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Abre los ojos, abre los ojos, abre los ojos, Kakashi se repite mentalmente mientras camina hacia la oficina Hokage, tratando de grabar esa orden en su cabeza y finalmente acostumbrarse al hecho de que tiene dos ojos normales otra vez.
Después de que Madara le quitó el Sharingan de esa forma tan terrible y aterradora durante la cuarta guerra ninja, Naruto restauró su ojo, su ojo original, su ojo normal, uno que Kakashi creyó que jamás volvería a tener y que lo hizo sentir sorprendido mientras todo el caos a su alrededor ocurría a toda prisa.
Ver sin el filtro borroso y el desajuste confuso del Sharingan era una experiencia increíble, casi como si fuera nueva, tanto que por un momento Kakashi sintió como si estuviera iniciando una nueva etapa en su vida y que realmente podría apreciar un nuevo mundo lleno de paz con los dos ojos.
Sin embargo, justo después de que sellaron a Kaguya y la intensa batalla entre Naruto y Sasuke terminó, Kakashi deslizó su bandana hacia abajo y cubrió la vieja cicatriz de su ojo izquierdo sin darse cuenta.
Incluso si ahora tenía un ojo nuevo, Kakashi había portado el Sharingan por casi dos décadas y no podía simplemente desprenderse tan fácilmente de esa costumbre. Después de todo, el Sharingan había sido parte vital de su cuerpo y Kakashi había amoldado su vida, su estilo de batalla, sus técnicas y cada detalle de su rutina en torno a ese ojo de una forma que estaba grabada en lo más profundo de su cabeza como una terrible maldición.
Así que Kakashi ni siquiera pensó en ese cambio porque había demasiadas cosas por hacer luego de terminar la guerra. Ayudó a los heridos, visitó viejas tumbas, dirigió al consejo shinobi para delegar las tareas de los sobrevivientes y luego se encerró en el hospital hasta que Gai finalmente despertó del coma.
"Kakashi" Fue lo primero que Gai dijo cuándo recobró la conciencia. "Tienes dos ojos ahora".
Su viejo amigo dijo con una sonrisa feliz y Kakashi asintió y luego se encogió de hombros como si ese tema fuera demasiado tedioso y largo de explicar en ese momento, ignorando el hecho de que en realidad ni siquiera se dio cuenta del instante en el que abrió su nuevo ojo ni porqué.
Sus manos se movían automáticamente junto a su párpado. Era memoria muscular. Era un impulso que su cerebro aprendió a toda prisa porque la guerra a su alrededor se volvía más violenta cada día y no tenía tiempo para dudar sobre eso porque si lo hacía podía morir.
Kakashi aprendió a usar el Sharingan de forma inconsciente.
Aun así, disfrutó de la visión clara de su nuevo ojo cuando se inclinó sobre Gai y sostuvo su mano contra su pecho. A pesar de que Kakashi había conocido a Gai mucho antes de que obtuviera el Sharingan, había demasiadas cosas de él que eran nuevas y Kakashi se tomó su tiempo observando las viejas marcas en sus manos, las nuevas marcas en toda su piel y el fino vello facial que creció en su barbilla luego de pasar tanto tiempo encerrado en el hospital.
Obviamente, Kakashi estaba feliz de que Gai sobreviviera a la octava puerta y estaba aún más feliz de que despertara tan rápidamente de su trance. Durante muchos años, Gai había sido su mejor amigo, su Rival, su compañero de batalla, el hombre de su destino y... un poco más que todo eso. Un poco más que cualquier cosa que hubiera sentido por alguien jamás.
E incluso si a Kakashi le gustaba la sensación de la barba de Gai picándole los labios cuando lo besaba y la tranquilidad de estar juntos en el hospital, Gai fue dado de alta luego de un mes y Kakashi tomó el puesto de Hokage solo un día después de que llevó a Gai a su nueva casa, una casa compartida.
Por supuesto, Kakashi dejó que Gai la decorara a su gusto y la llenara de cosas personales hasta que realmente se sintió como un hogar, lo suficientemente cálido y cómodo para que Kakashi pudiera relajarse y quisiera quedarse todo el día junto a su compañero.
Por desgracia, ser Hokage era un trabajo muy exigente y rápidamente se llenó de responsabilidades a manos llenas. Tratar de sacar a Konoha literalmente del hoyo necesitaba toda su atención y Kakashi comenzó a ignorar absolutamente todo lo demás, especialmente su nuevo ojo.
Sus manos seguían cubriendo y descubriendo la mitad de su cara por instinto al igual que lo había hecho durante tantos años, cambiando abruptamente dependiendo de las cosas que estuvieran pasando a su alrededor. A veces, se sorprendía a sí mismo apretando el párpado con fuerza durante alguna junta importante y, casi a diario, abría ambos ojos para mirar fijamente a Gai.
Y, probablemente, Kakashi estaba listo para mantener esa rutina hasta el día en el que muriera. Los viejos hábitos no se olvidan fácilmente y el fantasma del Sharingan estaba grabado en lo más profundo de su mente porque aferrarse a esa herramienta era la única forma que encontró para sobrevivir y ayudar a otros.
Sin embargo, justo después de que escribió un importante acuerdo con las demás naciones ninja que le costó toda la noche, la cabeza comenzó a dolerle de una forma tan insoportable que su cuerpo perdió las fuerzas a mitad de una junta y simplemente se desmayó.
