Chapter Text
Aún recuerdas como decidiste ser la productora de UNDEAD, no fue una decisión difícil. Habías sido arrastrada por su increíble fuerza, sus melodiosas voces, su increíble talento. Talento que estabas dispuesta a llevar a lo más alto.
Tu primer encuentro con Sakuma Rei fue extraño, por supuesto su reputación lo precedía al ser uno de los 5 excéntricos. Pero ¿Dormir en un ataúd? … ¿Enserio?
Con el tiempo las actitudes extrañas, los cuestionables hábitos de los miembros se te hicieron cercanos y familiares. En un abrir y cerrar de ojos, la sala de música se volvió tu segundo hogar.
Pero el tiempo pasa para todos, en un parpadeo te encontrabas graduada de Yumenosaki.
Cuando Rei y Kaoru se graduaron tu corazón estaba a mil, tenías miedo, creíste que este era el fin para ti a su lado. Era claro que debían tener una productora acorde a la compañía en la que entrarían.
Increíblemente aun recuerdas las palabras que te dio Kaoru durante su ceremonia "No te preocupes, ya eres parte de nosotros. Seguiremos juntos hasta el final. Después de todo, Rei solo estará tranquilo si estas tu".
Te parecía fascinante e intrigante como a pesar de ser tan diferentes todos los miembros tenían fe ciega en Rei y sus decisiones. Aunque, tu también eras así.
Llegaste al extremo que si él te pedía ir a la sala de grabación a las 3 de la mañana, lo harías. Dirías que tu horario de sueño cambió por él, pero no era del todo exacto. Sabías que él era más productivo durante las largas noches pero tu también tenías responsabilidades diurnas. Tu cuerpo ha aprendido a funcionar con pocas horas de sueño pero estos últimos trasnoches están pasando factura. Todo sea por llevar a UNDEAD a lo más alto, que todos los vean con los mismos ojos que tu, aunque te cueste otros 10 años más lo lograrías.
Era irónico, has reprochado en más de una ocasión el comportamiento obsesivo de algunas fanáticas pero ¿Tu no eres igual?
Probablemente.
Hace varios años que dejaste de preguntarte en que momento desdibujaste la línea entre la admiración y el amor que sentías hacia Rei. Pero esos pensamientos no surgieron de manera gratuita. El mayor de los Sakuma tiene mucho que ver. Sí, te enamoraste de su talento, de su impronta en el escenario hasta de las pequeñas actitudes cuestionables de su día a día pero, él siempre te ha dado señales confusas. Incluso en sus años de instituto.
Tomarte como si fueras su almohada favorita en ese claustrofóbico ataúd, para luego dormir durante largas horas a su lado, sintiendo su respiración en la nuca. Eran cosas que hacían los amantes....¿Verdad?
Ah...
¿No es lo que las nuevas generaciones llaman "Breadcrumbing"?
Probablemente la gente se reiría de ti si lo contases en público pero estabas segura que sus ojos jamás perdían contacto con los tuyos, no importaba el contexto siempre te miraba ¿Te estabas volviendo igual que un fan promedio buscando señales en dónde no existen? Tal vez.
Aún así, mientras los años seguían corriendo llegaste a la triste conclusión que Rei te trataba de la misma manera que a una fan, cordial pero distante. Como si el tiempo que pasabas a su lado no fueran del todo real, que las sonrisas picaras que acompañaban su mirada solo fueran un juego.
No había día que no le dieras vuelta al asunto, pero hoy estas exhausta no solo porque estas en medio de una importante exhibición coordinada por Rhythm Link sino que tu periodo comenzó abruptamente hoy, ser irregular era solo un clavo más a tu ataúd llamado vida adulta. En medio de los shows ni siquiera habías tenido tiempo de ir al baño, de pedir o salir a comprar una compresa. Estabas jodida.
Tontamente tomaste unas servilletas del backstage y las acomodaste como pudiste en tu ropa interior, en un rincón. Cada minuto cuenta en este trabajo y lo sabes. Pero sabes que este arreglo provisorio era una terrible idea, después de todo eras del tipo de persona que necesitaba su día administrativo al inicio de su menstruación. Debido a esa razón entendías que tus emociones estaban más a flor de piel y tu (no)relación con Rei te estaba comiendo la cabeza más de lo habitual.
Si Sakuma Rei hubiera sido un solista, como Madara, es probable que te hubieras ido hace mucho tiempo de la compañía, por el bien de tu corazón. Pero UNDEAD eran 4 maravillosos chicos, con los que has compartido momentos importantes de tu día a día. No puedes dejar a la familia que habías formado, eso le haría peor a tu corazón pero, ¿Qué hacer si no? Cada día la convivencia con Rei te hacia peor, si tuvieras más coraje hace años que ya hubieras pedido explicaciones de esta rara relación más allá de la amistad pero menos que amantes.
Una voz serena y conocida te sacó de tus pensamientos, por supuesto, el rey demonio sabía el minuto preciso para importunarte.
—Amable señorita, ¿Podría solicitar vuestra ayuda con la solapa del vestuario? No quiere mantenerse en su lugar—
Un descuidado Rei en backstage te pedí ayuda, pese a que la encargada de vestuario solo estaba a unos escasos metros. Pese a que estabas atiborrada de trabajo. En un principio te sorprendía lo distraído que era, como no podía notar su entorno cargado de trabajo, pero la convivencia te hizo abrir los ojos, él sabía bien todo lo que pasaba pero prefería comportarse como un pequeño niño mimado contigo, lo que con franqueza y vergüenza lo considerabas algo lindo, mas no cuando tu cuerpo solo quiere descanso.
Con pesar cediste, como siempre. Dejaste todo lo que estaba en tus manos a un lado para concentrarte solo en él, como siempre.
