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Zona de caza

Summary:

Lex observa el planeta crecer más allá del casco de la nave. Los cielos son azules, grandes y frondosas tierras llenas de verde se dividen en los continentes, y distraídamente se pregunta si alguien se molesto en nombrarlos. Imagina que no, y si alguien lo hizo alguna vez ya debe estar muerto. La reservación se extiende por innumerables kilómetros. Ríos, montañas, valles, desiertos, un ecosistema idéntico a la tierra. Este lugar es la segunda venida del edén. Lastima que está abonado por los cadáveres de cientos de criaturas de diferentes mundos. Scar hace una señal a su lado para llamar su atención.

"Ten cuidado" Firma en su lenguaje secreto.

"Lo mismo te digo" sonríe. Y aunque él puede entender sus palabras, Lex disfruta responder usando señas.

El planeta de preservación de la caza los espera.

 

-
Años después de la Antártida, Lex y Scar son convocados por ayuda en una cacería en un planeta apropiado por los mala sangre, su objetivo es acabar con los traidores que ensucian el honor de la caza.

Al llegar al planeta Lex descubre que existen más problemas de los que imagino, del mismo modo encontrara aliados inesperados en un grupo de humanos sobrevivientes en el planeta.

Notes:

Después de ver la película de AvP y llorar la muerte de Scar, me refugien en los fanfics para imaginar un final más esperanzador entre Lex y Scar, y cuando los termine todos decidí que aún no tenía suficiente, por lo que puse manos a la obra para escribir uno propio. Pero entonces me vi la película de 2010 y mi mente no pudo evitar querer conectarlos. Y es que quiero un final feliz para todos... Y pues, ¿qué es imposible para la escritura?

Espero que les guste y le den una oportunidad ^^/

Chapter 1: Prólogo: Mi hogar está perdido.

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Prólogo: Mi hogar está perdido.

 

 

El frío de la Antártida mordió la piel de Lex en cuanto las luces de la nave alienígena abandono la atmosfera. Fue hasta ese momento que se preguntó si la nave emitía algún tipo de calor a su alrededor que lograba espantar el frio, y en cuanto la adrenalina abandono su cuerpo recupera todas las debilidades humanas. Temblaba, los dientes le castañeaban, le dolía cada hueso. La modesta ropa que llevaba apenas si servía como verdadera un consuelo que una ayuda. Fue hasta el enorme vehículo de nieve, que era un milagro que después de esa gran explosión aún funcionara, y se encerró en la cabina. Solo escuchaba el viento correr por kilómetros y kilómetros. Estaba sola, ahora completamente.

Y debería estar bien así, apreciaba la soledad, la mayoría del tiempo la prefería a la compañía humana. Pero allá dentro en la pirámide estuvo sola, cuando las serpientes se llevaron a Sebastian y Lex logró arrastrarse hasta suelo firme, solo quedo el horrible grito del silencio. No sabía si fueron minutos, horas, o vidas enteras, las que camino con el corazón en una mano, con la otra se aferraba al pequeño amuleto que dejo su amigo atrás. Rogaba por la fuerza necesaria para sobrevivir.

Fue cuando él la encontró, alto, imponente, alienígena, completamente dispuesto a acabar con su vida. Pero las serpientes atacaron antes de que se emitiera cualquier juicio, y ella logro acabar con una gracias a sus instintos de lucha que superaron su miedo. Scar, así lo apodo, parecía complacido, como si hubiera pasado una prueba.

Pelearon juntos, y corriendo al lado de esa poderosa criatura, Lex sintió las llamas de la esperanza, el coraje de continuar. Cuando encontró a Sebastian, Scar respeto su decisión de que fuera por su propia mano que su amigo hallara la libertad, se lo debía. No se conocieron por mucho tiempo desde el Bouvetøya, pero compartieron el mismo camino, ella debió continuar y él debió abandonarlo. La sombra de su nuevo compañero fue una especie de consuelo, no iba a acabar esto sola. Cuando escaparon de la pirámide y huyeron del desastre de la explosión, Lex y Scar se pararon cara a cara, dos seres opuestos con mundos de origen a cientos de años luz del otro. Cuando Scar se quitó su máscara y reveló las mandíbulas carnívoras, a Lex solo le importaron sus ojos amarillos. Ella era fuerte, una guerrera, se lo gano y quería que Scar siguiera viendo eso en ella. Ambos conectan sus miradas en una larga conversación que realmente solo dura segundos, pero para Lex fue como si se presentaran, como si hablaran de sus sueños, preocupaciones, pasatiempos, vidas. Iniciaron como depredador y presa, pero la sangre los hizo iguales. Y estando ahí, con él, Lex sintió que ya nunca estaría sola, que siempre podría acudir a alguien más desde que su padre murió. Sintió el disfrute de estar viva, algo que pensó que había estado perdiendo con los años, que ni siquiera la satisfacción de ser la mujer más joven en escalar el monte Everest sin oxigeno, logro llenar. Lex esperaba que esto durara más, incluso si era una locura. 

Excepto que no pasaría. La reina alíen surgió entre el hielo, pelearon, vencieron, pero Scar fue empalado. Su amigo agonizaba por sus últimos minutos, y para Lex fue doloroso. No otra vez, no me dejes tú también, lloro en su interior.

Llegaron los otros depredadores y se llevaron el cuerpo de su amigo. Lex no dejó de pensar en la sangre verde brillante bañando la nieve, nunca vio algo tan hermoso.

Detuvo el vehículo en cuanto las luces consiguieron el Bouvetøya. Lex supo que este era el final. Tomo la lanza retráctil que le entrego el depredador anciano y la oculta en una mochila que encontró detrás de los asientos. Sosteniendo el metal desconocido, Lex sintió que sobre todo el dolor y la soledad, se alzaba el orgullo. Es más fuerte que cuando llego a esta isla, y en honor a todos sus amigos caídos, debería demostrarlo.

Un año después Lex seguía sola, de alguna manera más aislada del mundo que nunca.

Se mudó a una cabaña en medio del bosque. Eligio un clima cálido, muy, muy lejos del frío del ártico. No es que ahora odiara la nieve y el frío, ella no tenía la culpa de los horrores que se vivieron en sus dominios. Lex siempre supo temer y respetar el hielo, no lo odia incluso si fue la razón por la que perdió a su padre, así que no la odiaría después de lo que sufrió, no, pero a veces era débil. No podía engañarse. Su sentido lógico podía llenarse la boca de todos los discursos sobre no tener miedo que quisiera, pero su cuerpo ya había tenido demasiadas asociaciones negativas. El frío y la oscuridad activaban un temor latente en ella que, aunque no la paralizaba como para hacer nuevas expediciones, la encontraron en un estado de completo dolor. Su pecho dolía, tenía pesadillas, quería llorar.

Es por eso que tampoco ha aceptado trabajos relacionados, y le alegra que el dinero no haya sido un problema hasta ahora.

Un medico la examino en el barco y fue entrevistada por el destino de todos los demás. Creyó que tendría más problemas después de inventar una historia de la estructura colapsando por una mala perforación y siendo la única en escapar, pero resulto que el señor Weyland tenía razón, a nadie le importaría si él moría. Sinceramente fue desolador. Tantas buenas personas se perdieron para siempre, y estaban más preocupados por la mala publicidad. Le pagaron una cuantiosa suma de dinero, además del dinero que ya había recibido por guiar la expedición, y le permitieron irse después de firmar un contrato de confidencialidad. Ella solo quería que todo acabara.

Entonces sí, no tenía problemas de dinero.

Cargo su camioneta con más troncos para la leña, y emprendió el viaje de regreso a casa.

Casa… ¿De verdad es eso?

¿No es el hogar un lugar seguro que se siente como propio? ¿Tu santuario? ¿Tu escape de todo lo malo? ¿Entonces porque no lograba sentirse así?

Esa noche ceno la misma comida para llevar que solo recalentó. Su madre murió cuando solo era una bebé, y su padre era mejor enseñándole a encender un fuego que a cocinar con ese fuego. Prefirió pasar su tiempo a la intemperie sin la estufa de gas como herramienta, por lo que realmente nunca aprendió a cocinar. Ciertamente era otra cosa en la que fallaba en sentirse parte de la sociedad. No eligió precisamente vivir tan lejos de la ciudad, pero fue un alivio. Por fuera parecía ser perfectamente capaz de relacionarse con las personas –No es como si le desagradaran- pero la realidad era que solo conocía la técnica, no era su verdadero elemento.

Suspiro decidiendo tomar un baño e irse a la cama. Tal vez mañana decida hacer algo con su vida por primera vez en meses, como conocer a alguien, preferiblemente solo platónicamente. Es verdad que no ha tenido una sola relación larga en años, y la última vez que tuvo intimidad fue en… Dios, ni siquiera lo recuerda. No tiene cabeza para eso. Conocerá a alguien y se harán amigos, nada más. Decidido.

Esa noche sueña con garras, una boca inhumana, un cuerpo grande lleno de hermosos músculos, una espalda ancha, rastas y ojos amarillos. No ha sido su primer sueño húmedo de ese tipo desde la pirámide, y con malestar, teme que no sea el último.

Se levanta con el cabello alborotado y la boca desagradablemente seca. Corre al baño para ducharse, necesita empaquetar un poco el desorden que es su cabeza.

Hace un año cuando pensó que sería fuerte y se despidió de todos sus amigos, no logro hacerlo con solo uno, Scar. La conexión de solo unas horas que tuvieron fue catártica, una revelación para Lex. Ella nunca pensó sentirse tan fuerte, tan capaz y solo fue cuando estuvo a su lado. Se conectan sin necesidad de un idioma, solo gestos y confianza, ella lo salvo y él la salvo. Ese tipo de sincronización es algo que solo ves en la ficción, y ella la tuvo, pero luego la perdió. Incluso en alguna parte del camino dejo de importarle que Scar no fuera humano y tuviera mandíbulas en lugar de algo parecido a una boca humana normal, para Lex era… Si, era atractivo. Al diablo si la hace sonar como una loca. Puede pensar lo que quiera en su propia cabeza, no es como si vayan a haber consecuencias. Ella está aquí, Scar está muerta, punto final.

Pero cuando sale al porche para poder cumplir esa promesa desesperada que se hizo anoche en medio de una crisis existencial, y en lugar de encontrar solo hojas caídas traídas por la brisa, encuentra un ciervo destripado manchando la madera con la sangre roja y fresca, por alguna razón no entra en pánico por los ojos muertos.

Levanta la cabeza del cuerpo al ver algo moverse por su periferia. El camuflaje del ser se retira, revelando una armadura de malla decorada con varios cráneos de criaturas que nunca existieron, por lo menos en este planeta, y justo debajo hay una cicatriz en línea recta que divide las costillas, cayendo hasta una más grotesca de algo enorme que atravesó la carne.

Son las cicatrices las que la convencen de que no es un sueño.

La máscara con la misma cicatriz de su mejilla le devuelve la mirada.

Es Scar.

 

 

Chapter 2: Capítulo 1: Sé mi compañera.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

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Capítulo 1: Sé mi compañera.

 

Es Scar, realmente era él.

El hilo de un jadeo broto de la garganta de Lex. Quería hablar, quería confirmar que era él, saludarlo, preguntarle que había pasado después de que se lo llevaran a la nave, si estaba bien, si había venido a verla porque también sintió esa conexión especial o para cortar los cabos sueltos. Que de alguna manera el depredador anciano se arrepintió de dejarla vivir, una humana jamás sería vista como una igual para su especie, y envió a Scar a matarla, recuperar su lanza –Estaba oculta en la cajonera de su habitación, limpia de toda mota de polvo. Acicalarla la calmaba- y llevarle su cabeza como prueba. En el fondo esperaba que de ser el peor de los casos, Scar se sintiera reacio a matarla. Tenía esperanzas de no vivir en una conexión unilateral.

Pero de su boca no salió nada. Estaba demasiado en shock.

Era normal, ¿no? Salió de la Antártida como única sobreviviente. Su mente proceso el trauma, la apaleo con toda la culpa, el dolor, el miedo de que pueda volver a pasar. Leyó sobre la culpa por sobreviviente, busco libros, artículos, incluso estuvo tentada a ir a terapia. Y de pronto descubre que no fue la única que sobrevivió, su compañero inesperado lo logro. Herido, remendado, pero está aquí ahora, y vino a verla.

Lex llego a una conclusión: sea cual sea la razón de Scar de estar aquí, está aliviada con el simple hecho de no estar sola en el trauma.