"Es por tu ojo" Tsunade dijo cuándo Gai lo obligó a ir una evaluación médica de emergencia con la anterior Hokage. "Le has sobreexigido tanto a tu ojo derecho por demasiado tiempo y ahora te está pasando factura."
Tsunade hizo un gesto hacia su viejo ojo que Kakashi entendió de inmediato. La visión del Sharingan era tan pobre y veía tan borroso que para leer y hacer todas las actividades de su día a día Kakashi usó únicamente su ojo derecho por casi veinte años, esforzando tanto su vista en cada cosa que, en realidad, para cuando inició la cuarta guerra ninja Kakashi estaba prácticamente ciego de ambos ojos. Por eso es que estaba tan fascinado con el ojo que Naruto le dio y por eso es que las cicatrices de Gai lo habían sorprendido tanto: porque en realidad hacía bastante tiempo que todo lo que veía eran simples siluetas.
"Incluso si logro evitar el deterioro de tu córnea y recuperas un poco de visión en tu ojo derecho, no servirá de nada si sigues dejándole todo el trabajo. Necesitas usar ambos ojos, Kakashi." Tsunade dio un largo suspiro y luego se encogió de hombros como si no tuviera nada más que decir.
Eso era todo lo que tenía que hacer. Usar los dos ojos. Mantener los dos ojos abiertos todo el tiempo. Algo que sonaba más fácil de lo que en realidad era. Luego de tanto tiempo, tenía que dejar de ser el Ninja que Copia para volver a ser Kakashi Hatake otra vez.
Y aunque Kakashi no sabía por dónde empezar porque todo su cuerpo actuaba por reflejo y cerrar su ojo no era algo que hiciera de forma consiente, Gai tomó su mano al otro lado de la mesa y le dio una sonrisa llena de cariño.
"Despreocúpate, Rival, ¡sé exactamente cómo ayudarte!" El gesto de Gai estaba lleno de seguridad y confianza, como si supiera exactamente qué hacer incluso si ninguno de los dos sabía que algún día Kakashi recuperaría su ojo. "Me enorgullece decir que soy tu compañero de vida y, como tal, no pienso dejarte solo en esta situación tan complicada. ¡No voy a rendirme hasta que puedas abrir los dos ojos con naturalidad durante todo el día todos los días! ¡Yosh!"
Gai guiñó un ojo con emoción y dio un asentimiento firme, y aunque Kakashi no sabía qué cosa loca y súper juvenil había pensado Gai para que eso fuera posible, confiaba en él.
A través de toda su vida había aprendido que lo único real en este mundo era Gai, que confiar en él era la decisión correcta sin importar la situación, así que Kakashi correspondió a su agarre y decidió dejarse llevar por el valioso hombre de su destino y su benevolente y enorme corazón, sabiendo que Gai pondría todo su esfuerzo en ayudarlo como lo había hecho con cada problema que Kakashi había tenido en la vida.
— Esta es la documentación de hoy, Lord Sexto — Shikamaru dice en cuanto Kakashi se sienta frente a su escritorio, dejando una gran pila de papeles delante de él. — También, necesita ponerse al día con los pendientes que ha estado evitado toda la semana antes de que los viejos sabios comiencen a quejarse.
Las manos de Shikamaru sacan hábilmente su pequeña libreta de apuntes de su chaleco de seguridad incluso si su rostro está lleno de aburrimiento y fastidio, eternamente estresado con este trabajo a pesar de que es demasiado bueno llevando el control de la oficina.
— La lista es realmente larga — El chico suspira mientras observa la última página de su libreta, la que está mucho más llena que el resto por demasiado. — Supongo que lo más importante es la formación de los nuevos equipos genin con los jounin Sensei disponibles.
Kakashi tuerce las cejas y por unos segundos siente que todos los recuerdos con su propio equipo genin lo abruman. El Hokage le había asignado un par de equipos antes de que se quedara con Naruto, Sasuke y Sakura, equipos que Kakashi había reprobado bajo sus propias ideas sesgadas y traumas. Y a pesar de que no se arrepiente de lo que hizo porque al final las cosas resultaron bien, a veces se cuestiona si no fue demasiado rígido con ellos o con sus propios alumnos, lo que lo hace dudar de su capacidad para formar equipos eficientes con la nueva generación de ninjas.
— También, necesita elegir las pruebas para los siguientes exámenes Chunnin — Shikamaru da un asentimiento y señala distraídamente la pila de documentos en el escritorio. — Ibiki mandó una lista con algunas opciones, pero es usted quien tiene que elegir las pruebas con las que van a evaluar a los participantes.
Kakashi se hunde en su lugar y pasa saliva discretamente, recordando que la última vez que se realizaron los exámenes Chunnin en Konoha todo fue un desastre en demasiados sentidos a pesar de que Lord Tercero tenía experiencia en esa clase de eventos.
Y ya que Kakashi es nuevo, es muy probable que algo salga mal si toma una decisión equivocada. La vida de la nueva generación de Konoha y de las demás naciones ninja está en sus manos y no está muy seguro de lo que debería elegir.
— Por último, la lista de espera de los aspirantes que quieren entrar a la Academia Ninja está entre la documentación— La mano de Shikamaru hace otro gesto hacia la enorme pila de papeles. — Debe elegir a quien va a darle una oportunidad antes del lunes.
