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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-03-20
Words:
4,185
Chapters:
1/1
Kudos:
82
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7
Hits:
591

Love, Like a Sentence of Death

Summary:

"A Derek le gustaría ignorarlo y no volver a hablar nunca de ello, pero eso es exactamente lo opuesto a como funciona Stiles."

Traducción.

Notes:

No sé cuanto podré seguir traduciendo en una temporada, porque estoy de mudanza y eso es un caos, entre poner a punto la vivienda, hacer obras, amueblar, etc. Pero cuando encuentre huecos iré traduciendo cosillas.
De momento os dejo con esta historia.
¡Un saludo!

Work Text:

Eres una aguja sucia
Estas en mi sangre
Y no hay cura para mi
Y quiero correr
Como la sangre en una herida
A un lugar donde no puedas verme

-- Furious Angels de Rob Dougan

Su primer beso es sangriento, demasiado resbaladizo y la verdad es que un poco asqueroso. Derek está cubierto de telas de araña y amianto, y apenas se puede mover. Stiles está sangrando--demasiado, y en demasiados sitios--y no hay nadie cerca o consciente que sepa lo que están haciendo. Derek es un gallina, o quizás es demasiado listo y cauto como para hacer esto en otro momento, pero ahora usa sus manos temblorosas para girar la cabeza de Stiles, para inclinar hacia arriba su boca para poder llegar a ella. 

Lo hace de manera torpe, e incluso después de que Derek lo arregle por su parte, tiene la impresión de que Stiles no ha besado a mucha gente, o quizás a nadie. Pero lo que le falta de finura lo compensa por el modo en que su mano buena agarra el collar de la chaqueta de Derek, y por el sonido feliz y sorprendido que sale de su garganta. 

Cuando por fin se separan, Stiles sonríe, con una sonrisa atontada y medio ida, mientras el pulgar de Derek intercepta un rastro de sangre que iba dirigido a la comisura de su ojo.   

~*~

Dos días después de que Stiles salga del hospital, Derek se cuela por su ventana y luego tiene que esperar en el cuarto de Stiles mucho rato para hablar con él. Espera durante la cena--sopa de pollo con fideos--y luego durante el lavado de platos y el sacar la basura. Luego espera algo más, navegando por internet en el ordenador de Stiles, mientras Stiles y su padre ven algo de deportes en la tele. Por fin, escucha como Stiles sube por las escaleras, un poco más lento que de costumbre, una cojera en sus pasos que no estaba ahí antes. 

Stiles se congela cuando abre la puerta y ve a Derek de pie junto a la ventana. Derek le contempla e intenta no hacer una mueca; tiene cardenales amarillentos y costras viejas por todos los brazos y la cara, una cicatriz con puntos cosidos a los Frankenstein en la frente, y su mano izquierda aún está intrincadamente entablillada y vendada. 

“Ey,” dice Stiles, y luego traga saliva, mirándole un segundo antes de recordar cerrar la puerta detrás de él.

Da un paso hacia Derek, y Derek se tensa. Stiles se detiene en donde está. 

“¿Cómo estás?”, le pregunta Derek. No se han visto desde que Scott y Allison metieron a Stiles en el coche de esta última y fueron al hospital. Derek se curó hace semanas. 

“Um. ¿Bien?”, dice Stiles, como si no estuviera seguro. 

“Bien,” dice Derek, asintiendo con la cabeza. 

Stiles no responde a eso, observando a Derek como si estuviera esperando a que dijera algo más, pero Derek no lo hace. No puede dejar de mirar a Stiles--magullado, pero entero y andando--y sentirse agradecido. 

“¿Es esa la única razón por la que has venido?”, pregunta por fin Stiles. 

“Sí,” le dice Derek. Una mentira.

La decepción es obvia en el rostro de Stiles. Esto es más duro de lo que Derek había pensado. 

“¿Estás seguro ?”, pregunta Stiles, la primera muestra de rebeldía asomando, y Derek siente lo que se sorprende de dar cuenta de que es un pinchazo de terror. 

Se lo traga. Puede con un niño, aunque sea uno tan osado como Stiles. “Sí. No ha cambiado nada.”

