Chapter Text
Adrien se despertó feliz.
Estas últimas semanas habían sido el paraíso para él.
No había tenido la necesidad de enfrentar akumas. Hawkmoth se había ido. Ya no tenía la necesidad de patrullar todos los días, aunque de vez en cuando lo hacía en secreto. Aunque por el momento su única preocupación era buscar el Miraculous de la mariposa que ahora estaba perdido. Otra vez.
Y lo mejor del asunto era que su padre estaba pasando más tiempo con él. No sabía que sucedió exactamente, pero su padre se estaba volviendo más cercano a él. Todo empezó un día en el que Gabriel se desplomo en el atelier. Ladybug estaba allí también junto a Nathalie, quien estuvo en el momento en que todo sucedió.
Su padre sufrió un accidente provocado por Monarca dentro de la mansión. Ladybug y su padre se habían encargado de capturar a Monarca; y ayudar a su padre que estaba herido. También Ladybug ayudo a Nathalie que había sido capturada por Monarca durante su enfrentamiento con él en la mansión. Su padre había intervenido para ayudar a Ladybug cuando esta estaba a punto de ser derrotada por Monarca.
La peor parte se la llevó su padre.
Ese accidente había afectado el brazo derecho de su padre. Aparentemente Monarca había usado su espada en su brazo cuando intento lastimar a Ladybug, dejándole una fea herida en su brazo.
De no ser por él, Ladybug habría perdido esa batalla.
O al menos eso era lo que Ladybug le conto.
Le debía una a su padre, por haber ayudado a Ladybug cuando él no podía hacerlo.
Lo que ahora importaba era que la relación de su padre con el cambio por completo para bien. Y no solo eso. Ahora tenía una madrastra, Nathalie Sancoeur; quien por fin se había colado por completo en el corazón de su padre. Después del incidente Nathalie y Gabriel habían decidido solucionar sus problemas y mejorar su relación, que se había deteriorado con el tiempo y que no
Adrien estaba feliz que fuera ella. Él amaba a Nathalie y ella lo amaba a él. La misma persona que logro que su padre por fin le prestara atención.
Nathalie y Gabriel parecían más cercanos que nunca y eso también se traducía en que ambos le prestaban más atención, sacaban tiempo de su trabajo para pasar tiempo con el juntos y se preocupaban por él.
Su padre había retornado a su antiguo yo, el padre que el recordaba antes de que se fuera viajando por el mundo buscando un cura para su madre que nunca llego.
—Adrien ¿No crees que la relación de tus padres es algo extraña? —Plagg le pregunto a Adrien.
—¿A qué te refieres Plagg? —Adrien no creía que hubiera algo extraño en ellos. Si bien, Nathalie y su padre no parecían haber estado en buenos términos cuando se fue a Londres a su regreso las cosas parecían haber menorado entre ellos. Parecía más cercanos.
—Bueno es que la forma en la que se muestran su amor es algo extraña —Plagg se refería a sus constantes discusiones a voz baja cuando Adrien no estaba mirando. Si bien le había prometido a Ladybug que no diría nadal tal vez podría hacer que Adrien se cuestionara algunas cosas sobre su padre.
—Bueno si han tenido conflictos, pero creo que es algo normal entre parejas, ¿No? Además, parece que ya han arreglado las cosas entre ellos —Adrien no creía que el comportamiento entre Nathalie y Gabriel fuera problema ahora que parecían haberse reconciliado.
—No lo sé. No parece que estuvieran enamorados —Plagg quería que Adrien entendiera algunas cosas.
—Pero deberían estarlo —Adrien dijo —¿No has visto como interactúan entre ellos? Son como yo y Marinette, compartimos todo, él se preocupa por ella y ella se preocupa por él. La forma en la que mi padre la cuida, Plagg. ¿No crees que eso es verdadero amor?
—Puag —Plagg no estaba tan seguro de que eso fuera romántico. De hecho, pensaba que era algo raro.