Kakashi da un asentimiento suave incluso si su mente entra en caos. Sabe que gracias a la increíble deducción de Lord Tercero fue que Gai entró a la academia ninja y se volvió el hombre más fuerte del mundo a pesar de haber estado en la lista de espera. Fue una decisión impresionante, Hiruzen realmente sabía reconocer el talento cuando estaba frente a él, pero Kakashi no está muy seguro de que él pueda hacer lo mismo.
En su opinión, todos deberían tener una oportunidad de probar lo que valen, pero la Academia no funciona así y hay razones válidas para que exista un límite de estudiantes por generación, así que Kakashi tiene que elegir a una sola persona. Y de él depende que esa decisión pueda cambiar el mundo.
— Supongo que eso sería todo lo extra. El papeleo de hoy, la aprobación de misiones y las solicitudes de trabajos del día los traerá Izumo después de terminar de revisar que ninguno sea una trampa o un papel bomba. — Las palabras de Shikamaru lo hacen sentir más ansioso porque eso solo significa que la enorme pila de papeles en su escritorio es solo una pequeña parte de todas las responsabilidades que tiene que atender este día. — Ah, y no olvide que mañana va a reunirse con Lord Raikage para ultimar los detalles sobre el tratado de paz, así que debe preparar un discurso apropiado para que A-San acepte todos nuestros términos sin ninguna queja.
Shikamaru se encoge de hombros y gira hacia la salida, listo para irse a atender su propio papeleo y dejar que Kakashi resuelva todas esas disyuntivas en soledad, confiando en que tiene la capacidad de hacerlo porque es el Hokage y porque todo mundo cree en él incluso si Kakashi siente que podría volverse loco.
Son demasiadas cosas, y lo peor es que todas son importantes. Si Kakashi comete un solo error, estará comprometiendo la vida de todos en Konoha y, para ser honesto, no está seguro de que sea capaz de hacerlo bien. Después de todo, ¿no sé supone que era conocido como "Kakashi el mata amigos"? ¿Cómo se supone que va a salvaguardar la vida, el bienestar y el futuro de todos en la aldea cuando a lo largo de los años ha cometido demasiadas equivocaciones?
Sus manos comienzan a temblar y las cosas a su alrededor se vuelven un poco confusas, sintiéndose casi al borde de la histeria.
Sin embargo, Shikamaru se detiene justo en la puerta y gira rápidamente hacia Kakashi, levantando un pequeño papel doblado en varias partes que inmediatamente llama su atención.
— Casi lo olvido — El muchacho dice y sonríe suavemente. — Esta mañana una tortuga de emergencia de Gai-Sensei llegó a la oficina con esta nota atada al cuerpo.
Los dedos de Shikamaru giran y luego le lanza el papel como si fuera un shuriken, un proyectil que Kakashi atrapa fácilmente antes de que golpee su cara.
— Es para usted — Shikamaru se encoge de hombros y luego da un largo suspiro cansado. — Y si puede, dígale a Gai-Sensei que si necesita decirle algo mejor lo llame por teléfono. Casi me noquea con esa cosa. Que fastidio.
El muchacho gira los ojos y hace un puchero lleno de agotamiento, pero Kakashi no le presta atención y ni siquiera se da cuenta del momento en el que Shikamaru sale de su oficina porque el hecho de que Gai haya enviado una de sus tortugas de emergencia a la oficina lo hace sentir nervioso y preocupado por el bienestar de su compañero.
Sus dedos desdoblan rápidamente la nota y casi siente que el corazón podría estallarle en los oídos cuando finalmente abre el diminuto trozo de papel y puede leer el mensaje escrito en tinta negra con la inconfundible letra de Gai.
"Abre los ojos."
— ¿Mhn? — Kakashi lee difícilmente esas palabras y se da cuenta hasta ese momento de que está apretando el ojo izquierdo, el que cerró automáticamente en cuánto se sintió nervioso y angustiado con la idea de tomar decisiones importantes, como si cerrando el ojo pudiera ignorar la importancia de las cosas a su alrededor y de ese modo no hubiera consecuencias.
Y aunque en ese pequeño papel solo están escritas esas breves palabras, por alguna razón siente que puede ver más cosas por la forma en la que Gai escribió de forma tan firme y con trazos muy gruesos.
"Puedes hacerlo, Rival, confía en ti mismo." La voz imaginaria de Gai dice en su mente al mismo tiempo que vuelve a abrir su ojo nuevo, enfocando claramente las letras de Gai. "Haber cometido errores no te convierte en una mala persona ni en alguien incompetente, sino que te hace humano. ¡Y es de humanos aprender de eso y hacerlo mejor! ¡Solo escucha lo que tú corazón dice!"
Las palabras que sin duda Gai le ha dicho muchas veces se escuchan tan enérgicas y llenas de sabiduría que Kakashi no puede evitar dar un asentimiento, convenciéndose de que Gai tiene razón y de que Kakashi es capaz de hacer esto, que la gente no se equivocó al nombrarlo Sexto Hokage y que todo saldrá bien mientras confíe en sí mismo.
Así que Kakashi guarda la nota en la bolsa de su bata Hokage y se asegura de mantener los dos ojos bien abiertos cuando desliza la enorme fila de papeles delante de él, listo para comenzar a trabajar en el brillante futuro de la aldea.
