Chapter Text
Ginny Wesley, Hermione Granger y Aiden Blackthorn.
El pasillo del ala de Gryffindor estaba envuelto en ese silencio dorado que llegaba antes del anochecer. Las antorchas flotantes chisporroteaban suavemente, proyectando sombras danzantes sobre los muros de piedra.
Ginny Weasley, con apenas once años y aún más pequeña de lo que le gustaría admitir, caminaba con pasos decididos… aunque su corazón latía un poco más rápido de lo normal.
Su cabello pelirrojo caía suelto hasta la mitad de su espalda, brillante como una llama bajo la luz cálida del castillo. Algunas hebras rebeldes se les pegaban a las mejillas por el leve calor del lugar. Sus ojos marrones —curiosos, vivaces— brillaban con una mezcla de nervios y emoción contenida. Llevaba el uniforme perfectamente abotonado, aunque la corbata roja y dorada estaba apenas torcida; se la había acomodado tres veces ya.
Ginny respiró hondo.
Habían hecho una promesa.
Una promesa muy seria.
Se detuvo frente a la puerta del dormitorio de las chicas y tocó con suavidad, pero sin titubear.
Dentro, en la habitación iluminada por lámparas mágicas, Hermione Granger, un año mayor y ya con la seguridad que daba saberse aplicada, estaba sentada sobre su cama rodeada de libros abiertos. Su cabello castaño, espeso y ligeramente indomable, caía en una nube alrededor de su rostro. Sus ojos marrones analizaban un texto con intensidad casi feroz.
A sus trece años, Hermione tenía esa postura erguida que parecía decir que estaba lista para cualquier examen, cualquier reto… cualquier debate.
—¿Hermione? —la voz de Ginny se asomó tímida, aunque firme.
Hermione levantó la vista al instante. Su expresión pasó de concentración absoluta a una sonrisa pequeña, sincera.
—Ginny. Pensé que te arrepentirías.
Ginny entró y cerró la puerta tras ella.
—Nunca rompería una promesa —respondió, cruzando los brazos con una seguridad que contrastaba con el leve rubor en sus mejillas.
Hermione dejó el libro a un lado.
—Entonces… ¿estás lista?
Ginny asintió, aunque por dentro sentía mariposas revoloteando.
No era solo lo que iban a hacer.
Era el hecho de hacerlo juntas.
La habitación parecía más cálida de repente. Afuera, el castillo seguía respirando magia antigua, pero dentro de ese pequeño dormitorio comenzaba a formarse algo interesante.
X-X-X
Con la ayuda de la capa de invisibilidad que pidió prestado. Caminaba en el pasillo que lo llevaba al dormitorio de niñas de segundo año.
En su cabeza rodaba que fuera una broma para molestarlo. Su novia, Hermione, había dicho de una promesa de hacer algo divertido con Ginny.
Hubiera querido que esa promesa fuera una broma de mal gusto.
Pero lamentablemente… no era así.
Amaba a Hermione. Y todo de ella le gustaba mucho, incluso si ella tiene ese defecto. Después de todo amaba también a su hermana mayor, incluyendo su intensa muestra de amor.
Cuando tenía once años. Perdió su inocencia. Por la persona que amaba y quería.
Elizabeth, su hermana mayor. Depositaba todo su cuidado y amor en él. Siendo un poco intensa luego de perder a la madre que brindaba amor y seguridad mientras ella seguía estudiando en Hogwarts.
Luego de graduarse y regresar a casa. Es cuando mostró un rasgo diferente. Digo. Ella me quería y eso se mostraba en el tiempo vacaciones que siempre regresaba para pasar conmigo y mamá. Aunque mi hermana pasaba más tiempo con mamá para ayudarla con la enfermedad que la tenía muy débil.
Con la muerte de mamá es que se apegó mucho a mí. Tanto que me terminó llevando a su cama y terminamos teniendo sexo.
Fue obviamente confuso. No entendía nada si lo que hacíamos estaba bien o mal.
Me deje llevar por la emoción de sentirme bien. Y la emoción crecía más cada vez que embestía a mi hermana con mi polla en lo profundo de su coño. Cubrir mi rostro en sus pechos que son grandes, mordisquear, lamer y pellizcar esos pezones rosados tentadores. Al final toda esa escena era una relación prohibida tabú y morbosa. Una hermana mayor que llevó a su hermano menor a la habitación donde terminaron ambos desnudos. La habitación llenándose de gemidos y sonidos de piel sudoroso chocando intensamente.
Ese día el hermano menor experimento y conoció lo que era el sexo, y todo había ocurrido por obra de su hermana mayor.
Liza al día siguiente había despertado como la mujer más feliz del mundo. No tengo idea que pasaba por su cabeza y saber la razón verdadera de su felicidad.
Pero mientras ella sea feliz. Yo soy feliz. Así que no me debo preocupar por detalles que me pondría ansioso y paranoico.
Cuando terminó de recordar de su hermana. Él ya había llegado a la habitación de su novia, Hermione.
Y dentro de la habitación se encontraba Ginny Wesley. La conocía un poco. Ella es la hija menor de la familia Wesley, y Ron es el mayor por pocos años. Mientras que los gemelos Wesley eran los hermanos mayores de Ginny y Ron.
Haciendo un lado sus pensamientos. Había quedado congelado admirando a las dos niñas. Hermione y él ya tenían trece años. Y Ginny al ser de primer año, tiene once. Otro tema que tomó a consideración era la estatura de Ginny, era más baja. Uno pensaría que era normal por la diferencia de edad. Ambos superaban por dos años a Ginny.
