Actions

Work Header

so you feel entitled to a sense of control (and make decisions that you think are your own)

Summary:

Derek Hale, aunque no por culpa suya, había sido creado en el fuego. Por aquel entonces le destruyó. Y ahora, aunque por culpa suya, porque es un puto idiota, le había matado.

Estaba mal

-•-

O: Stiles lo arregla.

Traducción.

Work Text:

Ha pasado una semana desde que Derek murió, y tres días desde que Stiles regresó y lo arregló. 

Quizás no se habría molestado (lo había hecho, siempre lo habría hecho) si Derek hubiera muerto de cualquier otra manera, pero no se suponía que Derek Hale tuviera que morir (nunca, jamás) de esta manera. 

Un disparo al corazón, una flecha que no errase (hola, Allison, hubiera estado guay si alguien le hubiera contado todo esto), o algo rápido, indoloro, algo. 

No. 

En frente de su hijo. 

Quizás. 

Pero no. 

Derek Hale, aunque no por culpa suya, había sido creado en el fuego. Por aquel entonces le destruyó. Y ahora, aunque por culpa suya, porque es un puto idiota, le había matado. 

Estaba mal. Así que Stiles lo arregló. 

Stiles siempre lo arregla. 

No puede ni siquiera hacer que le importe como le mira Scott, como si hubiera hecho algo que no tuviera perdón. Supone que ahora están empatados. 

-•-

“Uh,” dice Eli, mirando entre ellos con desconfianza. Definitivamente es el hijo de Derek. “¿Quieres…algo de beber?”

Hay ocho bebidas en la mesa de café entre ellos. Hay tres personas en la sala. 

Stiles le sonríe, incómodo. “Claro, Eli.”

“Guay, me pongo con ello,” y desaparece. 

Silencio. 

Por una vez, Stiles no es el que lo rompe. 

 

“¿Por qué has regresado?”

Stiles mueve sus ojos en la dirección de Derek. “¿Te estás quejando?”

“No, yo--” Derek se calla, frustrado. 

Stiles resopla algo parecido a una risa. 

“Deja de dar rodeos,” dice Derek, con lo que Stiles cree que puede ser su Voz de Padre. “Odias este pueblo, no regresaste por el Nogitsune--”

Stiles, valientemente, no se encoge ante la palabra. 

“¿--así que por qué?”

Toda la lucha se escapa del cuerpo de Stiles de golpe, y de repente está tan cansado. Son demasiado mayores para esto. “Para empezar, nadie me hizo una puta llamada.”

Derek parece culpable, que por alguna razón jodida calma a Stiles. 

Ug.

“Segundo,” prosigue Stiles, y luego suspira con fuerza. “Veinte años, y de algún modo aún no se te puede meter en esa cabeza canina y espesa tuya la idea de que alguien pueda preocuparse por ti.”

“Eso no es preocuparse,” dice Derek, observándole. “No es eso.”

Stiles alza su barbilla y sonríe. Tan, tan cansado. “¿Entonces qué es, Derek?”

Algo en los ojos de Derek se cierra, y Stiles asiente una vez, y se pregunta a dónde ha ido Eli, y también cuando le ha robado ese chaval su camisa vieja. 

Se pregunta qué va a hacer ahora que está-- por lo que puede notar porque leyó por encima el ritual lo suficiente como para saber cómo hacerlo porque entró en pánico y aparentemente así es como funcionado ahora la puñetera magia -- atado a un hombre que a su vez está atado a un pueblo que aparentemente nunca dejó de joderles. 

Ni siquiera quince años han sido suficientes. 

Stiles se pregunta si alguna vez algo será suficiente. 

Derek se pone de pie de golpe, murmurando, “Voy a buscar a Eli,” antes de irse andando lo más deprisa que puede sin correr. 

Siles supone que Derek debe de estar muy incómodo si cree que dejar a Stiles en su casa es una idea más segura que sentarse a su lado. 

Por suerte para Derek, Stiles ahora es un adulto. 

Coge la llave de repuesto, no por un impulso adolescente, si no por puro despecho de un hombre hecho y derecho. 

-•-

“Así que,” empieza Lydia, y oh chaval, Stiles conoce ese tono de voz. “¿Son todos mis ex novios bi en secreto? ¿Es algún aroma que tengo? ¿Emito alguna feromona específica?”