Un gruñido bajo la atrajo de entre la bruma en su cabeza de regreso al ahora. El sonido, aunque mayormente animal e inconexo, tenía atisbos de emociones que Lex reconoció. Curiosidad, preocupación, y… sonrisa. ¿Scar le estaba sonriendo? No es como si pudiera formar una sonrisa sin labios visibles y esas mandíbulas, pero en la pirámide él se burló de ella. Por lo que tenía sentido del humor, uno un tanto macabro.

De alguna manera Lex se encontró a si misma sonriendo de la misma manera “Es bueno volver a verte, grandulón” y solo porque tuvo el descaro de hacerla esperar un año mientras la dejo creer que estaba muerto, a Lex no le importó ninguna norma humano/alienígena, y lo abrazo. Tuvo cuidado con sus pies para rodear el cadáver del ciervo, en especial las problemáticas manchas de sangre, y estiro ambos brazos sobre el torso desnudo de su amigo. Encajo la cabeza en la base del cuello, y aunque los pequeños huesos le pinchaban el pecho, no fue tan malo. Scar por lo menos no la aparto de un manotazo. Lo primero que su cerebro registro fue que, efectivamente, la piel del depredador era de naturaleza reptiliana, un poco menos áspera por la falta de escamas, en eso se asemejaba un poco a la piel gruesa de las focas, pero de nuevo no encajaba del todo. No era desagradable, y extrañamente tampoco era fría como esperaba. Era cálido, como un rayo de sol en verano. Scar gruño y Lex lo pudo sentir en su caja torácica, rítmico e hipnotízante. Lo comparo con un león, un gato muy grande. Eso la hizo sonreír aún más, derritiendo por completo la astillada bola de emociones con las que despertó esta mañana. Scar está aquí, y abrazarlo es maravilloso.

Estaba tan feliz flotando en su pequeño momento, que casi se perdió las manos de Scar moverse. ¿Era acaso el momento en el que la apuñalaría con esa extraña navaja retráctil con la que acabo con la serpiente negra? Se aferró más a su amigo, de ser este el fin, solo quería tomar un poco más de la calidez de su cuerpo, olvidar el desolador frío. Pero la cuchilla no llego, en su lugar las palmas anchas de Scar acunaron su cintura y la acercaron más. Sus pelvis no estaban exactamente a la altura, pero la cercanía logro frotarlas un poco entre sí. Scar soltó un largo gruñido gutural.

Oh.

Ella entendió.

Scar estaba aquí por ella, no para matarla, en su lugar la quería para aparearse.

La repentina realización hizo latir fuertemente su corazón. Estaba segura que estaba aún más sonrojada que cuando tuvo su primera vez en la universidad con su segundo novio. Aquella vez estaba confiada y no le preocupaba nada más allá del dolor inicial. Había perdido a su padre a los quince años y desde entonces tuvo que defenderse sola en muchos aspectos, maduro rápido. Pero esto, con Scar, era delicado.

Sí, no negara que tuvo sus fantasías. A pesar  del aspecto muy alienígena Scar conserva todos los rasgos físicos que son atrayentes en los hombres. Los hombros anchos, el físico duro y definido, una altura considerable, e incluso esas rastas de las que no estaba segura si eran implantadas o de carne, eran atractivos. Un extra de la que no está muy segura de sí la hace verse aún peor es que le gusta sus gruñidos. La forma en la que resonaron contra su cuerpo le arranco un estremecimiento que encogió algo en su centro, en el buen sentido.

Entonces sí, hay bastante atracción física. El problema es su conexión.

Para Lex esto es algo muy especial. Quiere a Scar como a un amigo, un compañero, un confidente, si agrega el ámbito sexual, ¿eso cambiaría algo? Lo acaba de recuperar, no quiere arruinarlo. No quiere a Scar solo como una manera de rascarse la espalda mutuamente, quiere estar con él. Sí, se da cuenta de repente. Quiere ser la igual de Scar, su compañera siempre. Pero si Scar no la quiere, tampoco quiere ser algo a medias. No cruzara esa línea si no puede tenerlo todo.

Es una locura querer pasarse todos los escalones hasta la cima con alguien que ni siquiera es humano, también solo convivio con él como máximo un puñado de horas y además quería matarla. Cualquiera la internaría de inmediato, al diablo todos ellos. Nadie sabe lo que sintió, lo que fue ser la compañera de Scar esas pocas horas. La manera en la que fueron uno y fueron un equipo. Tal vez una de las grandes razones por la que estuvo deprimida el último año fue porque estuvo de luto por esa conexión. Eso explicaría porque justo ahora sentía que su pecho se llenaba de fuerza y plenitud, como si todo fuera a estar bien con Scar a su lado.

Eso la trae de regreso a la encrucijada, ¿debería rechazar a Scar? ¿Eso no lo alejaría para siempre? Si ella no se quiere aparear con él entonces duda mucho que Scar tenga otras razones para quedarse, o tan siquiera volver. Lex empezó a sentir una pequeña espina de miedo.

Y como si Scar pudiera ver claramente cada línea de pensamiento que la atacaba, aflojo su agarre. Lex solo tuvo unos segundos de pánico antes de que Scar diera un paso atrás, luego la sujetara de sus caderas y la levantara del suelo, cargándola como en la escena final de una comedia romántica en la que los protagonistas se reencuentran después de darse cuenta de que a pesar de todo se aman, para después besarse con música de fondo.

En su lugar Scar la sujeto con un brazo, y distraídamente Lex se sorprendió de la fuerza necesaria para cargar como a una simple almohada, y con el brazo libre tecleo en la  muñequera del brazo con el que la cargaba. Se reprodujeron varias voces pregrabadas, creando un mensaje tosco pero entendible.

“Lex. Debe ser. Mi compañera. Nadie más” una vez terminado Scar la abrazo con sus dos manos, como si no pudiera tener suficiente contacto, como si lo hubiera esperado por demasiado tiempo. Para Lex definitivamente fue demasiado tiempo. Todas sus dudas se fueron. Abrazo a Scar por el cuello, esta vez él enterrando su cabeza en el pecho y cuello de Lex, y sin necesitar palabras ambos sabían que ella acepto.

Scar la dejo ir después de unos minutos. Señala su pecho, luego al cadáver del ciervo, para finalizar en Lex. El mensaje es claro: Yo te doy esto a ti. Lex no contiene su sonrisa al verse de vuelta al lenguaje con señas y gestos que adoptaron en la pirámide “Gracias, Scar” y aunque está bastante segura de que ese no es su nombre, Scar no parece molesto por el apodo.

Llevan al ciervo al porche trasero en donde Lex tiene una vieja mesa de cocina en la que a veces arregla la carne que compra o logra atrapar en el bosque. No es una gran cazadora como Scar, pero su padre le enseño lo básico y ella lo aplica cuando lo necesita, o para medir si no está muy oxidada.

Scar pone el ciervo sobre la mesa, aunque no parece estar muy contento con ello. Aun así se encarga de despellejarlo y dividir las secciones de carne, mientras Lex va por una cubeta de jabón y un cepillo para limpiar la mancha de sangre en el frente. No le reprocha a Scar el regalo, pero tienen que hablar sobre poner ciertos límites. La sangre dentro de la propiedad definitivamente es uno de ellos.

Lex tiene el presentimiento de que los depredadores no son muy de interiores, decide sacar su vieja parilla para azar la carne al aire libre. Una vez más Scar no está muy de acuerdo “¡Te juro que vale la pena!” le asegura Lex. Scar hace un sonido de desdén, pero lo permite. Lex se ríe en silencio de berrinche de su amigo, ¿ahora amante? ¿Pareja? De acuerdo, tal vez necesiten más comunicación que simples gestos.

Lex prepara su porción como le gusta, y permite que Scar inspecciones las especias para buscar una que se acerque a algo que le guste. Lex nunca pensó en los hábitos alimenticios de la especie de Scar. Si tiene garras y colmillos deben ser carnívoros, ¿verdad? Y el rito de cazar es un claro indicador de la cadena alimenticia. Por eso se sorprende cuando Scar escoge algunas hojas de ensalada y se las lleva para probarlas. ¿Entonces es omnívoro como los humanos?

Lex olvida por un momento su comida cuando Scar retira los respiradores de su máscara, desnudando una vez más su rostro. Lex soñó muchas veces con ese rostro en específico. Memorizo los surcos, la tonalidad de la piel, cada colmillo y la forma exacta en la que las mandíbulas bailaban con cada gruñido bestial. Lex extraño mucho ver esos ojos amarillos tan parecidos a los humanos. Fue lo que encendió en ella la claridad de que entre los dos había un lazo poco común, lo que la hizo entender que este era su compañero.

Scar la observo observarlo, y permitió que ella adsorbiera de él todo lo que quisiera. Lex sabía que su propio rostro debe ser raro para Scar, tal vez él aprovechando la máscara que protegía sus ojos se tomó su propio tiempo para estudiarla. Tal vez de la misma manera que ella se sentía una loca, él también halo en ella que era extrañamente atractivo. No lo podía explicar, pero a cada segundo que pasaba observando, más adoraba a este ser.

Lex dejo su plato de lado y fue hacia Scar, este observo cada uno de sus movimientos como un depredador a su inconsciente presa. Trazo desde su pecho desnudo cada musculo en su camino, viajo por sus hombros, notando que la armadura protectora que antes usaba se había reducid a una simple pechera más compacta, sintió el latido firme de su pulso en su cuello, un corazón que latía para ella, y llego finalmente a la línea de la mandíbula. Lex no sabía que la había poseído, tal vez aún no terminaba de creerse que Scar realmente estaba ahí con ella, o simplemente era un deseo que retenía desde la primera vez. Trazo el colmillo inferior con la yema de su dedo desde la base hasta la punta, suavemente, con cariño, dibujo sobre aquel peligroso apéndice. Con su uña rasco casi accidentalmente la punta, y su respiración se angosto cuando confirmo el filo. Solo fue un rasguño, algo superficial. Scar la observo con las pupilas dilatas, en ese silencio tan imposible para alguien de su tamaño. Le dijo a Lex que estaba frente a un depredador, y estaba jugando un juego peligroso. Lex presiono su dedo más fuerte, hundiendo su carne y llorando sangre. Alejo su mano y dejo que las gotas rojas se deslizaran por su dedo hasta su palma abierta. Lex primero la probo, sal y metal, y después se la ofreció a Scar.

Eso lo activo.

Scar volvió a recuperar su agarre mortal sobre ella, acercándolos tan al ras que Lex podía sentir sus cuerpos respirar como uno solo. Aire caliente entrando a sus pulmones, las costillas expandiéndose, el cuerpo adsorbiendo una parte del otro, y soltándolo después para dar vida a una nube de excitación y deseo.

“Scar…” Lex lo llamo por instinto, rogando, rogando.

Scar la llevo más allá del lumbral de su casa, al interior del bosque. Lex sabía que su primera vez definitivamente no sería en una cama, lo que había entre ellos tenía demasiados dientes y colmillos, demasiada sed y hambre.

A unos buenos cien metros de su cabaña Scar la posiciono en el follaje como una cama improvisada. Seguramente estaba siendo más considerada de lo que sería con otra de su especie, para agradecerle le regalo una sonrisa de medias lunas. Scar se irguió sobre ella, frotando su rostro sobre su cuello, rasgueando la piel con sus dientes, definitivamente solo jugando, pero la amenaza de una herida mayor estaba ahí. Scar debió sentir su latido de colibrí en la yugular, porque se separó solo un poco para ver su cara, y lo que vio en los ojos de Lex debió alentarlo lo suficiente a continuar.

Scar tomo sus piernas desde los muslos y las separo, juntando su miembro cubierto en la pierna de Lex para molerse contra ella. Lex trago fuerte. Él era enorme.

Lex se dijo a si misma que ya no era una adolescente asustadiza, que era una mujer hecha y derecha. Ella podía con esto. Aunque estaba muy segura de que nunca tuvo algo tan grande dentro, definitivamente no eran de las que se echan para atrás. Y este es Scar, ella nunca lo rechazara.

Obligándose  a respirar y calmarse, Lex engancho sus piernas alrededor de Scar, y con un empujón de sus piernas le exigió que se acercara más, frotándose con su entrada. Lex se sentía aterradoramente emocionada.

