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alexitimia

Summary:

Atrapado entre las paredes de una escuela religiosa, Choi Beomgyu es visto como una paria por sus pecados. Choi Soobin, el presidente escolar, se verá atravesado en su camino cuando Beomgyu descubre su secreto.

Choi Soobin no puede sentir nada. Choi Beomgyu siente más de lo que debe.

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

La capilla del colegio estaba en completo silencio, como siempre. Las grandes ventanas de vitrales filtraban la luz de la mañana, bañando el altar y las bancas con tonos suaves de azul y rojo. En el aire, flotaba el aroma a incienso y madera envejecida. Era un lugar que, en apariencia, debería infundir paz y serenidad. Sin embargo, a Beomgyu solo le daban ganas de vomitar, ese lugar no le traía los mejores recuerdos.

No tenía ganas de asistir a la misa matutina como el resto de sus compañeros, pero no tuvo más opción cuando su maestro lo vio a punto de escapar y lo arrastró con los demás.

Estaba sentado en las bancas del fondo mientras miraba a un punto fijo, hacia esa enorme figura de Jesucristo que siempre le había aterrado. En la primera fila estaba ese chico que le daba aún más miedo que la figura. Choi Soobin, era extraño y claro quién era él para calificar a alguien de extraño, no lo malentiendan, pero Choi Soobin sin duda era extraño y lo que era aún más raro es que nadie parecía notarlo.

¿Es que nadie miraba su sonrisa falsa? Beomgyu sabía muy bien acerca de fingir sonrisas ¿Y que había acerca de su risa que parecía sacada de alguna serie de televisión?. Y tal vez era eso, Choi Soobin era tan perfecto que nadie pensaba que algo estaba mal con él, ¿Por qué lo harían después de todo? Si eres perfecto la gente te amará, te envidiará, aspirarán a ser como tú, porque es lo que ellos quieren lograr, en cambio si eres un poco diferente al resto o cometes algún desliz, te convertirás en una paria. Beomgyu era una paria.

Quién diría que un beso, un acto simple de afecto acabaría acabando con su reputación. Su vida había sido de lo más tranquila desde que llegó a ese lugar que se sentía como un hogar y que pronto acabó convirtiéndose en su infierno. Tenía amigos, sus compañeros le escuchaban y por un momento pensó que tendría algo más, tonto de él al pensar que ese sitio al que llamaba hogar era igual de pacífico como se lo vendían. Tonto de él pensar que a quien más quería jamás le daría la espalda.

La primera semana solo eran murmullos, la segunda semana ya le escupían insultos a la cara sin ningún tipo de pudor, en la tercera semana lo hicieron sangrar en uno de los baños del tercer piso, en la cuarta semana su alma ya estaba dañada y corrompida por aquellos que ante los ojos de los mayores eran mejores que él, solo por ser "normales".

¿Es que realmente algo estaba mal con él? Él no había decidido que fuera así, simplemente ocurrió y ahora estaba allí en la capilla escuchando al padre hablar como un ruido sordo, mientras veía desde el fondo a cada uno de esos falsos ángeles que eran peores que él. Uno de esos ángeles era Choi Soobin.