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Día Solos

Summary:

Hinata iba salir con su esposo, Boruto saldría con sus amigos y Himawari se quedaría en casa de sus amigas. Dejando así la casa sola por esa noche.

Pero Hinata quedo plantada por Naruto, regresando a casa a antes de lo previsto, topandose así con Boruto aprovechando el vacío de la casa para traer a un par de sus amigas, y enseñado a su madre que su pequeño hijo ya había mas que crecido.

Chapter Text

Mirándose en el espejo del baño, Hinata sonrió levemente.

Se había maquillado ligeramente, era solo algo de labial para resaltar sus labios, un poco de rubor para sus blancas mejillas, delinear sus delgadas cejas, arreglar sus pestañas...

No sonreía porque se viera hermosa, sino porque hace mucho no se había preparado para salir.

Saliendo del baño, se encontró a su hijo mayor; Boruto Uzumaki, saliendo de su habitación sin camisa, revelando su torso desnudó en el pasillo.

Su hijo mayor, de dieciséis años, se habia convertido en todo un atractivo adolescente. Su pectoral y abdomen construidos bajo esa piel morena, tan detallados y definidos, mostrando su constitución atlética ante la mirada lavanda de su amorosa madre.

Pero el rostro cincelado de su hijo, le recordaba mucho a esos adolecentes de bandas musicales, que su hija menor tanto le encantaba.

Si Hinata no hubiera criado y visto crecer a Boruto, pensaría que su hijo era un actor o un cantante extranjero.

"¿Uhm?" Boruto parpadeo sorprendido al ver a su madre parada ahí, luego de salir fuera del baño, con una bata cubriendo ese cuerpo de fantasía. Pero sus ojos cerúleos en vez de perderse en esas explosivas curvas, se enfocaron en ese rostro noble de un reino lunar, ahora maquillado de su amorosa madre "¿Vas a salir?"

Hinata asintió lentamente, también parpadeando, saliendo de su introspección "Tu padre me invito a una noche de gala" vio que Boruto frunció el ceño a escuchar sobre Naruto, así que rápidamente declaró "Esta vez prometió llevarme. Es importante para cerrar un negoció"

"Madre..." Boruto abrió la boca para decir algo, para luego suspirar pesadamente y negar, tragándose sus palabras "Voy a salir a una fiesta, con los chicos" Acotó mientras se colocaba una blanca camisa para cubrir su cuerpo "Ahora que abrieron una nuevo establecimiento. Inojin es el que va a pagar"

Hinata se acerco lentamente a su hijo, ahuecando su mejilla con su mano derecha, acariciando con su pulgar las marcas en estas con Boruto aún frunciendo el ceño "Ve y disfruta. Pero ya sabes..."

"Vendré antes de las doce. Lo juro" pero Boruto no pudo evitar decir entrecerrando su mirada a su madre "Y espero, y no me importa, que padre realmente te saque mas de las doce madre"

"No digas eso" Hinata palmeo el hombro de su hijo "Esta trabajando por nosotros. Hay que apoyarlo"

"Trabajar no significa que no lo veamos por meses, ni que no nos llame..."

"Boruto..."

"Ya, ya" el adolecente levanto las manos en rendición "El viejo se parte el culo. Lo entiendo. Yo lo voy hacer también, así que no vas a tener que esperar demasiado, ya veraz"

Hinata negó con una ligera sonrisa ante la broma de su hijo "Lo estoy esperando Poso su mano en el hombro de su hijo, acomodando una arruga en su camisa "Himawari esta en la casa de Yuina, así que la casa quedara sola esta noche"

Boruto asintió "Bien..." luego inclino la cabeza y pregunto "¿Puedo traer a alguien a casa?"