“Por favor no hables de feromonas, ya tuve bastante de ese tema con Scott en el instituto.” 

“Hm. No quiero saberlo.” Se echa el pelo hacia atrás de forma ausente. 

Stiles lamenta brevemente la ausencia de un aumento en sus latidos. “Me parece normal.”

“Izado.” 

“Qu--Lydia.”

Lydia hace un ruido en su garganta y gira lentamente en la silla de forma orgullosa. Ahora mismo están en su cuarto de la infancia. convertido en un despacho, aunque Stiles aún tiene problemas para recordar que ahora es su caso desde que su madre se mudó a las Bahamas. “Entonces, ¿te vas a quedar?”

Stiles se reclina en su silla. “No lo sé.”

Ella estudia sus uñas, fingiendo intencionadamente estar despreocupada. “Bueno, ¿quieres hacerlo?”

Stiles la mira de forma plana y espera a que ella le mire irritada. “Tengo treinta y dos años, Lyds, he aprendido a no hablar de lo que quiero para que lo sepa el universo.”

Su rostro se suaviza. “Stiles--”

“No.” Mueve su mano una vez como para alejar el tema. Lydia siempre le hacía volver al instituto, incluso cuando no hacía realmente nada. “No, No estamos hablando de mis sentimientos--que no es que tenga alguno sobre esto. Sobre esta situación--que no es que haya una situación--bueno, que no hay sentimientos de los que hablar, puesto que son irrelevantes para esta conversación.”

“¿Te refieres a la conversación que estamos teniendo sobre tus sentimientos?”

“Si. Esa.”

Su rostro se endurece. Guau. Vaya dualidad. “Stiles.”

“Lydia.”

Se miran el uno al otro un poco antes de que Lydia suspira y se eche para atrás en su silla. 

Ella se aparta el pelo de la cara de un soplido. “Sabes, solías besar el suelo por el que pisaba. No me malinterpretes, me alegro de que te hayan crecido las pelotas, pero antes me hubiera facilitado que me contases las cosas.”

Stiles arruga el ceño. “Qué--si ni siquiera lo has intentado. Eso no es propio de ti. ¿Estás bien?”

Lydia le mira sin expresión. “No se si te lo han contado, pero Derek no es el único que ha regresado de entre los muertos.”

Stiles se echa un poco para atrás. “Cierto. Tu mejor amiga. ¿Cómo lo llevas?”

“Menuda pregunta más estúpida.”

“Vale, bueno, perdona por preguntar.”

“Mi mejor amiga ha vuelto de entre los muertos después de casi dos décadas y nadie se ha preguntado por qué físicamente tiene la misma edad que la nuestra. Eso no debería de ser posible.”

Stiles ladea la cabeza. “¿Eso te perturba?”

“Técnicamente tiene la mentalidad de una chica de diecisiete años.”

Stiles hace una mueca. Ew, Scott. “Que asco. Ya volveremos a ese tema. ¿Estás tú bien?”

Lydia se encoge de hombros, en un movimiento brusco. “He tenido mi tiempo para pasar le duelo. Sabes, apenas puedo estar cerca de ella. La muerte la sigue, como una sombra. Aún hace que me pique la garganta.”

Stiles casi siente ese viejo picor en sus dedos de meterse en una espiral de investigación durante las próximas ocho horas antes de que desaparezca y suspire, frotándose los ojos con la mano. “Lydia, conocemos a hombres lobo. Tú eres una banshee. Peter ha regresado de entre los muertos como unas tres veces.”

“Si, Stiles,” dice ella, con aspecto impaciente. “¿Y alguna vez me has visto querer estar voluntariamente en una habitación con él? Además, no ha envejecido nada.”

“Aunque lo de evitarle fue un efecto secundario de esa vez que él--”

“No lo digas.”

“--Lo siento. Y creo que lo de la edad es por ser un hombre lobo.”

“Kate también estaba igual.” 

“Vale, igual es porque es una persona adulta, no lo sé.”