[...]
Los veinte minutos que Kakashi tiene para comer se sienten demasiado cortos y a la vez increíblemente largos. Interrumpir el papeleo cuando ya lleva un ritmo es tan difícil como volver al trabajo después de haber tenido un momento de paz.
Sin embargo, probablemente lo más difícil para Kakashi es concentrase seriamente en la comida.
Cuando está trabajando todo en lo que puede pensar es en el futuro de la aldea, y cuando está en casa, todo en lo que puede pensar es en Gai, en disfrutar con él, en divertirse juntos y en no desperdiciar ni un segundo a su lado.
Así que el único momento dónde puede pensar activamente en el pasado es cuando se sienta en el techo de la Torre Hokage para comer, justo frente al enorme rostro de piedra de Minato-sensei que lo mira desde la montaña, tan inerte e inmóvil, a solo unos metros de su propio rostro tallado en piedra donde en realidad debería estar la cara de Obito.
Y aunque Kakashi hizo las paces con sus viejos compañeros y sabe que al final las cosas resultaron bien gracias a esos vínculos, todavía se culpa por lo que pasó, todavía cree que las cosas pudieron haber sido diferentes y que ahora todos estarían vivos si hubiera hecho las cosas de otra manera.
— Mhn, realmente les hubiera gustado esta paz, ¿no? — Kakashi dice con nostalgia y mantiene los ojos fijos en la estatua de su Sensei incluso si el bento que Gai le preparó esta mañana reposa sobre sus piernas. — Lo siento.
Kakashi pasa saliva y luego presiona las manos sobre la caja de madera, recordando las veces que invitó a Rin y a Obito a comer y las veces que Minato-sensei y Kushina-San lo cuidaron antes de que Naruto naciera.
Y por alguna razón, pensar en esos recuerdos hace que su estómago se revuelva y se tense. En el pasado, Kakashi llegó a privarse de hacer cosas divertidas porque le parecía injusto disfrutar de su vida cuando todo su equipo genin estaba muerto, algo que lo mantuvo deprimido y aislado del mundo por demasiados años.
Claro, superó la mayoría de cosas con el tiempo y se permitió algunos lujos en su vida adulta, pero ser el Hokage y estar delante del rostro de Minato-sensei hace que esa sensación de culpa vuelva, que los malos recuerdos se sientan frescos en su memoria y que no deje de repetirse que está viviendo el sueño de alguien más y que ellos deberían estar aquí en lugar de él.
La revoltura se vuelve mucho más intensa y Kakashi baja la mirada, sintiendo ganas de vomitar y una náusea tan desagradable que sabe que no podrá dar un solo bocado a su comida y que lo mejor que puede hacer es volver a la oficina y seguir con el papeleo, seguro de que sentirse orgulloso o incluso disfrutar de una comida deliciosa mientras sus compañeros están en una tumba es demasiado injusto en demasiados sentidos.
Aun así, conoce muy bien a Gai y sabe bien que su compañero va a enojarse con él si sabe que no comió nada porque Gai siempre procura su salud, así que lo menos que puede hacer para no angustiar a su alocado mejor amigo es revolver un poco la comida para que crea que al menos lo intentó y simplemente no terminó de comer porque no hubo tiempo.
Sus manos desenvuelven el ajustado pañuelo que Gai enredó alrededor de la caja de madera y luego retira la tapa suavemente, listo para desordenar la comida y fingir que todo está bien.
Sin embargo, su cuerpo se queda completamente paralizado cuando observa el interior de la caja. Por supuesto, hay muchas verduras y rollos de huevo con arroz como de costumbre, pero lo que Kakashi no esperaba ver es el enorme letrero sobre su comida escrito con la salsa súper especial de Gai.
"Abre los ojos."
Esta vez, la letra de Gai es curva y delgada, mucho más emocional, el tipo de escritura que su compañero usa cuando escribe una nota pasional o cuando traza alguna cosa romántica sobre su piel desnuda.
Y entonces, Kakashi casi puede escucharlo hablar en un susurro junto a él.
"No te castigues, Kakashi, todos saben que no fue tu culpa. Ellos mejor que nadie lo saben." La voz de Gai es tan íntima que casi siente que acaricia su cuello. "Y si en realidad quieres compensarlos y honrar sus nombres, lo mejor que puedes hacer es tener una vida larga, saludable y feliz. ¡Es lo que ellos querrían!"
Kakashi jadea y abre el ojo que sin darse cuenta incluso estaba cubriendo con su mano en un impulso lleno de vergüenza, como si así pudiera esconder todos los errores que cometió y esconderse de los fantasmas que todavía pisan sus talones.
Pero Gai tiene razón. Su mejor amigo le ha repetido esas palabras durante demasiado tiempo y, como si fuera magia, su cerebro confirma esas afirmaciones cuando los recuerdos negativos de sus viejos compañeros de equipo se convierte en imágenes lindas; en Rin sonriéndole, en Obito confiándole la aldea y Minato-sensei diciéndole que es una buena persona. Todos creían en él. Y al final, todos querían que viviera una vida plena y está bastante seguro de que también querían que fuera feliz.
Su vista se agudiza hacia el platillo de Gai y el hambre vuelve de golpe cuando nota el esfuerzo que su compañero de vida puso en cada platillo; Gai siempre ha tenido una sazón insuperable, pero últimamente se esfuerza para que cada cosa sea del gusto de Kakashi de una forma que no podría encontrar en otro sitio.
