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Los fallidos robos de Theodore

Summary:

Newt se descuida; Theo sale del maletín para robar esas cosas brillantes que desde siempre le llamaron la atención.

Entonces, Theo se encuentra con un objeto difícil de robar: El reloj que tiene en el bolsillo Percival Graves. Él quería ese reloj; Él conseguiría ese reloj.

Work Text:

I. El reloj.

El mundo afuera de la maleta era la gloria para Theo, teniendo muchas cosas brillantes. Sobre todo las damas, que tenían adornos brilloso en sus cuellos, muñecas y orejas —Aunque no solía robar en esos lugares, ya que seria atrapado fácil si lo hiciera—. Así que, cuando ve una oportunidad de salir, no duda y sale del maletín de Newt Scamander por cada descuido que tiene este.

Así que eso hace cuando ve una abertura en el maletín, ocupando sabiamente su cuerpo tan flexible para pasar por la delgada linea de luz que se crea ante sus ojitos emocionados. Sabe que será regañado al ser encontrado, pero eso sería un problema para Theo del futuro. Él ahora solo se encargará de encontrar cosas relucientes y guardarlas en su bolsa.

Sale del maletín, viendo rápidamente a su alrededor. Hay muchos zapatos que querían aplastarlo; Muchas personas caminando de un lugar a otro. Theo se encuentra desorientado por unos momentos, antes de aclararse y empezar a buscar cosas brillantes, antes que Newt se dé cuenta de su ausencia.

Con rapidez de roedor, el niffler empieza a revisar bolsos de las damas y los bolsillos de los caballeros, adentrándose cada vez más en el edificio que no identifica, pero tampoco le interesa mucho; no piensa en ello por menos de cinco segundos antes de saltar a otro bolso de una dama de rosa y cabello rubio. Mientras guardaba las monedas en el bolso de su pancita, sintió una sensación extraña. Era como una sensación de subir, pero él no estaba subiendo en absoluto. Se asomó por el bolso, dándose cuenta que la victima de su reciente robo salía por una reja de metal.

Curioso, Theo salió de forma sigilosa del bolso de la dama rubia, la cual estaba siendo saludada por varias personas en su camino. Salió cuidadosamente, alejándose de la dama. Ahora no tenia ni idea donde estaba, pero aún así empezó a buscar víctimas.

Entonces, un hombre de traje elegante y bufanda azul pasó cerca de él. No le hubiera importando, si no fuera por el brillo que se reflejó gracias a la luz. El hombre tenía una cadenita plateada muy llamativa para sus ojos, y que se perdía dentro de su bolsillo. Entonces, recordó donde más había visto esa cadenita que se perdía dentro de un bolsillo; Llego rápidamente a la conclusión de que era un reloj.

Los relojes le gustaban, hacían un ruido curioso cada vez que esos palitos se movían. Pero Newt siempre se los quitaba, al igual que sus cosas brillantes. ¡Ahora no tenia ni un solo reloj! Y eso era una completa desgracia.

Theo persiguió a ese hombre, hasta que logró treparse en él. Intentando no ser demasiado obvio mientras se aferraba a sus telas, trepó hasta la unión que tenía la mano del hombre con el bolsillo de su pantalón. Intento no tocarlo —Aún si en su cuerpo tropezaba con la bufanda azul—, e intentó alcanzar la cadena. Logro rozar con sus dedos el metal brilloso, hasta que se percató de algo: El hombre no se movía. Y repentinamente se hizo consiente de la sensación de ser observado.

Theo alzó su cabeza hasta el rostro del humano, dándose rápidamente que unos ojos oscuros le miraban fijamente.

Diablos.

Al ver que el niffler se percató que fue descubierto —Se habia petrificado, intentando pasar desapercibido como algo no vivo—, Percival lo alzó con ambas manos a sus costados, acercando a Theo un poco a su rostro sin expresión.

Theo agradeció que no se pusiera alterado como los demás que alcanzaron a pillarlo robarles.

—Supongo que eres alguna criatura del señor Scamander —Le dijo y examinó con sus ojos a la criatura.

Aparentemente, no estaba acostumbrado a ver a un niffler, razonó Theo al ser contemplado por el hombre tan meticulosamente. Al menos no estaba gritando y llamándolo "Rata" —¿Qué es una rata?— e intentado golpearlo con lo que sea tenga a mano. El niffler se sintió tranquilo al ver que nada de eso pasaba; Le asustaban esas reacciones.