Ese autoproclamado vampiro te hacia notar la diferencia en sus alturas. Más aún con esos zapatos de plataforma. Esto te estaba cabreando, definitivamente no era un buen día para molestarte tan sutilmente como solo sabía hacerlo él.
—¿Al menos podrías sentarte? Es obvio que no alcanzo tu cuello desde aquí, lo sabes— Contestas, como si fuera un ladrido.
Rei esboza una pequeña sonrisa maliciosa una que siempre te daba a ti... Y a su público. Hace un par de años habías dejado de sonrojarte por algo tan trivial como eso.
—Mis más sinceras disculpas, no me había percatado que vuestra altura se encontrara con tal desventaja—
Pero no se sentó en el cómodo sofá como esperarías. El solo se inclinó hacia ti. Tan milimétricamente cerca que podías ver sus largas pestañas como si usaras un microscopio —¿Puede lograr su cometido a esta distancia, damisela?— A la vez que lo decía podías sentir en tu rostro su cálido aliento, teniendo asiento en primera fila para apreciar sus hermosos colmillos.
Que darías por poder besarlo. Al menos una vez.
—¡En 5 minutos es su turno!—
Escuchaste una voz grave proveniente del coordinador. Por primera vez en el día te alegraba escuchar a alguien gritar.
Haciendo caso omiso al juego del mayor de los Sakuma arreglaste su solapa y le diste unas palmadas en el hombro.
—Ya estas listo. Ve detrás del escenario. Iré a buscar a Kaoru, probablemente sigue durmiendo en la habitación de maquillaje—
Intentando esconder tu rubor tanto como sea posible volteaste para llevar a cabo tu vaga excusa. pero, una fuerte mano enguantada tomo tu muñeca.
—No es necesario, yo iré— Esa sonrisa leve fue opacada por sus ojos con una expresión que no podrías definir con facilidad. Lo que sí pudiste notar es como el agarre en su muñeca se hacia más fuerte además de que estaba hablando sin su inusual y arcaico vocabulario.
Ante tu incredulidad, la fuerza de su agarre cedió. Para esbozar una hermosa sonrisa, una que podrías definir como sádica pero absurdamente genuina.
—No creo prudente que una joven señorita vaya en solitario quedando a merced de un hombre en un espacio cerrado. Quien sabe que deseos pecaminosos podría infundir tales circunstancias, ¿No lo cree así? —
Ni siquiera tuviste tiempo de refutar su absurdo razonamiento.
Habías visto olorosos, desnudos, sudados y todo junto a cada miembro de UNDEAD, tenias la cercanía con ellos para solo ir y despertar a Kaoru y si necesitabas ejercer fuerza, lo harías ¿Qué demonios le pasa?
¿Se comporta como alguien celoso? No...o no lo sabes con seguridad. Esas señales divididas estaban jugando una mala pasada a tu mente. Estabas harta de que Rei jugara así contigo.
Ya estabas en tus 27 y en todos estos años jamás has tenido una relación como tal. Al menos que contaran los juegos borrachos con los miembros, donde más allá de un prístino beso no pasó, lastimosamente jamás con Rei, pero al menos pudiste ver unos cuantos besos de él con Kaoru, ja ¿Es algo?
Te gustaría culparlos a ellos por tu soltería crónica pero seria una mentira. La verdad es que tu no querías tener tiempo para la vida amorosa, tu vida entera se basaba en cuidarlos.
Hoy, como una de las tantas veces los ves subir al escenario y dar todo ellos como si fuera su primer concierto y recuerdas porqué estas ahí. Como amas el arte, como amas la música, como los amas a ellos. Pero sobre todas las cosas: Como amas a Sakuma Rei.
Tanía algo que simplemente no se conseguía con trabajo o esfuerzo: carisma, algo que los entendidos llamaban "ángel".
Por unos breves segundos sus ojos conectaron y sonrío. Con esa expresión que te hacía sentir única en el mundo, en su mundo. Los ruidos ensordecedores de sus fans te sacaron de ese mágico momento. Tanto tiempo juntos y aún tu corazón te hacía creer que eras a quien esa sonrisa iba dirigida.
Estabas esperando que comenzaran los solos, tenías todo en su lugar para entregarle a los miembros, el timing en este trabajo lo era todo.
Adonis comenzó, probablemente fue el que más a crecido con los años, te alegrabas al ver la seguridad con la que bailaba y sobre todo, cantaba. Llegó al punto en que se escuchaba como un hablante nativo, todo gracias a su esfuerzo. Kaoru le seguía, siempre dando un toque de sensualidad, elegancia. Si no fuera tan impulsivo con sus conquistas de seguro tendría a alguien. Después, ah. Lo más esperado por ti.
"Bloody Moon Vampire".
No importaba que su actitud vibrante y desbordante se haya ido junto a los Old Ball, aún podías ver esa chispa, ese amor por lo que hacía, seguía transmitiéndolo ¿Cómo tu corazón no podría sentirse cautivado por tanto talento?
"...La tormentosa respiración carmesí te hace saber que no habrá vuelta atrás, el amor es como el tormento que dejé marcado en tu cuello con una sonrisa"
—Casi es como si esas palabras fueran para ti, ¿No crees?—
—Si...— Respondiente de una manera automática, tu mirada seguía atentamente cada movimiento del vampiro moderno. Podías sentir la mirada de Koga a tu lado, por supuesto él siendo un boca floja continuó hablando. —Sabes que siempre voy a respetar tu opinión, por estúpida que sea, pero me estoy hartando—
Intentas hacer oídos sordos, como si no supieras que quería decir, como si no te lo hubiera dicho desde que se percató de tu enamoramiento incluso antes de que tu le pusieras nombre a tus sentimientos.
—Tsh—
Oh, reconocías ese ruido, estaba enojado. Era lindo cuando lo hacía, pero no era algo que pudieras transparentar si no querías quedar con un golpe de su parte.