“Scar, no puedes…” respiro cuando el enorme miembro trazo una larga línea con la cabeza. Maldición, estaba tan duro como una piedra “No puedes ir tan rápido. Podrías lastimarme” a pesar de la ardiente excitación del depredador, escucho las preocupaciones de la morena. Con una voz ronca y muy rota, Scar hablo por primera vez en el lenguaje humano.

Te. Cuidare…” Scar traza la cicatriz en su mejilla, aquella que Lex miro cada mañana y noche en el espejo para recordarse que todo había sido real, que Scar lo fue. El corazón de Lex se presiona. Ella definitivamente le creía.

“Gracias, Scar”

 

 

Notes:

No puedo dejar de pensar en Scar como un compañero romántico y liberal a su manera muy Yautja. Y es que mirando algunos comics y películas, los Yautja por lo general son muy despectivos con los humanos incluso si estos demuestran ser dignos. Los Yautja que se interesan por los humanos y los tratan con respeto realmente no son tantos, por lo que Yautjas como Scar deben ser más como jóvenes de mente abierta. Como si en nuestro mundo un hombre blanco decidiera empezar a salir con una mujer negra en los 80's 90's, no es precisamente ilegal, pero está muy mal visto. Quiero explorar bastante esta discriminación y como cada Yautja ve de manera diferente a Lex, quien será la compañera de Scar.

Espero les guste 😚

Chapter 3: Capítulo 2: En casa.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

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Capítulo 2: En casa.

 

 

El corazón de Lex golpeaba en su pecho como un martillo, cada roce con la piel alienígena de Scar fue un salto para su corazón. Sus nervios se bañaban en una extraña emoción nerviosa que no sentía desde la preparatoria cuando se besaba a escondidas con el chico que le gustaba. Sin embargo la acompañaba algo más, más pesado, tierno, y que no deja de crecer. No era una inconsciente como para llamarlo amor, a pesar de su vínculo, es demasiado pronto, y sabía mejor que no era solo deseo. No tenía una forma para nombrarlo, apenas si podía señalar que estaba ahí, y que su origen definitivamente era Scar. Scar con sus hermosos ojos amarillos, su torso desnudo, y sus brazos tomándola tan cerca, y no lo suficiente.

Scar, como siempre hasta ahora, le permitió ser la que llevara el ritmo. Lex se sentó un momento para desnudarse, dándole a Scar un chasquido bastante irritado, fue un sonido extraño a sus propios oídos, cuando él no la siguió para quitarse la armadura y la red de malla. Scar pareció reírse de su ceño fruncido. Lex refunfuño entre dientes, pero volvió a sonreír cuando las manos de Scar empezaron a trabajar como quería.

Fue un poco incomoda la sensación de las hojas secas presionando en la piel desnuda. Definitivamente no era su idea de la cosa más sexy, pero tener a Scar encima suyo valió por completo la pena. Lex se tomó su tiempo para estudiarlo ahora que lo tenía a su completa disposición. Scar tenía unos hermosos pectorales, firmes, del tipo que se siente bien cuando te presionan por atrás. Sólido, seguro, excitante. No tenía pezones, lo cual fue algo extraño. También una lástima, le hubiera gustado juagar con ellos. Ella es del tipo de amante que disfruta de mimar y ser mimada, y Scar definitivamente encendía ese deseo en ella. Y esa clavícula…

Se inclinó sobre su pareja para besar la yugular. Lex se emocionó cuando los músculos de Scar se contrajeron por el simple gesto. Scar gruño sin entender. Lex le sonrió llevando su palma a la marca en su frente, y trazando con tanto cariño aquella cicatriz que los unía.

“Déjame ser buena para ti” Lex suspiro “Quiero que te sientas tan bien, que lo disfrutes” Lex lo miro con sus emociones completamente abiertas en sus pupilas. No estaba segura de lo que a Scar le gustaba o no durante el sexo, pero sabía lo que a ella le gustaba, y solo quería compartirlo. Pero si a Scar le incomodaba, estaba bien, ella no presionaría ni se decepcionaría.

Sorprendentemente Scar cedió. Separo ambas piernas para acomodar a Lex más cerca, y la dureza en su entrepierna fue un testimonio de lo poco que lo incomodaba, y la atrajo llevando ambas manos a sus caderas, como una cerradura, ninguno tenía salida. Como si la quisieran.

Lex dejo de contenerse.

Lleno la piel de Scar de besos húmedos con la boca abierta. Trazo con la lengua cada musculo perfectamente definido para la caza, chupo y mordió surcos en la piel desde la clavícula hasta el ombligo, creando un camino húmedo y caliente. Scar gruñía suelto, permitiéndole que lo consumiera tanta como quisiera, sin avergonzarse de su placer. Para Lex los sonidos fueron la mejor parte.

Llevo una mano errante más y más abajo, hasta el enorme pene de Scar. Solo un modesto taparrabo lo cubría de la mirada de Lex, sin embargo ya empezaba a humedecerse por el pre-semen. Lex miro a Scar pidiendo permiso, más una formalidad para sí misma. Scar estaba más que dispuesto, pero a Lex le gusta esto, la forma tan física en la que Scar se estimula bajo su boca, su respiración pesada, los gruñidos y jadeos inconexos. Estaba bastante segura de que Scar estaba hablando en su lengua nativa, solo que Lex no lograba recoger nada. Lex quería que Scar la aceptara en voz alta, que deliberadamente le permitiera tomar su miembro y masturbarlo. Ella quería, quería tanto. Sentía hambre, sí, eso es como se llamaba. A cada segundo que pasaba el hambre de Lex por su pareja crecía, apenas si podía aguantar su deseo por las costuras.

Scar es hermoso, no como lo sería un modelo o una obra de arte renacentista. En él hay salvajismo, crudeza, fuerza, vida, muerte. Era tan hermoso como lo es un león acechando a su presa, como un halcón, una serpiente, un lobo lleno de dientes y colmillos. Sus rastas caen por los contornos de su rostro, balanceándose con cada estremecimiento de placer. Las cuencas grises que decoran los apéndices brillan y chocan, tintineando una canción muda, ella quiere tocarlas.

Las mandíbulas de Scar se abren y se cierran jadeando y gruñendo, soltando sonidos que ella nunca antes había escuchado, y Lex desea más que nunca entenderlo, descifrar las palabras, el placer de Scar.

Scar toma aire en un jadeo, el aire se levantó casi visiblemente, era caliente y sedoso, y Lex traga fuerte. Scar junto sus frentes en el suelo, era íntimo, dulce, fue necesitado. Scar tomo la mano libre de Lex y la llevo debajo de la tela. Lex se llenó de escalofríos, porque, vaya. Definitivamente era diferente.

El pene de Scar era largo y grueso, caliente, ardía como una llama. La cabeza goteaba lágrima tras lágrima, lo suficiente como para lograr lubricarse con facilidad. Lo que seco la boca de Lex fueron las protuberancias, las espinas de carne.

Lex sabía una o dos cosas sobre los lagartos, que algunos tenían hasta dos miembros, lo cual agradecía que Scar no compartiera, y la otra eran los surcos espinosos para mantener fijada a la hembra. Lex nunca pensó en eso más allá que simple biología, pero ahora, siendo sincera, entro levemente en pánico.

¿De verdad eso encajaría en ella?

Pero después de su miedo inicial, Scar respiro de cierta manera que la hizo moverse y logro apretar el miembro, ganándose un gruñido cavernoso de Scar. Era suave, romo. Lex entonces sintió como su pavor inicial era reemplazado por una oleada de excitación. Experimento lo suficiente con juguetes sexuales para saber lo mucho que se divertiría.

Con su confianza renovada, Lex se atrevió a retirar el taparrabo para liberar el miembro duro que suplicaba por la atención. Lex soltó y tirro de la tela, y el pene de Scar dio un medio salto obsceno entre el vientre de ambos. Lex no dudo en tomarlo de nuevo, apenas si lograba ahuecarlo en toda su palma abierta, tan caliente, tan duro, tan perverso. La boca se le hace agua.

Scar araño la tierra a sus costados. Cada empuje entre sus manos fue una llamarada directa a su ingle. Lex sabía que estaba completamente perdida en esto, para siempre.

 

 



 

El sol se ocultó al fin, trayendo consigo el frio de la noche. Lex guardo tanta carne como pudo en su congelador. Ella definitivamente no podría comerse tanta, y Scar no parecía feliz con la idea de comer algo recalentado, él parecía preferir comer lo que caza en el momento, y por lo ligero que viaja, y a no ser que lleve reservas en alguna nave espacial, no parece que cace para acumular y guardar. Es fácil imaginar que cargar con tanta carne de reserva sería más un desperdicio de espacio, el que podría aprovechar para más de ese armamento mortal y más cráneos como trofeos. Lex sonríe por lo tonto que suena eso, pero en el fondo sospecha que esa puede ser la razón.

Los brazos de Scar la rodean por atrás. Después de que tuvieron sexo, Scar ha estado pegajoso, casi ronroneando. No es que Lex se queje, es extrañamente adorable. Lex se apoya en su pecho, definitivamente se convertirá en su cosa favorita, y suspira llena de cansancio y felicidad. Eso fue bueno, tan bueno. Cierra los ojos y puede verse a sí misma de nuevo, jadeando por piedad, rogando por aire mientras en su interior se siente tan llena, hasta rebosar. Scar se mueve dentro de ella, al principio lento, suave por ella, pero eso cambia poco después. Lex rasguña la espalda de Scar, lo quiere más cerca. La fuerza con la que la golpea Scar la hace ver estrellas. De alguna manera termina con las uñas llenas de verde, y Scar parece tan encendido por eso. Lex descubre demasiado rápido que la resistencia de su pareja es de temer.

Lex se ríe con el recuerdo. Scar parece curioso, de hecho es como si todo lo que ella hace fuera de lo más interesante para él. Siempre la está mirando, y ella siempre lo mirara de vuelta.

“Tomare un baño. Apesto a sexo y tengo el cabello cubierto de tierra” le señala. Scar tiene de regreso su máscara, pero aun así intenta oler el aire a su alrededor –De nuevo, raro, porque Scar no tiene nariz. Pero empieza a pensar que de alguna manera su sentido del olfato puede ser mejor que el de ella- y entierra la cabeza en la parte trasera de su cuello. Scar la abraza más cerca, negándose a dejarla ir “Scar, necesito bañarme. No podré dormir bien así” pero solo recibe un gruñido de rechazo. Scar no se lo permitirá. ¿Qué demonios? ¿Es otra cosa de su gente, o es solo una cosa de Scar? ¿Es el olor? Fantástico, tendrá demasiado que negociar aquí.

Rueda los ojos, secretamente alagada de la posesividad de su pareja.

Lex suspira, esta vez solo cansada. Tiene demasiado sueño y esta adolorida, pero la gratificación que le traía eso empieza a agotarse. Definitivamente no retrocederá a ese baño.

Toma su tiempo, demasiado debido a la pobre comunicación que trae discutir con un alienígena. Lex tiene que sacar sus armas pesadas, pero unos besos y promesas después, ella y Scar están bajo la ducha. Lex los desnuda a ambos, y limpia la suciedad de sus cuerpos. Scar lo permite, relajado. Sus músculos pierden tensión bajo la presión del agua caliente y las manos firmes de su compañera. No se permite tal vulnerabilidad allá afuera, en el mundo exterior, esto es imposible. Lex los seca, feliz de tener suficientes toallas para secar el cuerpo dos veces más grande de Scar. Terminan en la cama, y aunque Scar saca todas las sabanas fuera, Lex no se molesta, no cuando tiene el horno que es ahora Scar. Su teoría parecía correcta, los alienígenas definitivamente tienen emisores de calor, y la malla que usa Scar es el mejor calefactor del universo, es especial considerando al ser que la lleva y al que ella puede abrazar hasta casi fundirse entre sus brazos.

Lex mira a Scar a través de sus pestañas. Lleva la máscara incluso para dormir, ¿lo que quiere decir que el aire del planeta no es del todo adecuado para su especie? Desearía que Scar no tuviera tantas incomodidades. Y si lleva un regulador de calor en su malla quiere decir que no favorece el frío. El planeta de Scar debe ser de temperaturas altas, tal vez tropicales o desérticas. La caza en la pirámide debió ser un doble desafío.

Lex no puede evitar preguntarse por el futuro. Mañana al salir el sol, ¿Scar seguirá con ella? ¿Seguirá cazando humanos? ¿No se aburrirá de una humana tan débil? ¿Qué pasa si todo fue un error?