Stiles no se amedrenta. Derek no está seguro de por qué pensó que lo iba a hacer, pero en su momento le pareció buena idea venir aquí a demostrarle que las cosas habían vuelto a la normalidad. Parecía inteligente encargarse de ello en privado, en vez de enfrente de todo el mundo la próxima vez que se vieran. Le parecía que iba a ser mucho más fácil. 

“Discrepo,” dice Stiles, con las manos sobre las caderas. Tiene que poner la mano herida en un ángulo raro para que funcione. “Y mucho. Discrepo inmensamente.”

“Me da igual,” escupe Derek. También una mentira.

Stiles mira el póster que hay en la pared al lado de la cabeza de Derek, la mandíbula apretada. Las mejillas se le están poniendo rojas, y su corazón está martilleando de repente. Cuando Derek abre la boca para hablar, para reiterar que nada ha cambiado, los ojos de Stiles van hacia los suyos, brillantes, furiosos. Avanza hacia Derek, quien solo consigue permanecer en el sitio porque ya estaba contra la pared. 

Derek alza una mano, mostrando la palma, para detenerle. “Stiles,” dice, en voz baja, un aviso. 

Stiles le aparta la mano. “Cállate,” espeta. A Derek se le erizan los pelos de la nuca. “Esto es cosa tuya.” Golpea a Derek en medio de su pecho con dos dedos. “Tú me besaste a , capullo. lo hiciste.” 

“Pensaba que te estabas muriendo ,” sisea Derek, acorralado y desesperado. 

Stiles se aparta de él de golpe, sacudiendo la cabeza como si quisiera despejarla, como si Derek le hubiera golpeado. Camina en círculos en el pequeño espacio entre la cama y el escritorio, y cuando se gira para volver a mirar a Derek, sus mejillas todavía están rojas, con un rojo de furia, pero el resto de él se muestra frío. 

“Siento decepcionarte,” dice Stiles, y su tono de voz es horrible, sin emociones. Sale de su cuarto, dando un portazo al hacerlo. Derek le escucha bajar las escaleras de manera desigual, probablemente moviéndose demasiado rápido teniendo en cuenta lo inestable que es cuando camino. Derek no se mueve, y lo escucha todo: Stiles diciéndole a su padre que se va a casa de Scott, cerrando la puerta principal con un poco demasiada fuerza, cuando se monta en el Jeep, arrancando y yéndose. Dejando a Derek de pie como un estúpido en su habitación, con las manos en los bolsillos, sintiendo que no puede respirar. Ni siquiera puede respirar. 

~*~

A Derek le gustaría ignorarlo y no volver a hablar de ello nunca, pero eso es completamente lo opuesto a como funciona Stiles. Unas semanas más tarde, completamente curado y cabreado como una mona, se presenta en el apartamento de Derek, el que Derek pensaba que no conocía. 

Normalmente, a Derek se le da bien lidiar con los cabreos de la gente, porque la entiende, y él tiene de sobra para responder, pero en cuanto Stiles entra por la puerta, Derek se siente en desventaja. Quizás porque sabe que Stiles tiene todo el derecho de estar cabreado. 

Derek piensa en ofrecerle un asiento, pero solamente hay una cama en donde poder sentarse, o quizás algo para beber, pero eso solo le alentaría a quedarse, así que se queda de pie en medio de la sala, marcando el lugar por donde va leyendo con el pulgar, y observa a Stiles, con las manos metidas en los bolsillos, inspeccionar lentamente el sitio. Es la primera vez que hay otra persona aquí que no sea Derek desde que se mudó. 

El apartamento es pequeño y agradablemente desordenado, una gran sala con una tele y una cama futón, una cocina tipo galería, y un baño con una ducha nueva y grande, lo mejor del sitio. Stiles coge un libro aleatorio y lee el dorso, mira las vistas de la única ventana, mete la cabeza en el baño y dice, “Menuda ducha.”

Stiles puede mirar todo lo que quiera. No hay nada aquí que Derek no quiera que vea, o por una vez el piso está limpio como una patena, porque ha estado pasando bastante tiempo en casa. No se ha estado escondiendo ni nada; simplemente ha estado un poco desmotivado para salir. 