—Bella productora, ¿Cree qué podría tomarme una pequeña atribución con usted?— Miras a Koga, como si estuvieras viendo un alienígena pero al reunir sus miradas y su rostro aguantando la risa y vergüenza te echas a reír sin control —Ok, esa fue una pésima imitación—
—Si, es obvio, después de todo no pueda replicar la tensión sexual que tienen— Lanzó despreocupado. Quería argumentar algo a tu favor pero era difícil. —Oye tonta, ven, creo que tienes algo en el ojo— Sin delicadeza ni aviso tomó tu cara, sus manos guiaron tu rostro frente al suyo haciendo que tu cuerpo de por completo la espalda al escenario.
El lobo solitario te da una mirada, hablando sin la necesidad de las palabras. No comprendes que está sucediendo pero ves como sus ojos cambian de dirección, al escenario. Con una mirada juguetona y divertida.
Escuchas como Rei se entrecorta justo antes de terminar de cantar el último coro.
—No, me equivoqué, nada de que preocuparse. Solo un sancudo viejo queriendo chupar tu sangre— Saca su lengua antes de tomar su guitarra e ir a presentarse —Por cierto, me debes una— Te grita mientras hace el signo de la paz.
No tuviste tiempo de entender, pero tu cuerpo sintió un escalofrío que pocas veces has experimentado y todo por una voz familiar escuchándose cada vez más cerca de ti.
—Veo que a nuestro cachorrito le sobra el tiempo hasta para jugar— El hombre que te hacia una montaña rusa de emociones estaba reposando su barbilla en tu hombro, podías sentir su voz directo en tu oído —Estoy exhausto doncella mía. Pero todo sea para ver las hermosas sonrisas en los rostro de quienes nos acompañan esta acalorada tarde, ¿No cree?— Como si de un acto de magia se tratara rodó sus brazo en tu cintura. Mentirías si dijeses que precisaste el momento en el que sucedió. De lo que sí tuviste consciencia fue del momento que esos brazos apretaron con fuerza, juntando sus cuerpo.
Estos momentos te ponían a reflexionar ¿Qué pensará el resto sobre ustedes? Y no te referías a UNDEAD. El staff, gente que solo los ha visto un par de veces ¿Pensaran que ustedes son una pareja? Esa fugaz posibilidad hizo entibiar tu corazón.
—Ah...vuestro esfuerzo es genuinamente incalculable jovencita, desearía que pudiese tener un momento de quietud, usted amerita esa calma. Si le soy franco también me gustaría relajarme. A su lado o ...si usted me lo permitiese... juntos—
Esa voz, esas dulces palabras no solo calan hondo en tus oídos sino, en tu coño. Mierda.
Si había un peak de calentura para ti era durante la menstruación, sin duda. Todo tu cuerpo pasaba a ser una zona erógena si se tocaba con cuidado y él, tu verdugo, era la persona que más lenta y dolorosamente te ha tocado. Como si sus yemas fueran plumas que solo rosan tu piel. Siempre dejándote con ganas de más.
Sientes como sus manos recorrer tu cuerpo hasta llegar a tus hombros ¿Un masaje? No puedes evitar tener un pequeño suspiro de alivio, te pones a pensar si esto podría definirse como un juego previo, tal vez no en este contexto, pero sí te estaba relajando a niveles peligrosos. —Rei...suficiente. Tienes que volver al...aún faltan canciones que tocar...— Tu mente se nublaba, quería estar en ese momento para siempre, sentir esos guantes de cuero sobre tu piel fatigada era la mejor sensación que habías tenido en días. Pero se terminó antes de que pudieras perderte en sus pensamientos —Usted está en lo correcto mi dama, temo que el masaje deberá aguardar unas horas...Es una lastima— Puedes sentir como respira duramente contra tu cuello, contra tu nuca desnuda —...Aún conserva olor de cachorro mojado— Escuchas como el solo de guitarra de Koga está culminando. Te tensaste, Kaoru y Adonis ya están listo para volver al escenario mientras que el amo de la noche sigue con sus manos pegadas a ti. Su respiración se hace más fuerte, más dura, mientras su agarre baja hasta tus caderas, sientes como muele su cuerpo con el tuyo en una fricción angustiante, tu cuerpo estaba a punto de ceder, de moverse por cuenta propia pero experimentaste un fuerte dolor, aunque placentero, en tu cuello. Habías sido mordida.
Todo contacto termina, aún estas en trance. Esta es la primera vez que Rei hace más que tocarte.
Te marcó.
¿Te marcó?
—Eso está mejor ¿No lo cree así señorita?— Esa fue su manera de despedirse.
Y como siempre, tu te quedas inmóvil y con un lío en la cabeza y tus bragas que por primera vez deseabas que estuvieran mojadas por el líquido vaginal y no sangre.
Decidiste comenzar a ordenar para retirarse pronto, debías pensar en otra cosa, en lo que fuera. Te concentras en tu deber como productora/manager/amiga. Además tenías solo algo en mente y eso era llegar a tu departamento lo antes posible ¿A descansar? No. La respuesta era clara: a masturbarse como si no existiera un mañana. Lo merecías, tu estrés te lo pedía a gritos y esta interacción era el gota que rebalsó el vaso. Cada cierto tiempo tocabas tu ahora herido cuello con incredulidad. Y eso solo significaba que por fin se darían el tiempo para hablar como adultos, que finalmente le darían un nombre a la (no)relación. Pero, por el momento y en soledad bien podías emocionarte por ese acto tan...¿Curioso?
Estabas acostumbrada a todas las exigencias de tu equipo, como a Koga le gustaba comer algo dulce después de las presentaciones, Adonis prefería carne de cualquier tipo, Kaoru solo quería llegar a casa pero el agua helada con gas siempre estaría bien y por supuesto el rey demonio y su amado jugo de tomate jamás puede faltar.