Se aprieta contra su pareja. Teme preguntar, teme aún más no tener respuestas. Pero por esta noche solo quiere tener esta paz. Ser de Scar, relajarse, fantasear con la idea de que siempre será así.

Se queda dormida en el lugar más seguro del mundo. Las pesadillas no se asoman esa noche.

 

 

Notes:

En la cultura de los Yautja son los machos los que se tienen que ganar a la hembra para que esta los acepte, así que me imagino a Scar con todo este gran plan de cortejar a Lex con presas, trofeos, grandes gestos y cuidado, y de pronto se encuentra con una Lex muy entusiasta que disfruta de consentirlo y manosearlo, y Scar es solo: No estoy entendiendo, pero me gusta esto.

 

PD: A mi parecer, los Yautja jóvenes no se aparean hasta después de ser sangrados, porque a las hembras no les interesa estar con especímenes de tan poco valor, por lo que, si, en mi cabeza Scar es virgen, pero Lex aún no lo sabe XD

Chapter 4: Capítulo 3: Charla de desayuno.

Notes:

Lex y Scar charlan, y Lex toma su decisión.

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Capítulo 3: Charla de desayuno.

 

 

Lex despierta con la madera matutina de Scar presionándose en su cadera. Ella sonríe muy a su pesar, recordando lo que dijo Sebastian sobre la edad de los cazadores que pasaban el rito de iniciación para convertirse en hombres completos, y de pronto se plantea que está emparejada con un adolescente espacial. Bueno, joven adulto. Definitivamente eso la hace reír.

Rueda sobre su costado para estar boca arriba, permitiéndole a Scar volver a estar en la cima. Pasan una primera mañana intensa, dulce en algunos momentos, pero sin duda demasiado intensa para el bien de su colchón. Scar desgarra el cobertor y saca el relleno, y Lex está demasiado distraída empujando sus talones en la espalda baja de Scar como para que le importe. Arquea la espalda y jadea lo bueno que es. Vuelve a llenarse las uñas de sangre verde, y se siente tan consternada que decide perdonar a Scar por todos los daños a su propiedad. Ella nunca fue así, a veces fue algo ruda, pero arañar así a su pareja… además la piel de Scar definitivamente no es fácil de atravesar, por lo que tuvo que usar una fuerza considerable.

Por su parte Scar está dichoso, llenando a Lex de caricias y ronroneos bajos. Definitivamente no son heridas que pongan su vida en riesgo, son más como ‘rasguños de amor’, si quieres verlo de esa forma. Pero Lex aún necesita un tiempo para procesar este nuevo lado suyo.

Va a lavar sus manos para después prepararles un abundante desayuno, y juro que lo hizo bien, pero en la puerta del baño nota una pequeña mancha en su dedo meñique, y Lex ni siquiera lo piensa, solo lo lame. No sabe como el cobre. Lex no puede descifrarlo aún.

Scar desaparece una hora mientras Lex prepara el desayuno y se deshace de las sabanas rotas, dividida entre reemplazar el colchón o solo esperar hasta que Scar lo destruya hasta que ya no pueda más. Tener un novio alienígena es un dolor de cabeza.

Scar regresa, haciéndole unas señas a Lex un poco difíciles, pero que Lex interpreta como: Nave. Llamar. Asuntos. No la entusiasma demasiado. Ella y Scar aún tienen una charla que los espera.

Scar la levanta de su lugar en la mesa y la sienta en su regazo, aún muy pegajoso y hambriento de contacto físico. Lex decide que es un gran lugar para tomar su desayuno. Le ofrece a Scar, que picotea un poco de la carne. Como pensaba, nada entusiasta de recalentar carne.

Después de desayunar Lex se sienta con Scar en el sofá de la sala. Aún se apoya en su regazo, como un refugio que la protege de todo lo malo, de lo doloroso, de la incertidumbre. Su calor le habla en silencio, le jura que pase lo que pase, los dos estarán juntos.

Lex finalmente expone al elefante en la habitación “¿Y qué sigue?” porque esa es la gran pregunta, y solo Scar puede responderla.

Scar empieza a teclear en su muñequera y las voces se reproducen en sucesión “Lex. Venir. Conmigo. De caza”

“¿Quieres que te acompañe a tu planeta?”

Yautja Prime” Scar habla esta vez, al parecer el único audio que no tiene en su repertorio “Si, y no. Vienes a. Nave. Caza. Conmigo. Conviértete en. Mi gente. Conviértete en. Mi compañera” Scar mira a Lex esperando su respuesta. Siente cada palabra por el verdadero peso que conllevan. No está hablando solo de literalmente abandonar su planeta, todo lo que conoce y conocerá, para embarcarse a una aventura interestelar en un mundo extraño, con peligros que podrían matarla, y sin tan siquiera saber si podrá comer o beber agua sin ser envenenada, también habla de ser parte de una raza de cazadores alienígenas que caza seres inteligentes por deporte, o un extraño rito que ni siquiera logra entender del todo.

Es demasiado para procesar.

“Yo no soy una cazadora…” es lo más importante. Lex no disfruta de la cacería, ella es capaz de luchar como ya demostró antes, pero sabe que cazar, en todo lo que representa para Scar, significa asesinar, rastrear, acechar, planificar, y acabar con una vida. No encuentra en si reprochar a Scar por lo que es y su cultura, los seres humanos tienen su buena parte de suciedad, pero Lex también tiene sus valores, sus ideales, y lo que puede tolerar y lo que no. Y aunque mucho de eso se sacudió y doblo después de la pirámide, ella definitivamente no es una cazadora.

Scar observa la caída de sus hombros con la cabeza inclinada. Niega a sus palabras, apresurando su mano “Lex. Es. Guía. Lex. Es. Exploradora. Lex. Es. Mi compañera” y como un soplo de aire, Scar disipa esa enredadera que empezaba a surgir en su estómago y apretarla. Lex sonríe entonces. Es cierto, es una guía, una exploradora.

Recuerda la primera noche en Bouvetøya, con sus amigos mientras hablaban de la última verdadera frontera sin explorar para el hombre. Para ella ya no era solo la Atlántida, de pronto de abría todo un universo de posibilidades, mundos por conocer, tierras de hielo y fuego, océanos, dunas y planicies. Y Scar se lo ofrecía todo, mientras también estuviera a su lado. Sin presionarla a ser algo que no es, solo lo que ama. Lex realmente no tenía otro camino, no al menos uno que la llenara de tanta emoción como este.

Entre los brazos de su pareja, Lex sabe que ya tomo su decisión.

“Está bien. Iré contigo”

Ella recuerda a Sebastian y Graeme, riéndose junto a ella, maravillados antes de que el horror sucediera. Al señor Weyland, su determinación de vivir de verdad antes de apagarse. Incluso a Stanfford y su ceño fruncido. Los recuerda a todos, sus rostros, y los extraña terriblemente. Por un día fueron un equipo, y solo ella sobrevivió. Sueña con ellos, en las noches malas son solo gritos y suplicas de ayuda. Lex escapo de la pirámide como alguien más fuerte, pero aún arrastra consigo cadáveres.

Solo espera que a donde vaya con Scar, nunca los olvide. Ellos la formaron, y ahora que sigue adelante, su memoria fluye con ella. Todos tuvieron sueños y metas, y solo espera que de alguna manera Lex pueda honrarlos, como merecen.

Scar la acuna con esos ronroneos anomalísticos que ella ama ya, y la tarde pasa.

Al anochecer Lex se acuesta de nuevo con Scar y lo besa en todas partes, y él la sujeta fuerte y salvaje.

A la mañana siguiente Lex envía un correo a su agente de bienes raíces, dando instrucciones de vender la cabaña y donar el dinero. Divide todas sus pertenencias y deja muchas para la caridad. Empaca dos mochilas, busca el amuleto de Sebastian y se lo pone alrededor del cuello, y toma la lanza que le entrego el depredador anciano. Scar la observa sujetarla, y sus hombros crecen con orgullo. Lex le sonríe y ambos salen de la cabaña.

En la nave se despide de su padre, de su madre, de todos.

Lex se va a casa.

 

 

Chapter 5: Capítulo 4: Un nuevo hogar.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

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Capítulo 4: Un nuevo hogar.

 

Los primeros meses en la nave Yautja, como Scar se encargó de compartirle, solo podían llamarse como caóticos. Una patada en el culo.

Lex nunca tuvo el pensamiento infantil de que sería recibida con los brazos abiertos y con una recepción acalorada, pero la realidad fue francamente decepcionante. Scar la llevo en una pequeña nave fuera de la estratosfera, un ultimo vistazo a su mundo en quién sabe cuánto tiempo. No le avergüenza admitir que lloro un poco, pero admirando las nubes y las luces de las mayores ciudades, despidiéndose de los picos más altos con los que se relacionó tan íntimamente, ella sabía que no se arrepentía. Y no lo hace, incluso después.

El cambio de atmosfera fue inmediato para ella. Hacía calor, el aire estaba brumoso. Podía adaptarse, pero si el oxígeno de su planeta era tan difícil para Scar como lo era esta atmosfera para ella, entendía porque a veces simplemente prefería la máscara. Sus pulmones sencillamente necesitarían un descanso ocasional. La nave entera se sentía como un sauna. Recogió su cabello en una coleta y limpio la línea de sudor de su frente mientras era recibida por un cazador, que para su crédito, estaba poco impresionado por verla ahí. Fueron escoltados al corazón de la inmensa estructura. En su camino se encontraron con un depredador diferente en cada esquina, algunos haciendo rondas, otros yendo de un lado a otro, pero ninguno la miro por más de un simple vistazo. Para Lex era evidente que todos sabían que el objetivo de Scar era traerla, permanentemente.

La vista del cazador anciano fue un consuelo familiar. Se postraba sobre un trono de huesos, el enorme cráneo de una reina alíen gruñía terror y rabia negra, apagada para siempre. Lex tuvo escalofríos.

Scar se inclinó con respeto, y Lex lo imito. El depredador no se molestó en tomarse el tiempo de usar su muñequera e improvisar una línea de conversación con ella, como lo hizo Scar. Él se quedó en silencio como aquella primera vez, apreciándola con su rostro desnudo, sus ojos feroces y sus mandíbulas abierta en su ceño perpetuo. El cuerpo de Lex lucho por encogerse. Ella no podía mostrar duda o temor, no ahora. Ella sabía que este era el momento más importante de todos, que definiría la manera en la que sería vista por todos en el futuro.

Lo que vio el cazador anciano pareció ser suficiente. Hizo un gesto con la mano a otro cazador, y este se acercó a Lex con una caja abierta. Lex lo tomo sin dudarlo, incluso si no sabía lo que era, debía agradecerlo. No fue hasta que fueron despedidos que Lex aprovecho para echarle un vistazo claro a los objetos en el interior. Era una biomascara y un equipo básico de caza, un traje de malla, y un cañón de plasma como el de Scar.

Lex se atrevió a compartir una mirada con su pareja. Scar caminaba con el mentón arriba y el pecho inflado, cada paso decidido. Lex lo reconoció como orgullo.

Era verdad, ella también paso la prueba de iniciación para convertirse en un cazador de verdad, por lo que se ganó el derecho de usar sus armas. Y ella se unió al clan, ellos le darían todo lo que por derecho se ganó.

Scar y Lex tenían su propia habitación priva, solo permitidas a los iniciados. No era lujosa, los muros no tenían ventanas, solo había un catre de un material parecido a la piedra cubierto con pieles, había algunas repisas y un pequeño espacio que parecía ser usado para trabajos manuales. Para su gran alivio había un baño con las suficientes similitudes a los humanos. Nunca se le paso por la cabeza, pero hubiera sido terrible para ella su vida en adelante si fuera a usar un cubo y una esponja para asearse, no es que no lo hubiera hecho antes. Había agua caliente, y otro sistema extraño el cual ella tenía miedo de tocar. Ya tendría tiempo para explorar y aprender.

Puso sus cosas en una repisa libre que al parecer había sido limpiada recientemente. Su lanza ocupo un lugar especial en la parte más alta, el mayor símbolo de su orgullo. Después de un pequeño barrido y organización práctica, Lex termino bastante rápido.