Lydia golpea su escritorio con la palma de su mano. “Stiles, ¿qué cojones te pasa? Hay información sobrenatural esperando a ser diseccionada, yo estoy delante de tus narices, y tú no has sonreído ni una sola vez. Esas son, en plan, como dos de sus cosas preferidas.”

Algo en Stiles se rompe un poco. “Yo había cortado con esta mierda, Lydia. Te lo voy a contar, en mis propias palabras, vale, así que por favor, escúchame.”

Él la mira a los ojos, así que sabe que ella sabe que lo dice en serio. “No hubiera regresado aquí si hubiera podido elegir.”

Lydia se encoge sobre sí misma casi imperceptiblemente, pero él lo nota. Ambos saben que Stiles nunca dejará de notarla. Ella se endereza de igual modo. “Bueno. Si antes no tuviste opción, ahora ciertamente no tienes una. ¿O planeas dejar a Eli con un padre roto?”

Stiles piensa en la primera vez que vio a Eli, con su camisa a cuadros y los ojos enrojecidos de llorar, lo mucho que se parece a él por aquella época y le duele. 

También le acojona un poco. 

Se aclara la garganta. “Derek no está roto.”

Lydia alza ambas cejas. 

Stiles chasque la lengua contra sus dientes y fulmina con la mirada a sus aburridas cortinas de revista de decoración. “Lo he arreglado.”

“Le has devuelto a la vida, Stiles. ‘Vivo’ no es lo mismo que ‘entero’.” 

“Bueno, vale, para ser justos, tampoco es que hubiera estado completo del todo para empezar.”

“Se que no tienes por qué saber esto, dado que estuviste lejos tanto tiempo, pero estaba mejor, Stiles. Se había acomodado.”

“Se ha prendido fuego.”

Lydia frunce los labios, molesta. “Antes de eso.”

Stiles resopla una risa y se pasa una mano por el pelo. “No soy un psiquiatra, Lydia.”

“Solo un nigromante.”

“No,” dice él, cortante. “Tampoco eso. No estoy asentando un precedente con esto, vale. Así que será mejor que ninguno de vosotros empiece a tratar a la muerte como un pequeño juego, vale, al que podáis ganar y luego volver a empezar, porque no voy a volver a hacer esto jamás.”

Lydia espera. 

Cuando se hace evidente que Stiles no va a elaborar, ella pregunta. “¿Por qué?”

Stiles la mira directamente y de repente ella nota lo quieto que ha estado. Bueno, quieto para ser Stiles. Nada de movimientos esporádicos, ningún movimiento que no fuera deliberado. Ello la ha estado achacando a esta última experiencia traumática, pero, se da cuenta, ni siquiera cree haberle visto respirar. 

Está igual que la primera vez. Sabe que el Nogitsune está muerto, por fin, ¿pero no habían pensado antes que no se le podía matar? Piensa en el Nemeton.

Piensa en baños de agua y hielo. “Stiles. ¿Cuál ha sido el pago?”

Stiles baja la mirada rápidamente e intenta sonreír. Está mal. “La magia de nigromancia requiere un sacrificio, Lyds, ya lo sabes. No me mires como si hubiera matado un bebé, vale, he hecho literalmente lo contrario.”

“Derek no es un bebé,” dice Lydia, con la mente lejos. 

Stils resopla una risotada. “Bueno.”

“Stiles,” dice ella, repentinamente urgente. Le arde la garganta. “¿Cúal ha sido el pago”?

Stiles abandona su intento de sonrisa. 

La mira a los ojos. “No ha costado nada que no estuviera dispuesto a dar.”

-•-

[Derek]

“Ey, papá, ¿sabías que Stiles luchó contra una manada de hienas salvajes en el desierto de Brasil?”

Desde que Eli conoció a Stiles hace un mes, no ha hablado de nada ni nadie más. Derek medio piensa que se está empezando a inventar cosas. 

También está ignorando los increíblemente complejos sentimientos que tiene con que su hijo esté idealizando a un hombre al que Derek una vez vio meterse en la boca medio espejo retrovisor del coche de Derek. 

“Brasil no tiene desiertos.”

“La tía Cora dice que sí.”

Eli está sacando la barbilla, tozudo como una mula, y Derek sabe que están teniendo problemas para volver a la normalidad pero esa expresión tan familiar casi le hace caerse de rodillas. En vez de eso alza ambas cejas. “¿Vas a creer a ti tia Cora, o a tu padre?”