Pero quizás sí que hay algo aquí que Derek no quiera que Stiles vea, porque se remueve de manera involuntaria cuando la punta de la deportiva de Stiles se acerca a escasos centímetros de la caja que sobresale de debajo de la cama. Es de las botas favoritas de Derek, y es una buena caja. De cartón negro grueso, con un mango de cuerda en un lado. 

Stiles no se pierde la reacción de Derek. “No te preocupes, colega,” dice, apartando la caja de la vista de manera indiferente con el pie. “No quiero ni saber la clase de cosas fetichistas que un tío como tú tiene debajo de la cama.” Derek no tiene nada que decir a eso. 

Derek espera a que Stiles diga lo que ha venido a decir aquí, pero no parece tener prisa. Arruga la nariz con desaprobación ante la colección de DVD de Derek, y revisa el contenido del frigorífico, que mayormente contiene carne y fresas. Hay una encimera con dos taburetes que rechinan que separa la cocina del salón, y una vez que Stiles ha mirado todo lo que hay que mirar menos a Derek, se apoya contra la encimera con sus codos y mira a Derek un buen rato. 

“Escucha, no va a pasar,” dice al final Derek, porque Stiles está alargando esto y quiere discutirlo de una vez para que Stiles se vaya. Iba a pedir algo de cocina china para comer, y si espera demasiado habrá demasiada gente y le sentarán en una esquina húmeda al lado del bufé. “Soy mucho mayor que tú, así que esto no va a convertirse nunca en un romance especial adolescente. No quiero que nos enrollamos en los asientos de atrás de mi coche, y no voy a ir contigo al baile de graduación. Así que sácatelo de la cabeza.”

Stiles rueda los ojos y hace un gesto como de hablar con la mano, aparentemente aburrido hasta el infinito con el pequeño discurso de Derek. “El baile de graduación ya ha pasado, así que te has librado,” dice. “Y de todos modos estuve en el hospital.”

No es ni remotamente acusatorio, pero Derek es de gatillo fácil en lo que respecta a la culpa. “Lo siento por eso,” dice inmediatamente. “¿Ibas a ir…?”

“No, no iba a ir,” resopla Stiles, visiblemente irritado por la pregunta cuando Derek solamente estaba intentando ser amable. Derek tiene la extraña sensación de que han cambiado los papeles. Normalmente, él es el que está de pie observando y siendo irracional. 

“Pero no es eso lo que quería decir,” dice Derek, intentando encarrilar la conversación. Se pregunta si normalmente es así de difícil dejar a alguien con el que ni siquiera has salido. 

“Lo sé,” dice Stiles. “Pero bueno, ha sido un buen intento, pero si piensas que me vas a echar por ser un capullo monumental, creo que ya hemos establecido que eso parece tener el efecto opuesto sobre mí.”

Derek ni siquiera se puede ofender por eso, porque cada palabra es cierta. 

“Así que intenta darme una razón de verdad,” dice Stiles, girando una mano en un gesto de “escúpelo de una vez”, como si fuera el presentador de un programa que está esperando la respuesta de Derek. 

“No quiero que hagas algo que acabes lamentando,” dice Derek, decidiéndose por la sinceridad porque nada del resto parece funcionar. Lo dice de un modo más amable de lo que pretendía, y se siente un poco avergonzado por ello, e incluso más avergonzado cuando Stiles se empieza a reír. 

“¡Oh Dios mío!”, se ahoga Stiles. “¿Lo dices en serio? Colega, prácticamente todo lo que he hecho desde que nos conocimos ha sido lamentable,” dice. 

Derek se obliga a congelarse en el sitio; no va ni a parpadear. Una de las cosas más agravantes de Stiles es que tiene la habilidad de dar a Derek en donde más le duele casi de forma inconsciente y a la ligera, sin siquiera intentarlo. ¿Todo?

Intenta contener la ira, porque quiere ser razonable con esto. Si Stiles fuera puto razonable y admitiera que Derek tiene razón, todo volvería  la normalidad. Stiles podría seguir siendo esa mala decisión de la que Derek consiguió alejarse. 

“Esto es distinto ,” insiste Derek. Puede pensar en el comentario de “todo” más tarde. “Eres joven y no sabes lo que estás haciendo. La gente hace cosas estúpidas cuando se sienten solos, toman malas decisiones. Confían en la gente que no deberían.”

