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Capítulo 1: La chica de la Tundra.
Tierra
Fuego
Aire
Agua
Cuando era una niña pequeña, mi abuelo me contaba historias sobre tiempos antiguos, donde el Avatar mantenía el equilibrio y la armonía entre el Reino Tierra, la Nación del Fuego, los Nómadas Aire y las Tribus Agua; pero todo eso cambio cuando la Nación del Fuego atacó.
Solo el Avatar, el maestro de los cuatro elementos puede detenerlos, pero cuando todos más lo necesitábamos, él fue capturado por la Nación del Fuego y ejecutado frente todos los Nómadas Aire sobrevivientes. Y todos ellos murieron el mismo día.
El Gran Incendio del Sur.
Mi abuelo me contó lo que había vivido su padre, mi bisabuelo logro huir a tiempo junto a su esposa, los últimos maestros aire.
Han pasado más de 160 años de Guerra, los Nómadas Aire hemos perdido la batalla, mi tatarabuelo, el Avatar Aang nos apoyó desde el inicio de toda esta tragedia, pero tuvo que sacrificar su vida por las nuestras; el mundo fue testigo también de la matanza de la Tribu Agua del Sur.
La muerte de la Luna Nueva.
El hogar de nuevo Avatar, el cual desapareció para siempre, cuando el mundo más lo necesitaba. Muchos creen que el Avatar nunca jamás volvió a renacer entre las Tribus Agua.
Los últimos maestros Aire estamos siendo protegidos por los Guerreros Kyoshi, quienes recibieron órdenes directas del Avatar Aang de proteger la Nación del Aire, lo que queda de ella. Desde el Gran Incendio del Sur nos ocultamos en una base oculta en el Polo Sur, escoltados por los Guerreros Kyoshi.
Mi familia ha perdido la esperanza de que se acabe la guerra, si la Nación del Fuego nos llega a encontrar, tendremos el mismo destino que nuestros antecesores.
Aunque ya no tengan esperanza, yo tendré esperanza de que el Avatar aportara equilibrio a las Naciones, por fin se respirará paz después de casi 200 años. Yo creo que el Avatar podrá salvarnos.
Era muy temprano en la mañana, ni siquiera había amanecido, las auroras australes iluminaban el oscuro paisaje de la Tundra congelada del Polo Sur. La temperatura era más baja de lo que se permitía su cuerpo, pero algo la había llamado específicamente a este lugar.
Cerca del océano, reposaba una gran montaña recubierta de nieve, los montículos de hielo estaban siendo golpeados por las veloces corrientes de ventiscas heladas, su lámpara de aceite aún no se apagaba ante la ferocidad del viento, su abrigo cubría la mayoría de su cuerpo, un pedazo de piel le tapa la nariz y la boca del furioso frío.
Parecía que tiene problemas con la tormenta, pero caminaba como parte de la tormenta, sus pies no dejaban huellas en la nieve, la brisa iba con ella, no la golpeaba con dureza, un tanto alejado de la encapuchada, un joven le seguía el paso, ella le suplico que la acompañase para que no se perdiera en la cruel tundra.
-''¿Dónde vas, Fangyin? Estamos muy lejos de la base''- Dijo el muchacho, portaba delante de él su lámpara de aceite, la visibilidad del camino era poco, solo podía ver a su prima que estaba a pocos pasos.
-''No sé a dónde voy, Kadok, pero siento que tengo que ir a este lugar cerca de aquí''- Explico lentamente la chica, él refunfuño y la miro irritado y cansado. Pero la chica ni se percató de su disgusto, siguió adelante, acercándose a un punto ciego de la montaña.
-''Siempre con lo mismo, Fangyin, un día de estos nos van a colgar a los dos''- Regaño Kadok a su pequeña prima entrometida, siempre lo metía en situaciones embarazosas desde que eran niños, pueden ser maestros de sus elementos y todo eso, pero ir directo a una muerte helada, no era una buena opción.
-''No te preocupes, no nos colgaran, Kadok, nos necesitan como maestros, no creo que nos vayan a colgar''- Ella soltó una risita habitual a su preocupado primo. Entraron por una cueva de la montaña, el hielo y la poca tierra se adueñaban del lugar, la temperatura subió un poco, así que se bajaron las capuchas.
Dentro de la cueva, se encontraron con una imagen particular, centenares de cascos y armaduras de la Nación del Fuego en medio de los pilares de tierra, unos pocos esqueletos esparcidos en el suelo que fueron atravesados por algo o... ¿por alguien?
Algo muy extraño, nunca hubo un maestro tierra en el Polo Sur.
-''Si, claro, como que no nos castigaran''- Kadok miro atentamente los esqueletos de los soldados, Fangyin decidió ignorarlos por su propio bien, sigo caminando adentrándose en la cueva, él la alcanzo y le toco el hombro ''Fangyin, tengo un mal presentimiento sobre esto''.
-''Por favor, Kadok, nos hemos enfrentado a situaciones peores que unos esqueletos de la Nación del Fuego''- Su tono brusco delataba algo de verdad en sus palabras, Fangyin no noto cuando sus ojos grises claros cambiaron, en un breve instante, a unos ojos oscuros.