Hinata quiso de forma reflexiva, preguntar a quien, pero viendo que su hijo estaba en esa etapa, cuido su privacidad y solo respondió con un "Mientras no dejes un desastre. O tendrás que arreglarlo"

Boruto levemente el puño "Bien. Me ahorro dinero"

La ama de casa solo suspiro y negó con una melancólica sonrisa, viendo la expresión alegre de su hijo. En el pasado, como niño, este le traía flores para alegrarla, prometiendo que la sacaría de la casa para así ambos casarse. Pero ahora era un adolescente, bastante guapo, que claramente sale con chicas ¿Quien será? ¿Sarada? ¿Sumire? ¿Otra desconocida?

Sin darse cuenta, ella habia bajado las manos, para empezar alisar la camisa de su hijo, que solo veía sin decir nada la acción de su madre.

"Has crecido en un maravilloso chico" acomodando su cuello suspiro con pesar "Estoy orgullosa de tí"

"Mamá..." Boruto a la altura de su madre, que lo miraba con inusitado cariño, su escote como una fisura en el medio bajo su blanca clavícula, con sus labios irresistibles a un paso de tomarlos... tan tentadores.

El mayor cerro los ojos "Eres hermosa. Recuérdalo. Que padre no te saque a pasear, no quiere decir que no lo seas"

Al sentir la proximidad y las dulces palabras de su hijo, Hinata salió de su melancolía, viendo el rostro serio de Boruto.

"Eso... no es importante"

"Uhm..." el adolescente se hecho para atrás "Si a tí te parece bien, no puedo ir en tu contra. Si me dices que me tire de un puente lo haré" Hinata negó lentamente, cabizbaja, también echándose para atrás "Pero si hubiera sabido, te habría invitado. Estaba a punto de hacerlo al verte tan guapa, solo para poner celos a todos. Y sabes qué, para la próxima lo hare"

La ama de casa rió cantarina ante el galanteo infantil de su hijo, con rostro algo sonrosado miro a Boruto "Ve, que se te hace tarde"

El adolecente suspiro, para sonreír al ver a su madre caminar rápidamente a su habitación.

Le gustaba sacarle esa reacción, pero Boruto no iba negar que estaba celoso de su padre. Desde que tenía hormonas y desde que su tía Hanabi lo supo.

Una parte de él quiere aún, que no ocurra nada. Pero por otro lado, su madre necesitaba que la sacaran. Realmente se estaba pateando en la mente por no tener la idea.

Puede que aún una parte de él sienta la diferencia de madre e hijo.

Suspiró de nuevo, viendo la puerta cerrada de la habitación de sus padres, aunque sea Hinata la única que ha calentado esa cama durante mucho tiempo.

"Espero que tengas una feliz noche, madre"


Hinata no tuvo una noche precisamente feliz.

No sabía como sentirse a quedar plantada en medio de la nada, con Naruto excusándose en medió de una fiesta mientras esperaba a que la recogiera en el edificio donde trabaja. Solo quedándose en la recepción hasta que un taxi la mandara de vuelta a su casa. Todo en un zumbido de su cabeza.

No le importaba que Naruto la engañara, le fuera infiel, y que no cumpliera sus responsabilidades. No por masoquismo. Pero si sentía que debe cumplir las responsabilidades como mujer, hacía por él. Hinata necesitaba una reiteración de su importancia. Mas allá de que sea la que cuida un hogar.

Naruto la quería. Cumple sus responsabilidades de pagar con todo en el hogar. Pero no es tanto como para importarle.

Pero sea lo que sea que sintiera, fue lo suficientemente importante como cerrar mas duramente lo necesario la puerta de su hogar, oscuro y frío como muchas veces que no estaban su ojos.

Parpadeo para espantar las lagrimas que amenazaban con quitarle el rímel y arruinar su cara. Sacudió la cabeza y camino al segundo piso, para ir directo a su cama.

Pero rápidamente notó algo.

Había algunas cosas que no estaban en su sitio, movidas o tiradas, aunque no parecía que fueran arrojadas. Mas parecía de alguien que había caminado sin cuidado.