Pero…
Recordaba a la perfección cuando conoció por primera vez a Hermione. Era un poco más alta que Ginny cuando ambos cursaron recién el primer año. Pero también tomó consideración que Hermione y él ya estaban cerca de cumplir doce años cuando recién ingresaron a Hogwarts.
El primer día de Hogwarts fue el día 1 de septiembre. Y su cumpleaños era el 14 de septiembre, y el de Hermione era el 19 de septiembre.
Si el cumpleaños de ambos hubiera sido meses antes. Su ingreso a Hogwarts hubiera ocurrido un año antes y no hubieran conocido a Harry Potter y tampoco a Ron Wesley. Dejando de existir la amistad que tienen ahora.
—H-Hola… Aiden… — Ginny saludó a Aiden.
Un mechón largo y ondulado caía sobre su rostro. Ocultando una parte su rostro ruborizado. Ella era muy tímida, especialmente cuando tenía al niño que le interesaba.
Y hoy algo especial iban a tener. Todo orquestado por Hermione.
Aiden dejó la capa de invisibilidad en el escritorio de Hermione. Dónde dicha niña aspirante a bruja terminaba de guardar sus libros en orden de forma alfabética y separados por sus contenidos dentro de su estantería personal.
Después de todo. Así era ella. Le gustaba todo organizado y ordenado. Confiarse mucho no le traía nada bueno. Y perder un libro es algo que nunca quería experimentar.
—Ya está cerca de comenzar lo divertido de esta noche —una sonrisa sugerente había crecido en Hermione.
Luego de observar los movimientos tímidos y nervioso de Ginny. No podría seguir resistiendo.
El sentimiento de felicidad estaba por explotar en su pecho.
Sería la primera vez que experimentará en tener un trío.
Y su compañera para hacer realidad está fantasía era Ginny. Una amiga con la cual se llevaba bien, aunque ella era mayor por dos años.
Pero eso no importaba. Con descubrir que tenía un interés romántico o tal vez creciendo recientemente ese enamoramiento a Aiden. Le servía.
Se había acercado a Ginny y ser directa con el tema de si estaba enamorado de su novio.
No fue honesta al principio. Intentando esquivar de forma patética para luego responder que tal vez se estaba enamorando de Aiden.
Recibiendo la respuesta que buscaba. Ella terminó contando y revelando que ella y Aiden tenían sexo de vez en cuando. Mencionando que podía orquestar fácilmente hacer un trío en su habitación.
Ginny se puso completamente roja. No había imaginado que la relación de los dos había avanzado tan rápido a la adultez.
Por culpa de eso. Escenarios fantasioso y pervertido inundaba en su cabeza. Ser besada, abrazada, palmaditas en su cabeza con afecto amoroso y luego ser besada intensamente, encontrarse a ella misma montada encima de Aiden donde sería embestida con la polla del chico que le gustaba.
Al final se sintió atraída por eso. Aunque se congeló al siguiente momento por recordar la edad que tenía y lo que iba a hacer.
Hermione la tranquilizó que para ella fue lo mismo. Pero su excitación había ganado luego de ver la polla grande de Aiden ese día en el compartimento del tren.
Ginny con cada revelación de Hermione su corazón bombeaba intensamente. Había escuchado toda la historia de cómo fue la primera vez de Hermione. También el dolor de perder la virginidad. Haciendo que retroceda de su decisión y que lo pensaría mejor.
Hermione no podía obligar a la pequeña Ginny de hacer algo que no quería. Diciendo una fecha límite de la invitación para participar en tener sexo con Aiden. Hablando de más que ella y Aiden tenían pactado un horario de los días que tenían sexo. Ya que ambos mantienen una imagen de niños estudiosos y responsables. Por eso nadie ha descubierto que la relación de ellos dos era más íntimas. Aparentando una relación normal de dos niños caminando juntos de las manos, ayudándose mutuamente, y compartiendo momentos cariñosos como las veces que han sido visto comiendo helados y alimentando al otro.
Era la única pareja que había. Y muchos niños se sentían celosos y envidiosos por ellos.
Incluso Ginny comprendía eso. Ella también había visto esos momentos cariñosos a diario que le terminó dando celos.
Tal vez fue por los celos que había decidido en ir a la habitación de Hermione. No sabía si en un futuro Hermione le propondría devuelta de tener sexo con Aiden.
Siguiendo las palabras de Hermione. Retiró su falda y bragas a un lado. Quedando con su intimidad desnuda, siendo vista por Aiden y Hermione.
Ambos también se denudaron de la parte inferior.
Quedando los tres en camisa de manga larga con la corbata torcida por los movimientos de quitarse las prendas.
—Mm… Mejor desnudemos por completo.
Aiden y Ginny levantaron la mirada. Ya era incomodo y vergonzoso estar desnudo de la parte inferior. Y ahora Hermione decidió cambiar este acuerdo.
El rostro de Ginny se puso rojo del mismo color de su pelo. Pero empezó a desbotonar la camisa con tic nervioso, haciendo que se demore en quitarse la prenda.
Aiden y Hermione ya tenían experiencia en lo que hacía. Despojando de forma rápido la prenda que cubría su parte superior. Ahora los tres estaban completamente desnudos.
Aiden miró tentativamente el cuerpo pequeño de Ginny. Comprendiendo tal vez la intención de Hermione. Ginny al ser más baja que un niño de once años. Las proporciones de sus pechos eran más notorio.