“Depende. ¿Cuál de vosotros dos vivió en Brasil, dices?”

Derek escribe rápidamente ‘hay desiertos en brasil’ en su teléfono. Le enseña la pantalla a Eli, probablemente más orgulloso de lo que debería estar. “La tia Cora es una mentirosa y no deberías de confiar en ella.”

Eli le devuelve el teléfono, con el rostro rojo de ese modo que tienen los adolescentes cuando acaban de demostrarles que no tenían razón. “Le voy a decir a la tia Cora que la acabas de meter en la misma categoría que Peter.”

Derek le da una colleja suavemente y le atrae a su lado. “No tengo miedo de la tia Cora, Eli. Y no hables con Peter.”

Eli hace ruidos ininteligibles con indignación a su lado pero no se aparta.

Eli ha estado más pegajoso últimamente, sus ojos y manos no paran de moverse, y solo se calman cuando encuentran a Derek y se puede asegurar de que Derek está realmente allí. Ha empezado a dormir en la cama de Derek de nuevo, como cuando era un bebé, asustado de los monstruos en la oscuridad y seguro de que su padre le protegería. 

Derek está luchando constantemente por no dejar que la culpabilidad se le trague entero. 

Típico.

-•-

Jordan sólo le mira cuando cree que Derek no le está mirando. Derek hace lo mismo. 

Sus ojos solo se encuentran una vez, después, cada uno en un lado de la sala al acabar una reunión de manada. 

Jordan baja la mirada inmediatamente, pero no lo suficientemente rápido. 

Derek se despierta en el suelo, el Sheriff Stilinski (“Por el amor de dios, hijo, te conozco desde que eras un niño. Llámame John.”) le está mirando con preocupación cansada. La sala está vacía aparte de ellos y un vaso de agua en la mesilla de café. 

El Sheriff Stilinski (“No quiero que Eli piense que puede tomarse libertades con la policía.” “He sido niñero de Eli.” “Razón de más para que no se haga ideas, Señor.”) le ayuda a sentarse y Derek masculla su agradecimiento. 

Mira alrededor y dobla los dedos para asegurarse de que todavía puede. 

Jordan no está. 

Derek ha regresado a no tener amigos de su edad. Es un estado en el que ha estado la mayor parte de su vida, que es algo en lo que ha estado pensando de forma intermitente y sin realmente quererlo desde que se lo hizo notar Peter, de entre todas las personas. Es una vuelta a la normalidad. 

No estaba preparado para que doliera, pero eso tampoco es que sea una novedad para él. 

-•-

“¿Qué coño estás haciendo?”

Derek rueda los ojos, sin levantar la vista de este estúpido libro que Stiles le dio sobre las hadas. Ha estado marcando discrepancias con un bolígrafo. Eso hace que Stiles se suba por las paredes. “Hola, Peter.”

Peter entra más en la biblioteca de Derek (de la cual no debería de tener constancia, la verdad, qué cojones) y mira alrededor, para nada impresionado. “Derek, ¿qué fue lo que te dije cuando tenías catorce años y te pillé leyendo ese libro sobre gatos?”

Derek suspira y mira a Peter, también nada impresionado. “Leer por placer es para gente fea que no puede conseguir citas.”

“¿Y?”

“Y,” Derek vuelve a rodar los ojos, “ningún sobrino mío va a ser referido como tal. Y luego me llevaste a Hooters y cuando mamá lo descubrió te hizo dormir en el sótano una semana.”

Peter chasquea los dedos. “Exactamente. Y por ello pregunto, querido sobrino, ¿por qué estás en esta sala de libros polvorienta, solo, con unas gafas puestas que ambos sabemos que no necesitas? De un padre a otro que ha sido revivido tras una condena llameante, te aseguro que hacer como que estas cegato no es necesario para que te tomen en serio.”

“¿La gente te toma en serio?”

Peter le mira con los ojos entrecerrados. “¿Has estado pasando el tiempo con Stiles?”

Derek se niega a contestar. 

Peter da una sola palmada. “¡Perfecto! La verdad es que he venido a hablar de nuestro pequeño agente gubernamental favorito.” 