— Supongo que no tengo más opción que comer — Kakashi tararea y se baja la máscara cuando sostiene un rollo dorado de huevo, repentinamente conforme con la idea de vivir.
[...]
La hora de ir a casa es su momento favorito del día sin importar lo mucho que los viejos sabios lo critiquen por no quedarse más tiempo de lo necesario y no dedicar toda su vida a resolver los problemas de los demás.
Por supuesto que le importa la aldea y siempre habrá algo importante que hacer, pero Kakashi es humano y, para desgracia de los altos funcionarios de la aldea, tiene sentimientos y ahora también tiene una familia esperando en casa por él.
Así que Kakashi baja rápidamente por la Torre Hokage y comienza a atravesar las calles de la aldea con emoción, ansioso por ver a Gai, quitarse el uniforme y recostarse junto a él mientras dicen cosas románticas que sin duda harán que la noche se vuelva interesante.
Sin embargo, a pesar de que Kakashi está caminando a casa con total normalidad, las miradas de absolutamente todas las personas a su alrededor lo hacen sentir incómodo y acosado.
No hace mucho tiempo cada persona en Konoha le dio una mirada llena de desconfianza y desprecio porque Kakashi tenía una reputación terrible y, aunque ahora mismo puede sentir que las miradas no están llenas de aversión, algo en su pecho arde con el familiar sentimiento del pánico y la timidez.
Sencillamente, a Kakashi nunca le ha gustado que lo miren.
Sus cejas se tuercen con desagrado y aparta la mirada a los árboles con la intención de lucir distraído y así alejar la atención de la gente, algo que no funciona porque Kakashi puede sentir las miradas de todos a su alrededor, puede oír como pronuncian su nombre, puede sentir sus dedos señalándolo, puede adivinar qué están pensando que es el hijo del traidor de Hatake Sakumo.
Su corazón se acelera con fuerza y siente el deseo de huir, de escapar de todos, de sacar su novela sucia y ponerla enfrente de su cara porque esconderse detrás de esos libros siempre funcionó como un escudo.
Por desgracia, acordó con el consejo shinobi que mientras ocupara el puesto de Hokage no leería novelas sucias delante de las personas, así que Kakashi no lleva consigo sus libros y todo lo que puede hacer es acudir al único método de autoconservación que ha servido para hacerlo sentir seguro durante toda su vida.
Su mano derecha tiembla cuando jala rápidamente su bandana sobre su ojo izquierdo, el que Kakashi cierra con fuerza en ese hábito cobarde, en esa forma en la que se esconde del mundo, enclaustrándose en sí mismo, ignorando todo a su alrededor porque solo así las cosas duelen un poco menos y la pesadumbre en su corazón se calma lo suficiente para no derrumbarse y llorar.
Kakashi jadea y se siente decepcionado de sí mismo al refugiarse en algo tan vergonzoso, pero es así como funciona su mente y su corazón. Esa es la verdad. Eso es con la realidad con la que está luchando. Incluso si ahora no tiene el Sharingan e incluso si tiene que usar su ojo nuevo, sentir su párpado apretado y su bandana sobre su rostro le da seguridad, lo hace sentir protegido, lo hace tanto como lo hace su máscara porque toda su vida Kakashi ha sobrevivido bajo el único argumento de esconderse de todas las personas.
Su espalda se curva en esa pose vergonzosa que adoptó después de que el mundo lo rechazara y comienza a caminar hacia el bosque, listo para tomar el camino largo a casa o incluso pensando en volver al cementerio y leer el nombre de su padre en la nueva tumba que consiguió para él.
Solo que, cuando hunde sus manos en las bolsas de su pantalón para caminar de esa forma desgarbada que lo hace lucir tan antipático, hay una bola de papel que Kakashi definitivamente no recuerda haber puesto ahí.
— ¿Mhn? — Kakashi se detiene en el borde del camino y saca rápidamente el trozo de papel, sintiendo que su corazón se calienta cuando ve la efusiva, pasional e intensa letra de Gai escrita en el medio.
"¡Abre los ojos!"
Esta vez, la forma en la que están trazadas las letras expresan un grito, lo sabe, y Kakashi endereza la espalda tan rápidamente que la columna le truena con alivio y se vuelve al menos dos centímetros más alto.
"¡No bajes la cabeza, Rival!" El grito de Gai guardado en su memoria es tan fuerte que le parece que incluso agita los árboles. "No hay nada de malo contigo y ser hijo de tu padre no es motivo de vergüenza. ¡Así que no apartes la mirada del frente!"
Sus pies giran de regreso hacia la calle de forma casi automática y luego su mano desliza su bandana de nuevo hacia arriba, siguiendo el consejo de Gai incluso si su cuerpo se llena de miedo cuando mira hacia adelante con sus dos ojos, hacia esas siluetas oscuras que finalmente toman forma y... que en realidad no están hablando de él.
Kakashi parpadea un par de veces para aclarar su vista y se encuentra con un par de miradas curiosas, otras más bien indiferentes y otras cuantas llenas de admiración, pero todas ellas duran apenas un segundo antes de que se alejen y continúen con su camino; sin habladurías, sin murmullos, sin burlas y sin insultos.