Kadok lo noto, camino en silencio junto a ella, hasta que se toparon con una pared gruesa de hielo en medio de la cueva. Fangyin, por un segundo, se sorprendió del exagerado poder que irradia la pared de hielo.
-''Creo que ya llegamos, Kadok''- Algo seria le aviso a su primo, el contemplo la gruesa pared de hielo, era sumamente extraño para él, desde que Fangyin descubrió sus poderes raros, lo arrastro a aventuras raras, pero esto pasaba el límite de raro de la misma Fangyin.
-''¡No sé qué diablos es esto, pero si es una broma, Fangyin, te convertirás en un iceberg viviente!''- Amenazo Kadok, el solo quería aprender los secretos del Agua-control y convertirse un buen maestro, no morir congelado en una cueva por la curiosidad de su querida prima.
-''¿Puedes dejar de llorar como una niñita?''- Se burló descaradamente de él, una sonrisita malévola se extendió por toda la cara de Fangyin.
-''¡No soy una niñita! ¡Soy un hombre!''- Grito molesto Kadok, definitivamente lo harto de toda la situación, era el último maestro Agua del Polo Sur, merecía un poquito de respeto de su prima, pero no, la ingrata siempre le faltaba el respeto como mayor.
-''Si, mi buen señor, solo quiero saber que hay dentro de la pared de hielo''- Bromeo Fangyin, le indico a su primo que bajara la pared de hielo.
-''Loca desquiciada''- Murmuro en voz baja, se concentró lo suficiente
Con unos movimientos algo descuidados, Kadok logro convertir el hielo en agua líquida, las rocas se cayeron cuando se desmorono la pared de hielo, pero no nos aplasto. Una esfera de un hielo brillante iluminaba la cueva desde el interior, esa esfera de hielo evito sus muertes.
-''¡¿Qué diablos es eso?!''- Se preguntó atónito Kadok, es el momento más extraño de su vida.
De repente, Fangyin se acerca a la esfera de hielo brillante, sintiéndose atraída a la enorme energía que envolvía la esfera, puso su mano tatuada en la esfera. Una fuerza desconocida se apodero de todo su ser.
Kadok observo como su primita de trece años, se desplegaba de la nada, un ciclón de su cuerpo, de cómo los tatuajes de su cuerpo se iluminaban al igual que sus ojos, dejaron de ser grises a ser una luz. Presencio que, en la esfera, una persona que quedó atrapada en ella, colocaba su mano justo donde estaba la mano de su prima, curiosamente esa persona también tenía los ojos brillantes.
La esfera se rompió en miles de pedazos, la roca, el viento y la nieve rodaban furiosamente a las dos personas, vio desconcertado como una fuente de poder rompió por la mitad a la gran montaña y se extendió en el oscuro cielo y detenía la tormenta de nieve.
Oyó el coro de maullidos de los animales cercanos, en miles de kilómetros del Polo Sur, el Oasis de los Espíritus, los Espíritus Tui y La nadaron entre si frenéticamente en sus aguas y en su Santuario, los ojos del Avatar Kuruk y todos los Avatares anteriores a él se iluminaron, lo mismo paso en el Sagrado Santuario del Reino Tierra y en el Templo del Fuego, todos los que observaban quedaron estupefactos. Eso significaba una sola cosa.
El avatar había regresado.
La gran montaña cayó en dos partes, la tormenta se tranquilizó completamente, en medio de las nubes se lanzaba la gran fuente de poder. El amanecer hizo acto de presencia poco después.
En la lejanía del mar, un joven guerrero miro sorprendido que a lo lejos la fuente de poder se elevaba al destruir una montaña. Sus ojos no podían creer lo que estaba viendo, solo una sola persona pudo causar ese nivel de poder.
Solo una persona puede hacer tal acto, el Avatar es el único ser capaz de esa hazaña.
El Avatar ha vuelto.
-''¡Abuelo! ¡Abuelo!''- Exclamo el joven buscando desesperadamente a su abuelo, después de tantas angustias, su abuelo podría obtener lo que tanto merece como miembro de la Familia Real de la Nación del Fuego.
Otros marineros del barco, en que surcaban también observaron asombrados de la increíble energía, poco tiempo luego, llego donde su abuelo.
Tranquilo en su alcoba, tomando una taza de té de jazmín, la favorita de un fallecido pariente suyo, perdido en sus recuerdos estaba su abuelo, mirando a la nada, no expresaba nada.
-''Abuelo''- Lo llamo de nuevo, cuando lo miro, su ojo se alegró de inmediato, Iroh lo vio decaído, era buen sabido para él, que su abuelo había pasado toda su vida en el mar, buscando a la persona que le recuperaría su honor, desde la muerte del ultimo Avatar, jamás se recibió noticias de otro.
Ni su bisabuelo, menos su abuelo, lograron capturar al Avatar del Agua, su tatarabuelo, el Señor del Fuego Azulon atrapo y ejecuto al Avatar y a toda su Nación.
