gerard era totalmente indiferente.

Por un momento creyó que no iba a ir a pelear, que en su lugar iba a acercarse. Tenía el torso apuntando en su dirección y aún no habían roto contacto visual. A lo mejor también sentía algo tirando de él. Quiso saber si se había sentido igual de embelesado al verlo, o si era el único que por alguna razón tenía repentinamente las rodillas flojas.

Para su desgracia, el tiempo en el mundo real seguía corriendo.

Lo segundo que pasó esa noche fue que se olvidó completamente del cigarrillo que llevaba en la mano y quemó a alguien que pasaba cerca por accidente. La mirada de Frank solo se despegó de él para seguir en primer plano la terrible piña que se acababa de comer de lleno con la cara.

*


Se despertó totalmente desorientado. Estaba recostado con la cabeza apoyada encima del regazo de alguien y sentía cómo lo sostenían con las manos sobre la nuca, para que no colgara mucho hacia atrás sobre el muslo.

"Que bueno que volviste, me hiciste pegar terrible cagazo... ¿Tenes frío?"

No le podía estar pasando esto, no podía estar en las piernas del flaco con los ojos verdes más lindos que vio en su vida en esta situación.

Frank deslizó una de sus palmas desde su nuca hasta la parte de abajo de su mentón, subiéndole un poco la barbilla y haciendo que mirase hacia atrás para que lo pudiera ver. Gerard sentía que se iba a morir.

Tenía un primer plano de su rostro cuando le sonrió un poquito, como si le diera pena hacer chistes con él en este estado, pero apenas se podía resistir.

A lo mejor no se veía tan mal, por ahí solamente le dolía la cara porque era medio maricón, tenia tiempo sin comerse una trompada. Trató de hacerse la idea de que todo estaba en su cabeza, no era tan grave, todo iba a estar bien.

Frank no movía los dedos, pero podía sentir el calor que radiaba en su piel. También tenía el pecho caliente, aunque las piernas se le estaban helando. Tardo un poco en darse cuenta de que lo había tapado con su campera.

Al rededor escuchaba los pasos de la gente saliendo del local, algunos estaban a las puteadas todavía. Frank parecía divertido con toda la escena, casi como si hubiera venido a buscar esto desde el principio. Un poco de bardo.

Frank lo miró de nuevo antes de volver a hablar, parecía intrigado.

"Vengo seguido con los pibes, pero casi nunca se arma quilombo así. ¿Es la primera vez que venís vos? Me parece que nunca te vi acá."

Sintió las manos deslizarse lentamente a los costados, apenas rozando su cuello. Lo suficiente para que lo recorra un escalofrío.

Le llamó la atención que por alguna razón se lo veía completamente tranquilo, como si la noche no hubiera terminado en caos. Frank parecía estar igual de cómodo acá que en el living de su casa. No podía decir que le molestara, de hecho le gustaba lo contagiosa que esa paz podía llegar a ser. O a lo mejor era porque todavía no podía limpiar la neblina mental que lo empañaba.

"Venía hace banda, no llamo mucho la atención" habló despacio, como en automático, inhalando al finalizar para calmar la punzada que sentía en la mandíbula.

"Ah... Yo me mudé hace poco" sonrió y le acercó la cara un poco más. "Te dieron lindo, eh"

Quiso apartar la mirada y se dio cuenta de que Frank tenía la mandíbula con un golpe rojo que estaba cambiando a violeta rápidamente.

Lentamente los sonidos de fondo se fueron haciendo más presentes, habían autos pasando cerca, aunque no descifraba bien donde.

También se dio cuenta de que el viento corría con fuerza. Abajo de él Frank estaba temblando un poco, pero no decía nada, solo miraba al frente, como si buscara a alguien entre la gente.

Así se quedaron un rato largo los dos, mientras las ideas se le empezaban a acomodar.

Había algo importante que se le estaba escapando.

Finalmente los ojos de Frank encontraron lo que habían estado buscando.

"¡Che Toro, mirá quien esta arriba!" el grito repentino lo hizo saltar y todas las fichas cayeron en su lugar.

¡Mikey!

Todavía un poco perdido apoyó las manos en el piso y metió una de lleno en la zanja, Frank se empezó a desternillar de risa. "Mala mía, estamos al borde de la calle. Secate en mi campera si querés, vení, te ayudo"

Frank agarró la manga de la campera con la que lo había tapado y le empezó a secar con cuidado los dedos. En otro momento le hubiera parecido dulce pero ahora no le podía importar menos, lo único que lo calmó fue ver a las dos figuras que se acercaban a ellos a contraluz y escuchar la voz de Mikey "Boludo, no encontrábamos hielo por ningún lado. ¿Podes creer que el ortiva de la barra no nos quiso dar?" El alivio fue inmenso cuando lo vio entero, aunque le duró poco "Fuaa. Te hicieron verga, Gee"

Gerard dirigió una ultima mirada a Frank, que hizo una mueca con las comisuras de los labios hacia abajo mientras mostraba los dientes, aparentemente estaba de acuerdo con lo anteriormente sentenciado.

 

Lo tenía claro, no iba a salir más.




*** ***




Si le molestaba ver su propio rostro un día normal, tener la cara con una mezcla de violeta, verde, marrón y toda una procesión de colores afines, no le hacía la tarea más fácil. Al menos ya no tenía el pómulo hinchado y podía dormir un poco más cómodo.

Repetía en loop en su memoria el rostro de Frank y se moría de vergüenza de imaginar el estado en el que lo había visto, despatarrado en el piso pegajoso del bar, con el rostro que se le inflaba segundo a segundo.