—Tu solo piensas en queso, Plagg —Adrien le dijo divertido
—Claro que, si entiendo de amor, es decir recuerdas a Tikki, el kwami de Ladybug ella es mi verdadero amor.
Adrien alzo una ceja. El no creía que eso fuera cierto.
—Buenos mi segundo amor, el queso si es mi primer amor—Plagg tomo una ruda de queso de su almacén y procedió a comerse un pedazo.
—No tienes caso, Plagg —Adrien se fue al baño para arreglarse su peinado. Ese día era muy importante: Tenía una cita con Marinette que había planeado por semanas.
Después de terminar de peinarse y chequear que su look estuviera impecable. Tomo la bufanda que Marinette le regalo hacia un tiempo para salir.
—Vamos a desayunar Plagg —Adrien dejo que Plagg se escondiera en su chaqueta y procedió a bajar a la planta baja a desayunar. Probablemente su padre ya estaba despierto, haciendo el desayuno como siempre lo hacía desde algunos meses atrás.
Adrien se acercó a la puerta de la cocina y se acercó para entrar. Al abrir escucho el sonido de las ollas de la sartén moviéndose y vio a su padre cocinando en frente de la estufa.
—Buenos días Adrien. Toma asiento —Gabriel le dio le bienvenida a la cocina, dejando que Adrien buscara asiento.
Adrien se sentó mirando en dirección a donde Gabriel estaba cocinando, para ver qué era lo que estaba haciendo. Claramente estaba cocinando panqueques otra vez para el desayuno.
«¿Otra vez?» Adrien no era muy fan de los panqueques de su padre. Sin embargo, Gabriel estuvo mejorando su receta junto a Marinette.
Aunque estaba mejor que los primeros que cocino cuando decidió encargarse de las tareas de la cocina.
Adrien se fijó en los movimientos de su padre. Gabriel tenía el brazo izquierdo vendado hasta el codo. Cada vez que Adrien miraba el brazo de su padre se recordaba a si mismo el noble acto que hizo su padre no solo para salvar a Ladybug sino a todo el mundo y a Paris.
Después de la batalla final que Ladybug tuvo con Monarca, Ladybug le dijo que ella se había hecho cargo de él. Su padre recibió la peor parte: Para salvar a Ladybug, él se había enfrentado a Monarca el solo y logro detenerlo. Todo con un precio.
Una herida muy fea en el brazo de su padre. Tan fea que su papá no se atrevía a mostrársela.
—¿Quieres algo encima de tus panqueques, ¿Fruta, jarabe? —Gabriel interrumpió sus pensamientos mientras que le mostraba su sartén.
—No, papá. A mí me gustan los panqueques sin nada agregado, ¿Lo recuerdas? —Adrien ya le había dicho antes que a él no le gustaban colocar cosas extra a sus panqueques.
—Cierto —Gabriel aún estaba prendiendo cual era la comida favorita de Adrien.
Gabriel reviso la nota post it que Nathalie le dejo en la pared en frente suya, en frente de la estufa.
Recuerda que a Adrien le gustan los panqueques naturales.
PD: A mí también.
Gabriel sonrió ante la nota y se dispuso a preparar un par de panqueques. Decidió usar la receta que Marinette amablemente le paso después de que Adrien le había dicho como su comida aun apestaba.
Gabriel procedió servir algo de chocolate caliente en una taza para Adrien. Se esmero en que la concentración de chocolate fuera del gusto de Adrien.
Adrien tomo un sorbo sintiendo la calidad del chocolate que uso su padre para la preparación.
La puerta de la cocina se volvió a abrir. Nathalie entro por ella a la cocina, ya con su traje y cabello impecables y lista para empezar el día.
—Ah Nathalie. Qué bueno que ya bajaste. Por favor acompañarnos —Gabriel se aproximó a Nathalie, para ayudarle con su silla. Ella se sentó al lado de Adrien, que esperaba paciente por el desayuno, mirando hacia Gabriel.
Gabriel se dispuso a mezclar la masa mientras que Adrien bebía su chocolate.