Luego se dio cuenta que habia ropa tirada por el piso, con Hinata rápidamente distinguiendo el suéter y la chaqueta de su hijo, más no las otras prendas claramente femeninas.

Luego su mente hecha un lio recordó que Boruto le preguntó si podía traer a alguien, haciendo Hinata sonrojar.

¿Trajo una chica a la casa? Pero era extraño. Había demasiadas prendas superiores.

Incluso ella cuando estaba en el hogar, reconocía estar cubierta, pero no tenia tantas piezas de ropa encima, y no corta.

'Acaso son...'

Sacudió la cabeza nuevamente, haciendo saltar su alisado corto cabello, no queriendo pensar en ello más, para luego mirar las escaleras donde estaban sus habitaciones.

Boruto puede que este pasando un momento íntimo con su pareja. Sería incomodo, como madre, estar en las proximidades... ¿Pero a donde iría? ¿A tomar ella sola? ¿A llorar donde su hermana?

Las opciones eran pésimas en comparación a un poco de vergüenza. Y Hinata no podía negar que tenía algo de curiosidad, que le daba vergüenza.

Camino lentamente por la escalera, agudizando el oído para notar algún sonido, y no tardo mucho para que un extraño pero familiar ruido sonara por el pasillo.

El choque de carne, los jadeos ahogados y el chasquido de besos hicieron que el rubor de Hinata se incendiaria, pero como madre también sintiera un golpe de la realidad, que confirmaba, que su querido hijo ya era un hombre que estaba disfrutando plenamente de las mieles de la juventud.

Salió de sus tacones que se había olvidado quitar en la entrada,, dejándolo a mitad de pasillo para que no chocara con la madera y así se acerco lentamente, con la cara caliente pero impulsada por la curiosidad para saber lo que ocurría en la habitación de su hijo que tenía la puerta entreabierta.

Y lo que vio, la sacudió.

'¡¿¿Son Sumire y Sarada?!

Tuvo que llevarse una mano a la boca para no revelar su jadeo escandalizado y que no se dieran cuenta los que estaban en la habitación de su presencia.

Su hijo no estaba con una chica, sino con dos a la vez, con Hinata sin saber como reaccionar ante el panorama.

Boruto sacudía vigorosamente su cadera hacia adelante y atrás, apretando sus glúteos mientras golpeaba el trasero redondo de la Uchiha que tenia la cara enterrada en la almohada, mordiendo la tela y agarrando la sabana mientras su hijo la aserraba por detrás, que la sostenía precariamente con una mano por su cintura.

Su otra mano estaba ocupada sosteniendo a una desnuda Sumire, que abrazaba a Boruto por el costado mientras se besaban profundamente. Mostrando su trasero de burbuja hacia la puerta a la vista de Hinata, siendo apretados generosamente por la palma amplia de su hijo, con hilos de fluidos turbios cayendo por la cara interna de sus muslos, revelando que ya paso por el tratamiento que ahora estaba sufriendo la Uchiha, que restregaba la cara en la cama de Boruto con su esbelto cuerpo sufriendo espasmos inconexos, pero con el Uzumaki detras, agitando vigorosamente la cadera sin piedad alguna contra su redondo trasero.

Con una nalgada que hizo que Sarada levantará rostro y gritara, tanto de placer y dolor, Boruto gruño guturalmente en medio del beso con la peliazul mientras molía la pelvis contra la Uchiha que miro hacia adelante en gemido profunda, recibiendo sin protección la esencia del Uzumaki en lo mas profundo de su ser.

Boruto bajo la mirada atónita de su madre saco su envergadura del apretado interior de la adolecente pelinegra, que cayo con un sonido tonto y la mirada perdida de costado, con su aun erecto miembro elevándose en el ciego, haciendo tragar inconscientemente a Hinata.

Era grande.