“Es raro que hables así de él. Siempre ha sido raro que hablases así de él. Nunca dejará de ser raro que hables así de él.”

 Peter le mira como si fuera estúpido, lo que no es una expresión nueva. “Solamente lo hago porque no te gusta. La verdad, Derek, es como si no me conocieras.”

“Desearía no hacerlo.”

Peter casi parece dolido un segundo antes de bufar. “Matas a un puñado de adolescentes una vez y de repente la familia ya no significa nada para nadie ya.”

Fue más de una vez y además `Peter mató a la hermana de Derek, pero Derek no quiere tener esa discusión de nuevo tras haber muerto hace tan poco, y ciertamente no es su biblioteca, así que se contiene de señarlo en voz alta. 

Suspira y posa el libro, subiéndose las gafas por la nariz por puro despecho. “Di lo que has venido a decir y luego vete.”

“¿Es Eli el hijo de Stiles?”

Derek le fulmina con la mirada.

Peter le devuelve la mirada, aparentemente esperando una respuesta de verdad. 

Derek le mira algo más. “¿Qué?”

“Vale, eso es un ‘no’.” Peter entrecierra los ojos. “¿Has descubierto como clonar a la gente y no me lo has dicho?”

“¿Por qué iba a--?”

“Mira que eres egoísta, Derek, sabes que me encantaría tener un clon.”

Derek alza la mano con un gesto que sabe que se le ha pegado de Peter, y por ello lo lamenta inmediatamente. “¿De qué cojones estás hablando?”

Peter abre la boca. 

“No lo de lo clones.”

Peter hace un mohín, algo de lo que ha sido demasiado mayor para hacer desde que Derek tenía tres años, aunque desafortunadamente esto nunca le ha desalentado. “Sabía que Eli me recordaba a Stiles, pero hasta que ha regreso no sabía hasta qué punto.” 

Derek ha estado pensando lo mismo, pero no le gusta que Peter lo haya notado. “No he clonado a Stiles.”

Peter parece genuinamente confundido. “¿Entonces por qué es así?”

Derek deja que se le salgan las garras. 

Peter retrocede inmediatamente. “Que no es que haya nada malo en eso.”

“¿Quieres ir a algún lado con todo esto?”

“Derek,” dice Peter, mirándole con solemnidad. Si Derek estuviera menos acostumbrado a sus gilipolleces quizás estaría preocupado. “¿Es Eli Stiles de otra dimensión?”

“Fuera.”

“Su nombre son las letras del medio de Stiles pero al revés, tienes que admitir que es--”

“Fuera.”

“Sobrino, es que no puede ser una mera coinci-- ¡Au! Vale, vale, es un tema peliagudo, me voy, pero tú piensa--¡Ey! ¡La cara está fuera de los límites, Derek, tenemos un trato--!”

-•-

Quema. Ahora sabe lo que sintió su familia. 

Después de tres semanas sin pegar ojo y con Eli mirándole con ojos preocupados, hace las paces con su orgullo y llama a su psiquiatra. 

-•-

“¿Por qué estás enfadado conmigo?”

Han pasado siete semanas y Stiles no ha mirado a Derek a los ojos desde que este se despertó. 

Stiles hace un sonido ininterpretable en su garganta y prosigue leyendo la información nutricional de la lata de avena que está sujetando. Ha hecho esto todos los días, porque aunque está fingiendo que Derek es invisible, aparentemente no es lo suficientemente invisible como para que Stiles abandone las inmediaciones. 

“Stiles. 

“¿Hmm?”

“¿Por qué estás enfadado conmigo?”

“Ya me has preguntado eso.”

“Y seguiré preguntándome hasta que contestes.”

“Hm,” dice Stiles, despreocupado, antes de golpear la lata de avena sobre la encimera. Intenta pasar al lado de Derek igual que ha hecho estos cuarenta y nueve días y Derek, por primera vez en estos cuarenta y nueve días, no se lo permite.

Agarra el brazo de Stiles. 

Casi antes de que pueda parpadear, Stiles le ha clavado contra la pared. 

Hay algo mal. 

“¿Te pensabas,” sisea Stiles, los ojos oscuros y vacíos y cabreados, “que te podrías prender fuego vivo y que no te reviviría solo para poder matarte yo?”