Sus pulmones se llenan de aire y se recuerda a sí mismo todas las cosas que han pasado hasta ahora; el hecho de que ya no está en Raíz y el importante detalle de que ya nadie está hablando mal de su papá. De que ya nadie lo desprecia.
De que ya no tiene que esconderse.
De que ya no hay razones para huir.
La tensión en su párpado izquierdo finalmente se suaviza lo suficiente para que su ojo se abra por completo de forma natural y Kakashi suspira hondo, respondiendo el saludo de un viejo compañero de ANBU que le sonríe con felicidad desde el otro lado de la calle antes de retomar su tranquilo camino a casa, ansioso por contarle a Gai todo sobre su día.
[...]
— Estoy de vuelta — Kakashi dice y cierra la puerta de su nueva casa detrás de él, feliz de que esta vez su saludo no sea dirigido al vacío como lo fue durante la mayor parte de su vida.
— ¡Kakashi, estoy aquí! — La voz de Gai suena al final del pasillo y Kakashi se apresura a caminar hacia la puerta de su habitación compartida, sonriendo cuando se asoma y ve a su mejor amigo sentado en su silla de ruedas junto a la cama, dónde está doblando y organizando minuciosamente la ropa limpia de ambos antes de guardarla en los cajones.
Y claro, sabe que Gai se ha vuelto demasiado bueno con las labores domésticas solamente porque todavía no puede hacer actividades demasiado arriesgadas, pero está bastante seguro de que en solo un par de meses encontrará a Gai haciendo mil flexiones sobre el piso, listo para tener un intenso desafío entre los dos.
— ¿Cómo estuvo tu día, Rival? — La sonrisa de Gai es tan auténtica y feliz como su pregunta y Kakashi no puede evitar suspirar con sentimentalismo mientras avanza hacia Gai, deteniéndose a unos pasos de su silla de ruedas.
— Gracias por las notas de hoy — Kakashi dice y se encoge de hombros con un poco de timidez. — Realmente necesité esos recordatorios.
El rostro de Gai pasa de la intensa felicidad a la más dulce ternura, ese gesto íntimo y privado que solo tiene cuando están a solas y hace que el corazón de Kakashi se derrita porque es demasiado especial, porque le pertenece solo a él en todo el mundo.
— Aunque estoy seguro de que pronto tendrás que recordármelo solo dos veces al día — Kakashi tararea y se ríe sin gracia, avergonzado por hacer que Gai ponga tanto esfuerzo en su recuperación cuando él mismo está lidiando con sus propias heridas.
Pero, por supuesto, a Gai no parece molestarle. En realidad, perece que Gai disfruta ayudarlo en un buen sentido; siempre ha admirado a Kakashi sinceramente y si está en sus manos empujarlo hacia adelante para que salga de un momento difícil, definitivamente lo hará. Gai siempre pondrá a Kakashi como prioridad. Lo hará incluso si su propio cuerpo todavía está convaleciente porque eso es lo que Gai llama amor y juventud.
— ¡Me alegra mucho escuchar eso, Kakashi! — Los dientes blancos de Gai lo deslumbran cuando sonríe con ánimos. — ¡Sabía que alguien tan fuerte y en la plenitud de su primavera como tú no tendría problemas con seguir adelante y avanzar hacia el futuro! ¡Típico de mi asombroso Rival!
Gai guiña un ojo y agita los puños en el aire, orgulloso de su recuperación incluso si a Kakashi le ha costado más tiempo y esfuerzo de lo que pensó. Pero, como siempre, en cuestiones emocionales definitivamente no es un genio.
— Mhn, supongo. — Kakashi se encoge de hombros y muy suavemente empuja la montaña de ropa a un lado, sentándose en la orilla de la cama, a solo un palmo de Gai. — Aunque todavía no puedo creer que el primer día tuviste que ponerme cincuenta recordatorios. Realmente te he causado problemas, Gai, lo siento.
Gai se ríe con diversión ante su comentario y agita la cabeza en una negativa, como si haber hecho cincuenta recordatorios en un solo día no tuviera importancia y no hubiera sido mucho trabajo incluso si Kakashi sabe perfectamente bien que lo fue.
Después de que Tsunade-sama le dijo que tenía que mantener los dos ojos abiertos, Gai ideó ese plan, algo esporádico, emocionante y lleno de juventud que requería toda su fe y su esfuerzo. Así que hace exactamente dos meses Kakashi salió de casa y luego recibió cincuenta notas durante el día donde Gai le recordó mantener los dos ojos abiertos.
Y claro, para que el cerebro de Kakashi no se acostumbrara a sus recordatorios y comenzara a ignorarlos de forma subconsciente, su increíblemente entusiasta e ingenioso compañero de vida cambió de lugar cada nota a diario; a veces escondiendo su mensaje en su sombrero Hokage, en un papel pegado a la espalda de Tenzou, en un mensaje escrito con nubes en el cielo, entre su documentación e incluso una vez Kakashi encontró sus palabras escritas en el dorso de su propia mano, un mensaje que ni siquiera se dio cuenta del momento en el que Gai lo puso ahí.
Aunque, en realidad, lo más sorprendente de los letreros de Gai no fue la forma en la que los escondió ni tampoco la increíble cantidad de recordatorios que ponía al día, sino lo que significaban para él.
