Chapter Text
Notas edición, el capítulo no cambió mucho, talvez en su mayoria signos de puntuación, algunas frases escritas de manera distinta o solo agregar algunas cosas para que tuvieran más sentido en esencia no fue un gran cambio, ademas de que como escribo en el cel la mayoría del tiempo, el autocorrector hace de las suyas y termina cambiandome cosas. Se corrigio principalmente conjugaciones que debian estar en primera persona y terminaban en tercera
Harry
Pasar las vacaciones en Privet Drive era una completa pesadilla, sin embargo luego de lo ocurrido en la final del Torneo de los Tres Magos me sentia más deprimido de lo usual, con un perpetuo sentimiento de ansiedad.
Cada que cerraba los ojos veía a Cedric siendo golpeado por la maldición asesina sin poder hacer nada para evitarlo, con su vida escapándose de sus ojos, veía a mis padres luciendo orgullosos de mi, diciéndome que estuviera listo para correr y que me amaban. Veía al maldito traidor de Colagusano tan cerca pero tan lejos de poder atraparlo y también al hombre que quería matarme solo por el hecho de haber nacido.
Por las bolas de Merlín, aveces desearía solo ser un adolescente normal. Tener aunque sea un año común y corriente en el que solo tuviera que preocuparme por estudiar, hacer amigos, o simplemente enamorarme.
La gente creía que cosas tan mundanas como los estudios no me procupaban sin embargo, podría ser un Gryffindor pero no era un completo idiota deseoso de demostrar su valentia y coraje, a pesar de que era lo que aparentaba a los ojos del mundo, pero no pueden culparme por eso, despues de todo luego de años donde mis tíos me gritaban y golpeaban por ser mejor que mi primo, o como decian "queriendo llamar la atencion como el monstruo que era" trataba de mantener un bajo perfil y no sobresalir en temas escolares. Además nunca podía completar mis tareas de verano por tener mi baúl encerrado en el armario.
En cambio me encontraba marcado para ser cazado como si fuera un animal en plena temporada de caza.
Habia pasado el inició de las vacaciones sin cartas de mis supuestos amigos o noticias del Mundo Magico, completamente solo, pase escapando de aquellos que se decían llamar mi familia. Paseando por el vecindario, perdiendo el tiempo en los parques infantiles evitando lo más que pudiera al gorila de mi primo y sus estupidos amigos, que me querían agarrar como saco de boxeo cada que me veían.
Sin embargo, nada me preparo para como me encontraría en medio de este desastre, expulsado del único lugar al que pude llamar hogar y con mi vida colgando de un hilo.
Me encontraba tirado en el suelo de mi habitación respirando lentamente atraves del dolor que sentía en todo mi cuerpo, sabia que mis tíos me odiaban pero nunca creí que llegarían tan lejos como para dejarme en esta condición. Pero que podia esperar de ellos si me odiaban por el simple hecho de ser diferente, los malagradecidos así me agradecian haber salvado a su hijo de perder su alma y morir de una forma horrible, me golpearon hasta que ya no podía protegerme de los golpes, aún cuando les pedía que se detuvieran.
Sentía la cara hinchada al punto de que no podía abrir un ojo y mis lentes estaban destruidos por completo dejandome sin poder ver más que solo sombras a mi alrededor, mis costillas gritaban con cada pequeño movimiento que hacia al respirar, luego de haber recibido las patadas y puñetazos del tío Vernon, además estaba totalmente seguro de que mi muñeca estaba fracturada porque no podía moverla sin sentir un dolor que me quería hacer llorar.
Solte un gemido de dolor mientras pensaba en como tomar mis cosas, para poder escapar lo más lejos de aquí antes de que regresen a casa del hospital y que mi tío termine con lo que inicio hace unas horas, podía sentirlo en lo más profundo de mi ser que no sobreviviría si me queda en la casa, por un momento paso por mi mente quedarme y que acabarán conmigo de una vez por todas y ahorrarle el trabajo al Voldy sin nariz, me sentía tan cansado y en un mundo de dolor que a este punto hasta la muerte sonaba atractiva.
Pero, no quería rendirme, al menos aún no, apesar de toda la mierda que la vida me había dado, aún queria luchar un poco mas, y conseguir un futuro en el que pudiera ser verdaderamente feliz.
Así que arrastrándome hasta llegar a la cama, meti la mano debajo de esta y tome la varita de donde la tire en cuanto me empezaron a golpear para evitar que la quebraran y me dejaran aún mas indefenso contra peligros que fueran magicos, encontré soporte en el colchon de la cama apoyandome hasta que logre sentarme y lentamente ponerme de pie.