Había tratado de dejar de pensar en eso, también había tratado de retratar la mirada de Frank. Tenía algo que no se podía sacudir de la cabeza, pero mientras más lo intentaba más lejos estaba y todo empeoró cuando su Frank comenzó a aparecer, distorsionando por completo el breve recuerdo que tenía.

"Gee, viene Ray a ver unas pelis. ¿Te copás a ver con nosotros?" Sabía que ninguno de los dos eran de juntarse a ver nada, él era el que generalmente elegía ese plan. Estaba a punto de decirle que no hacía falta cuando sonó el timbre y Mikey sonrió victorioso, como si ya no se pudiera echar atrás de un plan al que nunca se sumó realmente. "Trae las tazas cuando subas, te llevaste todas las de la cocina ya"

"¿Y la tuya?" Ya estaba subiendo las escaleras de nuevo, pero se detuvo un segundo para contestarle "Es una, falta otra para Ray. Dale, no seas choto y vení."

"Dale, no seas choto" Frank se burló sentado a los pies de la cama.

Gerard rezongó por lo bajo, si tenía que seguir escuchando a Frank se iba a terminar dando la cabeza contra la pared. Agarró dos tazas que todavía no se habían convertido en cenicero y subió, agradecido de que no lo siguiera esta vez. Así y todo, estaba seguro de que una vez volviera a su cuarto lo iba a estar esperando.


Le costó un poco pasar por la puerta de la cocina, se sentía observado. Pero Ray era buen amigo e ignoró totalmente el golpazo que tenía, es más, tenía una noticia que estaba seguro que lo iba a animar un poco.

"Che Gee, el otro día con el quilombo que se armó conseguí el número de Frankito, me habló por el instagram de la banda y nos pasamos los contactos" Gerard se tensó en su asiento y se secó las palmas con el pantalón del pijama. Si la tierra se hubiera rajado en dos debajo de él para tragarlo, igual no le hubiera alcanzado la velocidad para desaparecer.

"Ah, que copado" No sabía que esperaba que dijera exactamente.

"¿Y que te dijo?" Por otro lado, Mikey parecía estar más que interesado.

"No, nada, quería saber que onda Gerard, como estaba después del sopapo que se comió"

"¿Sopapo? Terrible piña fue. Lo único bueno es que después de eso el petiso ese le acomodó todas las ideas" Gerard se quedó escuchando mientras su hermano hablaba.

"¿Cómo que le acomodó las ideas?" Ray miró a Mikey y levantó una ceja mientras apuntaba a Gerard con una mano, está vez la que tenía libre, no la que sostenía el café, algo había aprendido.

"¿No le contaste?" Gerard miró a Mikey, que se limitó a dar vuelta los ojos mientras Ray se disponía a poner al tanto a Gerard. "Frank se cagó a trompadas con el flaco que te fajó, no sé que le agarró, pero no va a volver a saltar así de mal sin acordarse de la sacudida que le dieron. Igual, Frankito también se comió un par de piñas, pero en el balance general digamos que ganó." Ray le dio un trago a su taza "Y bueno, nada, ahora quiere saber cómo andas."

Gerard estaba en blanco, no entendía nada. "¿Por qué saltó?" Preguntó finalmente.

"No sé, eso se lo vas a tener que preguntar vos."

"Mirá si éste se va a mandar" Mikey se tentó ante el planteo, era obvio que después de como había terminado la noche Gerard jamás se iba a animar. "¿Por qué mejor no le pasas vos su instagram y que él le hable?" Había dado en el clavo. Gerard quería saber más de Frank, pero necesitaba un empujón, y si él podía dar el primer paso, mejor. Además, si había algo que Frank no parecía tener era vergüenza.

La tarde avanzó lenta después de eso, pero estuvo bien.

Vieron una película malísima de terror, de esas nuevas que no tienen mucha trama, ni buenos efectos, ni nada bueno en realidad, solo un montón de actores conocidos para poder venderla. Para los créditos Gerard se sorprendió incluso de tener ganas de comer algo decente, así que fueron a la cocina a ver qué podían hacer e invitaron a Ray.

Se sentía mejor, más liviano. Incluso quizá podría cambiar las sábanas de la cama, que hace tiempo pedían ser lavadas.

También podía abrir un poquito la ventana para que entrara algo de aire. No era mucho, pero era algo.

Esperó a que Ray se vaya y bajó las escaleras despacio, mirando hacia el escritorio. Frank seguía ahí, con una sonrisa en los labios, pero era suave está vez.

Había algo distinto, como si él ya no le desagradara tanto. Incluso, si se atrevía, podía decir que había en ellos cierta complicidad.

"¿Así que te peleaste por mí?" Gerard dijo con cierta burla y una sonrisa que solo se permitía cuando estaba solo. A veces cedía, porque aunque no era real ¿Dónde más iba a expresarse con tanta honestidad?

"Obvio, ¿Por quién más?" El corazón se le aceleró e inmediatamente lo atravesó una puntada. "¿Qué pasa?" Tuvo que revolear los ojos, que el producto de su imaginación le haga preguntas como si no fuera una misma mente tenía que ser el siguiente nivel dentro de la escalera de locura en la que venía ascendiendo. Lo peor era que iba a contestar.

"Que no sos..." 

Bzzz... Bzzz...

Ambos se miraron fijo.

Frank sonreía.

Gerard no necesitaba mirar para saber quién era.

Notes:

¡Buenas! Antes que nada, gracias por leerme y llegar hasta acá. La facultad y Buenos Aires me tienen escuchando bullets a morir. Así que si sos como yo (o como Gerard) y la vida se siente como escuchar Headfirst for Halos en loop, quedate con nosotros. Porque, seamos honestos: ¿quién nunca fantaseó con ser acechado por Frank?