Scar la trajo consigo al nido de pieles, y le señalo la biomascara y armadura. No sabe exactamente cuánto tiempo les tomo, pero Scar le explico lo mejor posible su funcionamiento y utilidad. El equipamiento estaba conectado tanto a sensores neuronales como a comandos manuales y de voz, en caso de cualquier situación. La malla de red era sorprendentemente difícil de cortar. Era como acero, pero tan flexible como el encaje. Es una armadura de defensa y protección, emitiendo ondas de calor que la calentarían apropiadamente incluso varios grados bajo cero. Le enseño como se retraían y expandían las cuchillas de mano. Lex sinceramente no estaba convencida aún de estas. Por ultimo saco el cañón plasma, que le advirtió que no podía enseñarle a usarlo aún hasta estar en un espacio más apropiado, debido al peligroso poder de fuego.

Cuando Scar termino su explicación la ayudo a cambiarse y ajustar su armadura. Tenía que usarla en todo momento posible, como la guerrera que ahora era. Pero aunque Lex estaba dispuesta a abrazar muchas de las costumbres Yautja, definitivamente andar por ahí en bikini no estaba en sus planes, así que uso un pantalón militar por encima, solo dejando la parte superior al descubierto. Scar pareció aprobarlo por lo menos.

Scar la dejo descansar un par de horas mientras traía algunas porciones de comida. Al parecer la alimentación en la nave se repartía como en la milicia. Scar trajo para ella una porción significativamente más abundante que la de él, el equivalente a tres comidas. Eso le preocupo, por lo que de inmediato le pregunto. Scar se encogió de hombros y tecleo, haciéndole saber que los Yautja en realidad no necesitaban tanta comida como los humanos. Podían comer solo una vez al mes y sobrevivir con relativo buen estado físico.

Lex de pronto tuvo otro llamado de atención de lo diferentes que eran ambos. El monstruo preparado para la guerra que es él, y la débil humana que es ella.

Tomo la decisión de hacer valer la decisión de Scar de traerla consigo. Ser digna.

Esa primera semana no estuvo tan mal, esencialmente porque no salió mucho de la recamara. Paso el tiempo con Scar aprendiendo lo más básico de la tecnología, algunos términos importantes, las reglas y costumbres, los ciclos y rutinas, y por supuesto, teniendo sexo.

Su relación era muy joven aún, cargada de emociones de expectativa, nervios e ilusión. Vivian la luna de miel de toda pareja primeriza. Y Lex aún estaba muy asustada por su decisión apresurada, sin marcha atrás, por lo que se aferraba a Scar como un salvavidas en medio de la tormenta. Su pareja estaba más que feliz de darle todo lo que quería.

Fue en una de esas ocasiones, con Scar terminando dentro de ella, que Lex noto que Scar siempre se tomaba el tiempo de asegurarse de que su liberación se quedara en ella, hasta la última gota. Scar gruñía cuando Lex se quería separar antes, y la alababa especialmente cuando le permitía hacer lo que quisiera. Eso era… Extraño, pero solo lo vio como algo más de la especie de Scar.

Los siguientes meses fueron una pesadilla.

Al final ella empezó a aventurarse con Scar, siempre con él, al resto de las instalaciones. Usaba su armadura y su biomascara para empezar a familiarizarse con ella, y aunque al principio fue demasiado confuso, para cuando llego a la arena de entrenamiento ya empezaba a tomarle el ritmo.

Scar empezó a entrenar con ella para fortalecer su físico y empezar a enseñarle un estilo de pelea. No hace falta señalar que ella era un desastre. Tomo algunas clases de defensa personal en el pasado, pero nada la preparo para la patada de Scar en sus costillas que la tiro rodando al suelo. Scar no era un maestro blando, y ella lo apreciaba, sin embargo no pudo evitar morder con fuerza de frustración y un poco de resentimiento. Uso mucho de eso como combustible para seguir levantándose.

Scar parecía satisfecho con su coraje, pero Lex podía notar el enorme espacio que los separaba de los demás Yautja. En un par de ocasiones noto como varios de ellos evitaban usar las armas que ella anteriormente había tocado. No había que pensar demasiado para reconocer las señales de la discriminación. Lex sonrió, ya familiarizada.

Le hizo recordar el primer grado cuando una compañera de clase esparció el rumor de que tenía piojos por su cabello afro, y aunque su cabello no era tan rizado como los estereotipos, de inmediato fue tachada de sucia. Ni siquiera era la niña con el cabello más rizado, pero la otra niña era blanca. Los niños pueden ser muy idiotas, repitiendo lo peor de los adultos como loros.

Tuvo que sufrir el rechazo y la burla de su propia especie hasta el tercer grado, que fue cuando empezó a ser considerada bonita para los chicos, y ahí inicio otro tipo de separación. Había una muy buena razón por la que prefería escalar montañas con su padre que salir a fiestas.

De todos modos, si fue capaz de pasar la secundaria, puede aguantar un grupo de alienígenas xenófobos idiotas.

Y tiene a Scar, es la única opinión que le importa.

Y Scar realmente era algo, incluso entre los suyos.

No era el más alto, musculoso, o resaltable de todos. Lex aprendió bastante rápido que cada cazador se representaba a sí mismo con un estil único, no llamativo, pero sin duda detallado. Desde pigmentos en su armadura y cuerpo, trenzados, y tallados, hasta la decoración con huesos y pieles.

No, Scar parecía uno más a simple vista, pero al luchar con otros Yautja fue cuando lo hacía.

Scar era un maldito genio. Ágil, rápido, preciso, astuto. En cada combate encontraba una manera diferente de tirar a su contrincante al suelo. Claro, perdió algunos encuentros, pero todos sabían que evolucionaba con una velocidad alarmante. En una ocasión el depredador anciano observo uno de sus combates, y se rio cuando gano. Definitivamente Scar era uno de sus favoritos.

Lex estaba tan orgullosa, y no veía el momento de llenar de la misma sensación a su pareja.

Paso mucho tiempo hasta que su paciencia con los Yautja se estaba agotando, encontrándose así misma refunfuñando en su habitación, mientras Scar hacía algún tipo de artesanía.

“No me quiero ver exigente aquí, Scar, pero en serio empiezo a desear un respiro de tu gente. Su actitud conmigo empieza cruzar de lo ridículo a lo exasperante” recientemente ella también empezó a entrenar con otros Yautja, un puñado de jóvenes excitables. Y que los emparejaran con ella los puso de un humor tan terrible, que fue insultante lo obvio que era. No es que los humanos fuera la imagen de la tolerancia, ella lo sabía muy bien, pero han pasados alrededor de siete meses, ya deberían haberse adaptado a ella, como mínimo tolerarla. Pero cada vez que ella intentaba dar un paso al frente, ellos saltaban hacia atrás. Lo odiaba, y si, la entristecía un poco.

Se dijo que solo necesitaba a Scar, y es verdad, pero una solo puede vivir de esa manera por un tiempo hasta verse afectada. Quería estar con Scar, y está muy segura de que él también, pero solos, lejos de los demás, en un planeta desconocido, una aventura nueva. Ella era paciente, pero sinceramente se le estaba dificultando dar más de sí misma.

Scar se levantó de su puesto y fue con ella. La cubrió con su cuerpo como una manta, y con un cuidado completamente contrario a su grueso físico, la volteo para poder encararse. Lex no pudo evitar besarlo, solo un leve contacto, porque amaba demasiado a Scar para resistirse. Él la abrazo un largo rato, consiente de la angustia por la que estaba pasando. No la rechazo o hizo de menos, en verdad la entendía, y Lex estaba tan agradecida de tenerlo.

Las voces empezaron “Solo un poco más. Los recién. Sangrados. Pueden. Aventurarse solos. A cacerías. Hasta un tiempo. Después. Pronto. Seremos. Lex. Y yo. Nada más”

Lex lo abrazo más cerca, aspirando el leve olor a tierra en él “Si” Scar le había explicado las reglas de su clan: los recién sangrados podían tomar la decisión de seguir cazando con el clan, o aventurarse en solitario, solo necesitarían la marca del clan para que todos supieran a donde pertenecían. Scar quería que los dos viajaran solos, explorando y cazando, y Lex estuvo de acuerdo. Normalmente Scar hubiera empezado su peregrinaje pocos días después de terminada su iniciación, pero estuvo herido por demasiado tiempo. La punta de la cola de la reina alíen lo atravesó por completo, irónicamente, asesinando al parasito que se anido en su interior. Por lo que tardo un año en sanar, e inmediatamente vino por ella, tenía el derecho de traerla, ella también era una sangrada, y además era su pareja elegida, el líder de clan tuvo pocos problemas para permitirlo. Y él de nuevo no podía empezar su viaje aún, no mientras la instruía adecuadamente. Se sentía como si lo arrastrara, eso era la peor parte.

Lex acaricio la larga cicatriz en su pecho, esa herida que por poco se lo quita. Scar la ve como un rasgo de humildad, de sus errores que lo llevaron a ser descuidado y estúpido. Lex solo está agradecida, porque le recuerdan cada vez que Scar sobrevivió.

Estaba bien, ella podía hacer esto. Solo tenía que esforzarse más, por Scar.

Cuando alcanzaron la racha de un año, Scar le dijo que se dirigían a Yautja Prime, era la temporada de apareamiento.

 


 

Notes:

¡He vuelto con un nuevo capítulo!

Un poco de dolor y confort a la orden. Adaptarse a la vida con los Yautja es difícil para Lex, en especial porque son unos xenófobos malditos. Aún quiero explorar mucho de la cultura Yautja, y planeo divertirme con ello. Al final Lex será una experta en el tema.

Chapter 6: Capítulo 5: Temporada de apareamiento.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

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Capítulo 5: Temporada de apareamiento.

 

 

Se encontraban sobrevolando el planeta naranja tormentoso, y mientras los minutos pasaban, Lex sentía su estómago removerse y apretarse. Estaban aquí, en el planeta natal de Scar. Había pasado un año en una nave alienígena, conviviendo con una raza distinta y una cultura completamente salvaje y ritualista, sin embargo, lo más cercano a la libertad.

Junto a su pareja elegida, que justo ahora se encontraba recostado plácidamente en su nido de pieles, completamente ajeno al manojo de nervios que era Lex.

“Sé que no debo preocuparme, lo sé. Es solo que tengo este mal presentimiento. Sé que no les voy a agradar” Lex movió sus manos en rápidos gestos. Ella y Scar desarrollaron su propio lenguaje de señas a lo largo del último año, basado en los idiomas de los dos, los gestos con los que se familiarizaron, y algunos que inventaron. Habían tardado en perfeccionarlo, incluso más en asimilarlo a su rutina diaria. Los demás en la nave no lo entendían, y Lex y Scar no tenían intención de compartirlo. Es demasiado privado, con partes de él y partes de ella, como para permitírselo a un tercero.

Lex siguió despotricando “Haré algo mal y eso hará que piensen que es tu culpa y entonces yo-” Scar tuvo suficiente. Mientras Lex se paseaba de un lado a otro de la habitación, Scar calculo el momento exacto en el que cruzo por su costado y la empujo hacia abajo, a sus brazos. Lex estaba muy orgullosa de no emitir ni un solo sonido “¡Ey!” pero sí se quejó.

Scar resoplo una risa rasposa, de las favoritas de su compañera, y simplemente la abrazo con todas sus extremidades. Lex siguió quejándose del peso y de no poder moverse, hasta que las quejas se convirtieron en risas. Para Scar siempre era tan fácil calmarla. Cuando estaba con él, solo sabía que todo estaría bien.

Beso el arco de su mandíbula, finalmente siendo liberada.

“Después de esto por fin podremos iniciar nuestro viaje, ¿verdad?”

“Si” el yautja le prometió. Ella ya estaba emocionada.

Pronto desembarcarían en el planeta Yautja Prime. Lex estudio mucho sobre la cultura Yautja con Scar a lo largo del ultimo año, aunque debe admitir que fluyo mejor una vez elaboraron su lenguaje de señas. Scar en especial le hablo de este evento, ya que sería obligatorio antes de poder partir juntos más allá de las estrellas, lejos de su tribu.