Ordenaste todos lo regalos que llegaron, te hacía feliz que cada concierto o evento el número subía, pero con ello llegaban más responsabilidades, debías revisar minuciosamente todos. Lamentabas quitar la experiencia de "sorpresa" de ser ellos quienes abrieran las cartas pero no dejarías que leyeran amenazas o malos comentarios.
Para la suerte de UNDEAD eso era algo poco frecuente. Agradecías tener la rapidez para hacerlas desaparecer antes que siquiera notarán su existencia.
Había un porcentaje mínimo, pero existente de que alguna carta fuera dirigida a ti, por supuesto jamás con buena intención. Era obvio, el público siempre querrá vivir en la fantasía que su favorito se enamorara perdidamente de ella.
No somos tan diferentes, ¿Verdad?
¿Por qué justo hoy tenía que leer algo tan horrible a manos de una fan de Rei?
Palabras que calaban tan fuerte en tu piel, resaltando todas tus falencias, tus defectos. Exigiendo que la productora de casi una década fuera despedida. "No es fiel a la estética" "Desencaja" "¿Por qué alguien así debe ser cercano a Rei-sama?"
Si bueno, lamento querer dormir algo de tiempo en vez de arreglarme como es debido, además el uso de lentes que ha sido necesario después de años de trabajo continuo a altas horas de la noche para su favorito.
Ah...ser una explosión de hormonas no ayuda en nada.
Las lagrimas brotaban por tus ojos. Sabías que no calzabas con lo que se esperaría de una novia de un idol. Lo sabías mejor que nadie, pero tus sentimientos no serían detenidos por algo así de trivial, querías que fuera así de simple, esperabas que con solo desear no amarlo desapareciera la montaña de palabras nunca dichas de amor y deseo. Ah, que día más agotador. Decidiste terminar rápido con los demás pendientes.
Escuchas saturadamente "Valentine eve's nightmare" estaba acabando su presentación. Te asomaste para ver de mejor manera como terminaban su show, eso siempre te subía los ánimos.
Ah.
Terminaron con broche de oro, Kaoru siendo mordido en la misma zona que tu, en escena, potenciados por la gritos ensordecedores de sus fans.
Pasas las yemas de tus dedos por tu cuello esperando encontrar hendiduras que comprueben que aún sigue presente su marca...Pero ¿Y qué? Eso no cambia nada. Te llamas tonta una y otra vez.
Tonta porque sabes que esto es un negocio.
La verdadera razón por querer emigrar de Rhythm Link es que has tenido un presentimiento desde hace algunos meses.
¿Quién más que tu aguantaría 30 horas seguidas de trabajo ininterrumpido sin protestar ni pedir un aumento? Tener a alguien que sepa todo sobre ellos y de como funcionan es un alivio para el líder de la agrupación. Por eso el pensamiento intrusivo de que él solamente te estaba utilizando era cada día más recurrente.
Pero para tomar esa gran decisiones debes hacerlo con tu cabeza en frío. Necesitas descansar. El día estaba siendo agotador. Como un chicle pegado a tu zapato en verano, esa era la definición del día de hoy. Claro estaba que tus problemas solo suman y siguen.
Como era habitual Rei colapsó después de presentar a pleno sol, algo que has intentado por todos los medios posible frenar, pero es complicado exigir durante la época de más trabajo del año. Pese a haberle extendido tu preocupación a UNDEAD y más importante a él mismo, decidieron seguir el cronograma. Es por eso que tu manera de aportar es reduciendo el tiempo para volver a su residencia en el mínimo.
Tenías previamente su pequeño catering esperándolos junto a toallas frías. Todo lo que era ajeno a esa labor ya se encontraba dentro de la minivan.
Ves como Adonis y Koga llevan por los hombros a Rei y un preocupado pero enojado Kaoru se quejaba del final de su presentación y que la marca seguiría en él algunos días. Todo a la vez que abría el paso para ellos. Ya sabes la rutina, en tu mano ya estaba el brebaje milagroso que tanto ansiaba el líder. Tu corazón se siente cálido, te encanta como todos cooperan por la seguridad del ex presidente del club de música ligera. Esto era ser un grupo.
Sentaron a su líder mientras compartían un poco antes de subir al transporte, hidratándose como es debido y comiendo algo. Hasta que lo escuchas, te llamó débilmente para que estuvieras cerca suyo, pensando que debía necesitar algo, ingenuamente, te aproximaste a él. Grave error.
Con el poco y nada de energía que le quedaba se las ingenió para tomar tu barbilla y decir, lo que casi se escuchaba como un susurro. Podías sentir como el cuero frío abrazaba tu piel al igual que sus palabras.
—¿Qué sería de UNDEAD sin usted mi gentil doncella? Llegaré hasta el fin de mis días sin poder retribuirle vuestra ayuda—
Ahí va de nuevo tu corazón cesando su ritmo. Pero has decidido ser fuerte, al menos lo que queda de día, en caso contrario terminarías llorando de la manera más fuerte posible por la frustración y la contradicción que te generaba, podías sentirlo.
— Si tienes la suficiente fuerza para decir cosas sin sentido ya podemos irnos— Le respondes con una falsa sonrisa quitando la mano en tu mentón. Pocas veces habías visto su rostro en blanco pero agradecías haberlo hecho justo ahora.
Se sentía como victoria implícita.
Un poco molesta, subiste a la van siendo la primera. Agradecías, por única vez, la sensibilidad a la luz de Sakuma. La empresa lo consideró y su transporte habitual cuenta con vidrios polarizados, además de tener luces tenues, horribles para usar durante la noche pero justo ahora, siendo las cálidas seis de la tarde y no habiendo podido dormir en más de un día, lo agradecías. Elegiste el fondo, sin pensarlo mucho. Siempre intentabas tener conversaciones después de cada show, pero hoy debían entender que no era tu día. Sólo querías despejar tu mente, cerrar los ojos y descansar. Dormir jamás sería opción temías que al perder noción de tu cuerpo todo quedaría cubierto como si de un asesinato se tratase. Pero ser arrullada escuchando música relajante a un alto volumen era todo lo que necesitabas de momento. Ese era el plan. Sólo un par de minutos, ni siquiera había terminado la primera canción de tu playlist, sacaron descaradamente de tu oído un audífono.