—Buenos días, Adrien —Nathalie saludo a Adrien.
—¿Qué tal tu noche Adrien, descansaste bien? —Gabriel lo vio de reojo mientras calentaba la estufa y terminaba de preparar su mansa. Se aseguro de que la masa tuviera buen sabor.
—Dormí bien, padre. Gracias por preguntar —Adrien contesto contento.
—¿Y qué tal usted Nathalie? —Gabriel se dirigió a Nathalie mientras que volteaba los panqueques en la sartén.
—No puedo quejarme —Nathalie dijo en tono amable, apoyando sus manos en la mesa, inclinándose en ella.
Adrien estaba feliz por el giro en los acontecimientos de las últimas semanas. Su padre y Nathalie parecían más cercanos que nunca y eso significaba que su padre por fin podía ser feliz de nuevo.
Adrien vio a los dos anillos que estaba en la mano de Nathalie, que brillaban con la luz del sol de la mañana. Estaba muy feliz de que su papá hubiera decidió tomar el siguiente paso y le hubiera regalado ese anillo a Nathalie.
Gabriel sirvió los platos y procedió a ponerlos en frente de Adrien y Nathalie. Luego procedió a servir el suyo que tenía fruta por un lado y un poco de jarabe por encima.
—Toma asiento Gabriel—Nathalie le señalo su asintió. Gabriel se sentó junto a ella, bastante cerca, algo que Adrien no había visto antes.
Adrien vio a la mano de Nathalie. Aún estaba usando el anillo que Gabriel le regalo.
—¿Y qué tal el plato? —Gabriel parecía estar muy interesado en la opinión de Nathalie en sus platos las últimas semanas. A Adrien le daba la impresión de que quería impresionarla.
—Esta mejor que el del fin de semana —Nathalie probo otro bocado sintiendo la textura suave del panqueque.
—¿Y qué tal tu Adrien? —Gabriel procedió a tomar un pequeño bocado de su plato también.
Adrien toco con el tenedor el panqueque sintiendo suave. Tomo un poco del panqueque y lo probo. Estaba delicioso. La textura era casi perfecta.
—Esta bueno.
—Me alegro —Gabriel estaba feliz de que por fin a Adrien le estuviera gustando loque estaba cocinando. Eso era un buen progreso.
Una vez terminaron de desayunar. Adrien ayudo a colocar los platos en el fregadero. Vio la hora en su celular y estaba a justo a tiempo para llegar a su cita con Marinette.
—Ya tengo que irme voy a mi cita con Marinette —Adrien iba a ir por su bufanda
—Ve con cuidado Adrien. Cuídate muy bien y cuida a Marinette. No se metan en problemas —Nathalie le dijo sirviendo su café recién hecho de la máquina su café.
—Bueno Adrien espero que te vaya bien el día de hoy —Gabriel le dijo para despedirse. Le entrego un sándwich en una bolsa de papel que había preparado con anterioridad mientras que preparaba el desayuno.
Nathalie se acercó a Gabriel y le dio un codazo. Se inclino hacia él y le dijo algo que hizo que Gabriel se dispusiera a tomar la sartén nuevamente. Él se apuró a hacer otro sándwich y a entregárselo a Adrien tan pronto lo tuvo listo. Tomo la bolsa de papel de manos de Adrien y empaco el otro sándwich ahí también.
Gabriel le entrego la bolsa de papel con dos sándwiches adentro.
—Le hice un sándwich a tu novia, Adrien. Dile que es mi parte.
—Claro que sí papá —Adrien recibió el sándwich con alegría —Gracias.
—¡Gracias Nathalie! —Adrien se fue rápido afuera, donde el gorila ya lo estaba esperando. Cuando Adrien entro al auto, el gorila gruño contento
—No llegues muy tarde. Debes estas aquí antes de las 6
—Lo hare. Adiós Nathalie, adiós padre —Adrien se despidió desde la puerta de la cocina. Se despidió también del gorila que estaba en la entrada principal, cruzo la reja de la mansión para dirigirse a su destino.