Derek no sabe lo que estaba esperando que dijera Stiles, pero ciertamente no era eso. “Stiles--”

“No, shhh, Stiles está hablando,” dice casi como arrullando, inclinándose hacia él, con las pestañas casi borrosas por la velocidad con las que las mueve y Derek piensa que igual le mata en serio. No sabe cómo sentirse al respecto. “¿Quieres saber por qué estoy cabreado contigo, no es así? Has hecho una pregunta, una estúpida y jodidamente pregunta idiota, cieertamente, pero quieres saber por qué estoy cabreado por el hecho de que te prendieses fuego y murieras, ¿no? ¿Es eso?”

Stiles claramente no busca respuestas cuando agarra la mandíbula de Derek y se la mueve para que asienta. 

Derek no se siente muy bien. 

Los ojos de Stiles son tan fríos. 

Le pasa una mano por el pelo de Derek de un modo que quizás es la forma más incómoda de una caricia que es posible. 

“Buen chico,” sisea, y Derek tiene dieciséis años de nuevo y ella está allí, y veintidós años, y ella está allí y duele, y luego está en el suelo de la cocina y Stiles está allí y está sujetando la mano de Derek contra su pecho con una mano y le está limpiando la cara a Derek con la otra y el alivio de que sea él hablando y no ella es tan grande que Derek se pregunta cuánto tiempo lleva en el suelo. 

Sus oídos empiezan a funcionar de nuevo. 

“--rek, Derek, lo siento, mierda, Derek, estás aquí, ¿vale? Estás aquí, en tu casa, con tu estúpida y sensata minivan en la calle, ¿vale? Eres literalmente una madre maruja ahora, espero que lo sepas. Vale, tú sigue mirándome y respirando, ¿de acuerdo? Muy bien, Derek, te tengo, lo siento mucho.”

Derek parpadea lentamente. “Deja de disculparte, no pasa nada.”

Stiles parece cabreado de nuevo, pero, afortunadamente, no tan cabreado como antes. “Te he provocado un ataque de pánico. Eso es, de hecho, lo contrario a nada.”

“Es--”, Derek se hace callar ante la expresión de Stiles. “No lo sabías.”

Stiles parece cansado. “No es exactamente difícil adivinarlo.”

Derek parpadea de nuevo, sacudiendo la cabeza ligeramente. Le duele el pecho. “Eso, um. No ayuda.”

“Lo siento,” masculla Stiles, tendiendo su mano para ayudar a Derek a levantarse. 

Derek la agarra.

Stiles le sigue agarrando la mano aún cuando está de pie, balanceándolas de forma ausente. “Tenemos que hablar.”

Derek parpadea lentamente, con el corazón calmándose. “Si.”

Stiles suspira. “Pero ahora no,” dice, y conduce a Derek a su cuarto. “Vas a echar la siesta.”

Derek parpadea una vez más, tomando consciencia. “No tengo cuatro años, Stiles. No puedes mandarme echarme la siesta.”

Stiles le vuelve a mirar, desafiante, y el corazón de Derek se abre. “Métete ahí antes de que te arrope yo mismo.”

Derek hace una mueca. “Stiles, por favor no me hables igual que le hablaba yo a mi hijo cuando iba a parvularios.”

“Derek.”

“Stiles.”

Se miran el uno al otro. Stiles está sujetando una esquina de las sábanas hacia arriba. Esto está empezando a ser vergonzoso. 

Derek retrocede hacia la puerta, señalando detrás suyo con el pulgar. “Tengo que ir a recoger a Eli del colegio.”

“Le he visto coger mi jeep esta mañana.”

Derek titubea, con la mano a escasos centímetros de la puerta. “Al otro…Eli.”

Stiles se tapa la cara con una de sus manos. “Por el amor de dios,” dice, medio ahogado. 

Derek titubea algo más antes de dejar caer la mano y entrar más en la habitación. 

“Es raro que ambos seamos adultos,” dice, abruptamente.

Stiles levanta la mirada, perplejo. “¿Qué?”

“Es raro,” dice Derek, sentándose en la cama con pesadez. 

Espera a que Stiles se siente a su lado. 