Las cejas de Stiles se alzan. “¿Sigues sin confiar en mí?”

“¿Qué?”, el cerebro de Derek se apresura por ponerse al día. Este puto crío. Es que no escucha . “No, me refiero a que no deberías de confiar en m-”

“Y además,” prosigue Stiles, “tampoco eres tan joven, como acabas de señalar.”

eres el que es-”

“Legal,” dice Stiles. “Y todo esto va de que ya no vas a sentirte solo.” Stiles levanta las manos en un gesto de ¡Obvio!

“¡Deja de retorcer lo que digo!”, grita Derek. Está tan frustrado, tan jodidamente frustrado con todo. Con como no puede tener la voz cantante con Stiles, y con que no puede dejar de pensar en él, y no puede olvidarse del estúpido beso. Antes de poder contenerse, ha movido el brazo hacia atrás y arrojado el libro, mandándolo contra la pared al lado de la puerta. “¡No estamos hablando de mi!”

Stiles mira calmadamente al libro, abierto de manera aleatoria en el suelo, con las páginas arraigadas, y luego mira a Derek. “¿Estás seguro de eso?”

Derek no responde. No puede, su pecho sube y baja; se obliga a respirar lentamente por la nariz e intenta controlarse. Mira al libro, fuerza a sus hombros a relajarse, a que sus manos se abran. No tiene ni idea de qué decir ahora. De todos modos, cada palabra parece empeorarlo. 

Cuando vuelve a mirar a Stiles, los ojos de Stiles están fijos sobre él, calculadores. Luego sonríe, y Derek piensa, Oh, no .

“¿Sabes qué es lo que creo?”, pregunta Stiles, aun sonriendo. “Creo que deseas esto igual que yo, pero tienes miedo.”

“Eso es una patraña,” dice Derek, pero cuando Stiles se acerca, Derek da un paso en respuesta sin siquiera pensarlo, y de todos modos la cama está ahí mismo. 

~*~

“Esto no significa nada,” dice Derek, esa primera vez, mientras su mano se mueve firmemente arriba y abajo, haciendo que Stiles se tense hacia su puño. Los ojos de Stiles están glaseados, desconcentrados, pero se afilan y entrecierran como si estuviera a punto de decirle a Derek que se fuera al infierno, hasta que Derek pasa su pulgar suavemente sobre la cabeza mojada de la polla de Stiles, y en vez de eso mete su rostro caliente contra el hombro de Derek y gime. 

Baja por el pecho de Stiles con la lengua, más allá de los latidos descontrolados de su corazón, succiona traviesamente la piel que hay a la izquierda del ombligo mientras Stiles se retuerce sobre las sábanas debajo de él. El sonido que Stiles hace cuando Derek cierra la boca sobre la cabeza de su polla suena casi como si doliera, y hay un retortijón a modo de respuesta bajo las costillas de Derek. 

No significa nada. Si no deja de decirlo, puede que Derek también lo crea. 

~*~

Unas semanas más tarde, de nuevo en la cama de Derek, Stiles arquea su espalda y hunde sus dedos en el culo de Derek y dice, “Dios, sí, fóllame,” y Derek lo hace, incapaz de negárselo. Hará lo que sea que le pida Stiles, siempre y cuando siga presentándose aquí, con manos impacientes alargadas hacia su cinturón, sonriendo suavemente y de forma pequeña cuando se despierte de una siesta post-coito y ve el rostro de Derek, empujando el hombro de Derek y diciéndole que deje de ser un capullo, como si Derek no pudiera partirle en dos si quisiera, y a veces sigue queriendo hacerlo, porque es tan jodidamente exasperante. 

Stiles parece inofensivo la mayor parte del tiempo, si no prestas atención. Joven y bobalicón, un chaval sabiondo que va dando tumbos por la vida como si fuera un videojuego, listo para la siguiente aventura, y la próxima. Stiles, con sus enormes manos de cachorro y sus caras divertidas, y el frágil aleteo de su pulso en su garganta cuando Derek recorre con su nariz un camino por debajo de su barbilla. No es inofensivo en absoluto. 