Adrien salió corriendo para su encuentro con Marinette. Planearon esta cita con antelación para ese fin de semana debido a que según Marinette ella estaba muy ocupada con algo muy importante.
Adrien paso cerca a la floristería para comprarle unas flores a Marinette y se dirigió a su punto de encuentro.
Marinette estaba esperándolo en el parque. Ella estaba vestida con su ropa de diario, con sus jeans rosas su camiseta blanca con el diseño de flor a un lado y su chaqueta
Le parecía tan bonita. Adrien camino hacia ella con las flores en la mano.
—¡Marinette! —Adrien corrió hacia ella.
—¡Adrien! —Marinette corrió hacia Adrien también para abrazarlo. Ella se tropezó en el camino, haciéndolos caer a los dos. Desafortunadamente eso hizo que la cabeza de Adrien colisionara con la cabeza de Marinette.
Marinette se agarró a la cabeza por el cabezazo que se habían dado. Adrien también se llevó las manos a la cabeza.
—Perdón —Marinette se sentía avergonzada por lo que acababa de pasar.
—No pasa nada —Adrien estaba esperando a que el dolor por el golpe pasara.
—Me alegro mucho de verte Adrien —Marinette junto las manos sonrojándose un poco.
Adrien el tomo el rostro para darle un pequeño y rápido beso en los labios.
Adrien vio la bolsa que traía en sus manos y pensó que era buena idea comer los sándwiches que su padre le dio como un pequeño refrigerio antes de partir.
—Mi papá hizo este refrigerio para nosotros —Adrien le mostro a Marinette la bolsa de papel que llevo consigo toda la cita.
—¿Nosotros? —Marinette estaba extrañada.
—Si, él quiso ser amable y darnos algo para comer para compartir—Adrien abrió la bolsa de papel y de ahí extrajo los sándwiches que su padre los había preparado —Me dijo que podía compartir un contigo.
—Ah, dile gracias de mi parte a tu padre Adrien —Marinette tomo un bocado y se quedó viendo al sándwich.
—Lo hare Adrien —procedió a dar un bocado a su sándwich también.
—¿Y cómo esa tu padre?, Adrien —Marinette no había podido chequearlo en el tiempo desde que lo salvo. Estaba algo preocupada por que tendrían que hacer ahora para poder curar a Gabriel de su cataclismo.
Adrien aun no estaba enterado de eso. A que Marinette Gabriel le había insistido que no le dijera nada todavía a Adrien. Aún estaba pensando cómo le explicaría todo a Adrien. No sabía por dónde empezar.
—Él está bien, supongo. Se ha estado recuperando de su lesión. A veces veo que le duele, pero creo que tal vez ya no es tan doloroso como antes. Parece que sea lo que estaba haciendo el doctor ha estado ayudándolo. También ha estado pasando más tiempo conmigo, así que supongo que esa situación lo cambio.
—Eso es bueno… —Marinette le aliviaba que al menos Gabriel estaba tratando de hacer lo correcto. Cuando lo salvo temía haber cometido un error al hacerlo. Confiaba en Nathalie, en Gabriel… Tal vez no tanto. Especialmente después de como la trato. Sin embargo, estaban tratando de hacer las paces poco a poco, por el bien de Adrien.
Una vez terminaron de comer Adrien se levantó de su asiento.
—¿Qué tal si vamos a otra parte? ¿Quieres que vayamos al cine? —Adrien dijo emocionado —Hay una película que quisiera mostrarte.
Él había visto el tráiler de la película a la que quería llevarla y lo convenció. Estaba seguro de que a Marinette le gustaría que la vieran juntos.
—Iría a cualquier parte contigo Adrien —Marinette extendió su mano para tomar la de Adrien y que se fueran juntos.
Ambos se pararon en la fila, para poder comprar sus tickets. Marinette parecía un poco nerviosa y no estaba segura de que hacer. Adrien noto eso y le tomo la mano con el fin de tranquilizarla.