—¡J-jefe! —Ambos se giraron a ver a la mujer que llegaba apresuradamente a ellos, teniendo a Newt detrás. Tina intercambio miradas nerviosas con Newt, quien estaba visiblemente más aliviado al ver a Theo con Percival—. ¿Podría darnos al niffler?

—¿Debería hacerlo? Este pequeño intentó robarme.

—A-ah, bueno- —La mente de Tina intentó encontrar alguna solución al problema, pero estaba siendo observada por su jefe, y eso la ponía en blanco.

Newt ignoro el intento de Tina por negociar con Percival, y se acercó a este dando zancadas. Con suavidad, quito a Theo de las manos del jefe de seguridad mágica —E intento no sonrojarse por el leve toque que sus manos hicieron con las de Percival—.

—Nunca me haces caso, Theo. ¿Te imaginas si te hubiera encontrado un muggle? Seria un completo desastre, y lo sabes. No, no me pongas ojitos. Hablaremos más tarde de esto —Habló con firmeza, cosa inusual en alguien tan nervioso y tímido como Newt, y abrió su maletín para regresar a Theo. Una vez puesto los pestillos, se giró a ver a Percival.

Fue entonces donde volvió el nervioso Newt.

—Yo- Theo no quiso en realidad robarte, solo le gustan las cosas brillantes- Ya sabes, es un niffler- Tú- bueno, fuiste bastante- eh, muy amable con él y- y lamento si te causo alguna molestia —Terminó con una disculpa y con su rostro caliente en vergüenza al escucharse balbucear.

—Solamente cuide mejor a sus criaturas, señor Scamander. No quiero conmoción por una cosita inofensiva que se le da bien robar y le gusta el brillo —Le aviso con seriedad y mirándolo neutral, sin rastro de su usual malhumor en su voz. Newt asintió deprisa. Percival sonrió antes eso—. Bien, que tengan buena tarde.

Y siguió su camino hacia la oficina, dejando a un Newt sonrojado y una Tina asombrada. ¿Su jefe acababa de sonreír?


 

II.  Segundo  intento.

Theo estaba frustrado, hace días que había sido descubierto intentando robar el reloj de ese hombre. Resulta, que él intentó robarle al jefe —O algo así— de Newt.

Eso no quita sus ganas de conseguir ese reloj.

Ahora estaba encaprichado con ese objeto; Lo conseguiría, aún si eso significa tener a Newt regañandolo por quince minutos —Cinco minutos diciéndole lo mal que estaba robar, y estando los restantes diez minutos hablando del señor Graves—. Así que, no dudo, nuevamente, en salir apenas se creo la abertura en el maletín.

Esta vez intentó no robar a nadie más —La palabra clave es "Intento"—, y fue en busca de Percival.

Vio a la misma dama rubia de hace días, pero vestida diferente, dirigiéndose a esa cosa extraña que la hacía subir. Se apresuró a meterse en su bolso, sintiendo nuevamente esa sensación que no sabía describir. Se bajó de su transporte apenas vio que la dama tomaba un camino diferente al que Percival había tomado cuando se toparon.

Y como si fuera cosa del destino, la misma mujer de cabello negro y corto apareció, dirigiéndose con papeles en la mano a una oficina. Tina habló con la secretaria de su jefe, mostrándole los papeles y diciendo más cosas, las cuales no podía oír Theo, ya que estaba algo lejos. Apenas ver cómo Tina abría la puerta, corrió hasta ella.

Cuando finalmente se cerró la puerta, Tina se encontró con el rostro malhumorado de su jefe, quien estaba enterrado en más papales y movía su pluma firmando con un movimiento de muñeca. Lo que ambos ignoraban, era que Theo se había colado en la oficina.

—Aquí están los informes de la misión de ayer, señor.

—Bien, déjalos en la mesa y puedes retirarte —Contesto algo seco, indicando con un ademán cualquier parte de su escritorio, sin sacar los ojos en el papel que tenia en las manos. Trabajo de oficina, horrible.

—Si, jefe.

Entonces, Tina lo vio.

Vio como Theo intentaba llegar al bolsillo del señor Graves, con la intención de agarrar la cadena de metal fuera del bolsillo de su chaqueta. La aurora se puso pálida, intentando pensar una forma de sacar al niffler de ahí. No se le podía ocurrir nada inteligente, estaba frente a su jefe. No quería verse como una payasa ante él, dios, no. Además, se quedó petrificada al ver cómo Percival alzó la vista, viéndola con el ceño fruncido y con sus ojos oscuros intimidantes.