Mas de veinte centímetros, con una anchura claramente amplia y venas remarcadas bajo esa piel brillante y morena, con una ligera curvatura que apuntaba al ombligo para raspar y domesticar la carne femenina. Pero nada de eso asusto a Sumire, que claramente familiarizada, separo sus labios del beso apasionado de Boruto que le dio una nalgada también que la hizo jadear feliz, y se inclinó apuntando su trasero esponjoso en direccion a la puerta, mostrando la simiente de su hijo aun brotando de su intimidad a una estupefacta Hinata para Sumire separar de nuevo sus labios y comenzar a limpiar cariñosamente la hombría, que no hace segundos, se alojo en las carnes profundas de la ahora atontada Uchiha sin gafas.

Boruto recompenso a su chica con palmaditas en la cabeza que hizo a Sumire arrullar mientras pasaba su lengua y labios por toda la longitud antes de llevar la punta y lamer su prepucio.

Pero aunque era una vista maravillosa para el Uzumaki, su atención se dirigió a Sarada, que estaba recomponiéndose como pudo en su cama, sosteniéndose en una de sus manos temblantes. Sus muslos definidos temblorosos, con un hilo blanco surgiendo de su intimidad hinchada, bajando por éste... mientras le daba una mirada astuta y afilada al Uzumaki que la había rellenado, mientras jadeaba profundamente, sacudiendo sus pequeños senos sudorosos.

Pero no tardo mucho la pelo ravane para comenzar a gatear y acompañar a la peli azul en la labor de limpieza, sosteniendo una de sus bolas en su pequeña boca, comenzando a lamerlo abiertamente dentro de su cavidad bucal, todo mientras aún miraba agudamente al Uzumaki desde abajo que también le palmeo la cabeza.

Hinata se hecho para atrás, completamente impactada, chocando contra la pared y casi haciendo caer un cuadro colgando, con su cuerpo temblando hasta la medula, luchando por recordar como respirar, con la imagen de su hijo siendo adulado por dos de sus compañeras quemada a fuego en su sinapsis.

Esto ni siquiera era lo que pensaba. Su sexo con Naruto era... le gustaba pensar que era activó, con este adulando sus senos o haciendo que se coloque a cuatro, incluso algún trabajo bucal, pero nunca imagino la crudeza del acto actual como para reducir a dos hermosas señoritas a ser sus perras obedientes para complacerlo.

La mano en su boca se sacudió ante el pensamiento, mientras empezó a caminar temblorosa pero rápidamente a su cuarto, con temor a que el trío perciba la presencia de la ama de casa y que las señoritas quieran tirarse de un balcón, todo porque se descubra a que han compartido el mismo hombre en la misma cama.

Hinata se tiro en su propia cama, cubriéndose con la manta, pero con los ojos completamente abiertos bajo estas, con el sonido retumbante de las señoritas, volviendo otra vez a ser recibidas por el Uzumaki, resonando en el cuarto, con ella recordando que no cerro la puerta para no escuchar el ruido exterior.

"¡¡Oh dios!! ¡¡Oh dios!! ¡¡Te amo!! ¡¡TE AMOOO!!

"¡¡Boruto!! ¡¡Boruto!! ¡¡

"Follame todo lo que quieras!! ¡¡Seré tu zorra para siempre!! ¡¡Peto no te detengas!! ¡¡No te detengas!! ¡¡Por mas quieras no lo hagas!!"

Esta vez era el ruido de Sumire, que era expresamente mas abierta en mostrar lo mucho que le gusta que Boruto haga con ella lo que se le plazca.

El mismo no parecía querer responder abiertamente con palabras exigentes a la adolecente pelipurpura, sino con acciones, o mas precisamente con gruñidos y Hinata no sabría como ver el rostro de su hijo si dijera una barbaridad.

Aunque tampoco es que pudiera saber como verlo de ahora en adelante, al saber que era el artífice de los sonidos de carne chocando y ruidos gulturales exigentes que pedía obediencia.

"E-espera ¿¡Quieres que me ponga sobre Sumire!? ¿¡Qué!? ¿¡Estas loco!?"