—¿Y qué película vamos a ver Adrien? —Marinette junto las manos un poco ansiosas. Tener citas era algo nuevo para ella.
—Vamos a ver la película que se estrenó hace unos días —Adrien escogió bien esa película. Sabía que a Marinette le entretendría un rato y no era de terror por lo que no se asustaría —Se que te gustara.
Adrien y Marinette se sentaron juntos en el centro de cine, donde tendrán la mejor vista de todas frente a la gigante pantalla.
Adrien sintió un pequeño peso en su hombro. Volteo a mirar a su lado derecho, encontrando a Marinette dormida. La película no había empezado todavía.
Marinette parecía bastante agotada esas últimas semanas
Fue difícil para ellos organizar este día. Marinette estuvo muy ocupada y él también lo estuvo cuando después del incidente que su padre y Nathalie tuvieron con Monarca.
La dejaría dormir. El coloco su cabeza sobre la cabeza sobre la de ella suavemente y se dispuso a ver la película.
Cuando termino la película, Adrien se encargó de despertar a Marinette.
—Marinette —Adrien la sacudió gentilmente para no asustarla. Marinette abrió los ojos
—Ay! ¿No me quede dormida? Lo siento Adrien —Marinette no pensaba que se quedaría dormida mientras que miraba la película.
—No pasa nada, estar junto a ti es más que suficiente —A Adrien reamente no le importaba que Marinette se hubiera perdido la película.
Ambos salieron del cine para ir a la siguiente actividad.
—¿Y qué quieres que hagamos ahora Adrien? —Marinette quería que Adrien le ayudara a escoger la siguiente actividad.
—Vamos a ir a buscar a Andre —Adrien tenía muchas ganas de comer un helado e ir a buscar a Andre el heladero para comer uno seria lo mejor.
—No lo sé Adrien… —Marinette no tenía muchas ganas de comer helado ese día, además de que no sabían muy bien donde estaba Andre y esa búsqueda podía tardar. De pronto volteo hacia un lado y diviso un restaurante cercano al cine que parecía estar bastante concurrido.
—Vamos al restaurante de allá. Podríamos conseguir algo para beber —Marinette señalo un restaurante en donde había mucha gente comiendo. Se sentaron en una de las mesas de afuera para ordenar.
Marinette le tomo la mano y lo llevo hasta el restaurante para que comieran algo. Mientras esperaba que iban a ordenar, Adrien se sintió vigilado, como si alguien estuviera observándolos desde algún lugar.
El mesero dejo la carta para que decidieran. Aunque Adrien no estaba seguro de dónde empezar.
—¿Podemos pedir lo de la mesa de allá? —Marinette señalo una de las mesas que estaba a su lado —Dos chocolate caliente y pasteles.
El mesero tomo la orden y después de unos minutos trajo lo que Marinette había pedido.
—Dos galletas de camarón y pistacho, como los de la pareja de allá —El mesero entrego su orden a los dos adolescentes.
—Es… una mezcla de gustos sorprendente —Adrien creía que la combinación de las galletas era un poco rara, pero era interesante.
—Claro es sorprendente como nosotros dos —dijo Marinette muy emocionada.
Después de comer y dejar el pago de las cosas que consumieron. Ambos se dirigieron a dar una vuelta por el parque del Trocadéro.
—Y estas disfrutando la cita Marinette
—Mucho —Marinette entrelazo sus dedos entre los de Adrien mientras que caminaban lento y tranquilo —Hacia mucho que quería salir contigo a solas. No tenemos mucho tiempo para compartir por ahora. Pero sé que muy pronto lograre tener más tiempo. Estoy a punto de terminar lo que me tenía ocupada.
Marinette parecía más feliz que de costumbre
—¿Y qué es exactamente lo que estás haciendo Marinette? —Adrien tenía curiosidad sobre qué era lo que estaba robándole tanto tiempo.
—Oh, son unos diseños que estaba trabajando, Adrien. Son muy importantes —Marinette se puso muy nerviosa en ese momento en el que menciono el dichoso proyecto en el que estaba trabajando.