Fue muy interesante conocer que, a pesar de que los Yautja masculinos eran en su mayoría los cazadores, son las hembras las que eligen a su pareja. A diferencia de los seres humanos, los yautja son más bestialistas en su comportamiento. Los machos salen del planeta, cazan y se llenan de trofeos, mientras las hembras, aunque no todas, prefieren quedarse en su planeta para proteger a las crías. No eran monógamos. Una hembra puede elegir varias parejas cada temporada, y, por consiguiente, sus crías son de diferentes padres. Scar le describió como en su camada tuvo hasta siete hermanos, nacidos con un año de diferencia, y que ninguno compartía un solo padre. Aún así su madre los crio a todos por igual, y ellos se veían de la misma forma. Ella los entreno y les enseño lo básico para convertirse en cazadores novicios. Después partieron, y él nunca volvió a ver a sus hermanos o a su madre. Su único hermano que lo acompaño a la pirámide, falleció. Lex entristecía cada vez al recordarlo. Scar siempre le recordaba que no había nada triste en ello, que fue una muerte honorable. Pero Lex era humana, para ella fue una tragedia que su amado perdiera a lo único que le quedaba de familia.

Claro, había parejas que se enamoraban, o al menos en términos yautja, y elegían permanecer exclusivos cada temporada de apareamiento. Estas parejas eran muy respetadas, porque la elección de dedicarse a un solo ser era un acto de lealtad admirable. Los demás yautja lo respetaban, y por lo general, aunque raro, se castigaba a todo aquel que intentara interferir. Scar y Lex son un ejemplo de esto.

Ambos son de diferentes especies, ni siquiera debería contar, pero la tribu de Scar no es tan inflexible. Cada tribu tenia una manera de ver la vida. Un Yautja debería ser libre de elegir su camino. Las presas que demuestren ser dignas y honorables deben ser respetadas. Esa es la visión del clan. Lex está aliviada de que este sea su clan y el de Scar. Ha oído rumores de clanes que no respetan las costumbres, de rezagados que no buscan honor, que solo desean la mejor casería posible sin importarles el daño al ecosistema. Son los mala sangre. Los traidores de su pueblo.

Llegan al planeta.

Lex ajusta su biomascara para poder respirar en el ambiente. Solo de ver la atmosfera sabe que el aire mismo debe estar cargado de fuego. En su mayoría es desértico, brumoso por tormentas de arena, y enorme. Le recuerda a Marte, con un poco de Júpiter.

Scar y Lex se quedan atrás. Los novicios ni siquiera bajan de la nave. Solo los sangrados tienen oportunidad de que una hembra los considere dignos de aparearse con ellas. Intentar acercarse a la zona para un joven yautja puede ser peligroso. Una pareja en medio del cortejo puede verlos como intrusos y acabar con sus vidas, generando una carnicería sangrienta.

Scar y Lex no planean quedarse tampoco. Scar desea participar en una ceremonia de adultez, en la que a los sangrados finalmente se les reconocerá frente a todo el planeta como adultos. Marcarán sus nombres en unos pilares sagrados y después podrán participar.

Por supuesto, ellos dos aún planean pasar su propio celo en la nave. Scar aún tiene sus necesidades, y Lex está más que dispuesta a complacer a su pareja. En especial porque Scar le advirtió lo mucho más descontrolado que se puede tornar durante el acto. Para Lex la idea es… Emocionante. Scar ya es un muy gran amante, y no puede esperar a ver lo muy intenso que puede volverse. Lex nunca pensó verse como una gran pervertida, pero aquí estamos.

Las puertas finalmente se abren, y Lex inmediatamente siente el golpe de calor. Es asfixiante como espero, como un puñetazo hasta los pulmones. Demasiado caliente. Peor que cualquier selva tropical o desierto en el que alguna vez asistió. Está segura de que, sin los ajustes a su traje, que sirven como un refrigerante, y su mascara que filtra el aire, la experiencia sería mucho, mucho peor.

Con su biomascara Lex casi parece una mas entre los del clan, si obvias los pantalones militares. Es por eso que no llama la atención a un primer vistazo. Además los sangrados y veteranos están mucho más interesados en otras actividades. Son las hembras las que la notan. La miran detenidamente en silencio, pero Lex no puede indicar si están juzgando favorablemente o no.

Lex las ve después de internarse unos cuantos metros en las estructuras que parecen ser los edificios y viviendas. Hay un templo, esta casi segura, a uno o dos kilómetros. Lex piensa que ese es su destino.

Las hembras Yautja son altas. Lex no es baja en su planeta, la exploradora tiene sus buenos 1’70, es más alta y fuerte que el promedio. Pero las hembras Yautja pueden presumir de por lo menos unos 1’80 o 1’90 de altura. Lex es muy pequeña, y entre tantos machos Yautja es aún más notable. Está muy agradecida de que Scar no sea tan alto como la mayoría de los otros machos, su pareja es más ágil, y ella no se ven tan ridícula a su lado.

Es malo. Tanto escrutinio la está poniendo de los nervios.

Toma un respiro bajo y se calma. Esto acabara pronto.

El planeta tiene un sol mucho más grande que el de su propio sistema solar, por lo que Lex tiene unas pequeñas dificultades para medir el tiempo a base de su movimiento. Pero calcula que no demoran demasiado en llegar al templo. La estructura es enorme, del tamaño de un cañón. Lex no sabe diferenciar si la estructura fue esculpida a base de la piedra misma, o si por el contrario se usaron materiales que ella desconoce. Desde lo alto lo confundirías con el paisaje, son los pilares y grandes pasillos lo que demuestra lo que es.

Lex no entiende muy bien lo que pasa a continuación. La cabeza de su clan dirige la ceremonia frente a otros ancianos vestidos en togas ceremoniales. Hablan, pero Lex apenas si logra entender algunas frases sueltas. Ella aprendió algo del idioma Yautja, pero una versión más estándar. Lo que están diciendo los ancianos ahora es mucho más complejo. Lex piensa que Sebastian estaría más capacitado para entender el complejo lenguaje. Ella capta ‘Honorables guerreros’ ‘Inicio del nuevo ciclo’ ‘Recompensa por lo ganado’ y ‘Vivir a través de las generaciones’. Lex esta aliviada cuando el acto final inicia. Uno a uno los Yautja caminan en fila para escribir sus nombres en las paredes de roca. Lex también tiene ese derecho. Ella avanza detrás de Scar, saca un pequeño cuchillo, y empieza a tallar.

Lex aprendió a tallar de su padre, apenas algunas pequeñas figuras de madera. Demasiado toscas. En sus viajes como exploradora practico un poco más del arte. Conoció a muchas personas con una habilidad de tallado francamente increíbles. Pero fue Scar quien le enseño a manejar la hoja como una extensión de si misma. Su mano no tiembla, ella esta segura y sabe lo que debe hacer. Lex observa los diferentes gravados, ilegibles para ella aún. Tantos que vinieron antes que ella. Se da cuenta de que los que vendrán no podrán leer su nombre tampoco. Ella sonríe con ironía, pero también con cierto orgullo. Ella se gano su lugar, su derecho a quedar registrada en este lugar tan sagrado para la especie de Scar. Una humana entre cazadores.

Busca a Scar a su lado, y con su mano traza las letras desconocidas que su pareja forzó en la piedra. Es hermoso.

Lex escribe su nombre a su lado, juntos por siempre.

Lex y Scar se miran a través de sus mascaras. Ellos saben lo importante que es.

La ceremonia termina con éxito. Scar se ve tan feliz y orgulloso de los dos. Lex lo adora tanto.

Entonces empieza a caer la noche y piras de fuego y antorchas son encendidas. Hay tambores, instrumentos que ella no entiende, pero que logran música. Ha iniciado el cortejo de apareamiento. Lex sabe que deben irse pronto.

Ella y su pareja circulan entre los machos en busca de hembras. Los más jóvenes han traído sus tesoros, presas de caza de diferentes mundos. Cada una con su propio nivel de dificultad. Los mayores tienen sus tiendas listas, con los cráneos de criaturas de garras y colmillos amenazantes. Lex también nota los cráneos humanos.

Las hembras bailan y contorsionan las caderas. Las cuencas de sus rastas trinan con cada giro, con cada golpe al aire, como pájaros asesinos. Es hipnótico, salvaje. Ellas no se apresuran aún. Algunas beben de jarras o prueban jugosos trozos de carne. Lex está tan entretenida que por poco tropieza cuando Scar se detiene de pronto. Hay una hembra frente a ellos, a Scar.

Las hembras eligen a sus parejas.

Lex siente que se le oprime el estómago.

Scar no lo haría, ¿verdad? Él tiene a Lex. Se puede negar a esto. ¿Verdad?

Pero Scar no es un simple sangrado, es un cazador honorable que asesino a una reina alíen. La más letal de sus presas. Y si bien no pudo obtener la cabeza, el rumor debió esparcirse nada más pisar el planeta. Scar es un joven demasiado atractivo para cualquiera.

Scar mira a la hembra que desnuda su rostro. Los colmillos parecen moverse aspirando el aire. Ella luce más que interesada. Cada segundo que Scar no responde, Lex tiene miedo.

Scar no lo haría, no… ¿Y por qué no elegiría a una de su especie para emparejarse? Mas fuerte, mas digna. Incluso debe ser más hermosa.

Scar inclina la cabeza con un brazo en su pecho. Parece estar disculpándose. Después mira a Lex, y ella reconoce una palabra importante cuando Scar habla. ‘Compañera’, es cierto, son compañeros. Pero Lex no logra encontrar el mismo alivio en la palabra que siempre evoca.

La hembra mira a Lex de pies a cabeza. La humana la mira desafiante. Se niega a ser vista como menos, no permitirá ser humillada frente a su pareja.

La depredadora no parece querer retroceder. Ella le habla a Scar y Lex capta más. Es casi como si la yautja quisiera que Lex los entendiera.

Ella dice más o menos lo siguiente “Conozco que tienes compañera, pero ella jamás te dará crías. Yo te daré crías fuertes y tú vivirás a través de ellos. ¿No quieres eso?” pero Scar vuelve a disculparse y la rechaza. Entonces la hembra se dirige enteramente a Lex “Para un cazador heredar vida lo es todo. Estás matando su potencial. ¿Prohíbes nuestra unión? arrebatas su legado” Lex no… No entiende. ¿Qué? ¿Por qué ella luce tan enojada? No por ella, no por ser rechazada, si no por Scar.

Pero Scar evita más confrontamientos. Se disculpa una ultima vez, luego toma la mano de Lex y la saca de allí. Lex ve a la hembra alejarse de regreso con las suyas. Está tan desconcertada que se deja llevar de vuelta a la nave. Es allá arriba que finalmente empieza a entender. Se quita la biomascara. Siente que la agobia.

Toma a Scar del brazo para que lea sus manos “¿Quieres tener descendencia?” es cuando Scar se paraliza y Lex obtiene su respuesta.

Es realmente obvio si lo piensa por unos instantes, si lo piensa bien. Una especie entera que vive separada de las hembras, que basa su cultura entera en la cacería, no solo por honor y estatus, también para obtener el derecho a una pareja. Tienen una temporada entera dedicada al apareamiento, maldita sea. Los humanos pueden desear tener hijos o no, pero la raza yautja es diferente, más arraigada a los instintos. De pronto recuerda todas las veces que Scar y ella tuvieron relaciones, como cada vez él termino dentro de ella y no permitió separarse hasta terminar. Estaba intentando embarazarla. Scar desea tener crías.

La realización la golpea. Ella ni siquiera puede decir que no es lo que desea, porque ella ni siquiera le puede dar hijos a Scar. No son de la misma especie. Aún así Scar lo intento.

Se ríe.

Una vez más ella es inadecuada. Ni siquiera puede hacer eso por su pareja. Scar jamás tendrá un legado con ella. Y la vida de Lex es más corta en comparación a Scar. En medidas humanas, Scar es mucho mayor que ella, quizás tenga unos 50 años o más, mientras que a ojos de los Yautja Scar es solo un jovencito. Cuando Lex muera, ¿Qué le quedara a Scar? ¿Qué gano al elegirla? Debería buscar una nueva pareja, debió aceptar la oferta de aquella hembra. Todos ganarían, esa hembra y Scar tendrían su descendencia, y Lex podría marcharse después con Scar. Y Scar podría participar en cada temporada de apareamiento si lo deseara, siempre y cuando regrese con Lex… Ella… No sabe por qué, pero quiere llorar.

Es tan inútil.

Un calor solido la rodea. Scar la abraza cerca de su corazón. El contacto casi la hace romper en llanto. Se siente tan frustrada.

Ella ni siquiera pensó alguna vez en tener hijos, incluso con Scar. No parecía algo viable para su nuevo estilo de vida. En el pasado tampoco lo quiso, no se veía a si misma como material de madre. Pero una vez supo que su pareja lo deseaba, y que jamás lo obtendría a su lado, la hizo miserable.