—¿Pasa algo, Aurora Goldstein?

—Ah, no, nada. Le dejo los papales, si, papeles —Dejo encima del escritorio el informe. Se quedó ahí parada inconscientemente, mirando de reojo al niffler y el rostro de su jefe. ¿Que debería hacer sin que Newt, o el propio Theo, tengan consecuencias?

—...Puede irse, Goldstein.

—¡Oh, si! Me tengo que ir. Eh- Buenas tardes, señor Graves.

Y Tina corrió a buscar a Newt.

Mientras que en la oficina del jefe de seguridad mágica, Percival soltó un suspiro, dejando la pluma a un lado. Busco toda la paciencia que tenia mientras cerraba los ojos un momento para inhalar y exhalar. Ya relajado, decidió voltear su rostro hasta Theo, quien nuevamente se quedó petrificado, como si con eso fuera a desaparecer.

—¿No te han dicho que es de mala educación entrar sin invitación? —Preguntó con burla, tomando a Theo, quien bufo frustrado. Ya iban dos veces que lo pillaba. Además, estaba apunto de conseguir el reloj, estaba seguro—. Tengo trabajo, sabes. No puedo distraerme, así que apreciria que seas un buen chico y siéntate aquí quietecito. Si lo haces, te doy unas monedas.

Y Theo se interesó enseguida. Sabia que las cosas brillantes de color amarillo las llamaban "monedas". Él quería las monedas, así que decidió hacer caso y se sentó en la dura superficie del escritorio.

El sonido de la pluma rayando los papeles lo habia adormecido, parpadeando de vez en cuando para mantenerse despierto. Dándose cuenta de la situación, Percival lo levito con magia, mientras él hacía una cama improvisada con su bufanda en el escritorio. Era suave y cómodo.

Theo no pudo mantenerse despierto por mucho tiempo después de haber sido acostado en la bufanda.

 

 


III. Monedas.

Fue nuevamente regañado por Newt al despertar. Se sintió desorientado por unos minutos —Ignorando olímpicamente a Newt—, entonces recordó al señor Graves y las monedas. ¡Se sentía traicionado!, ¡no le había dado las monedas que le prometió! Y, como si hubiera leído la mente, Newt dejó de quejarse de sus huidas del maletín, para sacar de su bolsillo unas cinco cosas redondas y amarillas, tan relucientes que llamó enseguida la atención de un enfurruñado Theo.

—Percival me dijo que te las diera —Intento no parecer confundido, pero aún así su cara lo delataba.

Con rapidez, Theo se acercó y le arrebato las monedas, guardándolas en el bolso de su pancita.

El señor Graves le caía bien.


 

IV. Y mientras Theo  dormía ...

—¡Tina, para! No entiendo nada.

Tina había llegado, diciendo cosas que no lograba entender —Hablaba sin un solo respiro—, para después frustrarse y empezar a arrastrar a Newt por el mismo camino que ella había tomado. Estaba algo inquieta, se le notaba en la cara. La aurora debía calmarse, lo sabía, dudaba que su jefe le hiciera algo a Theo. Pero aún así preferiría llegar a tiempo, con el señor Graves aún de "buen" humor al no notar al niffler en su oficina.

—Theo está volviendo a molestar al jefe con su reloj, ¿no lo habías regañado ya por eso?

—¿Volvió donde Percy? —Preguntó incrédulo. Tina asintió con la cabeza, ignorando como Newt llamó a Percival—. Pensé que le había quedado claro a Theo que no debía molestarlo...

—¿Crees que tenga alguna razón para perseguir al señor Graves?

—Pues no... ahora que lo mencionas, creo que es por su reloj. Puede que se allá encaprichado con eso —Confesó apenado, estando ahora a la par de Tina, sin ser arrastrado. Ambos caminaban dando zancadas.

—No creo que el jefe esté muy contento con tu niffler. Le ha molestado ya dos veces, y las dos veces intento robarle, para colmo. Que este de buenas cuando lleguemos será un milagro —Dijo Tina de forma casual, pero deseaba internamente que no sea el caso que estaba planteando. Si su jefe ya era estricto con ellos estando malhumorado, ¡No se lo podía imaginar molesto! Seria un infierno.

—¿T-tu crees que este molesto? —Preguntó con un hilo de voz, sintiéndose algo temeroso ante esa posibilidad, ya que técnicamente si estaba molesto con Theo, estaba molesto con él. Después de todo, era como la mamá de Theo.