—No puedo decir más, le prometí a esa persona no hacerlo. Igualmente, no es algo de lo que debas preocupar —Marinette tranquilizo a Adrien. No quería que él se preocupara siendo que era algo que ella estaba tratando de solucionar ella misma.
Después de un rato de caminata y tras haber abandonado el Trocadéro sin destino fijo, Adrien vio a la noria a lo lejos. Pensó que sería buena idea que ambos subirán en una y eso les daría un poco de privacidad y podrías terminar su cita con algo divertido.
—Marinette, ¿Quieres que vayamos a la noria? —Adrien señalo la dirección en donde estaba la noria.
—Creo que sería divertido —Marinette tomo la mano que le ofrecía Adrien y el la condujo hasta la entrada de la noria. Adrien compro las entradas para entrar a la cabina de la noria
Ambos subieron a la rueda de la fortuna para ver el atardecer desde lo alto. Esa sería su última actividad en su cita.
Una vez llegaron a la punta la rueda se detuvo. El sol ocultándose junto a la panorámica de la ciudad era algo muy hermoso. Ambos se inclinaron para ver por la ventana de la cabina el espectáculo.
—¿Es hermoso no es así? —Adrien vio como poco a poco el sol se ocultaba en el horizonte.
—Si lo es —Marinette miro a Adrien y devolvió la mirada al paisaje.
La noria se volvió a mover para bajarlos a ambos. Una vez estuvieron abajo, se dispusieron a volver a casa.
Adrien estaba muy feliz de que este día fuera tan tranquilo. Hacía mucho tiempo no experimentaba una sensación de paz y tranquilidad.
—¿Te gusto la cita Marinette? —Adrien esperaba que esta cita también hubiera hecho feliz a Marinette.
—Si, Adrien. Realmente lo necesitaba —Marinette se quedó viendo a Adrien sonriendo.
—Me alegra. Pensé que no sería posible para nosotros tener esta cita por fin —Adrien estaba aliviado qué Marinette pudiera tener un pequeño espacio para el a pesar de estar ocupada.
—Lo se…
Adrien acompaño a Marinette hasta su casa, ya estaba oscureciendo y Adrien quería asegurarse de que Marinette llegara a salvo a su casa.
Ambos caminaron hasta la entrada de la panadería. El sol ya se estaba ocultando cuando llegaron. Las luces de la panadería se encendieron.
—Marinette ya llegamos —Adrien se para junto a Marinette a la entrada de la panadería.
Adrien se inclinó un poco para darle un último beso a Marinette en los labios. Marinette cerro los ojos y estiro su rostro para recibir su beso. Ella procedió a llenarle la cara de besos desde sus mejillas, sus labios y hasta la nariz.
—Oye basta, me haces cosquillas —Adrien le tomo el dorso de la mano a Marinette y la beso cuando se detuvo. Tal y como había visto a su papá hacerlo con Nathalie hacia algunos días.
—Adiós Adrien. Hablamos por chat —Marinette se despidió y entro a la panadería.
—Adiós Marinette —Adrien se dio la vuelta para abandonar el lugar.
Adrien caminaría hasta la mansión. No estaban tan lejos después de todo. Pasaron los minutos y empezó a acercarse a la mansión. A lo lejos entre las rejas, pudo divisar a una figura afuera de la puerta esperando.
Lo más seguro es que era Nathalie, que salió a esperarlo. Viendo la hora en su teléfono, Adrien dio cuenta de que ya se eran pasadas unas horas desde que debería haber llegado. Se le había hecho tarde.
Nathalie estaba junto a su padre parada en la entrada de la mansión, esperándolo, como lo había prometido. Cuando Adrien se acercó a la reja esta se abrió y camino rápido hasta la entrada principal.
—Llegas tarde Adrien —Nathalie mantuvo su postura, pero al mismo tiempo se alegraba de verlo. Le dedico una mirada suave a Adrien cuando se acercó a la entrada.