Mete a Derek dentro de él y le habla y toca su cara, y extrae toda clase de promesas y confesiones, abre de par en par a Derek y le saca cada pensamiento y sentimiento feo y retorcido que había esperado esconder para siempre. Sabe que Derek piensa en él, cuando no está allí, que le echa de menos

Sabe que Derek aún tiene el regalo de Spider-Man que Stiles le dio el otro año por San Valentín -que le dió a todo el mundo, así que ni siquiera significaba nada- y el papel de la galleta de la fortuna de una de las pocas veces que han salido a cenar los dos solos. El papel dice, La persona que estás esperando te está esperando

Después, cuando Derek prefiere hacerse un ovillo y morirse antes que admitir que las cosas que ha dicho son ciertas, Stiles nunca lo menciona, o se lo restriega por la cara, pero Derek ve el modo en el que las cosas cambian lentamente entre ellos, el modo en el que el conocimiento que tiene Stiles sobre qué es esto y en donde encaja y en como Derek es incapaz de detener está cambiando lentamente el equilibrio de poder. Derek ni siquiera intenta mentirle ya. 

“Deja de luchar contra ello,” murmura Stiles en su oído una vez, cuando Derek está temblando sobre él, hundiendo su rostro en la almohada para que Stiles no pueda verla, pero Derek no puede parar, pese a que sabe que solo está retrasando lo inevitable. Es una redención lenta, dolorosa, y Derek resiste cada paso del camino, porque no sabe hacer otra cosa. A veces Derek odia lo jodidamente persistente que es Stiles, y otras veces se preocupa por si acabará rindiéndose con él. 

La vida de Derek ha sido dominada por decisiones malas, una tras otra, y se le da de pena juzgar a la gente, así que no es ninguna sorpresa lo mucho que ha subestimado a Stiles. 

~*~

Es el último verano antes de que la mayoría de los chavales se marchen a la universidad, y el universo ha decidido darle un descanso a Derek del desfile de mierda que ha sido su vida de momento, y literalmente no ocurre nada, no hay amenazas de ningún tipo. Ahora su manada es grande, y estable, lo que quiere decir que principalmente pasan el rato juntos y se divierten. 

Derek siente que no puede irse a ninguna parte sin encontrarse a tres o cuatro de ellos, pasando el rato en la gran mesa esquinera en el restaurante de ambientación retro, o saliendo dando tumbos de la licorería, armados hasta los dientes con bolsas marrones con forma de botellas y Pringles. Un sábado por la noche, dos de ellos que estaban vagando sin hacer nada pasan a ser seis, luego diez, y al final están todos juntos en algún lado y con suerte nada será roto o dañado. 

“Ey, ahí está el grandullón,” dice Boyd cuando entra en la taquería, dando un puñetazo a Derek en el brazo cuando pasa a su lado.

Derek asiente a modo de respuesta y posa su pequeña cesta roja llena de burritos en la mesa frente a Robbyne, quien es mayor y algo aburrido y está feliz de tener por fin una manada tras estar sola casi una década. Ha sido leal y no requiere de mucho desde que se unió, cualidades que Derek ha aprendido a apreciar enormemente, así que siempre se asegura de hablar con ella algo. Además, ver a Stiles comer puede ser algo angustioso, y es incapaz de beber algo con pajita sin que parezca que está siendo atacado con ella, así que Derek no se va a sentar con él. Él está en otra mesa con Scott y Erica, y puede que estén haciendo imitaciones de animales, o recreando una película. Derek preferiría no saberlo. 

Incluso cuando está intentando conscientemente no concentrarse en Stiles demasiado, Derek no puede desconectarse de él del todo. Come su burrito y habla con Robbyne y Draza, el más nuevo de todos, siempre con una oreja puesta en la cadencia de la voz de Stiles, un zumbido al fondo de energía contenida que estos días es más notable cuando está ausente. 

“No os voy a comprar alcohol,” dice en dirección a la mesa de Stiles en un momento dado. Si pillan a Stiles con alcohol, el principal sospechoso será Derek. No va a ceder en esto. 

Nadie de la mesa de Stiles le mira; están demasiado ocupados llevando los ojos al cielo en un movimiento sincronizado. No es que puedan estar sorprendidos porque estuviera escuchando, o que haya dicho que no. 