Tomando un poco de aire, para darme valor para caminar en el pequeño espacio que era mi habitacion. Me moví hacia la jaula de Hedwing, la abrí indicandole que se fuera, y no volviera a este lugar, que me buscara en unos días, no quería que mi amada lechuza regresara y los Dursley le hicieran daño. Di pequeños pasos sintiendo como mi cuerpo gritaba con cada movimiento que daba mientras que con una mano tomaba mi varita y con la otra sostenía mi costado como si eso pudiera mitigar el dolor que me consumía decidido a dejar mi habitación y dejar atrás esta casa.
Con la adrenalina inundando mi cuerpo logre llegar al final de las escaleras con el rostro cubierto de sudor y lágrimas. De pie frente al armario debajo de las escaleras o mejor dicho mi antiguo cuarto. Apunte el candado con la varita.
—Alohomora— el pequeño candado cayó al piso con un estruendo. Vi mi baúl y mi escoba en un rincón.
—Reducto— dije apuntando a la escoba con la varita, hasta que mi Saeta de fuego se hizo pequeña, la tome y la metí dentro del baúl. Repetí el hechizo en el baúl para poder tomarlo y guardarlo en mi bolsillo. Ya me habían expulsado por usar magia, no podían hacerlo de nuevo si usaba unos cuantos hechizos más.
Me senté en el catre que seguía en el armario y a como pude con una mano rompí una vieja sabana en tiras para poder limpiarme el rostro y quitar el exceso de sangre que cubria mis ojos, ya que impedía aún mas mi pobre visión, ahora entendía que la gente no bromeaba cuando decían que las heridas en la cabeza sangraban en exceso.
Sin mirar atrás camine hasta llegar a la puerta principal, abrí la puerta y salí a la calle sin pensarlo, no me importaba lo que pensaran los vecinos, ya me creían un loco delincuente, ya ningún lugar era seguro para mi, ni la casa donde crecí ni el mundo real, ni siquiera Hogwarts estaría ahí para acogerme.
Tenía que huir, no permitiría que el ministerio quebrara mi varita, sin ella sería solo carne de cañón contra los mortifagos y Voldy.
—¿A donde cree que va, Potter?— escuche una voz terriblemente conocida, de alguien al que no esperaba ver nunca frente a una casa muggle, levante la vista y vi como frente a mi estaba el que menos creí que fuera a mi rescate en una situación de vida o muerte
Severus Snape, luciendo molesto y talvez un poco asombrado cuando finalmente noto el estado en el que me encontraba, por alguna razón que analizaría mas tarde, su presencia me dio una sensación de seguridad, pronto sentí como la adrenalina que me había estado moviendo abandonaba mi cuerpo. Justo antes de que todo se nublara y perdiera la conciencia, vi como el profesor Snape se acercaba rápidamente hacia mi, a tiempo para agarrarme antes de golpear el suelo.
Severus
Me encontraba en mi casa en Spinner End, metido en mi laboratorio dejando listos encargos de pociones para el proximo año escolar ademas de unos encargos personales, cuando escuche la llamada Floo en la Chimenea del salón.
Al llegar encontré a la cabeza Profesor Dumbledor entre las llamas.
—Buenas noches Severus, no tenemos tiempo que perder—indico el anciano director —Harry ha sido atacado y en este momento no confío en nadie más que tú, muchacho. Necesito que vayas por él y lo vigiles unos días, estoy seguro que podrán dejar sus diferencias de lado y llevarse bien. Ve por el Severus, se encuentra en la casa de su familia en Privet Drive número 4.
Antes de que pudiera refutar, el viejo manipulador desapareció entre las llamas, sin esperar mis quejas.
Si el chico estaba en peligro debía darme prisa, regresando al laboratorio tome pociones que talvez podía requerir. El mocoso arrogante era hijo del Lily después de todo y habia hecho el juramento de protegerlo. Aunque no entendía como el pequeño mocoso arrogante y mimado necesitaba ser rescatado de la casa de su familia. Como siempre Albus, había brindado lo mínimo de información, solo lo suficiente para que se hiciera lo que él pedía.
Me aparecí en el lugar indicado y vi como una pequeña figura salía decidida pero lentamente y no sin dificultades por la puerta de la casa. Harry Potter estaba ahi luciendo como si hubiera sido atropellado por un tren o batallado con mil Lobos hambrientos.
—¿A donde cree que va, Potter?—pregunte algo impactado por el estado deplorable del muchacho. El chico levantó el rostro hacia mí y pude ver aún más daño, el único ojo visible del muchacho parpadeo y algo parecido a la gratitud o esperanza brillo en su ojo esmeralda. Dio un paso hacia mi mientras se caía al suelo, me lance hacia al frente para agarrarlo antes de que se golpeara y se hiciera aun más daño del que ya era evidente.
Levantarlo en brazos fue más fácil de lo que pensaba, el muchacho estaba demasiado delgado y pequeño para su edad.