Por supuesto, el demonio de ojos rubí no dejaría que encontraras descanso. No pudiste notar en qué instante se sentó a tu lado. Sentías la sangre hervir. El espacio personal jamás ha sido algo que el vampiro respete, la relajante música en tu oído derecho fue cambiando a su voz.
— Señorita, disculpe mi atrevimiento, pero no es bueno escuchar música con tanto ahínco. Podría provocarse problemas auditivos severos y no podría perdonármelo sabiendo que pudiese hacer algo para evitarlo— Tu rostro sigue viendo hacia la ventana, intentando no mover ni un solo músculo. Sabes que eso busca, desestabilizarte, hacerte sentir vulnerable.
Por mucho que quieras esconderlo, te has dado cuenta a la fuerza que te encanta la sensación del mayor burlándose de ti, mirándote hacia abajo. Aunque eso podía ser tu calentura hablando. Había que darle una vuelta cuando no estés en tu ciclo.
¿Tal vez tengas una torcedura de masoquismo en ti? Bueno, difícil era no tenerla si compartes el día a día con UNDEAD proclamados por su fandom como todos unos dominantes. Con eso en mente sigues intentado concentrarte en el paisaje que ya se había comenzado a mover.
Pensaste que ese juego acabaría ahí, esa era su dinámica. El te presionaba y en algún punto te soltaba. Pero hoy algo se sentía diferente, para ambos. Pasaron unos minutos que te hicieron creer en la tranquilidad hasta que sentiste un calor, una brisa caliente en tu oído y luego el ligero roce de unos labios. Dios.
—Señorita, creo que no me escucho ¿Es qué acaso su problema auditivo ya está manifestado? No se preocupe, me acercaré tanto como sea necesario para que pueda escucharme— La melodiosa voz que solo se enfocaba en tu oído, te hizo estremecer.
Podías sentir como se acercaba peligrosamente, pero fuiste firme, no te moverías Hasta que tu lóbulo fue asaltado, mordido fuertemente para ser exactos. Dejaste escapar un chillido que alertaría a cualquier persona, pero no a tus chicos. Había un pacto implícito entre los miembros sobre su extraña (no)relación.
—Espero pueda perdonarme joven doncella, pero aunque a usted le cueste creerlo. No soy alguien quien permanece impávido si es despiadadamente ignorado— procede a posar su mano en tu muslo, subiendo lentamente hasta casi llegar a a la ingle. Se quedo unos segundos así, solo recargando su mano en tu regazo, hasta que continuó hablando —¿Me está escuchando, preciosura?— Apretó tan fuerte tu muslo que podrías jurar estar a puertas de un orgasmo.
Eras virgen, muy virgen. Pero hasta tu sabías que excitarse por sentir un dolor no era catalogado como "Normal".
Sabes como es, sabes como juega contigo. Como intenta follar tu mente para luego hacer que nada ha pasado. Pero nunca antes había actuado así, nunca había sido tan descaradamente directo.
—Basta ¿No podrías simplemente dejarme en paz? Hoy no estoy de humor. Solo quiero tumbarme en la cama— Por muy caliente que estés no podías olvidar que es Rei, que te ha dejado más de alguna ocasión en este estado. Caliente y frustrada. Siendo justos jamás has hecho algo para que esta situación cambiara, ni para bien o para mal. Así que esta torcida relación sin límites ni nombre también es, en parte, tu culpa. Eso te frustra, porque no puede reclamarle solo a él. Ni siquiera estás pudiendo sobre pensar las cosas con normalidad teniendo su aliento tan cerca.
Seguía juntando su cuerpo, ya no quedaba espacio para ninguna partícula de polvo entre ustedes.
¿Qué estaba pasando con él? Ah, mierda.
Podías sentir ese pequeño infarto, de cuando tu sangre se escurre bochornosamente al exterior. Ese escalofrío que te hiela hasta los huesos, más aún calculando que tu protección provisoria estaba completamente empapada. Dios te odiaba, no había otra explicación. No cuando la juguetona mano del vampiro seguía subiendo peligrosamente. Masajeando todo a su paso.
¿Debiste comprar unas compresas antes de subirte a la van? Sí. Pero jamás pensaste que un tramo de solo quince minutos en auto hasta tu acogedor apartamento este demorando tanto por un embotellamiento.
Intentas quitar la larga mano antes de que entre en un terreno peligroso y vergonzoso. Como si de un susurro se tratara le dijiste, no muy convencida —Basta — intentando sin éxito quitar esa mano.
Traviesamente, el hombre a quien llamaban el rey de la noche, se relamió los labios. Y apretó sobre tus ajustados short tipo biker el lugar donde estaba tu coño. —Con excesivo pesar temo que no será posible cumplir con su demanda puesto que nosotros tenemos un masaje pendiente, hermosa muchacha—
Te quedaste paralizada. Eras un mar de sentimientos confusos.
