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El sol del mediodía se filtraba a través de las ventanas del comedor escolar, proyectando sombras alargadas sobre las mesas abarrotadas de estudiantes. El bullicio era constante, un zumbido de risas, charlas y el tintineo de bandejas, pero en la esquina más codiciada, cerca de la salida al patio, se reunía el grupo que todos envidiaban. Shadow the Hedgehog se sentaba en el centro, con su postura erguida y una expresión de indiferencia calculada que hacía que las miradas de los demás se desviaran con respeto o admiración. A su alrededor, Mephiles the Dark, con su sonrisa siniestra y ojos penetrantes; Scourge the Hedgehog, el erizo verde con esa aura de rebelde que atraía problemas; Infinite, el chacal enmascarado que hablaba poco pero observaba todo; y Rouge the Bat, la única chica del grupo, con sus alas plegadas y un brillo juguetón en los ojos. Eran los populares, los intocables, y Shadow se esforzaba por mantener esa imagen intacta.
La conversación fluía con facilidad, como siempre, saltando de temas triviales a chismes jugosos. Scourge masticaba un sándwich con desgana, inclinándose hacia adelante para captar la atención del grupo.
-Oye, ¿y qué aviones tienen con sus parejas para este último año? -preguntó con una grinza maliciosa, sus ojos verdes brillando.- Yo voy a llevar a Fiona a esa fiesta de fin de curso que organizan en el lago. Va a ser épico, con fogata y todo. Ella está loca por mí, no puede resistirse.
Rouge soltó una risa suave, cruzando las piernas con elegancia mientras jugaba con un mechón de su cabello blanco.
-Oh, cariño, eso suena romántico para tus estándares. Yo y mi querido amorcito... bueno, digamos que vamos a escaparnos un fin de semana a la ciudad. Compras, cena, y quién sabe qué más. Él actúa todo rudo, pero es un blandito cuando estamos solos.
Mephiles se recostó en su asiento, su voz grave y calmada, como si estuviera revelando un secreto oscuro.
-Crystal y yo planeamos algo más... intelectual. Un viaje a las ruinas antiguas fuera del pueblo. Ella aprecia el misterio, y yo, bueno, soy el rey de eso. Este año va a ser inolvidable.
Infinito solo avanzando, su máscara ocultando cualquier expresión, pero su silencio era elocuente. Todos sabían que salía con alguien de otro curso, una chica misteriosa que nadie había visto mucho, pero que él presumía como "perfecta para mi caos".
Shadow sintió un nudo en el estómago, pero mantuvo su rostro impasible, cruzando los brazos sobre el pecho. ¿ Por qué siempre terminan hablando de esto? No puedo... no creo que pueda mantener durante más tiempo. Tomó un sorbo de su jugo, finciendo desinterés, antes de intervenir con su tono arrogante habitual.
-Mis ex siempre fueron de otro nivel. Recuerdan a esa chica de la secundaria vecina, ¿verdad? La que viajaba conmigo en moto por las noches. Era salvaje hasta en la cama, pero yo la manejaba como quería. Y la anterior, de la ciudad grande, con su estilo impecable. Nadie aquí se compara.
Scourge soltó una carcajada, golpeando la mesa con el puño.
-Ja, Shadow, siempre con tus misteriosas conquistas de "otras escuelas". ¿Seguro que no las inventas? Porque nunca las hemos visto, hombre. ¿Qué aviones tienes tú este año? ¿Otra novia fantasma?
El grupo rio, aunque Rouge le dio un codazo suave a Scourge, sonriendo con complicidad.
-Vamos, no seas malo. Shadow está reservado, eso es todo. Pero en serio, ¿qué hay de nuevo? Este es nuestro último año, ¡hay que aprovechar!
Mephiles levantó una ceja, su mirada fija en Shadow.
-Sí, cuéntanos. ¿Planeado algo épico con tu "novia actual"? O ex, como siempre.
Shadow sintió el calor subirle por el cuello, pero lo disimuló con una sonrisa presuntuosa, inclinándose hacia adelante como si estuviera compartiendo un secreto exclusivo. No pueden saber. Si se enteran de que todo es mentira... me verán como un perdedor. Patético.
-Planos grandes, claro. Pero no los voy a spoilear. Mis relaciones son privadas, no como las de ustedes que gritan todo al viento. Digamos que va a ser algo que nadie espera.
Infinite soltó un bufido bajo, rompiendo su silencio.
-Sueña que no existe. Otra vez.
Las risas volvieron, y Shadow apretó los puños bajo la mesa, su corazón latiendo con fuerza. ¿Y si lo descubren? Todo se arruina... Tengo que hacer algo. La broma de Scourge resonaba en su mente como un eco acusador, y el miedo se enredaba en su pecho, haciendo que su arrogancia pública se resquebrajara por dentro. No había tenido nunca una pareja real; Todas esas historias eran invenciones para encajar, para no parecer el chico nervioso que en realidad era, el que evitaba el contacto porque le aterrorizaba el rechazo.