Y afirmaba esta veracidad con Hermione cuando tenía once años. Luego de aquel día que tuvieron sexo en el compartimento del tren. Tuvieron otro encuentro en la habitación de Hermione, viendo por primera vez el cuerpo desnudo de ella. Quedando completamente congelado por admirar fascinado la figura delgada y plana de Hermione.
Que hubiera sido plana en ese momento no era nada malo.
La apariencia era lo menos que le importaba. La atracción que tenía por Hermione era por su forma de ser.
Obviamente algunos no le gustaban a Hermione por su lengua afilada.
Se había desviado en su pensamiento por Hermione cuando lo que trataba de decir era otra cosa.
Ginny ya tenía algo de volumen en sus pechos, aunque sea pequeño el montículo ella podría enorgullecerse que no era una niña plana. Y si era una señal notable en los celos que observaba en Hermione. Después de todo como había dicho anteriormente, Hermione era plana a los once años. Su desarrollo comenzó varios meses luego de cumplir doce años. El crecimiento lento de sus pechos era algo admirable de observar.
Hermione se acercó a Ginny, que estaba completamente roja por la vergüenza y timidez de estar desnuda y ser observada.
—Que envidia, Ginny. Cuando tenía once años era una niña plana. Pero tú, ya tienes algo de volumen.
—¡Hyaa!
Un chillido de sorpresa escapo de la boca de Ginny. Era comprensible. Hermione estaba manoseando sus pechos por la envidia.
Jugando con sus pezones rosado. Lo estiraba gentilmente haciendo que sus pechos hubiesen crecido un poco más.
—Que envidia…
Tu misma te lo buscaste.
—Aiden. Es momento de hacer el juego previo. Sería muy doloroso para Ginny si no tiene un grado de excitación considerable en su cuerpo.
—Bien, entiendo.
Era algo que sabia. No era necesario que se lo diga, pero tal vez el consejo era más para Ginny que no tenía idea exacta de lo que tenía que hacer antes de ser penetrada por una verga.
Se arrodilló para estar a la altura del coño de Ginny
Ginny mostraba obvia confusión. Sus jadeos y gemidos que escapaban por el manoseo de manos de Hermione en sus pechos provocaban una reacción en ella. Y ahora ese hormigueo que crecía lentamente subió de nivel.
Miró abajo para ver a Aiden estirando su lengua mientras sus manos fuertes agarraba sus muslos.
—¡Hyaaa!
Su espalda se arqueo luego de sentir la lengua de Aiden recorriendo dentro de su vagina. Hermione dejó de manosear sus pechos para mejor acostarla en la cama.
—Tú también, Ginny. Usa tu lengua para hacerme sentir bien —dijo Hermione con una sonrisa mientras se montaba encima de ella. Teniendo en su mirada la vagina de ella con un líquido saliendo de su entrada.
Ella dudo internamente unos segundos, pero luego estiró su pequeña lengua en lamer la vagina de Hermione. Sintiendo un sabor dulce y agrio en sus papilas gustativas. Llevó sus manos para colocarlo en el trasero suave y apretado de Hermione para manipular mejor su movimiento de lengua. Escuchando los dulces jadeos y gemidos liberado por Hermione. Ella igualmente jadeaba y gemía en la vagina de Hermione.
Aiden manipulaba exquisitamente su lengua en su vagina. Llegando a sentir un palpito en su vientre. Como si exclamara por algo más.
Comenzó a usar también sus dedos luego de sentir su lengua entumecida. Sorbiendo de vez en cuando el néctar de Hermione que salía con intensidad. Movimiento de cadera de adelante-atrás combinado con movimientos circulares llenaba su visión.
Gemidos y jadeos llegando a sus oídos, estremecimientos temblorosos que la hacía sentir bien. Terminó por desencadenar que su razonamiento se apague.
Dejándose llevar por emociones intensa de sentirse bien.
—¡Aaahhh♥! ¡Aaahhh♥! ¡Me estoy corriendo♥!
Exclamó ella. Sintiendo una gran liberación placentera en su vagina. Algo intenso pudo sentir en su vagina, liberando a presión un líquido en la cara de Aiden.
Viendo el rostro mojado de Aiden al momento de separar su lengua de su vagina que la hizo sentir bien, demasiado bien.
—¡Ah! ¡Ah! —gemidos escapaban de Hermione hasta que Ginny detuvo la penetración de lengua y dedos en su vagina—. Mou… Todavía no me he corrido, es injusto eso.
Hermione inflo sus mejillas y frunció sus labios. Sentía que era una injusticia que solo Ginny haya llegado al orgasmo.
—Intenta resistir. Tu involucraste a Ginny en esto —musitó Aiden, que se encontraba limpiando su rostro luego de recibir un squirt de Ginny—. Pero… —dirigió su mirada a Ginny que estaba tapando su rostro rojo—. ¿Estas preparada para el siguiente nivel?
Aiden mostraba preocupación. Ginny podía sentirlo en su voz y mirada. Dejando de ocultar su rostro teñido de rojo. Miró con un rasgo de determinación en su mirada, brillando como el fuego de su melena roja que rodeaba su cuerpo acostado en la cama.
Hermione admiraba la escena. Relamió sus labios luego de ver a Ginny como si fuera una diosa.