"No me nalguees... ¡¡Y e-espera, Sumire, nada de besos!!"

"¡¡No ahí!! ¡¡No en el trase-hmmpp!!!"

"¡¡¡¡...!!!!!!"

"¡¡¡Ahhhh!!"

"N-no, no me hagas rogar..."

"¡¡No!! ¡¡Por favor no!!"

"No pares... ¡¡No paren!! ¡¡Ambos!! ¡¡Por dios!! ¡¡¿¿Esta bien??!! ¡¡Maldita sea!! ¡¡NO PARES MALDITOOO!!"

"¡¡Si!! ¡¡Si! ¡¿Bien?! ¡T-te amo!! ¡¡Te amo!! E-esta bien ¡¡Estaré contigo!! ¡¡Ya no importa la competencia!! ¡¡No importa qué!! ¡¡Pero no dejes de follarmeeee!!"

Sarada se habia vuelto mucho mas vocal, con su voz pasando a gruñona a ser una dulce y suplicante. Todo bajo las administraciones de un malvado Uzumaki y su cómplice peliazul.

Pero Hinata mirando el techo aun escuchando el ruido en el pasillo, solo podía imaginar aunque no quisiera lo que sucedía, ahora escuchando ruidos en el mismo pasillo, como si el trío hubiera llevado la fiesta fuera del cuarto.

"Manos en la pared chicas..."

"Claro~"

"E-eres un descarado... ¡¡Y no saques el teléfono!!"

El sonido de un par de nalgadas y ambos jadeos le señalaban a Hinata que habían obedecido, para luego escuchar el ruido dulce de las jovencitas mientras su hijo se complacía de vuelta en sus cuerpos.

Luego golpes contra la pared, tal vez Boruto cargando a una de ellas y empezar a darles contra el muro mientras, lo que parecía ser Sarada, aullaba, haciendo que algunos cuadros cayeran mientras era compactada. Luego se detenían para luego escuchar el mismo tratamiento pero con quien era Sumire, todo mientras la anterior quedaba gimiendo atontada contra el piso.

Escuchar el baño abrirse y llevar la fiesta hay, con el ruido del grifo abierto, sumándose el chapoteo del agua al los golpes de piel contra piel y los ruidos de éxtasis.

Ya en este punto Hinata estaba pensando de cuanto era la resistencia de su hijo, y si tenia que preocuparse por ser abuela pronto, más aun al escuchar que en vez de volver a la habitación, bajaban por las escaleras para llevar el acto pagano a la sala familiar, con los ruidos distorsionándose en mullidos.

Pero eso no impidió que Hinata mirara en blanco el techo sobre ella, con la cacofonía de ruidos sorbidos, risas lujuriosas y sonidos de impacto hacia que la imaginación de Hinata, mirando hacia arriba, siguiera volando. Como si todo fuera obra de un demonio incubo aún asolando sus tímpanos.

No sabía si realmente llego a dormir. Si su hijo realmente estuvo toda la noche aún asolando a las dos señoritas que gritaron de placer y éxtasis hasta quedar roncas. Completamente asoladas por la carne viril que golpeaba como ariete sus úteros preparándolas para cargar con la descendencia Uzumaki. Olvidando ambas cualquier rencilla o competencia entres si para unirse como hermanas en la lucha del bastardo lujurioso que no tenía piedad antes sus ruidos suplicantes. O si todo era una ilusión afiebrada de Hinata, que no supo en que momento todo quedo en silencio hasta que la luz del sol comenzó asomarse tímido por la ventana. Pero, aun con los ruidos extáticos aún rodando como ecos por toda su casa que llevaba los recuerdos mas preciados de su vida.

Y ahora, además, tenía que llevar con estos.

Aquel niño que le llevaba flores prometiendo inocentemente que se casaría con ella, era todo un semental salvaje, y Hinata no sabía como poder lidiar con ello.