El timbre del fin del almuerzo sonó como una salvación, y el grupo se levantó, despidiéndose con palmadas en la espalda y promesas de verso después. Shadow caminó hacia su próxima clase, matemáticas, con la mente en ebullición. El pasillo estaba lleno de estudiantes, risas y empujones, pero él se movía como un fantasma, analizando a cada uno que pasaba. Necesito una pareja ya. Alguien que impresione, que haga que dejen de dudar.
En la clase, se sentó en su asiento habitual, al fondo, donde podía observar sin ser notado. La profesora empezó a explicar ecuaciones, pero Shadow no escuchaba. Su mirada se paseaba por las chicas del salón: Amy, con su energía rosa y martillo imaginario, demasiado extrovertida, no encajaría con mi imagen fría . Sally, inteligente y con material de liderazgo, pero siempre rodeada de su grupo, demasiado independiente , me eclipsaría . Blaze, misteriosa con su fuego interior, pero distante, ¿y si me rechaza? Vergüenza total. Ninguna parecía perfecta: o demasiado llamativas, o no lo suficientemente "populares" para elevar su estatus, o simplemente no le atraían lo suficiente para arriesgarse.
El tiempo pasaba, y la ansiedad crecía como una bola de nieve en su estómago. Sudaba frío, tamborileando los dedos en el escritorio. Ninguna cumple. ¿Qué hago? El último año, y no tengo nada que presumir... Su mente daba vueltas, imaginando las risas de sus amigos si descubrían la verdad. Perdedor. Mentiroso. Completamente solo. El pánico lo invade, haciendo que su respiración se acelere sutilmente. Entonces, surgió una idea, brillante y desesperada: ¿Y si salgo con un chico? Eso demostraría que soy flexible, abierto, superior. Nadie lo esperaría, y mi reputación subiría. Genial, ¿no?
Se enderezó en su asiento, sintiendo un alivio temporal. Sí, eso. Muestra que puedo con cualquiera . La clase siguió, pero ahora su análisis se expandía. Miraba a los chicos: Silver, con su telequinesis mental y actitud ingenua, demaciado blando . Knuckles, fuerte y leal, pero torpe socialmente, no, demasiado rudo . Espio, sigiloso y ninja, interesante, pero invisible en el sentido literal, ¿ cómo presumirlo ?. Ninguno encajaba del todo, pero la idea de una relación con un chico lo excitaba en secreto, aunque lo aterrorizara. ¿Y si sale mal? Está será mi primera vez real... Qué nervios.
La siguiente clase, historia, fue igual. Shadow se sentó cerca de la ventana, finciendo tomar notas mientras escaneaba el salón. Más chicas pasaban por su mente: Wave, aventurera, pero competitiva; Crema, dulce pero demasiado joven en vibe. Nada. La ansiedad volvió, más fuerte. El tiempo corre. Necesito a alguien ya. Y entonces, en su mente, empezó a considerar chicos con más seriedad. Flexible, sí. Demuestra poder.
El timbre del recreo corto resonó por los pasillos como una señal de libertad momentánea, y los estudiantes salieron en tropel hacia el patio, buscando aire fresco o un momento para charlar antes de la última hora. Shadow se movió entre la multitud con su paso habitual, calculado y distante, pero por dentro su mente era un torbellino. Tiene que ser ahora. Antes de que termine el día, o mañana mis amigos preguntarán y no tendré nada que decir. Alguien decente, alguien que no me haga quedar mal . Su mirada recorría el patio con precisión, descartando a unos y evaluando a otros. Jet, el halcón verde, demasiado fanfarrón y rival de siempre; Vector, ruidoso y torpe con su equipo de música; Poderoso, fuerte pero invisible socialmente. Ninguno encajaba en la imagen que necesitaba proyectar: alguien que elevara su estatus, que haría callar las bromas de Scourge e Infinite.
Entonces lo vio. Sonic, el erizo azul que siempre parecía estar en su propio mundo de velocidad. Estaba con su grupo habitual -Tails, el zorrito genio; Amy, con su energía inagotable; Knuckles, cruzado de brazos y gruñendo algo charlando animadamente cerca de los bancos del fondo. Sonic reía con esa sonrisa amplia y despreocupada que todos conocían, su pelaje azul brillando bajo el sol, moviéndose con una gracia natural que hacía que pareciera siempre a punto de salir corriendo. Inteligente, dicen. Divertido, alegre, estudioso. Aspecto decente, más que decente. Nadie esperaría que yo eligiera a alguien como él, pero eso lo hace perfecto. Muestra que soy abierto. Y aceptará, claro. ¿Quién rechazaría la oportunidad de estar con el grupo popular? Maravillado seguro estará.