Stiles deja caer las sábanas y lo hace, lentamente, entrecerrando los ojos. “¿Te resulta familiar el paso del tiempo?”

“Aún te puedo arrancar la garganta.” 

“Tú y tus promesas.”

“Stiles.”

“Vale,” suspira Stiles, apoyándose sobre sus manos. “¿Por qué es raro que ambos seamos adultos? Aparte del hecho que deberíamos de estar-- hm.”

Derek le ignora. “¿Te acuerdas de cuando nos conocimos?”

Stiles resopla una risotada por la nariz. “¿Cómo podría olvidarlo? Empecé a preguntarle a Danny si era atractivo, en plan, esa misma semana.”

Derek ahoga una risa. “Eso no lo sabía.”

“Bueno, no es como si te lo fuera a decir.”

“Cierto,” Derek hace un sonido en su garganta. “Es solo que. Eras tan joven. Tenías la edad de Eli.”

La boca de Stiles se abre como una O.

Luego la cierra. 

Entrecierra los ojos. “Derek, tengo treinta y dos años. Si esto va a donde yo creo que está yendo--”

“No. Lo creas o no, ya superé ese problema en concreto.”

Stiles le mira cuidadosamente, y también un poco escéptico, lo que le parece justo. “Vale. Me alegra oír eso. ¿A dónde quieres ir con esto?”

“¿Qué has dado a cambio?”

Stiles se encoge sobre sí mismo y cierra sus expresiones faciales. “Eso no es asunto tuyo.”

“Lo has cambiado por mi vida,” dice Derek. “Es asunto mío.”

“¿Por qué?” espeta Stiles. “¿Te quieres asegurar de que mereció la pena. Mereció la pena. Lo merece. Déjalo estar.”

“No creo que vaya a hacerlo, la verdad.”

Stiles se pone en pie y comienza a caminar, enumerando sus razones con los dedos. “Estás vivo, Hale. Tu hijo aún tiene un padre, y tú ya no estás en un infierno, literalmente hablando. Normalmente la gente dice ‘gracias’.”

Derek se pone de pie y enfrente suyo, provocando que se detenga. 

“Gracias,” dice simplemente. 

Stiles asesina con la mirada a sus cejas, por algún motivo. “De nada.”

“Y ahora, ¿qué diste a cambio?”

Stiles sisea entre dientes y vuelve a mirar a Derek a los ojos, con amargura. Resignado. “¿Tú que cojones crees?”

Derek opina que no merecía la pena. 

Stiles aparentemente nota esto, porque se aparta de golpe y resopla con disgusto. 

Esta vez tiene cuidado de no usar sus manos, pero sus ojos recuperan la frialdad de antes. “Tu culpabilidad me da asco, Derek. Siempre lo ha hecho, porque de todas las cosas que han ido mal en tu vida, vale, ninguna de ellas ha sido culpa tuya. Ni una. Y escuché que te estaba yendo mejor, vale, pero aquí claramente nadie puede verte bien porque si de verdad te estuviera yendo tan bien como la gente me decía entonces no hubieras pensado que quemarte vivo era una decisión aceptable.”

“¿Preguntabas por mi”? 

“¡Pues claro que he preguntado por ti! Dios, eres jodidamente--pensaba que esto había quedado claro, pero aparentemente necesitas que te lo deletreen: Me. Preocupo. Por. Ti.”

“Eso lo se,” dice Derek, cortante. “Eso lo he sabido desde hace años.”

“No creo que lo entiendas, Derek. He dedicado mucho puto tiempo a mantener tu culo lobuno vivo solo para que tú--lo tires a la basura por ninguna puta razón.”

A Derek se le eriza el pelo. “¡Estaba protegiendo a mi hijo!”

Stiles resopla. “¿Cómo? ¿Haciendo que vea como su padre se sacrifica por él? ¿Alguno de vosotros se paró siquiera a considerar otra solución, o tengo que ir yo a enseñarles cómo tratarte como a una persona en vez de una cosa a la que pueden patear y apuñalar y pisar y sacrificar?”

Prácticamente está escupiendo saliva cuando acaba.

Derek gruñe, acercándose por fin. Y había estado tan bien. “Estás haciendo un trabajo estupendo con eso de no objetivar, sabes, implicando que no tuve libre albedrío con mi decisión.”