Esa intensa melena roja enmarcando su linda y pequeña apariencia. Sus pecas que llenaba su rostro no disminuían su belleza, era más, le daba un extraño aumento que la atraía. Su cuerpo desnudo y sudoroso, brillaba por el fuego que iluminaba la habitación. Era el mismo efecto visual en los ojos marrones de Ginny, brillando por el resplandor del fuego.
Aiden mordió sus labios. Aunque lo quería negar. Él y Hermione compartían muchas similitudes. Estaba fascinado por Ginny acostada en la cama luego de admirar su pequeña figura brillante, tal cual uno admira una obra de arte.
Era un sentimiento de déjà vu que sentía. Después de todo, así mismo admiro la primera vez que vio el cuerpo desnudo de Hermione.
—Estoy… lista… Aiden.
El rubor en su rostro fue más intenso para Ginny. Sintiendo su rostro calentarse.
Aiden tragó saliva. —Bien… si está de acuerdo con esto. No me voy a negar y huir de esta situación —respondió Aiden. Acercando su cuerpo desnudo al de ella, con su miembro erecto que había aumentado de tamaño este año. Con una longitud de 17 centímetros y una circunferencia de 6 centímetros. Pensaba que era muy grande para Ginny al ser una niña más pequeña del promedio.
Confiando en su experiencia que tiene con su novia, Hermione. Sabía de qué forma tratar a Ginny para no lastimarla y tener consecuencias graves.
Hermione había perdido su virginidad a los once años con él, como lo iba hacer Ginny en este momento. Así que la experiencia que tenía con tratar con una niña de once años era muy amplia. Pero su experiencia no abarcaba con una niña más pequeña como lo era Ginny. Era notablemente más pequeña que los otros niños de once años.
—Avanzaremos de manera lenta y segura para no lastimarte mucho.
—Entiendo… Aiden.
Agarrando su gran miembro lo guio en la pequeña raja que antes hizo correr para este momento. Entrando la cabeza lentamente.
—¡Ngh! —Ginny reprimió el dolor mordiendo sus labios. Sentía algo romperse cada vez que sentía el miembro grande de Aiden ingresando su coño.
Él se detuvo de seguir metiendo su miembro, la cabeza ya se encontraba manchada de sangre que escurría luego de romper su himen, y la sabana de la cama de Hermione se manchaba de sangre.
—Déjame ayudarte a relajarte, Ginny.
Aiden vio a Hermione acercándose a Ginny a un lado. Extendió sus manos para levantar a Ginny un poco y colocar su cabeza en su regazo para luego comenzar a acariciarla de forma cariñosa. Igual que una hermana mayor acariciando a su hermana menor.
—El dolor que está sintiendo es momentáneo. No debes concentrarte en el dolor, intenta pensar en otras cosas, incluso sentimientos y recuerdos futuros que deseas construir.
—¿S-sentimientos… y r-recuerdos futuros? —el dolor la hizo recapacitar, escuchando las palabras amorosas de Hermione. Intentó imaginar escenarios ficticios de su futuro. En esos escenarios ficticios que imaginó en un futuro posible. Estaba ella, con Aiden y Hermione. Viviendo juntos, riendo juntos, caminando juntos, haciendo cualquier cosa juntos. Sentimientos intensos crecía en su pecho. Era cálido y reconfortante. Le brindaba seguridad y felicidad que quiso tener para siempre.
Aiden penetró más profundo la cavidad de Ginny. Quedándose así por un buen tiempo. Dejando que Ginny viajara en ese mundo imaginario que estaba teniendo en el momento que cerró sus ojos, llevó sus manos juntas al pecho, uniendo sus manos con las de Hermione que tarareaba una melodía relajante.
Estaba dando frutos lo que hacía Hermione. El dolor que sentía Ginny de ser penetrada lentamente por Aiden había reducido de forma considerable. Jadeando y gimiendo por las pequeñas corrientes que recorría todo su cuerpo. Era una sensación que describía como placentero.
Las embestidas de Aiden comenzaron a subir de nivel. Si antes iba demasiado lento, ahora Ginny sentía cada dos segundos su polla impactar en lo profundo de su coño.
Cada impacto siendo brusco e intenso. Pero que no la hacía sentir dolor.
Ya dejé de sentir dolor… en qué momento.
—¡Mmmh! —sus ojos se abrieron, el dolor fue remplazado por placer. Sintiéndose cada vez bien al ser penetrada por la polla de Aiden. Su boca dejaba escapar jadeos y gemidos que no sabía cómo detener. Cada sonido la sorprendía. Su cuerpo respondía a estímulos que apenas comprendía, como si descubriera sensaciones que nunca había explorado.

Era muy diferente cuando tenía la lengua de Aiden explorando su coño.
Hermione estaba contenta. Viendo muy de cerca el rostro ruborizado de Ginny. Sus gemidos llenando la habitación que se mezclaba con el sonido de piel sudoroso impactando.
Aiden dejo de controlar su movimiento de cadera. Ahora ya no era necesario ir lento como lo había hecho en el principio. Ginny ya había dejado de sentir dolor, su cuerpo infantil terminó reemplazándolo por estímulos placenteros. Ahora su cuerpo había dejado de ser una niña. En algún momento su cuerpo va a querer explorar sensaciones que puedan provocar reacciones placenteras como lo está sintiendo en este momento.
Bienvenida a la adultez… Ginny.
