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Ban buscaba con impaciencia a su Capitán, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que estaba en el infierno pero ahora no era de su interés, lo único que le interesaba era encontrarlo a él, Meliodas el dragón de la ira, su Capitán...
No sabía en qué parte del purgatorio se encontraba el rubio, sentía miedo de no ser capaz de encontrarlo o que cuando lo encontrara ya fuera muy tarde. Sacudió la cabeza con pesadez, no debía dejar que el miedo nublara sus pensamientos debía mantener la mente en blanco para poder seguir con su objetivo, debía seguir buscando, capaz encuentre al Capitán o su perdición
El peli celeste siguió caminando por un rato hasta que sintió unas oscuras presencias acercándose con rapidez hacia él, rápidamente saco su tesoro sagrado y se puso en posición cuando vio a lo lejos a unos demonios acercándose
Miro como el último de los seres oscuros moría; se dejó caer al suelo sentía como lentamente las heridas se cerraban, suspiro con cansancio estaba agotado tanto física como psicológicamente solamente quería encontrar al capitán e irse de ahí lo más rápido posible, parecía que su ilusión serio solo eso, ilusión.
De pronto el de cabellera celeste sintió un golpe en la nuca haciendo que este cayera desmallado, siendo tomado por dos demonios que al tener al Zorro alzaron vuelo y volaron hasta perderse en el cielo oscuro y tormentoso
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Un ojicarmin despertaba desconcertado, noto que no estaba donde había peleado con los demonios; estaba en lo que parecía una habitación como si fuera de un rey o de alguien con buena posición social, sus ojos recorrieron con interés la habitación notando como había una puerta de roble que había llamado su atención pero el ojicarmin decidió no darle mucha importancia en este momento, su mirada siguió apreciando la habitación, se sentó con cuidado en la cama con suaves sabanas de lo que el suponía era seda.
De repente la puerta fue abierta y por esta entro un hombre alto, más alto que el, de cabellos dorados que le llegaban a los hombros, de gran musculatura, tenía por ojos unas hermosas esmeraldas que lo miraban con ¿cariño?, el de ojos carmín quedo confundido, el no conocía a este hombre o ¿sí?
- Ban, Zorro de la Avaricia – pronuncio el de ojos verdes con profundidad
-¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién diablos eres?- dijo confundido y nervioso el Zorro ya que la mirada del hombre lo intimidaba un poco, pero jamás lo admitiría
- ¿Quién soy? Por ahora no es importante – comento con voz ronca el rubio mientras se acercaba a pasos lentos a la cama donde el de cabellera celeste se encontraba sentado, este comenzó a retroceder hasta que quedo pegado al cabezal de la cama, el de cabellera dorada se sentó al frente del de ojos carmín, lo miro con intensidad antes de regalarle una sonrisa que al peli-celeste se le hizo familiar…
- Me alegra que estés bien, Ban – dijo con una tranquilidad que se le hacía tan familiar, el hombre frente a él tenía una similitud que se le hacía conocida, sus ojos se abrieron con intensidad al darse cuenta quien era el, era el rubio, su Capitán, el dragón de la ira…
- Capitán…-susurro con incredulidad y alegría, no pudo detener las lágrimas traicioneras que fluyeron por sus mejillas, no podía creerlo era Meliodas, el Capitán, al que tanto había buscado y ahora estaba frente a él, no pudo evitar lanzarse a su brazos y desahogarse de todo las emociones que lo habían albergado ese tiempo – Capitán, me alegr-ra que e-este bien – tartamudeo ya que el llanto no se había detenido
El rubio abrazo protectoramente al ojicarmin, una de sus manos acariciaba el cabello del zorro, mientras la otra hacia lo mismo con su espalda; no podía imaginar lo que había pasado Ban en su ausencia
-Sate Sate Sate, a mí también me alegra verte – dijo con cariño Meliodas mientras separaba un poco al Zorro para poder ver la cara de este, con dulzura el rubio limpio las lágrimas de Ban, este no pudo evitar sentir como sus mejillas se calentaban por las atenciones del mayor – Ban – el nombrado lo miro con curiosidad por el llamado del rubio - ¿Cómo demonios llegaste aquí?
La pregunta tomo al menor desprevenido, este desvió la mirada, no quería hablar de eso ahora, el demonio capto el mensaje así que solo se limitó de darle cariño al zorro, este disfruto de las atenciones de su capitán hasta que repentinamente se separó bruscamente del rubio, este lo miro confundido por la acción del ojicarmin; el cual agarro con duda las manos del ojiverde y le dio una mirada intrigada, el rubio no pudo evitar quedar hipnotizado por los hermosos ojos brillantes del de cabellera celeste
-¿Cómo es que…ya sabes…tu…estas así…¡No digo que estés mal! Solo ¿cómo es que tu apariencia cambio Capi?- pregunto nervioso el zorro no sabía si el Dragón se tomaría bien su pregunta, el rubio comenzó a reír de lo tierno que se veía Ban nervioso; este al escuchar la risa del mayor no pudo evitar sentir como sus mejillas se encendían y desvió la mirada avergonzado de su tartamudeo.
Meliodas ceso la risa pero aún mantenía en sus labios una sonrisa sincera miro con dulzura a su compañero antes de responderle:- acepte mi destino, rompí la maldición del rey demonio y la deidad suprema, absorbí los 10 mandamientos convirtiéndome así en el Rey Demonio.
Ban miro al rubio sorprendido, ¿el capitán es ahora el rey demonio? ¿Porque razón? ¿Por qué lo había hecho?
-Capitán entonces usted ahora es…- el zorro no pudo terminar la oración sintió como si la garganta se le cerrara de solo pensar en eso
- sí, Ban – respondió con seriedad mientras la marca demoniaca del monarca aparecía y los ojos antes verdes se volvían de un negro noche, tan oscuros y profundos como esta – ahora soy “el Rey Demonio”
El zorro de la avaricia no pudo evitar temblar ante la forma del rubio cambiaba, no podía caber en la idea que su capitán, que tanto tiempo había rechazado el trono, ahora lo había aceptado como si nada hubiera pasado nada en esos 3000 años.
Meliodas volvió lentamente a su forma humana, miro como Ban no podía salir del shock, sus ojos tan rojos como los rubís se volvieron acuosos por el tornado de emociones que atacaba al menor, el cuerpo del zorro comenzó a temblar casi sin miramientos, simplemente no podía creerlo pero a pesar de eso jamás cambiaría la forma en que veía a su Capitán
Con cuidado Ban acuno la cara del hombre mayor con gran cariño y ternura, Meliodas se sorprendió cuando las manos del menor tocaron su cara y la levantaron con cuidado, al ver a Ban mirándolo con cariño en sus impresionantes ojos carmín.
-capitán jamás cambiara mi forma de verte seas el rey demonio o no sigues siendo nuestro capitán, mi capitán- dijo Ban con dulzura mientras le acariciaba con delicadeza, el ojiverde quedo impresionado por las palabras que salieron con dulzura y cariño de los labios del zorro de la avaricia, su mano se posó encima de una de las del zorro, acaricio el dorso de la mano del menor con cuidado mientras comenzó a acercarse al de cabellos platinados quien también comenzó a inclinarse hasta que sus respiraciones se juntaron, el de ojos verdes miro por última vez al menor antes de juntar sus labios en un beso dulce y suave…
Meliodas por primera vez en 3000 años se sintió completo, al fin acepto su lado demoniaco y estaría al fin con la persona que ama con toda su inmortal vida
Ahora era El Rey Demonio y lo seria hasta que el destino lo dictara…