Stiles muestra una sonrisa burlona y da un paso hacia él. Esto es familiar. “Oh, créeme, colega, sé que fue decisión tuya. Me preguntaste por qué estaba enfadado, pues ahí tienes tu respuesta.”

Stiles acerca a Derek agarrándole de la camiseta y están nariz contra nariz y luego habla muy bajo, y muy claramente. 

“Formas parte de un grupo muy selecto de personas a las que considero míos, Derek Hale. ¿Sabes que significa eso? Significa que no tienes permitido morir. De ningún modo. Jamás. Y tú específicamente no tienes permitido provocarlo tú.”

La voz de Derek está ronca. “Tú no estabas allí.”

Los dientes de Stiles chocan, sonoramente. “Nadie me llamó. Y luego te moriste. Y luego mi grupo se hizo más pequeño.”

La habitación está en silencio a excepción de sus respiraciones. 

Stiles se aparta primero, y no deja de alejarse, hasta que sale por la puerta.

-•-

Regresa unas horas más tarde con las manos ensangrentadas y un ojo morado. Se niega a decirle a Derek lo que ha pasado. 

-•-

Scott abandona el pueblo al día siguiente. Derek ni siquiera sabía que estaba de visita.

-•-

“¿Cuándo vas a perdonarle, hijo?”

Derek se queda congelado en el pasillo. 

Están en la casa de los Stilinski para cenar allí, un evento semanal que llevan haciendo desde que Eli tenía seis años. Eli tenía entrenamiento de lacrosse hoy, así que solamente están Derek y los Stilisnkis.

Stiles suspira ruidosamente y Derek le escucha posar los cubiertos. “Ya hemos tenido esta conversación. Sé que estás saliendo con Melissa, y no me importa, vale, la adoro--”

“Es bueno saberlo,” dice el Sheriff. “Pero me refería a Derek.”

Silencio. 

Se alarga por tanto tiempo que Derek decide que probablemente debería de dejar de estar parado en el pasillo.

Luego, “Derek no me debe nada,” dice Stiles, quedamente. “No hay nada que perdonar.”

Derek regresa a la cocina.

-•-

Están sentados en el sofá, viendo una película que ha escogido Eli, y Eli ya está roncando en el sillón. 

Derek se aclara la garganta en silencio. “He memorizado tus latidos.”

Hay una pausa en la que solamente se escucha al protagonista y su raro compañero intercambiar frases divertidas nada originales. 

Siles empieza a golpear con su dedos de forma constante en el respaldo del sofá. 

Derek necesita un minuto para darse cuenta de lo que es. Cuando lo hace, mira a Stiles, los ojos ardientes. 

Stiles se limita a mirarle, las mejillas sonrojadas, los ojos reflejando la luz de la pantalla de la televisión. 

-•-

En la siguiente cena, el Sheriff no permite que Derek entre en la casa hasta que le llame John.

Stiles le ve nervioso y rojo y se ríe. 

 

 

 

Notes:

Aclaraciones:

-Hooters es una cadena de restaurantes en las que las camareras visten un tanto...ligeras de ropa. En plan, miniminimini pantalones cortos naranjas y camisa blanca ajustada. Podéis buscar imágenes para que os hagáis una idea de como es el sitio al que le llevó Peter.

-Stiles sacrifica su libertad. Básicamente queda unido a Derek de forma perpetua (y Derek está unido a Beacon Hills, por su familia, y su hijo y trabajo, etc) así que Stiles está prácticamente sometido a quedarse en un pueblo que odia, parte de la razón por la cual está tan cabreado en el fic. La otra parte es que la persona que le hizo tener su despertar bi se ha prendido fuego vivo.

-El ritmo que Stiles marca en el respaldo del sofá, al final del fic, es el ritmo de los latidos de Derek.

 

-En el original, cuando Stiles habla con Lydia, la autora hace un juego de palabras con "Fair" (justo) y "Mone" (que es dinero) pero junto suena Fair-Mone (Pheromone, feromona). Dado que traducir eso al español como tal estaba complicado, me decidí por hacer algo parecido con "Normal" e "Izado" (Normalizado), para mantener el juego de palabras y la conversación que estaban teniendo.