Tener tu periodo jamás ha sido tabú, ni para ti ni UNDEAD. De hecho, siempre han entendido y te han cuidado, a su manera tosca, cuando has pasado por esto. Pero manchar la van de uso común de la compañía era algo que definitivamente esta mal. El "masaje" comenzó lento y de manera circular, en un principio exploraba, podías sentir como torpemente intentaba abarcar lo más que pudiese, pero pasado unos angustiosos minutos solo se dedicó a estimular exclusivamente el pequeño manojo de nervios. La dirección de su estimulación cambiaba constantemente a la par de su fluidez, esta descarga de placer desplazó por completo al amplio recorrido de consoladores que tienes en tu haber. Era como si supiera dónde y como te gusta ser tocada. De un momento a otro las caricias pararon. Dudosa abriste tus ojos y miraste en su dirección. Estaba mordiendo con tanta fuerza su labio que en cualquier momento sangraría. Era el rostro más caliente que habías visto en tu vida. Hicieron un breve contacto visual, la lujuria traspasaba las fronteras de su mirada y posaba directamente en ti como el único motivo y por ende su única presa. Con ese arrebato de temperatura deslizó su mano dentro de tus ajustados pantaloncillos, la poca lucidez que tenía tu cuerpo hizo que movieras tu mano y tomaras su muñeca con todas tus fuerzas. No querías arruinar el momento por estar indispuesta. Pero poco y nada le importo al incubo a tu lado, su brazo siguió su camino —Mi doncella creo que usted aún no comprende que los mansajes son para relajarse. Déjeme ayudarle— Sus últimas palabras se sintieron como un gruñido en tu oído.
Ah, el destino era tan cruel, darte ese "regalo" en este momento tan inoportuno.
Decir que odiabas esto, sería una mentira. Pero había algo de vergonzoso en ser tocada en tu estado. No podías disfrutar con tranquilidad esa mano que te parecía mucho más grande de lo que creías aferrándose a tu centro de una manera tan desvergonzada. Con frustración, después de comprobar el estado de los demás miembros quienes estaban realmente ajenos al problema que pasaba contigo, en su mundo con audífonos o durmiendo, tu cuerpo pudo encontrar un ligero relajo y los gemidos contenidos estaban saliendo como breves jadeos que con cada estocada de su mano incrementaban su frecuencia.
En tu lucidez precaria agradecías infinitamente que Rei no se haya sacado sus guantes después del stage. Sino, sabría a la perfección que ese liquido que se colaba en tu entrepierna no era solo una manifestación de excitación. Con vergüenza miraste fijamente al dueño de tus más recónditos deseos. Tu mano aún intentaba mantenerse firme en la muñeca contraria.
-...Basta,...es por tu bien...Rei— Te mira divertidamente, pero decide obedecer, al segundo que cesa el agarre en tu intimidad, ves en su rostro que entiende la situación en la que te encuentras. Su guante que tenía un color pálido de cuero ahora tenía partes teñidas con un color brillante, como si fuese un berniz color vino. El semblante siempre sereno para otros ahora estaba perplejo, solo fueron unos segundos en que la sorpresa se apoderó de él dejándote cada vez más avergonzada y.... ¿Humillada?
Mierda, mierda, mierda. Habían pasado tantas cosas en un lapsus de máximo 10 Minutos
Carraspeas un poco, no es que tu garganta este seca, es que simplemente no sabes como hacer que las palabras salgan de tu boca —....Por eso te pedí que pararas...No entiendo que pasa contigo. Tus bromas están llegando a un límite— El te da una ladina sonrisa en respuesta y acerca su rostro a escasos centímetros del tuyo —Perdone usted pero ¿En algún momento aseveré que esto se trataba de una mofa? Solamente he intentado ayudarle a relajarse...y con júbilo veo que esta es la manera correcta de hacerlo— Rei toca sus dedos entre si, viendo como ese líquido pegajoso se esparce entre ellos mientras más frota. Separa sus dedos y los vuelve a juntar. Puedes ver, en medio de tu bochorno como se divierte con esta situación. Hasta que vuelve a hacer contacto visual contigo, algo... ¿Feliz? —Me disculpo de corazón por no haberme percatado de su súbita dificultad, mi dama de briosa belleza— podías notar como su mano cubierta por tus fluidos se dirigía directamente a su boca.
No, no , no. No era posible, sabías que una de las cosas que más odiaba Rei era el sabor metálico de la sangre ¿En qué estaba pensando? ¿Qué clase de sádico juego es esto?
Lo siguiente que viste fue a Rei frenando el viaje de los dedos a su boca. En vez de eso fijamente te miró y movió sus ojos en dirección a su mano, y lo entendiste. Él quería que no te perdieras ni un segundo del espectáculo. Abrió cuidadosamente los dedos más embarrados de tus jugos. El demonio dejó salir su lengua para relamer perezosamente sus labios, dejando un brillo único que combinado con la tenue luz de fuera los hacia irresistibles, una rebelde gota de saliva quiso escurrir pero fue arrastrada por su sensual lengua. Querías comerte esa boca de todas las maneras posiblemente no-literales. Su boca se abrió al punto que podías ver esos bellos colmillos una vez más en el día. Comenzó lamiendo la comisura interdigital entre ambos dedos, subiendo cada vez más en ellos. Haciendo evidente la representación de tu vagina en esos dedos. Lo estaba haciendo apropósito. La lentitud con la que pasaba su mojada lengua entre sus dedos, el ritmo que usaba, todo era una demostración de como podría comer tu coño. Había tantas cosas incorrectas ocurriendo al mismo tiempo, pero la más importante: Estabas a mil. Lo querías repitiendo esos movimientos desvergonzados entre tus piernas, lo necesitabas.
Después de lo que pareció una eternidad, metió sus dedos sin ningún cuidado ni remordimiento por completo a su cavidad bucal hasta sacarlos para mostrar como estaban perfectamente limpios de todo rastro de ti, salvo por una delgada línea de salivada conectada a sus labios. El rubor de tu rostro podía pertenecer a la misma paleta de colores de los ojos de tu acompañante, los cuales al igual que siempre, te seguían de cerca. La vista era espectacular, fue lo último que necesitaste para que perdieras la compostura que te quedaba. Si tu brújula moral estaba alterada antes, ahora estaba completamente rota.