Debería estar enojada porque Scar deliberadamente intento embarazarla sin su consentimiento. Pero es inútil. La verdad ella debió saberlo, pero lo ignoro. Ahora solo está agotada.

Su pareja la lleva de vuelta a su habitación compartida y la deja sobre el nido de pieles.

“¿Estas bien?” le pregunta el cazador. Lex se siente deshuesada.

“¿Estas seguro que soy lo que deseas, Scar?” el yautja hace una mueca confusa, pero la espera para que continue “Soy una compañera inadecuada. No soy tan fuerte como los tuyos. No soy una cazadora, nunca lo seré. Tampoco tendrás una familia conmigo. Scar, tienes un talento como ninguno. De tu generación eres el más talentoso. Aquí te admiran. El jefe de clan espera mucho de ti. Pero luego estoy yo, soy lo único que mancha todo eso. No puedo llegar a complementarte. ¡Solo te humillare, Scar! ¡Y no quiero eso para ti!” el calor se derrama sobre sus mejillas. Le arden los ojos. Ella no suele ser de las que lloran ruidosamente, pero justo ahora de está rompiendo algo muy frágil dentro de ella. ¿Qué está haciendo? Sabia cuando inicio todo esto, que no seria fácil. Lo sabe incluso ahora. Pero nada la prepara para este sentimiento de carencia, de inutilidad. Sentir que no eres digno para quien mas te importa. Lex no quiere perjudicar a Scar, pero es todo lo que hace…

Scar la sostiene un largo tiempo hasta que Lex lo saca todo. Lo que acumulo a lo largo de este año, puede que incluso desde la pirámide, o tal vez más atrás, cuando su padre murió y la dejo sola. Siempre se sintió en una carrera para demostrar algo, que es fuerte, inteligente, capaz, digna. Dejo a esa niña asustada, o eso le gusta creer. Justo ahora es esa niña, y necesita que le digan que todo va a estar bien. Que patético.

Esta cavando un hoyo negro en su pecho, un canal estrecho para acurrucarse y descansar. Es feo, triste. Tiene que detenerse. Sabe que le hace mal. Ella conoce mucho del tema. Las largas expediciones en tierras de nadie te dejan demasiado tiempo libre para ti y tu cabeza. Piensas cosas que nunca antes imaginaste, todo es más claro y a la vez más opaco. Ella conoce los ejercicios para evitar ir a esos lugares. Respirar correctamente, respirar es lo más importante.

Scar la separa del hueco de su pecho para que ella lo vea. Se ha retirado la mascara con la intención de que ella vea toda la verdad y la crudeza de sus palabras “Lex, eres mi compañera. Yo te elegí”

Ella sonríe “Nuestras elecciones pueden cambiar”

“¿Me cambiarias?”

“¿Qué?” Lex siente un hormigueo “No, jamás”

“Como yo lo veo, tampoco soy una pareja adecuada”

“Ahora estas hablando basura” pero Scar gruñe. Por primera vez parece tan molesto como ella. Puntualiza cada seña con sus manos.

“No he podido protegerte del desprecio de mi gente. Del rechazo. Tú te fuerzas cada día para mejorar, pero te siguen alejando y todo lo que me queda por hacer es enseñarte lo que sé. Pero no puedo cambiar la mente de los demás. No puedo hacer que vean lo que yo veo en ti. Llevabas una vida tranquila antes de conocernos, y desde que entre en tu vida solo te he traído angustia. ¿Cómo eso me hace una pareja adecuada?” el silencio resultante enmudece a Lex. No sabe cómo responder a eso. Es cierto, aunque no de la forma en la que lo ve Scar. No es su culpa, tampoco es la de ella o la de ambas especies. Fue el deseo ambicioso de la curiosidad humana lo que llevo a Lex y su tripulación ese día a la pirámide. Y fue la ambición de la honorable caza de los yautja lo que llevo a la generación de Scar a ser probados en la misma pirámide. Conocerse, pelear juntos, sobrevivir y entenderse, eso fue lo que eligieron únicamente Lex y Scar. Se eligieron el uno al otro, con todas las pruebas que acarrea esa elección.

Les suspira temblorosa. Que tonto.

Scar supo desde el principio que Lex no podría darle descendencia. Ella pensó que él estaba muerto, por todo un año, fue él quien tuvo todo ese tiempo para considerar un futuro juntos, y así volvió por ella. No es nada nuevo para Scar. No puede embarazarla y lo sabe, incluso si su subconsciente lo impulsa a intentarlo. Él lo sabe mejor, y lo acepta.

Lex de alguna manera logra sonreír genuinamente “Creo que me hubiera gustado darte hijos” eso sorprende a Scar. El yautja parece no saber como responder a eso, incluso si parece querer decir demasiado, se contiene. Por el bien de Lex “Lamento que sea tan difícil. Asegurémonos de que valga la pena, ¿sí?” porque ellos dos, lo que son, vale la pena.

Lex acerca a su compañero y se asegura de besar cada centímetro de su rostro. Scar sigue tenso unos instantes, pero cada beso logra derretirlo hasta que es una gran masa ronroneante. Lex ama estos momentos dulces que su pareja solo le permite a ella. De verdad Scar es todo lo que ella siempre necesito. Allá afuera usan capa tras capa de hueso y metal para proteger su centro frágil, pero aquí no es necesario, no, pueden ser tan melosos y tontos como les gustaría. Como una pareja normal, incluso en esta irreal vida. Ambos parecen entenderse a un nivel que ningún otro de sus propias especies les pudo proporcionar.

Poco a poco los besos de Lex son más atrevidos, cruzan la línea del mentón y bajan por la clavícula. A Scar le encanta. El yautja gruñe desde en centro de su caja torácica. Es cuando Lex traza líneas sueltas con su lengua que el otro se pierde.

Lex es asaltada sobre el mar de pieles y presionada hacia abajo. Scar se frota contra ella como un adicto ansioso. Siempre ha sido así. No importa cuantas veces lo hagan, Scar nunca parece perder la novedad. Se emociona como un hombre perdido que jamás ha probado el agua. Y es mientras Scar los desnuda, que de pronto Lex se da cuenta de algo más. Si los no sangrados no tiene ninguna oportunidad de cortejar a una hembra, y las hembras solo buscan a los mejores cazadores, eso significaría que Scar no ha tenido experiencia antes de la pirámide, antes de Lex.

La realización, primero la hace sentir estúpida. Era tan claro que lo podía obviar demasiado fácil. Sebastian le explico que los yautja en la pirámide eran adolescentes, después Scar le dijo que paso sus primeros años de niñez únicamente con su madre y hermanos entrenando. Una vez pudo empezar a pelear como un cazador de verdad, se unió a un clan y empezó su viaje como novicio, en una nave repleta únicamente de machos yautja. Y por lo que Lex ha visto, los yautja no parecen tener las mismas costumbres que los antiguos romanos solían practicar con sus compañeros. A los yautja solo los emociona la caza, la lucha, y los trofeos. Todo ese honor para ser reconocidos, para ser vistos por una hembra, procrear su descendencia y que su linaje viva, para que puedan seguir con la caza. Es tan simple que es absurdo.

Lex no tiene tiempo para considerar la perturbadora idea de que de verdad le robo la inocencia a un adolescente, Scar no le permite olvidar que ahora es un hombre.

“¡Ahgh! Ahh…” él entra en ella y es brutal. Su miembro la llena hasta el fondo, sin juegos previos o preparación. Si Lex no lo deseara tanto de la misma manera, esta segura de que sería doloroso. Scar no suele ser tan cruel con ella, pero Lex puede ver en sus ojos, en sus pupilas hinchadas, que Scar está perdiendo en control. Es más criatura que su compañero ahora. Lex decide dejar todo pensamiento de lado y centrarse en Scar, en sus caderas juntas chocando y sus cuerpos juntos. Se siente tan bien. Ella misma quiere perder el control. Scar está aquí, no allá abajo en su planeta. Eligio a Lex por sobre todas, solo a ella.

Jadea y grita. Suplica piedad, solo para después rogar ser destruida. Lex siente que se estremece. Está tan cerca. Scar también está cerca. Ella lo quiere dentro, más que nunca. No quiere que se desperdicie una sola gota. Quiere, quiere, quiere.

Sus dientes atraviesan el pectoral izquierdo de Scar cuando este se corre, justo sobre su corazón. Scar tiembla, de dolor o placer, no lo sabe. Lex está demasiado borracha de esto.

La sangre verde corre hacia su boca, y el sabor extraño logra hacerla reaccionar un poco. ¿Qué está haciendo? Quiere disculparse, limpiar la mordida y hacer como si no sucedió. Levanta la mirada con vergüenza a Scar, pero en sus iris amarillas hay tanto amor, tanda adoración. Scar siempre estuvo orgulloso de ella. Él siempre la vio, a todo su ser y lo que podría ser, y lo admiro. Lex siente un nudo deshacerse en su estómago. Permite que el trago de sangre se deslice. Scar gruñe con aprobación.

Lex besa la herida. Sus dientes cavaron muy profundo, lo suficiente como para que siga sangrando. Scar la sostiene y le permite el acceso. Lex la limpia con su lengua, cada gota llorosa. Scar la alimenta, como su pareja y proveedor, está satisfecho.

Le temporada de apareamiento dura por lo menos dos semanas. Scar la mantiene en su habitación todo ese tiempo, fallándola hasta dejarla inconsciente. Lex no le pide que se detenga incluso cuando su cuerpo protesta. Quiere hacer esto, quiere darle todo lo que puede a su pareja.

Cuando acaba la temporada de apareamiento Lex duerme varios días seguidos. Scar se encarga de todo. Se les entrego una nave propia, adecuada para dos adultos. Scar empaca suministros y objetos personales, incluida la lanza de Lex. Se lleva todos sus trofeos, porque por supuesto.

Alimenta y limpia a Lex. Se deja abrazar cuando ella lo quiere cerca, o cuando quiere besarlo, o apreciar todo el trabajo de hermosas mordidas y marcas dejadas en la piel de su compañero. Lex está orgullosa, de ambos.

Cuando Lex se siente mejor para partir, ambos se van. Nadie los despide en realidad, no es que lo esperaran. Presentan sus respetos al líder de clan, luego se marchan.

Cuando están en la nave más pequeña, admirando las estrellas del espacio profundo, Lex se siente libre al fin.

Mira a Scar a su lado, y él a ella. Lex sonríe.

 

 

Es momento.

Notes:

¡He vuelto!

Jeje, me disculpo con los que siguen esta historia por dejarla tanto tiempo. Pasaron muchas cosas, mi salud y mis ánimos se interpusieron, después perdí el hilo de la historia y no supe cómo retomar. Creo que lo hice bien, ¿qué opinan?

Hay tantas películas, comics y videojuegos sobre los depredadores, pero sobre su cultura o su planeta natal casi no tenemos nada, por lo que me invente un montón de cosas XD Ojala les guste y no sea tan OC.

PD: Lex al fin sabe que se metió con un jovencito...

Chapter 7: Capítulo 6: más allá.

Notes:

Lo siento, lo siento, realmente lo siento, no quise abandonar la historia así por tanto tiempo, es que... Bueno, la vida no ha sido fácil y digamos que me estoy recuperando, mi salud, mi estado mental, varias cosas... Pero bueno, aquí estamos de nuevo XD

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Capítulo 6: más allá.

 

Las primeras semanas, Lex no mentira, fueron aterradoras. Estaban solos en la inmensidad del espacio. El frio, el vació, la nada misma. Billones de kilómetros de oscuridad arriba y abajo, a la derecha e izquierda, su único puerto seguro era la pequeña nave que los trasportaba. Era diferente en la inmensa nave tamaño crucero en la que vivió durante todo un año. Los kilómetros de metal reforzado junto al calor de los motores creaban la ilusión de un pequeño mundo en miniatura. Lex lo sintió familiar, vivió en barcos expedicionarios por semanas y hasta meses en condiciones más apremiantes. Tener una rutina, tener a Scar y una meta juntos la distrajo. Incluso las nefastas interacciones con los demás yautja contribuyeron a la rutina.

Scar fue entrenado no solo en combate y caza, también era un navegante y un ingeniero experto. Intento explicarle a Lex todo lo que pudo del funcionamiento de la nave para tranquilizarla. Y no es que ella desconfiara de Scar, en su lugar lo que le formaba un nudo en el estomago era su falta de comprensión. Los símbolos y letras, los sonidos, las ilustraciones y los mapas, todo eso estaba más allá de ella. Lex no podría pilotear esta nave incluso si su vida dependiera de ello. Eso era lo que la asustaba.