Gabriel se asomó por la puerta aun usando su delantal ya que estaba terminado de preparar la cena.
—Adrien, por fin llegas. Deberías habernos avisado —Gabriel salió también a recibir a Adrien. Había algo de reproche en su voz.
—Perdón padre, no fue mi intensión. Perdí la noción del tiempo —Adrien no quiso preocuparlos.
Gabriel suavizo la mirada. Si quería que Adrien confiara en él debía dejar de ser tan duro.
—Está bien, te entiendo Adrien. Cuando conoces a tu verdadero amor pierdes la noción del tiempo muy fácil. Pero la próxima vez avísanos por favor, estábamos preocupados —Gabriel se paró junto a Nathalie.
—Hecho, papá —Adrien entro a la mansión primero que ellos. Ambos adultos caminaron detrás de él hasta que Gabriel se adelantó.
—La cena esta casi lista, me gustaría saber tu opinión acerca del estofado Adrien —Gabriel moría por saber si a Adrien le gustaba su estofado o no. Porque con esas opiniones que su hijo le dio, él había mejorado mucho su comida.
—Claro papá —Adrien estaba gustoso de ayudar a su padre.
Los tres se fueron a la cocina, Gabriel se acercó a la estufa donde tenía el humeante estofado recién hecho.
Gabriel tomo el cucharon de madera para revolver un poco el estufado. Saco un pequeño sorbo con un poco de carne para que Adrien lo probara.
—Ten cuidado Adrien, está caliente. Por favor procura no quemarte.
Adrien soplo un poco el contenido de la cuchara ante de probarlo, para no quemarse como le dijo su padre.
Ya Gabriel tenia los platos servidos en la mesa. Había sacado su mejor vajilla esa noche, para usarla más. Esa era una de las vajillas de Emilie, que Nathalie insistió que usaran.
—Hice estofado para hoy, ¿Quieres probarlo? —Gabriel tomo la cuchara y se dispuso a revólver un poco el estofado para sacara
La carne estaba jugosa y tierna, y la salsa estaba deliciosa.
—Esta delicioso, papá —Adrien tomo otra cucharada y se la comí con gusto.
—Me alegra Adrien, por favor no te lo comas todo el estofado, deja algo para nosotros —Gabriel tomo el cucharon y empezó a servir la comida en las tazas.
Los tres se sentaron para cenar. El gorila no estaba ese día porque era su día de descanso. Gabriel había permitido que tomara ese día.
—Adrien ¿Como te fue con tu cita? —Nathalie le pregunto a Adrien.
—Muy bien, hicimos muchas cosas el día de hoy fue muy divertido. —Adrien estaba muy feliz en como el día termino. Era perfecto.
—Me alegro por ti Adrien —Gabriel dijo después de tomar un sorbo de su bebida.
Adrien termino de cenar. Gabriel y Nathalie se sentaron junto a él mientras que terminaba. Gabriel se encargó de lavar el plato.
—Vamos a ir a dormir Adrien. No deberías acostarte tan tarde —Nathalie se levantó de su asiento despacio, con la ayuda del aparato. Gabriel la asistió con ponerla de pie para que ambos fueran con adrien a acostarse.
—Gracias —Nathalie poso si mano en la de Gabriel mientras que la ayudaba a levantar.
Adrien los vio con preocupación. Nathalie parecía menos enferma que antes, pero aun presentaba los mismos síntomas que tenía su madre cuando enfermo.
—¿Estas bien Nathalie? —Adrien se hizo a su lado para ayudar también.
—Si, Adrien. Estoy bien —Nathalie quería que Adrien se tranquilizara. Ya no estaba en peligro como antes a pesar de que sus síntomas eran evidentes.
—¿Te ayudamos a subir? —Adrien quería asistir a Nathalie tanto como pudiera.
—Si Adrien, por favor —Nathalie le dedicó una sonrisa dulce.
Gabriel poso una de sus manos en la espalda de Nathalie, mientras que Adrien poso una vez llegaron arriba.