Ella no iba a permitir que Ginny decaiga en la lujuria y termine arruinando su vida por su culpa. Tenía todo fríamente calculado. Las pastillas que había recibido por parte de Aiden cuando tuvo su primera experiencia sexual, y siendo llenada por el semen de él. Recibió dos pastillas que fueron creadas por su hermana mayor. La pastilla rosada que había ingerido tenía propiedades interesantes. Como dejarla en un estado infértil. Es decir, no podría quedar embarazada por Aiden cada vez que sea llenada de semen su útero. Pero aparte de dejarla infértil, también calmaba su lujuria. No del todo, pero era lo suficiente para permitirle seguir siendo ella misma. Con la cantidad de veces que ha tenido sexo desde el año pasado y este año con Aiden, era algo seguro que hubiera caído en la ninfomanía. Destruyendo su vida por la adicción en sexo.
El día que conoció a la hermana mayor de Aiden conversaron mucho tiempo, incluso siendo amigas. Aunque su relación era más cercanas porque ella tenía una relación con Aiden. También conoció al hijo de Elizabeht y Aiden. El bebé era muy lindo, así que no se podía enojar con ella. Pero desde el principio no tenía alguna razón de estar enojada con ella. Todo lo que había pasado ella con Aiden fue antes de conocerlo.
Sin discusión de por medio. Llegaron a ser amigas cercanas. Incluso confiando en ella lo suficiente para dejar a Aiden en su mano. Pero tuvieron un acuerdo mutuo donde Elizabeth podía seguir acostándose con su hermano menor.
Si lo pensaba bien, podía haber tenido un trio con Elizabeth en ese pequeño tiempo que vivía bajo el techo de los Blackthorn.
Se estaba dejando llevar devuelta en sus fantasías. Con un pequeño golpe mental volvió al tema principal que importaba de esa visita a Elizabeth.
Había “recibido” más pastillas de la infertilidad y fertilidad. No iba a mentir. Había encontrado las pastillas que vendía Elizabeth y llevándose consigo varias pastillas, guardándola en la habitación que nadie sabía dónde estaban escondidas.
Levantándose de la cama mientras Aiden embestía a una Ginny que gemía en un estado de éxtasis. Incluso llegando a mover su cadera para recibir un impacto profundo de la polla de Aiden en su útero.
Era seguro que estaba teniendo espasmo constante. Pero con la subida de excitación y orgasmo, su cabeza se estaba friendo. Era mejor que disfrutara este momento antes de darle la pastilla.
Llegando a su escritorio, se agacho para ver un cajón secreto que era pequeño pero lo suficiente para guardar las pastillas que había traído. Extendiendo su mano para mover la tapadera con su uña, la abertura que habría este cajón secreto escondido en el escritorio de Hermione era tan pequeño que no era posible de verlo a simple vista. Aunque sí alguien lograra ver la pequeña abertura solo pensaría que el escritorio está deteriorándose por los años que ha estado aquí, siendo utilizado por diferentes generaciones de los estudiantes de Hogwarts.
Sacando un pequeño recipiente de lata con bisagras.
Levantando la cubierta para mirar las pastillas rosada y naranja. Eran las pastillas de la infertilidad y fertilidad que había agarrado sin permiso de Elizabeth.
Se disculpaba mentalmente por la acción de tomar algo que no había pedido permiso. Pero agradecía mucho por la genialidad de estas pastillas que fueron creadas por Elizabeth. Sin estas pastillas hubiera quedado embarazada desde el año pasado cuando tenía doce.
Era una bendición y Elizabeth tenía que ser rezada por estas pastillas. Ella misma le dio información que vendía estas pastillas para mujeres que no podían tener hijos, como también de mujeres que no querían quedar embarazada de sus amantes. Era una mayoría que buscaban a Elizabeth porque engañaban a sus esposos.
Pero, al final eso no era asunto suyo.
No sabía cuánto tiempo se había perdido en las nubes. Mirando devuelta a la cama para ver que Aiden ya había terminado de dejar inconsciente a la pequeña Ginny.
—Ups… dejarse llevar en los recuerdos hace que uno pierda mucho tiempo.
Regreso el recipiente de las pastillas de donde lo había sacado. Manteniendo todo asegurado y oculto para que nadie se percate de este lugar.
Caminando devuelta a la cama se percató de algo que la sorprendió.
—¿Porque tus labios están así?
Los labios de Aiden se encontraba sangrando.
—Tenía que sellar la boca de Ginny. Me estaba preocupando y asustando de que alguien llegara a escuchar los gritos de ella. Gritaba cosas de que se sentía bien, que se iba a correr, que la llenara de semen y bla, bla, bla. El cuerpo de Ginny se anda desarrollando para convertirse en una mujer que disfrutara de tener mucho sexo.
—Oh… —Hermione llevó un dedo a sus labios, recordando una cita fragmentada—. Creo que había escuchado de alguien… que las tímidas son las más pervertidas… parece que tenía razón ese dicho… ¿no lo crees, Aiden?
—Apenas tiene once años… y me deja sin palabra siendo sincero.
—¿Lo disfrutaste?
Aiden tenía una mirada plana en el momento de mirar a Hermione. No había esperado de recibir esa pregunta de su novia. ¿Una trampa? Como una forma de comenzar una pelea de que había disfrutado mejor con otra chica que no era ella.
Si fuera así. ¿Tenía que mentir que no disfruto de tener sexo con Ginny? ¿O que no podía comparar a Ginny con ella, porque con ella lo disfrutaba más?
Cuál era el mejor resultado que podía tomar sin recibir un puñetazo de Hermione.