Shadow sintió un nudo en el estómago, pero lo ignoró, enderezando los hombros y adoptando su expresión más arrogante. Esperó el momento exacto: cuando Sonic se separó un poco del grupo para tirar algo a la basura cercana, alejándose lo suficiente para estar solo. Shadow se acercó con pasos firmes, cortando el camino del azul antes de que pudiera volver con sus amigos. Lo acorraló sutilmente contra la pared del edificio, no de forma agresiva, pero lo suficiente para que no escapara fácilmente. Su corazón latía con fuerza, pero su rostro era una máscara de superioridad confiada.
-Oye, Sonic. -dijo con voz profunda y segura, inclinándose ligeramente hacia adelante, una sonrisa presuntuosa curvando sus labios.- Te he estado observando. Eres...interesante. ¿Qué dirías si te invitara a salir? A ser mi pareja.
Por dentro, Shadow imaginaba la escena: Sonic abriendo los ojos con sorpresa, sonrojándose un poco, aceptando emocionado. Sí, estará encantado. Una oportunidad única. Subirá de nivel social al instante. Mis amigos lo verán y callarán.
Sonic parpadeó, deteniéndose en seco con una expresión que pasó de relajada a confundida en un segundo. Miró a Shadow de arriba abajo, como evaluando si era una cámara oculta o una broma pesada. ¿Esto qué es? ¿Shadow, el rey de los populares, invitándome a mí? Suena a trampa, o a burla. ¿De mal gusto, además? Su sonrisa habitual se tensó un poco, pero se mantuvo en su rostro, alegre y despreocupado como siempre. Sabía cómo funcionaban estas cosas: rechazar a alguien como Shadow en público podía traer problemas. Fans celosos, rumores, acoso sutil de los populares. No valía la pena el drama.
-Eh... ¿en serio? -respondió Sonic, rascándose la nuca con una risa ligera, finciendo diversión.- Suena... inesperado. Pero bueno, ¿por qué no? Acepto.
Shadow mantuvo su sonrisa arrogante, asintiendo como si hubiera esperado exactamente eso. -Bien. Sabía que dirías que sí. Nos vemos después de clases, entonces.
Se alejó con paso confiado, girando sobre sus talones sin mirar atrás, pero en cuanto estuvo a una distancia segura, su fachada se resquebrajó. ¿Aceptó? ¡Aceptó! Mi primera relación...real. ¿Y ahora qué? No arruines esto, idiota. Qué los nervios y la vergüenza no salgan. Mantenga la imagen. Su mente era un caos: imágenes de fallar, de mostrar su lado nervioso, de que Sonic descubriera que todo era una mentira desesperada. Caminó hacia su siguiente clase con las manos en los bolsillos, encontrando normalidad absoluta, pero por dentro moría de ansiedad. ¿Cómo actúo? ¿Qué digo mañana? No quiero que vea al Shadow real... Simplemente no.
Sonic, por su parte, sacudió la cabeza una vez Shadow se fue y regresó con su grupo como si nada hubiera pasado. Tails lo miró curioso.
-¿Qué quería ese? -preguntó el zorrito, ajustando sus gafas.
-Nada importante. -respondió Sonic con su tono alegre habitual, encogiéndose de hombros- Solo charlar un rato.
Qué propuesta más rara. No vale la pena mencionarla. Probablemente sea broma que se les olvidará mañana. Siguió riendo con sus amigos, comentando sobre la clase siguiente, ocultando cualquier rastro de duda. Para él, era solo un momento extraño, nada que alterara su día.
Pero el recreo terminó, y cuando todos entraron a la última hora -lenguaje, con el profesor explicando algo sobre literatura clásica-, los susurros ya habían comenzado. Alguien había visto la escena desde lejos, malinterpretado el acorralamiento como algo romántico, y el rumor voló como pólvora: "Shadow y Sonic están saliendo". "¡El popular con el velocista alegre!". "¡No me lo creo, pero los vi hablando cerca!". Para el final de la clase, la mitad del salón murmuraba, miradas furtivas hacia Shadow en el fondo y hacia Sonic en su asiento habitual. Shadow fingía ignorarlo todo, garabateando en su cuaderno con expresión indiferente, pero por dentro el pánico crecía. Ya se está esparciendo el rumor. Qué bien... o mal. No puedo retroceder ahora.
Sonic, sentado unas filas adelante, notaba las miradas pero seguía tomando notas con su actitud estudiosa de siempre, sonriendo cuando Amy le susurraba algo. Rumores tontos. Pasarán . No les daría importancia. Aún.
El timbre final sonó, marcando el fin del día, y con él, el inicio inevitable de algo nuevo.