— Aún no sé cómo es que adivinas el momento en el que voy a necesitarlos — Su corazón se contrae en su pecho y piensa en que todas y cada una de las veces que encontró un recordatorio de Gai escondido cerca de él, lo hacía justo en el momento en el que lo necesitaba, cuando se sentía vulnerable y angustiado, cuando estaba triste, preocupado o melancólico, cuando estaba tan aterrado de estar vivo que su respuesta a ese miedo era huir y acudir a ese viejo hábito de cubrirse el ojo izquierdo.
— Bueno, Rival, te conozco mejor que nadie, ¡y estoy bastante seguro de que te conozco mejor de lo que incluso tú te conoces a ti mismo! — Gai infla el pecho con esa arrogancia divertida, un sentimiento que rápidamente se convierte en familiaridad. — Pasé demasiados años siendo tu Rival y enfrentándome a tu Sharingan como para conocer cada impulso que tú cuerpo tenía sobre él con cada estímulo, pero también, pasé demasiados años persiguiéndote y observándote en silencio, Rival.
Gai extiende una mano hacia él, colocándola suavemente sobre su rodilla. Y desde ese ángulo, Kakashi puede ver las marcas que dejó la octava puerta sobre su piel reflejando la luz dorada del sol que entra por la ventana.
— Fue ahí cuando noté lo que nadie jamás habría notado antes: cada vez que parecía que te estabas ahogando con las cosas terribles a tu alrededor, presionabas el ojo con fuerza — Gai da un asentimiento y luego tuerce las cejas con dolor, como si aún pudiera ver a ese joven Kakashi deambulando solo por la aldea y teniendo esas terribles reacciones cada vez que algo lo atormentaba, lo que en ese entonces eran demasiadas cosas.
— Maa, ¿entonces estás diciendo que acosarme por tanto tiempo realmente sirvió de algo? — Sus palabras son una broma y tienen toda la intención de jugar con la mente de Gai, quien inmediatamente infla las mejillas y hace un puchero ofendido.
— ¡No te estaba acosado, Rival! — Gai bufa y se cruza de brazos. — ¡Yo solo estaba cuidándote y asegurándome de que estuvieras bien!
— Mhn, si tú lo dices — Kakashi se encoge de hombros y sonríe con nostalgia porque sabe que a lo que Gai se refiere con eso es que estaba vigilándolo para evitar que Kakashi cometiera el mismo error que su padre, que la culpa por haber perdido a su equipo no ganara y que la oscuridad de ANBU Raíz no lo llevara a un punto del que no podía volver.
Y, a decir verdad, quizá cualquiera de esas cosas realmente hubiera sucedido si Gai no hubiera estado ahí, detrás de él, más que como su sombra, como su luz. Siempre fue su ángel. Y después de verlo poner tanto empeño en sus recordatorios diarios, sabe que lo sigue siendo incluso ahora.
Sin Gai, Kakashi estaría muerto o irremediablemente ciego.
— Aunque sabes una cosa, Rival — Gai vuelve a relajar su postura y mira fijamente sus ojos abiertos. — Incluso si puedo adivinar cuándo vas a sentirte asustado y cerrarás el ojo izquierdo, aún no descubro qué es lo que te hace abrirlo.
El dedo de Gai apunta a su nuevo ojo, dónde antes estaba el Sharingan, y mira la forma natural en la que el párpado se mantiene abierto por sí mismo.
— Quiero decir, la mayoría de veces que estás en casa tienes los dos ojos abiertos así que pensé que la clave era la relajación, pero a decir verdad no estoy seguro, ¡te he visto leer tus novelas sucias y jugar con tus perros con un solo ojo! — Gai se frota la barbilla pensativamente de forma dramática, cerrando los ojos como si quisiera concentrarse y encontrar un patrón para finalmente comprender qué es eso tan especial que hace que Kakashi abra los dos ojos naturalmente.
Pero, en realidad, Kakashi no abre el ojo izquierdo naturalmente como su compañero cree, sino que mantener los dos ojos abiertos cuando está aquí también es un viejo impulso que adoptó cuando tuvo el Sharingan en su poder.
— Es por ti — Kakashi dice y extiende la mano para tocar a Gai, pero a diferencia de él, Kakashi no le da una caricia suave, sino que sostiene fuertemente su cálida mano en la suya.
— ¿Eh? — Gai abre mucho los ojos y mira a Kakashi con confusión, sin entender qué quiere decir con eso porque, a pesar de todo lo que han vivido juntos, Gai tiende a desestimarse demasiado en la vida de Kakashi.
— La única razón por la que abro el ojo izquierdo cuando estoy aquí es porque siento el impulso de grabarlo todo con el Sharingan — Sus dedos se deslizan cariñosamente sobre la piel de su amigo, atravesando las marcas sensibles que se extienden por la mano de Gai como el retrato inerte de un trueno. — Tengo miedo de despertar. Tengo miedo de que esta vida junto a ti se me escape de las manos al igual que todas las demás cosas que perdí, Gai, por eso una parte de mi todavía trata de grabarlo todo, para al menos así recordar todo esto. Para tratar de recordarte a ti.