No quería volver a deprimirse por sus diferencias. Scar y ella lo hablaron ya y llegaron a un acuerdo. Hacer que valiera la pena.

Lex decidido esforzarse entonces, mucho más.

Empezó familiarizándose con la nave. Era pequeña en comparación a varios botes de la tierra, pero tampoco era una casa miniatura, gracias a Dios. Lo principal al entrar era el área de abordaje, lo suficientemente amplia como para abordar una motolancha cómodamente. En el centro del área había una escotilla que al abrirla daba a la zona de carga en el nivel inferior, para suministros, armas y repuestos. Lo fácil de sustituir. El camino seguía angostándose en un pasillo, esto debido a las dos habitaciones gemelas, una en cada franco de la nave. La de la derecha la limpiaron para ser la habitación de descanso, incluyendo un baño, su nido de pieles y una pequeña repisa simple. La otra habitación sería la de trofeos. Lex ni siquiera lo discutió, sabiendo que cada hombre necesita su espacio. Y por eso de robo el derecho a la repisa en su habitación. El reclamo se marco posando su lanza como trofeo en la cima. Scar hizo un gesto divertido y lo permitió. Ambos tenían sus respectivas necesidades.

El ultimo espacio era el más importante, la cabina de navegación, y justo debajo los motores de la nave. Lex le permitió total control a Scar de esta área. Ella ni siquiera entendía el tipo de energía que se utilizaba para que pudieran moverse, no pensaba molestar a Scar mientras él trabajaba concentrado en la cabina. En su lugar se sentaba a su lado y lo observaba, a veces Scar le explicaba cosas y ella escuchaba atenta. Quería aprender tanto como fuera posible.

En realidad, el espacio era muy reducido para los dos, y es que este tipo de nave de nivel 1 son entregadas a los jóvenes sangrados más prometedores, son individuales. Pero Scar y Lex se vendían como una unidad. Eso no les presto ningún favor para conseguir una mejor nave, y más cuando desde la pirámide no habían mostrado su valía para el clan. Humildemente la aceptaron, más ansiosos por iniciar su independencia que de comodidad. Y de todos modos Scar le prometió a Lex que en el futuro conseguirían una nave más grande, digna de los dos. Y lex le cree.

No pasa mas de una semana cuando llegan a un planeta lo suficientemente habitable como para bajar a la superficie. Lex lo agradece, no solo porque es su oportunidad para iniciar sus propios propósitos personales, también porque vivir tanto tiempo con la única vista de paredes de metal y después del espacio profundo, eso enloquecería a cualquiera. Al menos en la nave crucero había una comunidad, que la menospreciaran era lo de menos, eran un recordatorio. Aquí en el espacio lo que más debes cuidar es tu cordura. En momentos como estos lamenta no tener acceso a internet, le hubiese caído bien conocer el tipo de entrenamiento de los operadores de submarinos, o idealmente de los astronautas. Un psicólogo le caería de maravilla.

Ambos verifican juntos las armaduras del otro, proteger la vida de su amante es su mayor interés. Con el visto bueno, Lex y Scar descienden al planeta.

Según los escáneres de datos que Scar le enseño a leer, el planeta no es respirable, por lo que deben mantener las biomascaras, pero el ambiente no es radioactivo, quizás hasta puedan consumir sus recursos.

Lex no puede ver el color del cielo con su mascara, un pesar, porque desde la atmosfera era de un encantador turquesa, y debería ser todo un espectáculo desde tierra.

Scar y ella primero analizan la zona, delimitando un perímetro seguro. Scar le esta explicando varios datos y lex se sorprende cuando las cosas que dice tienen sentido, las comprende. Lex podría llorar de alivio, de triunfo. En el momento en el que acuerdan una ruta segura entre unas montañas de piedra caliza, un pequeño animalito se acerca a los dos amantes con la facilidad de quien no conoce depredadores. Debe ser un planeta de pocas criaturas grandes en tierra, Scar le explico que registraba mayor actividad en los lagos cercanos.

“Tiene un exoesqueleto” Scar empieza a explicar con sus manos, Lex se sorprende, ella misma no nota la diferencia con los tipos de lente y visión que le ofrece su biomascara. Así mismo mira a Scar, diciendo sin decir nada, que ella no nota la diferencia. Scar se ríe, tierno “Lo ves cuando notas la manera en la que la luz rebota en su cuerpo, la textura, el grosor y el tiempo, todo eso te lo dice”

Lex se esfuerza, el animalito de cuatro patas y una cola se presiona cerca de su bota, Lex suspira “No lo logro…”

“Practica” Scar activa su cuchilla retráctil y apuñala a la criatura, no seria mas que un bocado, pero igual se la lleva.

Lex suspira, dejémosle la caza a su pareja, ella tiene su interés en otra cosa.

Pasan dos días recolectando y estudiando, Scar le explica cosas y Lex se esfuerza tanto como puede, y Scar nunca se molesta por sus carencias. Recolectan agua, que Scar le enseña a filtrar, aunque el sabor resultante es algo insípido (Hay diferencia, de verdad que la hay) es bebible, incluso podría llegar a acostumbrarse. Scar caza algunas criaturas marinas, nada muy grande. Los Yautja pueden ser hábiles en todo tipo de ambiente, pero como cualquiera, tienen desventaja en el agua. Scar no se lamenta demasiado, sin embargo marca en planeta para un futuro en el que obtenga un mejor equipo. Satisfecho, el yautja se permite seguir a Lex, mientras esta estudia el área con su espíritu de aventurera.

Lex aprende rápido a manejar los escáneres de su traje, tan rápido que hasta Scar se sorprende. La humana toma nota y hace dibujos, que luego logra integrar a sus archivos. Satisfecha con la pequeña práctica, está de acuerdo con dejar el planeta y buscar uno con mayores desafíos.

En la nave Lex toma una gran bocanada después de quitarse su mascara, nada como el aire en la cara, incluso si es artificial. Deja sus cosas, ya lista para seguir aprendiendo de Scar a manejar la nave. Se sienta al lado de su pareja, pero antes de que Scar inicie, el Yautja la mira, y con sus mandíbulas abiertas hace ese pequeño gesto que tanto le encanta a Lex, sonríe.

Con ambas manos toma mechones del cabello de Lex, ella no mira lo que hace, solo tiene ojos para Scar, su mirada, hay orgullo ahí, sabe que Lex estará feliz con lo que hizo. Lex siente su corazón llenarse de amor y sonríe. Scar retira sus manos.

El cabello de Lex tintinea al moverse, tiene un juego de cuencas turquesas en varios mechones trenzados.

“¿Cómo?” sus manos tiemblan, es tan bonito…

“Te dije que tenía un exoesqueleto” Lex se ríe, no lo contiene. Ni siquiera sabe si es una coincidencia que ese pequeño ser que Scar uso para tallarle un par de cuencas tenia exactamente el tono exacto del cielo que Lex se lamento por no poder apreciar. Tal vez lo sepa, tal vez no, Scar es una navaja suiza llena de trucos y secretos.

Lex sonríe y besa su mejilla “Te amo, ¿sabías?”

Scar se ríe, fuerte y gutural, orgullo. Le encanta hacer feliz a su pareja.

“Y yo te amo así, mis huesos y mi sangre te pertenecen” y Lex lo cree.

Así pasan semanas, meses, van de planeta en planeta, Scar los guía, caza, luego le permite a Lex explorar los planetas. Llega el punto en el que Lex aprende los patrones atmosféricos, reconoce el tipo de fauna y biología según las plantas o ausencia de estas, se llena de emoción al conocer plantas nuevas, con propiedades sacadas de las fantasías de los autores que leía de niña. En un par de ocasiones tuvo que luchar por su vida, asesinar antes de que te asesinen, la vida es así de brutal.

Scar la felicita cada vez, y desmiembra a la presa y le entrega un trofeo. Lex se los lleva, no la avergüenza salir con vida.

Hablando de Scar, sus presas empiezan a ser cada vez más osadas, un nivel mas y mas arriba. Llega a acabar con una especie de oso con dos líneas de dientes arriba y abajo, y coraza en lugar de piel y pelo. Scar da un grito victorioso cuando toma su cabeza, lo lleva a Lex y se lo regala. Por y para ella. En situaciones como esas Lex solo puede corresponder a la pasión de su amado, puede que sea la razón principal por la que lo sigue repitiendo.

La primera vez que Scar le permite a Lex guiar la expedición, ella está nerviosa hasta la medula, no la quiere cagar, teme tanto cagarla. Lo logra, lo hacen bien y Scar la llena de elogios. Lex no admitirá a terceros que lloro.

Dibuja mapas, llena notas y diarios de exploración, escribe todo lo que debe saber cualquiera para guiarse en el ambiente de cada planeta. Sus mapas son detallados, también explicativos, unos dirían que demasiado (Tomarse cinco paginas en honor a la erosión de la piedra en un pequeño camino entre las cordilleras, podría ser demasiado), y cuando pasan la marca de un año, Lex ha trazado tantos mapas que llenan una estantería. Scar intercambia algunas cosas con otro yautja en un asentamiento remoto, le entrega a Lex una suerte de computadora para traspasar la información y preservarla. Lex solo contiene su emoción por el bien del otro yautja.

Para sorpresa de Lex, parece ser que sus mapas y bitácoras llaman la atención del Yautja, pues señala varias rutas útiles para la extracción de recursos evitando las zonas de caza.

Si bien los yautja son una raza basada enteramente en la caza, no se sobrevive en las estrellas en tan buena posición y por tanto tiempo sin declinarse por los trabajos más aburridos y sin honor, después de todo alguien debe alimentar al común, construir las bioarmaduras, las armas, las naves, los gadget, y un gran etc., sin embargo hay una división, discriminación, en esa área de la sociedad. Los más débiles se encargan de eso, los fuertes lo implementan.

Claro, esto es más una gran franja llena de grises, como en cualquier civilización. El punto es que el mapa que creo Lex detalla rutas y señala fuentes de materiales importantes, que Yautjas más del común pueden usar para acceder a esas fuentes sin perturbar las rutas de caza que usarían los cazadores y de las cuales son muy territoriales.

Lex no esperaba nada de esto, y el tema parece ser tan complejo que hasta Scar lo conoce y le da la importancia que merece, mira a Lex y le pregunta si quiere compartir sus mapas y su información para ayudar en estas rutas de extracción.

Lex no lo duda y acepta, esto es lo que estaba esperando pero que en realidad no esperaba que pasara. Lex es una exploradora, y en la tierra, tanto si eres un investigador que busca desentrañar los secretos de la tierra, o un buscador de adrenalina y riesgos, siempre acuden a los guías, las personas sensatas que se toman el tiempo para admirar la tierra y comprender los patrones del viento, que dan un paso atrás cuando hay amenazas y las puntúan en sus bitácoras. Los Yautja son depredadores que van de planeta en planeta para probarse a si mismos, vienen por un objetivo y dan la vida en ello, son buenos acechando y reconociendo, pero la naturaleza es el mayor de los depredadores, el desafío definitivo, y no se domina ni se doblega. Incluso si la vida muere y una raza se alza sobre todos, los cielos y la tierra aun pueden hacerlo temblar y arder en fuego, o en el más gélido hielo.

Lex no es una cazadora y jamás podrá demostrarle al clan de Scar que es una gran guerrera, es buena, Scar le ha enseñado todos sus secretos y algo más, pero no es una humana tan especial. Pero algo que si tiene Lex es ingenio y pasión, ella les demostrara a su manera que es digna de orgullo, y que Scar no cometió un error al elegirla.

Sonríe a su pareja, entrega los datos.

Paso a paso.

 


 

Notes:

Me deje llevar en cuanto a la cultura Yautja, es que entre mas lo pienso mas quiero añadir y eso ya es demasiado redundante, y no es que importe mucho para la historia, por lo que me obligue a frenarme. Me dije, ¿de verdad quieres ponerte a romperte la cabeza pensando en las entrelineas de una cultura ficticia que se ha mantenido ambigua a propósito por los mismos creadores para centrarse en la esencia del cazador?, ¿O quieres ver a Lex y Scar ser lindos y traviesos con el cuerpo del otro?, la respuesta es demasiado fácil, querida.

Pero si o si quiero que Lex empiece a brillar, así que... Ahí estamos.