En todo ese proceso tortuoso y seductor jamás dejó de atender tu mirada, podías ver como ansiaba saber lo que producía en ti. Esto no era una burla como las que solía hacer, no. Esto iba mucho más allá, podías ver lo serio que iba. Ese rostro te aterraba y encantaba por igual.
Después de relamer sus labios volvió a usar esa seductora voz baja, aterciopelada y melodiosa —Sin atisbos de duda, puedo concluir que todo de usted es un festín. He de confirmar verídicamente que su exterior no es lo único exquisito—
Esto era más que ilusiones pasajeras, ¿Verdad? ¿Tenías permitido ilusionarte aunque fuese un poco? Jamás ha pasado por tu mente llegar a este punto con Rei, bueno, en tus fantasías nocturnas lo menos que pasaba en tu cabeza era volverte su deposito de semen, nadie podía juzgarte. Entregaste tus años más calientes de adolescente hacia tu amor (no tan) platónico.
Pero ahora todas esos obscenos pensamientos eran lejanos. Tú eras la productora, manager y cuánto otro cargo fuese necesario. No podías dejar que tus deseos carnales cedieran.
Tu eras Eva y la serpiente estaba justo frente a ti esperando que mordieras el anzuelo.
—Oh ¿Es esta la causa de preocupación de mi doncella?— No logras entender a que se refiere, tu cerebro no logra procesar aún como es que Sakuma te levantó y sentó en su regazo, pero en un abrir y cerrar de ojos te encontrabas sobre Rei. Viendo las nucas de los miembros desde arriba a una distancia apenas segura, con tus piernas completamente abiertas debido al poco espacio hacia adelante. Esto estaba peligrosamente cerca de llamarse exhibicionismo si no fuera por los asientos.
—¿Lo ve? Así no tendrá que preocuparse por salpicar el asiento en tanto le brindo ayuda—
La realidad supera la ficción. Esa es la frase que quedaba perfecta con este momento.
¿Qué se supone que hagas? Era demasiado vergonzoso decir algo, ¿Pedir la atención de los demás? No.
—¿Fueron correctas mis sospechas? Aunque, si me permite tomarme la atribución creo saber bien la respuesta, puesto que afirmo conocerle mejor que nadie— Escuchar la voz de Rei tras de ti, acomodándote a su antojo, tu cuerpo estaba ardiendo. Tomó tu tu trasero, con una dureza y necesidad que tu cuerpo no reconocía, separo todo lo que la lycra de tus short estaba dispuesta a ceder. Escuchabas su respiración entrecortada, como si algo estuviera mal, como si estuviera a segundos de desfallecer. Al unísono que sentías sus manos abrirte con tal fuerza que sabías que sus uñas dejaría marcas en tu piel. —...Ah...d-debe disculparme..no esperaba que ...ah— Podías sentir una protuberancia golpeando tu trasero, no, se estaba frotando contra ti, contra ese espacio artificial que él mismo había creado para este momento. La fricción era angustiosa, ¿Qué tan malo era poner tu mente en blanco, mandar a la mierda todos tus pensamiento y quitarse la ropa en ese instante? Ya todos saben de su tensión sexual, entenderían que decidieron usar la van como motel, de hecho, deberían estar agradecidos ya no existiría esa tensión y ambiente pesado. Antes de que el pensamiento intrusivo llegara a más el roce del pene erecto de Rei escalaba cada vez más.
Estabas tan absorta en el placer de la fricción que te tomó por sorpresa cuando una de las grande manos subió, rozando levemente por encima tus pechos. Pero ese no era el objetivo. Tu cuello lo era. Tomó tu garganta, lento pero firme y con ello como punto de palanca, te tiro hacia él.
Ahora tu oído estaba siendo besado, no, no era la palabra más adecuada para esta acción. Estaba siendo violado. Su lengua estaba entrando y saliendo de la pequeña cavidad, dando mojadas estocadas, en cada vaivén de su pene endurecido frotándose contra ti sentías que el agarre en tu cuello subía de intensidad. Tu cuerpo hormigueaba por completo, todas eran sensaciones nuevas pero placenteras. ¿Acaso también te gustaba la asfixia erótica? Que mierda importaba, estabas aceptando y abrazando lo pervertida que resultaste ser. Tus pensamientos no lograron llegar a nada, una fuerte mordida a tu lóbulo en sincronía que su fuerte mano te dejaba sin aliento. El primero orgasmo que te dieron en la vida. Tus piernas comenzaron a flaquear, aún estabas extasiada ¿Cómo era posible que se sintiera tan bien estar privada de algo tan vital como el aire?
Dios.
Estabas completamente segura es que eras un río en tu parte inferior y no te importaba de que fluidos se trataran. —Ah, mierda— oíste tan prístinamente que parecía irreal. Mentirías si dijeses que habías escuchado alguna mala palabra salir de sus labios en los años que lo conoces.
Para tus adentro sentías algo de orgullo, eres la primera, quieres creer, que logras que diga esas palabras. La tensión tu cuello cesa al instante que sientes unos dientes sobre tu yugular en el mismo punto donde ya estaba su marca, pero esa mano solitaria no perdería su tiempo e iría para cubrir tu boca. No pudiste evitar dar un grito, pero no era de dolor, tu coño podía secundarlo, seguías caliente, el charco que sentías en tus short era la prueba.
Tu grito ahogada había sido demasiado fuerte, tanto que el único compañero que no estaba con audífono se giró para verte. Era Kaoru.
Dentro de todo era la mejor opción, a decir verdad, habían tomado cierta complicidad, se contaban muchas cosas y ha menudo se relajaban juntos. Daba los peores consejos pero era un buen amigo, aunque no por eso querías que te viera en esa bochornosa escena. Si bien la parte inferior estaba cubierta gracias a la perspectiva y los asientos, era claro que estabas sentada sobre Rei y que su mano estaba sobre tus labios.
Dio una rápida mirada, la dirigió hacía ti y luego a Rei para voltearse por completo.