—Ve a cambiarte Adrien, ya te alcanzo —Nathalie insto a Adrien para que fuera a su habitación ya. Deseaba cambiarse para que una vez Adrien estuviera a punto de dormir para ella descansar también.
—¿Segura? —Adrien quería asegurarse de que Nathalie n0o necesitara mas ayuda.
—Segura, además no tardaremos mucho —Nathalie quería que Adrien se adelantara para que se fuera a dormir lo más pronto posible.
—Yo voy con ella, Adrien. No te preocupes —Gabriel intervino para que Adrien no se preocupara de más.
Adrien se fue a cambiar para irse a dormir, después de todo su padre y Nathalie le habían prometido que lo acompañarían un rato antes de dormirse. Rápido se vistió con su pijama
Nathalie y Gabriel entraron a la habitación Nathalie estaba usando las muletas para caminar, al haberse cansado de usar la máquina que la ayudaba a ponerse de pie.
—Vamos a dormir Adrien —Nathalie ya estaba en piyama. Usaba el mismo piyama que usaba cuando estuvo enferma. Aunque la cinta que amarrada estaba ligeramente más suelta en esta ocasión. Parecía más relajada en ese aspecto.
Gabriel entro detrás de ella, ya vestido con su pijama también para disponerse a dormir.
Gabriel retiro las cobijas para arroparlo y Adrien se acostó en la cama una vez lo hizo. Gabriel lo arropo con las cobijas, y Adrien se acurruco en la cama.
Nathalie se sentó junto a él en su cama.
Esta era una tradición que adoptaron hacia unas pocas semanas. Ya que Gabriel le debía muchas cosas a Adrien, Nathalie les propuso en acompañar a Adrien antes de que se fuera dormir todas las noches de ahora en adelante para tratar de enmendar un poco el tiempo perdido.
Recordaba bien las palabras de Nathalie.
«De ahora en adelante, tu padre y yo te acompañaremos hasta que te duermas Adrien, esto con el fin de que podamos estar más tiempo juntos. Estas creciendo, muy rápido y no quisiéramos perdernos esos momentos.»
Y Adrien eso lo hacía muy feliz. La única que hacía eso era su madre cuando estaba enferma, pero que su padre que estuvo ausente durante mucho tiempo estuviera haciéndolo también lo hacía muy feliz.
—Buenas noches Adrien. Recuerda que mañana pasaremos tiempo juntos tú, yo y tu padre —Nathalie se inclinó para arreglarle la almohada a Adrien, y le acaricio el cabello retirando un par de cabellos rebeldes de su rostro.
—Buenas noches, hijo —Gabriel suavizo la voz al ver a Adrien tan tranquilo.
—Descansa Nathalie, descansa padre—Adrien se acomodó más entre su almohada listo para descansar. Cerro los ojos mientras que escuchaba los pasos de su padre y Nathalie alejándose.
Adrien ya ese estaba adentrando a el mundo de los sueños, cuando escucho la voz de Plagg, quien había salido de su escondite para acomodarse en la almohada al lado de él.
—¿No estas algo grande para que te arropen así, Adrien? — Plagg se acostó junto a él en la almohada.
—No creo. Nathalie se molesta en hacerlo —Adrien volvió a cerrar el ojo —Además eso significa que mi padre también la acompañara a hacerlo. Y eso significa…
—¿Que pasas más tiempo con él? —Plagg termino.
Aunque Plagg no estaba convencido del todo tenía que admitir que si eso hacia feliz a Adrien entonces ¿cómo podría estar en desacuerdo?
—Si, Plagg, es lo que siempre he querido, papá siempre estuvo ausente porque estaba buscando una forma de curar a mi madre de su misteriosa enfermedad. Por fin puedo pasar tiempo con él.
Ese día fue un gran día. Cerro los ojos nuevamente para dormirse temprano hoy. Fue un largo día.
Por el reojo antes de cerrar los ojos vio una luz acercándose hacia él. Probablemente era la luz del alba que daba bienvenida a la noche.