Sin perder un minuto, me apareci, reapareciendo dentro de las protecciones en el salón de mi casa. Apresuradamente atravesé el lugar para llegar al dormitorio de invitados, deje a Harry en la cama y comencé a quitarle con cuidado la camisa desgarrada para revisar sus heridas, saque el baúl y escoba que veía sobresaliendo del bolsillo del pantalón, y transfigure sus pantalones en unos de pijama para mayor comodidad. Los oscuros moretones me tenían preocupado por una posible hemorragia interna, viendo las lesiones, sabia que estaban más allá de mi conocimiento médico, el cual había tenido que aprender para llegar a ser un maestro pocionista.
Sacando la varita pronuncie —Expecto Patronum— viendo hacia el patronus le instrui
—Ve a Madam Pomfrey y entrégale este mensaje "Poppy necesito que vengas a mi casa de inmediato es una urgencia, la vida de Potter depende de ello—Mientras veía al patronus irse se volvió para ir al laboratorio por una pocion repositora de sangre y crece huesos, junto con algunas pociones de nutrición y contra el dolor, que no había pensado llevar con el cuando salió de su casa inicialmente. Saliendo del laboratorio pudo ver a la sanadora apresurandose por el pasillo.
—Severus ¿donde se encuentra el muchacho?— pregunto la sanadora con cara de preocupación
—Por aquí Poppy— le indico que lo siguiera y camino de regreso a la habitación de invitados donde Potter se encontraba acostado, haciendose a un lado dejo a la sanadora adelantarse mientras él ponía las pociones que llevo en la mesita junto a la cama.
—Ven Severus, necesito que me ayudes— pidió la sanadora. Entre ambos trabajaron lado a lado, lanzando hechizo tras hechizo, aplicando dictamo a los cortes, administrando las pociones con cuidado de no ahogar a su pequeño paciente. Luego de un tiempo vieron como Harry empezaba a respirar con más facilidad y sus facciones se relajaban lentamente.
Poppy dio un paso atrás suspirando molesta —¿Que esta pasando Severus? El estado de Potter es deplorable, siempre ha estado un poco desnutrido sin embargo esto son heridas de abuso, ya sospechaba algo luego de años de atenderlo y se lo mencione a Minerva, incluso a Albus, el me aseguro que no tenia que preocuparme por nada, que lo cuidaban bien en su casa. Pero esto es un ultraje! Este niño no merece mas sufrimiento del que ya ha vivido, debes hacer algo al respecto. Severus se que no tienes buena relacion con el niño pero deja tus rencores atras, sigue siendo el hijo de Lily, Severus se muy bien lo que significaba Lily Evans para ti tienes que cuidarlo para honrar su memoria— mire a la sanadora asombrado de su diatraba enojada y aún más molesto de que el viejo manipulador estuviera enterado de la situación domestica de Harry Potter y aún así permitiera que esto sucediera y de que Potter llegara a pasar peligro y casi morir en su propia casa
—Tranquila Poppy, el señor Potter no volverá ahí, yo me encargaré de Albus y sus quejas, gracias por tu ayuda— le agradecí a la sanadora, Poppy Pomfrey nunca me había tratado diferente ni siquiera cuando fui un estudiante. Poppy me dio palmadas en el hombro antes de caminar a la salida de la habitación.
—Eres un buen hombre Severus y si el estado de Potter empeora no dudes en llamarme— dijo antes de irse, luego de un momento escuche el floo activarse y luego solo silencio.
Deje instrucciones junto a cada poción para que Potter las tomara al despertar. Sali del cuarto apagando la luz tras de sí dejando la puerta entreabierta y un encantamiento que me avisara cuando Potter despertara. Lo dejaría dormir, cuando despierte lo interrogaría sobre lo sucedido, necesitaba respuestas y temía lo escucharía de Potter, porque presentía que eso solo me confirmaría que he estado equivocado con respecto al chico, tenia que crear un plan de acción de acuerdo a la información obtuviera del muchacho.
Mientras tanto debía fortalecer las protecciones de la casa, nada le pasaría a Potter bajo mi cuidado, pero primero debía recuperar el acceso a la antigua mansion Prince y a la bóveda en Gringotts, si iba a cuidar del hijo de Lily necesitaría los medios para lograrlo.
Además de hablar con Albus porque Harry Potter no volvería con sus tíos y haría todo en su poder para evitarlo. Cumpliría su promesa a Lily, aunque sabia que Harry era tambien el hijo de Potter lo protegería como si fuera mi propio hijo, aún si con estas acciones me encontraba poniendo en peligro la posición de espía que se suponía debía de retomar, con el retorno del Señor Tenebroso.
Continuara~
Notas finales:
Creo que corregi todos los errores en tiempos verbales que puse en tercera persona y no primera, si me salte alguno culpo a SKZ especificamente Linito que me distrae, me pongo a cantar viendo los videos y se me olvida que estaba escribiendo.
Editado el 3 de enero del 2024