—¡Jaja! —Hermione comenzó a reírse. Disfrutando de las reacciones de su novio. Estaba sudando y no era por el cansancio de tener sexo con Ginny. Sudaba por el miedo de que contestar. Imaginando que cualquier resultado lo haría recibir un puñetazo de ella.
—Te amo.
—¿Huh?
Fue muy antinatural todo el ambiente y la respuesta de Hermione.
—Enserio… te amo.
—¡!
Hermione se abalanzo a él y unió sus labios con la de él. Sintiendo su lengua pasar por sus labios ensangrentado y succionando su sangre como si fuera miel.
Los besos que compartían se extendieron lo suficiente para hacer recapacitar a Hermione.
—Ups… me olvide de Ginny.
Tomando bocanada de aire. Aiden observo los movimientos de Hermione. En su mano tenía una pastilla que conocía perfectamente. Era una pastilla de infertilidad y fue llevada a la boca llena de saliva de Ginny para digerir y quedar infértil.
Con la ayuda de la pastilla. Ginny no iba a quedar embarazada como lo es con Hermione.
Iban a tener sexo sin preocupaciones. Ginny podría tranquilizarse que no iba a quedar embarazada siendo una niña.
Cuando estaba reclinando su cuerpo fue devuelta empujado a la cama. Hermione estaba con el rostro ruborizado y sus ojos con clara señal de deseo.
Su miembro comenzaba a despertar. Levantándose de forma imponente encima del vientre delgado de Hermione. Dando una imagen que dejaría a cualquier con la boca abierta.
Al tener una polla enorme y firme alzándose en el vientre de una niña de trece años que medía 1.50 m daba una sensación fantasmal de terror. Aunque eso era los sentimientos de Aiden. Y esa sensación fue más fuerte con Ginny, porque era más pequeña. Teniendo una altura de 1.40 m.
Por eso había disfrutado mucho de tener sexo con Ginny. Lo estrecha y apretada que era su coño lo había hecho perder la cordura y disfrutar de cada embestida que hacía.
Aunque su excitación había crecido por el notable movimiento en el vientre de Ginny. Usando su mano para acariciar el vientre abultado que provocaba una reacción orgásmica en ella.
—Es hora de comenzar la siguiente ronda~.
Hermione susurro con un tono sensual que provocó una reacción en él. Su polla se puso más duro de lo normal. Hermione se dio cuenta de ese hecho, sonriendo con la mirada llena de deseo sexual.
Agarrando su miembro, y levantando su cuerpo para estar encima de la cabeza de su verga. Primero jugó con él, moviendo su miembro como si explorara cada rincón de su entrada vaginal. Sintiendo en la cabeza el líquido saliendo de su coño. Hermione ya estaba lo suficiente mojada y también excitada para tener sexo sin problemas.
Dejando de jugar con su polla, colocó su miembro en dirección a su cavidad. Descendiendo su cuerpo y devorando con su coño todo el tamaño de su polla sin ningún problema. Era fascinante de ver siempre este juego de Hermione. Ver su miembro siendo devorado por el interior de su vagina igual que una espada siendo guardada en su vaina.
—No tengo idea porque ver esto me excita mucho —dijo Aiden al notar el vientre abultado de Hermione. Era obvio que su polla era el culpable.
Pero él estaba confundiendo lujuria por egolatría.
Sin darse cuenta había crecido un sentimiento de superioridad por su hombría. Pero siempre lo disipaba. Pero en situaciones como esta, es que volvía a despertar ese sentimiento de ególatra cuando observaba lo que ocasionaba su miembro dentro de una mujer.
—Puedo entender tu sentimiento. Yo me encuentro feliz porque tienes una polla muy grande. Llena mi coño, llega profundo dentro de mí, y tus embestidas me hace sentir la mujer más feliz del mundo.
—Hmph. Pero… la primera semana la pasaste mal. Seguías muy estrecha y apretada que terminabas con lágrimas cayendo de tus ojos. Lo único que te ayudaba era tu grado de excitación y estímulos que hacía estirar tu vagina para moldearse a mi miembro. Fue gracias a eso y el tiempo seguido de tener sexo que tu vagina se moldeó a mi miembro para tomarlo por completo y sin causarte ya dolor.
—Tonto —le dio un pequeño golpe en la cabeza—. No hagas que una señorita se avergüence.
Sus orejas se ruborizaron. No intentaba recordar las veces que no podía tomar todo el tamaño de Aiden sin llorar de dolor. Pero… siempre lo recordaba. Aiden nunca fue un chico apresurado. Era tranquilo y calmado. Alguien que brindaba tranquilidad si están cerca de él. Y esa cualidad seguía estando presente en los momentos que tenían sexo.
Como era en este momento. Esperando con serenidad si la otra persona se encontraba bien. Mirando alguna señal de incomodidad, miedo, ansiedad, desesperación o no estar segura. Seguía mostrando caballerosidad sin importarle en qué situación estaba.
—Ah♥… Ah♥…
Hermione comenzó a mover su cadera. Adelante, atrás, movimientos circulares y subiendo y bajando. Llegando a sentir la polla de Aiden recorrer cada rincón de su coño. Mojándose cada vez más, y con su fluido vaginal lubricó el miembro grande de Aiden.
El interior de la vagina de Hermione cambiaba constantemente. Él podía sentir cada vez presión como liberación. Cada embestida dentro del coño de Hermione respondía de manera diferente. Pero era notable la presión que hacía cada vez que penetraba su útero, llegando ingresar su útero y levantándolo en cada embestida profunda. Por la excitación y orgasmo que sentía, el coño de Hermione se había adaptado a la polla de Aiden que siempre penetre su cuello uterino y hacerse un camino a lo más profundo de ella.