Y Newt no quería que Percival este molesto con él.

Hubieran hablado más, si no fuera porqué llegaron hasta la oficina de Percival. La secretaria los miró, fijo su vista más tiempo en Newt, antes de decir suavemente: "El jefe Graves está ocupado, expresó no ser molestado". Ante eso, Tina solo un: "Es urgente". La secretaria miró un rato más a Newt, y sonrió de una manera que lo puso nervioso. "Entiendo, adelante entonces", así acabo la conversación antes de que Newt golpeara la puerta, mientras que Tina le avisó que se quedaría afuera. Se sintió traicionado por esto, pero no le replicó nada a Tina.

Escucho un ahogado: "Adelante" venir de la oficina, así que tomo la manilla y abrió la puerta.

—Dije de forma clara "No quiero ser molestado en cambio que sea una urgencia", Así que, ¿Qué es tan urgente? —Hablo Percival sin alzar la vista al escuchar la puerta cerrarse; Pudo escuchar la irritación en su voz.

—A-ah, bueno- Si quiere tomar como urgencia venir a buscar un niffler... entonces si, es una urgencia —Respondió Newt sintiéndose tímido, mirando a cualquier parte cuando Percival alzo la vista para verle.

Entonces se fijó en el escritorio, donde toda la parte derecha estaba repleta de muchos papales, mientras que la izquierda estaba despejada. Observo con ternura como Theo estaba en medio de la bufanda de Percival, estando incluso tapado con una tira de la misma. Se sintió derretir; Su corazón empezó a bombear más rápido, y sintió las mejillas calientes, al igual que la sonrisa tonta que se empezó a crear en su rostro.

—Yo- uhm, tu niffler se quedó dormido, y pensé que sería incómodo dormir en algo tan duro como lo es mi escritorio —Explicó, intentando no parecer nervioso como lo estaba. Al menos su voz salió sin tartamudeo y su rostro estaba libre de sonrojo, una total hazaña. Se sentía un adolescente otra vez, uhg.

—Ya. Es lindo de tu parte hacer eso por Theo —Se acercó al escritorio, sentándose en frente de Percival.

Newt inhaló, dándose valor para decir lo siguiente. Podía salir bien, o podía salir mal, teniendo el rechazo del señor Graves. Esperaba que saliera bien.

—Theo te ha dado algunos problemas, supongo. Y yo, bueno- Quería agradecerte por no, uh, ¿quitármelo? Se cuán exigentes son con los animales mágicos en New York y- —Empezó a divagar ante la mirada divertida de Percival—. El punto e-es... ¿Quieres ir a una cita conmigo?

Percival pestañeó incrédulo, sintiendo como una sonrisa quería florecer en su rostro.

—Perdón, creo que oí mal. ¿Podrías repetir? —Dijo intentando molestar. Newt incremento aún más su sonrojo, haciendo casi desaparecer sus pecas.

—¡Percy! —Chilló avergonzado Newt—. N-no lo volveré a repetir.

—Ah, una lastima —Se lamentó Percival, pero aún así dejó de luchar contra la sonrisa que quería salir a flote. Newt se puso más rojo ante eso, si es que era posible—. Bien, ¿viernes en la noche?

—Ah, si- esta bien, viernes en la noche. Claro, correcto —Balbuceo aún nervioso, antes de mirar nuevamente a Theo. Decidió entonces huir con una perfecta excusa—. C-creo que debería llevar a Theo al maletín.

—Oh, claro —Aceptó, viendo como Newt se acercaba a Theo y lo llevaba a su pecho. Antes de marcharse, Percival se acordó de algo, llamando a Newt.

—¿Uh?

—Toma —Saco de su bolsillo cinco monedas nuevas. Newt las recibió extrañado—. Dáselas a Theo cuando despierte.

—…Esta bien.

—Ah, y Newt —Llamó una última vez, haciendo que nuevamente Newt se girara. Antes de siquiera preguntar qué quería ahora, Percival se acercó mucho a él, robándole su espacio personal. Podía sentir como sus respiraciones se mezclaban. Eso puso nervioso a Newt.

—¿S-si?

Percival cerro el escaso espacio que separaban sus labios, dándole un beso a un desconcertado, pero maravillado, Newt Scamander. Se separaron a los segundos, para desgracia de Newt.

Algo corto, pero lleno de sentimientos.

—El viernes por la noche.

Fin.