“Ug,” dice Erica, echándose hacia abajo en su silla. “¿Para qué le tenemos si no va a ser el amigo mayor guay que nos compra cerveza?”

“¿Verdad? ¡Menudo inutil!”, coincide Stiles, echando los brazos al cielo, como si hace dos horas Derek no le hubiera hecho correrse tan fuerte que golpeó su cabeza contra la pared, con su espalda formando una curvatura tensa y preciosa bajo las mano de Derek.

Para un chaval que normalmente parece que todo lo que se le pasa por la cabeza lo muestra de forma obvia, casi con letras gigantes y parpadeante encima de su cabeza, Stiles nunca actúa de manera diferente con Derek cuando están con más gente, incluso cuando a veces Derek se pregunta como sería si lo hiciera. La verdad es que se muestra tan hastiado sobre ello que a menudo cuando Derek le mira, bailando de forma tonta con Allison, o haciendo ese choque de puños estúpido con Scott, parece imposible que sea el mismo Stiles que puede, solo con su voz o manos, sonsacar palabras de Derek que nunca había pensado decir, y luego quedarse dormido a su lado como un gatito mientras Derek mira al techo e intenta no pensar en lo aterrado que está. 

Como la caja negra de cartón bajo la cama que tiene un regalo de Spider-Man de San Valentin y la última postal que recibió de Laura y otra docena de cosas inútiles que Derek desearía ser capaz de tirar, preferiría que Stiles le dejase oculto y escondido, y que nunca mirase lo que hay dentro. Pero es demasiado tarde. Stiles dijo, hace unos meses, que no quería saber lo que había en la caja, pero ahora lo sabe. Sabe eso, y muchas cosas más. 

Derek no se cree ni por un segundo que estén ocultando del resto lo que están haciendo; no está delirante. Pero de momento nadie ha dicho nada sobre ello, o les han mirado raro cuando se encuentran con Derek y Stiles saliendo del The Happy Donut a las 2 de la mañana, equilibrando dos o tres donuts encima de sus tazas de café, apestando a que se han pasado la mayoría de la noche follándose hasta quedarse sin sentido. 

Ninguno de sus amigos actúa como si fuera la gran cosa, o como si fuera un desastre inminente, pero claro, ellos no saben lo que está pasando, ¿no? Solamente se piensa que Derek se está follando a Stiles. No tienen ni idea de lo que Stiles le está haciendo a Derek. 

~*~

“Dime que esto no significa nada,” demanda Stiles, con la boca a apenas un centímetro de la de Derek, los dedos apretados con fuerza alrededor de sus muñecas, presionándolas contra la cama. Ambos saben que realmente no puede contener a Derek, pero Derek se lo permite igualmente. 

“Deja que te toque,” jadea Derek. Está tan cerca de correrse, y quiere sentir como Stiles se aprieta a su alrededor mientras lo hace, observar su rostro cuando su boca se abra en un gemido ronco. 

Stiles se alza un poco y Derek levanta la pelvis para seguirle, desesperado por permanecer dentro. “Dilo,” dice Stiles de nuevo, esta vez más suave, pero igual de determinado. Esto es el último centímetro de terreno que le queda a Derek por ceder, una discusión constante. 

Derek aprieta los dientes y se sienta, intenta besarle para callarle, pero Stiles se aferra a sus hombros y los usa como punto de apoyo para esquivarle. Las manos de Derek se aprietan sobre su culo, intenta hacerle bajar mientras persigue su boca. Los largos músculos de los muslos de Stiles se contraen cuando se alza de nuevo, se hunde. 

“Necesito correrme,” dice temblando Derek, un último esfuerzo, pero Stiles se muestra impasible. 

“Dime que no significa nada,” dice de nuevo, y esta vez no lo dice de forma suave. Su mano agarra la cabeza de Derek, sujeta su pelo, su frente se presiona contra la de Derek mientras le monta con una lentitud dolorosa. 

“No puedo,” admite Derek impotente, por fin, unas palabras que llevaban meses formándose. Suena a un ruego. “Sabes que no puedo.”

“No pasa nada,” susurra Stiles, manos volviéndose amables cuando se queda quieto sobre el regazo de Derek, y por fin deja que Derek entierre su rostro en su cuello. “No pasa nada. Yo tampoco.”

The End