Que era su útero.
Recibiendo pinchazos placenteros que la terminaba haciendo un desastre en su cabeza.
Aiden beso a Hermione por el miedo de ser escuchado. Como lo había hecho con Ginny, selló la boca de Hermione con besos profundos. De esa forma los gritos de éxtasis se ahogaban. Y con suerte, nadie descubriría que ocurría en la habitación de Hermione.
Embistiendo con más fuerza en lo profundo de Hermione. Ella respondía con su movimiento de cadera con mayor velocidad, subiendo y bajando. Y el sonido del chapoteo más ruidoso e intenso, por los orgasmos que ella había liberado en cada momento. Dejando a ambos con las pelvis húmedas, y por consecuencia cada choque de piel provocaba un sonido más fuerte.
Asustando de gran manera a Aiden. Incluso si lograba conseguir en ahogar los gritos y gemidos de Hermione. Los sonidos que provocaban sus cuerpos en cada impacto retumbaban en la habitación.
Agarrando con fuerza las nalgas suaves y apretados de Hermione. Decidió embestirla con más fuerza y rapidez.
Llegando a la idea que, entre más rápido mejor. Llegaría al orgasmo y llenaría de semen el útero de Hermione. Limpiaría todo este desastre y regresaría al dormitorio de los chicos de segundo y año. Dormiría y aquí no paso nada.
Todo un plan simple que había imaginado.
Pero se olvide de un detalle simple que lo asusto demasiado.
Al momento de ser más rudo. Hermione levantaría su cuerpo y lo arquearía. El placer era tan intenso en ella. Con los ojos hacia arriba, sacando su lengua llena de saliva que caía a la barbilla. Ella comenzó a mover su cuerpo con la misma intensidad que estaba recibiendo de las embestidas de Aiden.

Para su suerte. El subidón de adrenalina y excitación hicieron un efecto. Llegaron ambos al clímax. Hermione liberando un intenso squirt, como también apretar con más fuerza el miembro de Aiden. Y Aiden por la fuerte presión y seguir embistiendo el coño de Hermione, liberó una intensa carga cremosa de semen.
La carga fue tan intensa que el vientre de Hermione creció un poco más.
—¡Huff, huff!
Aiden respiraba exageradamente. El agotamiento fue mental y físico.
Mientras que Hermione respiraba hondo de forma calmada. Pero en parte vendría que ella quedó inconsciente.
Quedando tumbada encima del cuerpo de Aiden.
—¡Huff!
Tomando una bocanada de aire. Aiden giró su cuerpo para enviar a Hermione junto a Ginny. Y sacando también su polla del coño rebosante de semen. Igual era notable un pequeño abultamiento en donde se encontraba el útero, teniendo el tamaño de un chichón. Con una prenda cubriendo su vientre ya no sería notable.
Lo siguiente que hizo fue limpiar el desastre de este encuentro. Usando un pañuelo que siempre llevaba en el bolsillo trasero de su pantalón. Con el pañuelo limpió las vaginas de Hermione y Ginny. Lo que podía limpiar al menos con el pañuelo.
Las vestiría con su uniforme y ropa interior que se había dejado de lado, menos la túnica. Quitaría la sábana y edredón con la evidencia, reemplazándola con una limpia. Siendo muy cuidadoso de mover a ambas niñas y hacer todo lo posible de arreglar la cama. Incluso cepillando cualquier imperfección. Acomodando las almohadas, también acomodándolas a ellas para dormir juntas, y cubriéndolas con el edredón rojo.
Si alguien las viera pensarían que pasaron una noche de pijamada y durmiendo juntas en la cama de Hermione.
Luego tomó el cepillo que descansaba sobre la cómoda de Hermione y comenzó a peinarlas con paciencia. El cabello de ambas niñas era un verdadero desastre, enredado y revuelto por el esfuerzo físico de antes.
Le tomó apenas un minuto desenredarlo y alisarlo con movimientos firmes pero cuidadosos.
Aiden suspiró, satisfecho. Ahora el largo cabello de las dos lucía mucho más ordenado y presentable, dejando atrás el caos que había provocado la actividad anterior.
Separándose de la cama. Miró con detalle el paisaje. Tenía la cama de Hermione limpio y ordenado. Con Ginny y Hermione durmiendo con tranquilidad y una apariencia limpia, sin nada que diga otra cosa.
El único inconveniente problemática era…
—¿Qué debo hacer con la sábana y edredón?
Su corazón palpitaba rápido. Tenía envidia de Hermione y Ginny durmiendo plácidamente en la cama.
Guardo el pañuelo que había usado para limpiar las intimidades privadas de ambas niñas. En su bolsillo trasero del pantalón.
Agarró su corbata roja y dorada, haciendo una presión apretando su cuello. Para luego aflojarla.
Respiró hondo, dos veces.
—Huff… Voy a rezar para tener otra vez la suerte que me ayuda a escapar de esta situación.
Doblo varias veces la sábana y edredón manchadas de semen. Y usando la capa de invisibilidad que no era suyo. Salió del dormitorio de las chicas. Siempre agradeciendo mentalmente a las compañeras de dormitorio de Hermione que permitía tener el dormitorio solo para ella.