—No hay de que preocuparse Kaoru-kun, solo estoy tomando la responsabilidad de extenderle mi gratitud a nuestra maravillosa productora. ¿No fue eso lo que me pediste?— Escuchaste como Kaoru dijo "idiota" al mismo tiempo que posaba su mirada hacia la ventana y sacaba unos audiófonos de casco de su bolso.
Aprovechaste esta breve chispa de lucidez y diste un vistazo al paisaje, ya estabas pronto a llegar.
¿Estabas feliz o triste? Era algo de lo que probablemente no tendrías respuesta hasta algunas horas, cuando proceses que esto pasó de verdad
—No se inquiete jovencita, aún falta bastante—
Una de las hábiles manos que estaba llevándote al cielo bajó hasta tu núcleo, tocándote bajo tu ropa. Estabas teniendo un contacto directo con sus manos, o eso te gustaría, sentías el frío y duro roce de la cuerina sobre tu clítoris, dando pequeños masajes en círculos, no podías más, sentías adormecido tu cuerpo, hace solo unos minutos te habías corrido de una manera que solo habías logrado imaginando. Unos dedos se colaron entre tus labios, haciendo un corto pero firme movimiento entrando y saliendo de ti, algo en ti pedía que siguiera, que no solo se quedara en la entrada de tu sexo. Era bochornoso, escuchabas como eróticos y mojados sonidos provenían de ahí. Tu respiración se agitaba, no podías calmarte, estabas al borde otra vez.
Y se cortó de golpe.
—Lo siento mi bella señorita, debemos cesar nuestro tiempo o no podrá descender del transporte— Concluyó dando un gentil beso en tu mejilla, aún contigo en su regazo.
¿Entonces esto era todo? ¿Así sin más? No sabías que esperar pero esto no estaba dentro de tus lujuriosas opciones. Estabas incrédula, querías llorar. ¿A esto se refería con "gratitud"? Simplemente te masturbo como un vil premio a tu comportamiento ejemplar ¿Qué mierda era esto?
Al ver tu confusión el dueño de tus fantasías se acercó una última vez a tu oído —No soy tan ruin de desflorar a la rosa más bella en estas condiciones, me sorprende que piense eso de mi— Tu cara era un tomate. Eras un libro abierto para él. Era increíble cuanto te conocía, pero mientras más pensabas en ellos más dudas tenías en fracción de segundos.
Si te conocía tan bien ¿Estaba al tanto de lo que sientes por él? ¿Y aún así quería intimidar contigo sin tener sentimientos? Eres una adulta, conoces que solo existe el sexo por diversión pero toda esa tensión acumulada ¿Será solo para un encuentro? ¿Además como un premio? Sí era ruin después de todo.
No necesitas esto, tienes un consolador esperando por ti.
El transporte llegó fuera de tu departamento. Habías estado tan absorta en las posibilidades que ni siquiera te habías preocupado por poner algo sobre tus piernas. Un rápido vistazo te hizo tomar consciencia de que todo fue muy real y la sangre había seguido su curso hasta tus calcetines. Mierda, mierda. ¿Deberías pedir que todo el mundo se voltee? ¿Cómo tomarías el ascensor así?
Pero la preocupación no duró mucho, Sakuma ocupó la chaqueta de su vestuario para cubrir tus piernas, al tiempo que te intentó bajar cargándote como princesa. Esta escena por lo general era al revés, después de cada concierto, cada actividad de día tenías que llevarlo a cuestas.
Esto quiere decir que sí tenía la suficiente fuerza de hacerlo por él mismo.
Pequeño pedazo de mierda.
Ves como Adonis intenta levantarse para poder ayudar pero Rei lo frena en seco, insiste en hacerlo él mismo debido a que fue su responsabilidad que llegarás a ese nivel de fatiga.
Idiota.
Te pones de pie aún con la chaqueta sobre tus piernas, amarrada por un nudo perezoso hecho por su dueño. Les explicas que no hay problema, estarás bien, solo lo usual cuando tu periodo comienza. Por el rabillo del ojo puedes notas como Kaoru está sonrojado hasta sus orejas intentando desviar su mirada de ti. —Es mejor que descanses, te noté con bastantes molestias en el transcurso del viaje, debió ser muy difícil soportarlo, ¿No?— Intenta frenar una leve risa.
Ok, te asegurarías de tomar las peores ofertas laborales para él.
Miraste a Rei quien seguía de pie junto a ti, intentas despedirte con la mano pero él solo sonrío, como si de nuevo fueras bajada a la categoría de fan —Me quedaré con nuestra jovencita, me aseguraré de que descanse como se debe—
Kaoru cerró la puerta casi en sus caras, podías escuchar las preguntas de Koga referentes a tu salud y como Rei era la última persona a la cual se debía confiar para cuidarte.
Y ahí estabas. En el ascensor con un nudo en la garganta. Queriendo expresar años de preguntas sin respuesta, años de sentimientos y emociones que nunca quisiste decir.
Estabas viviendo un cuento de hadas, de la manera más distorsionada posible. Su firme agarre estaba dejando marcas en tu hombro pero eso no te molesta en absoluto. Estaban tan cerca que temías que escuchara su corazón a mil por hora. Miras por el rabillo del ojo el gran espejo a su lado, Sakuma Rei estaba en calma y sereno. Al notar tu mirada sobre él te extiende una sonrisa despreocupada, completamente opuesta con la intensidad en la que estaba tomando tu hombro.
Esos momentos en el ascensor fueron suficientes para hacerte tomar consciencia de lo que pasaba. De lo que pasó y de lo que probablemente pasará.
El frío que emanaba de la celda de hierro en contacto con tu piel ardiente, te despertó. Como si hubieras estado ebria, ebria de su aroma, de su tacto.
¿Cómo se supone que inicies una conversación cuándo no podes en orden tus pensamientos en la mente?