Su dedo pulgar se presiona contra la palma de su novio, su esposo, su amante, su amigo, su alma gemela, su otra mitad, su príncipe, su caballero y el fabuloso hombre de su destino, tocándolo y mirándolo con adoración y ensoñación, como si Gai fuera una fantasía, una alucinación, un lindo sueño que Kakashi podría perder si se confía demasiado y la única forma de conservarlo fuera grabando su imagen en sus pupilas, así, como está ahora; con su pijama suave, su cabello despeinado y el suave sonrojo adorable cruzando sus mejillas.
— Rival...— Gai abre y cierra la boca unos momentos, elogiado por sus palabras tanto como parece un poco triste al finalmente entender la razón por la que Kakashi abría los ojos siempre que estaba a su alrededor.
No es que se olvidara del Sharingan cuando estaba junto a él, sino que, aparentemente, incluso lo extrañaba.
Pero no hay forma de recuperar ese ojo. Kakashi ya no es ese Kakashi que fue antes; no es el Ninja que Copia ni el Mata Amigos ni Hound ni el Héroe del Sharingan, ahora es el hombre que está tratando de tener una vida normal. Ahora es el hombre que ama a otro hombre y no quiere perderlo. Hoy es solo alguien que quiere desesperadamente aferrarse a las cosas que lo hacen feliz. Esta vez es solo él mismo.
— Yo... ¡Te prometo que me quedaré a tu lado por el resto de mi vida, Rival! — Gai endereza los hombros y corresponde al agarre de Kakashi, clavando sus dedos en su piel de un modo demasiado efusivo pero que en el fondo lo reconforta: la potencia con la que Gai sujeta su mano lo hace sentir que todo esto es real. — ¡Así que ya no tienes que tratar de grabarme con el Sharingan porque podrás verme a diario con tus propios ojos! ¡Me aseguraré de que lo hagas!
A pesar de que Gai siempre hace promesas impulsivas y extremadamente dramáticas desde que es un niño pequeño, esta vez su promesa se siente diferente a cualquier otra que haya hecho jamás en toda su vida y Kakashi se sonroja un poco, emocionado, aliviado, como si desde el momento en el que Gai despertó del coma y sus verdaderos ojos lo miraron por primera vez hubiera tenido miedo de que fuera solo un sueño.
Pero ahora Kakashi tiene la certeza de que esto es real, de que esta vida de verdad es suya, de que Gai es completamente suyo y de que no necesita seguir aferrándose a la memoria eidética del Sharingan porque esta vez su cuento de hadas va a durar para siempre.
Gai se va a quedar a su lado para siempre.
Y lo mejor es que Kakashi podrá observar esa maravillosa vida con sus propios ojos.
— Mhn, tal vez debería llevar una foto tuya conmigo a todas partes para que pueda abrir los dos ojos todo el tiempo, ¿no crees? — Sus palabras son un chiste tonto que intenta hacer reír a Gai pero que en el fondo de su mente podrían ser ciertas.
Si Kakashi pudiera ver el rostro familiar, brillante, alegre, firme, confiable y masculino de su alocado novio todo el tiempo, entonces quizá no cerraría el ojo izquierdo nunca más, no querría cerrar los ojos nunca más, no habría necesidad ni siquiera de dar un solo parpadeo.
— Ja, en ese caso... — Gai sonríe de forma juguetona y luego jala a Kakashi hacia él con todas sus fuerzas, poniéndose de pie al mismo tiempo de un modo tan inesperado que sus cuerpos chocan y luego caen torpemente hacia la cama, derribando la torre de ropa limpia debajo de ellos. — Creo que lo mejor sería si te acompaño a todas partes, Rival.
El cuerpo de Gai se cierne sobre él, aprisionándolo contra el colchón de un modo que hace sentir cálido y emocionado. A pesar de que ama estar en casa, en realidad su lugar favorito en todo el mundo es estar entre los brazos de Gai, preferiblemente debajo de su amplio y firme pecho.
— Gai, creo que estamos arrugando toda la ropa — Kakashi dice con diversión cuando siente la ropa aplastarse debajo de su espalda, aunque no hace ningún intento por quitarse a Gai de encima y simplemente se saborea los labios cuando su compañero lo mira fijamente y acerca su rostro lentamente hacia él.
— Kakashi, tus ojos son muy bonitos — El elogio de Gai es completamente inesperado y hace que sus mejillas se pongan completamente rojas.
Por supuesto que Gai le había dicho que le gustaba su mirada e incluso había hablado de lo bien que le quedaba el color rojo del Sharingan en su rostro, pero esta vez es la primera vez que Gai se refiere a sus dos ojos, a los auténticos, a nada ni nadie más que a él.
— Entonces espero que no te moleste si no te pierdo de vista ni un segundo hasta el día en el que muera — Su voz es suave, casi un susurro, pero su afirmación es tan auténtica y tan romántica que el rostro de Gai se ablanda y se llena de amor, mirando a Kakashi de esa forma en la que siempre lo ha hecho y en la que Kakashi quiere aprender a mirarlo también ahora que finalmente ha recuperado la única parte de su cuerpo que faltaba: como si fuera su vida.
Luego, ambos comienzan a arrojar la ropa limpia al piso y luego también arrojan la ropa que llevaban puesta. Y aunque es difícil tratar de grabar cada detalle de ese momento con sus propios ojos y no con el Sharingan, Kakashi lo prefiere así.
No querría ninguna otra cosa en la vida.
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(Kakashi sin perder de vista a Gai y el lindo edit que mi Amix hizo para esta historia)