Aunque se preocupaba si las compañeras de Hermione ya han descubierto de la verdadera razón de pedirle que no estén en el dormitorio como fue esta noche.
Creo que es momento de tener una pausa muy larga de esto. A este paso estoy seguro de que seremos descubierto.
Pensó Aiden. Con un nudo en la garganta que lo hacía sentir que se ahogaba.
Tenía que pasar a la lavandería y limpiar la sábana y edredón. Solo rezaba que no fuera descubierto por nadie.
Al día siguiente…
Ginny despertó con un leve quejido, hundiendo el rostro en la almohada antes siquiera de abrir los ojos.
Le dolían las piernas. Incluso la espalda.
No era un dolor grave, pero sí persistente. Como si la noche anterior hubiera corrido por los terrenos de Hogwarts sin detenerse a respirar. Como si hubiera saltado, reído, corrido y vuelto a reír hasta que el cuerpo simplemente decidió pasarle factura.
Y, siendo honesta consigo misma… valió la pena.
Giró apenas la cabeza, aún adormilada, y desde el rabillo del ojo observó a Hermione.
Hermione dormía profundamente, el rostro relajado, una ligera sonrisa dibujada en sus labios. No era una sonrisa común; era esa expresión suave y satisfecha que alguien tiene cuando sueña algo maravilloso. Sus rizos castaños descansaban desordenados sobre la almohada, y su respiración era lenta y acompasada.
Ginny no pudo evitar sonreír también.
Ambas seguían vestidas con el uniforme del día anterior. Las corbatas estaban flojas, las túnicas arrugadas y los zapatos abandonados cerca de la cama, como testigos mudos de que, en algún punto de la noche, simplemente habían decidido rendirse al cansancio.
Lo único verdaderamente bueno de todo aquello era que no tenían clases ese día.
Ya era sábado.
Ginny intentó incorporarse… y el dolor volvió como recordatorio.
—Hermione tenía razón que al día siguiente seria doloroso… —murmuró en voz baja.
El dolor que tenía se iba disipar en cualquier momento de la mañana.
Sonriendo con satisfacción. Había avanzado un gran paso gigante. De ser una niña a escalar a la cima de la adultez.
Perdiendo su virginidad con el chico que le gusta. Recordaría para siempre ese momento hasta la eternidad.
La luz de la mañana ya se filtraba entre las cortinas cuando Hermione comenzó a moverse.
Primero fue un leve murmullo.
Luego un suspiro.
Se incorporó apenas unos centímetros, todavía medio dormida, y se frotó los ojos con torpeza. Sus rizos estaban más indomables que de costumbre, aplastados de un lado y enredados del otro.
—Mmm… —murmuró, con la voz espesa por el sueño—. La próxima vez… tenemos que invitar a Luna…
Ginny, que seguía acostada intentando ignorar el dolor de sus piernas, giró el rostro hacia ella con los ojos abiertos como plato, estaba sorprendida.
Sabía perfectamente de quién hablaba.
Hermione apenas había terminado la frase cuando volvió a caer de espaldas sobre la almohada, todavía atrapada entre el sueño y la vigilia.
Ginny soltó una pequeña risa nerviosa.
Luna Lovegood había llegado a sus vidas casi como una brisa extraña: silenciosa, curiosa… diferente. Una niña rubia de ojos azules claros y expresión soñadora, que a veces parecía estar mirando algo que nadie más podía ver.
Muchos la encontraban rara.
Ellas no.
La habían recibido con los brazos abiertos casi sin darse cuenta. Luna simplemente encajó. No porque fuera igual a ellas, sino precisamente porque no lo era.
Harry nunca puso objeción alguna. Y Ron —aunque a veces parpadeara confundido ante las teorías imposibles de Luna— jamás la trató como una intrusa. Aiden siempre protegía a Luna del acoso que la hacían otros estudiantes.
El ingreso de Luna al grupo fue natural.
Ginny volvió la mirada hacia el techo del dormitorio, donde la luz matinal dibujaba sombras suaves.
Hermione volvió a removerse, aún medio dormida.
—Seguro… tendría una idea mejor que la mía… —murmuró antes de quedarse quieta otra vez.
Ginny no pudo contener en abrir su boca en una perfecta “o”.
—Aiden tenía razón en describir sus travesuras como “Las Locuras de Hermione Granger”.
Ahora lo entendía.
Durante mucho tiempo, cuando Aiden hablaba con media sonrisa y un suspiro resignado de “Las locuras de Hermione Granger”, Ginny pensaba que exageraba. Que era una forma dramática de referirse a su obsesión por los libros, a sus planes imposibles o a esa manía suya de resolverlo todo con lógica implacable.
Pero ahora… lo comprendía de verdad.
Estar cerca de Hermione era descubrir capas que el resto del mundo apenas sospechaba que existían.
Aiden no se refería a locuras sin fundamento. Él había visto todo eso antes que nadie.
Había visto a Hermione no solo como la prodigio de Hogwarts, tenía que haber experimentado las extrañas fantasía de ella. Y quizá por eso hablaba de sus “locuras” con una mezcla extraña de agotamiento y admiración.
Porque amar a Hermione Granger no era sencillo.
Era aceptar el torbellino.
Era aprender a caminar junto a una mente que siempre iba dos pasos adelante.
Era entender que, detrás de cada idea aparentemente descabellada, había un corazón que sentía con la misma intensidad con la que pensaba.
Y ahora, Ginny no podía evitar sonreír.
Sí.
Ahora comprendía perfectamente a Aiden.