Nunca jamás se volverá a repetir esa barbarie, y pensar que él es pariente suyo. Incluso su bisabuelo, Ozai, no logro invadir la Tribu Agua del Norte, gracias a los Espíritus.
Después de más cien años del Gran Incendio del Sur, no se registró avistamientos de un nuevo Avatar.
Hasta el día de hoy.
-''Ha regresado, abuelo, el avatar ha regresado''- Pronuncio respetuosamente Iroh, esperando una respuesta, se sentó en uno de los almohadones de la habitación alrededor de la mesita de té, no era lujosa ni ostentosa, era una herencia del tío de su abuelo, el General Iroh.
-''El Avatar... no se ha visto desde hace cien años, Iroh''- Muy entrado en años, Zuko se impresiono levemente de la noticia de su querido nieto, durante treinta años estuvo buscando al Avatar, incluso su propia hija se involucró en su búsqueda, pero nada lo salvo de ser desheredado de la Familia Real, de ser un traidor de la Familia Real y de la Nación del Fuego.
Su cabeza y la de su nieto valen más de que toda la ganancia y el honor que puede recibir un General del más alto rango, solo siendo superado por la cabeza del mismísimo Avatar.
-''Lo sé, abuelo, pero él ha regresado, no solo yo lo vi, los marineros de la tripulación lo vieron, con el Avatar en tus manos, podrás recuperar el honor que te quitaron, podrás ser el Señor del Fuego y detener la guerra de una vez por todas''- Sus palabras le hicieron recordar todos esos años perdidos en una búsqueda imposible de un ser que se creía muerto.
Ahora, revivió de la nada, no solo el querrá al Avatar para terminar la guerra, la Nación del Fuego estará pisándole los talones al maestro agua.
-''¡No! No voy a capturar al Avatar, Iroh. Por el Avatar perdí mi juventud, perdí a mi familia, perdí a mi único amor, perdí a tu madre, Iroh. El poder nos ha destruido, ya no tengo nada más que perder y no me voy a arriesgar''-. Iroh lo observo en silencio, bajo su mirada dorada, estaba decepcionado, el creció escuchando las horribles experiencias de su abuelo, creció para defender lo poco que le queda de honor, creció para ser el soporte de un hombre maltratado por la vida.
Pero él es así, no le importa lo que perdió, sabe que el Avatar es la única amenaza, aparte de él mismo, para ganar la guerra; no importa cuánto le presione y él no se retrataría de su palabra, las palabras y las acciones están ligadas al honor de un hombre, si tú fallas, tu honor queda manchado de por vida.
Eso fue lo que aprendió de todas las desgracias que le ha tocado a sufrir a su abuelo.
El no dejara que sus últimos años sean los peores.
De vuelta en el desierto de nieve, la tormenta se había calmado poco después de que la estela de luz rompiera la gran montaña y desaparecía sin dejar rastro de su existencia, solo la destrucción que ocasiono. Los ojos de las dos personas que lo causaron dejaron de brillar, permitiendo regresar a su color original.
Las dos se desmayaron en el acto.
Kadok no cabía de la impresión, tan rápido como pudo, agarro a su prima que cayo exhausto, al poco tiempo, se despertó y miro a la otra persona, los dos observaron a la persona encerrada dentro la esfera, que también cayó en una especie de animal blanco.
Fangyin un poco recuperada se acercó a la desconocida, era una niña algo mayor a ella, definitivamente pertenece a la Tribu Agua por sus rasgos tan parecidos entre su madre y sus tíos, hasta ella misma heredo algunos rasgos de la Tribu Agua y sus hermanos también.
Esto fue muy sacado de onda, ella, la persona que estaba encerrada en la montaña sigue viva, respirando, nunca había visto su cara, a pesar de vivir en el Polo Sur durante la mitad de su vida y de conocer a todos los miembros de la Tribu, en serio, ella aparece de nada y se parece bastante a su mamá, que raro.
Ok, muy raro.
Ella abrió sus ojos, de un color azul cielo, nada habitual en la Tribu Agua del Sur, ella somnolienta los miro a su primo y a ella. Comenzó a levantarse de poco.
-''Hey, no te haremos daño''- Le hablo calmadamente, Fangyin le tendió la mano para ayudarla, ella dudo y Fangyin le sonrió con los ojos cerrados, tomo su mano y la siguió viendo a los ojos, como queriéndola reconocer.
La chica se froto las manos y tembló de frío, pues su ropa era para estar en el iglú, estaba confundida y su mirada estaba desesperada por saber dónde estaba y quienes eran estos niños.
-''¿Quiénes son ustedes?''- Pregunto la desconocida, el chico espera un ataque de ella, obviamente, él es de la Tribu Agua, por su piel de tono café, sus ojos azules océano y su cabello castaño largo trenzado en una cola de lobo, y la que supone es su prima, es muy diferente a una chica normal de la Tribu, de piel pálida, ojos grises claros, cabello marrón muy corto y una flecha celeste en la frente.
¿De qué serán esas flechas?
-''¿Perdón? La verdadera pregunta es ¿Qué eres tú? Monstruo destroza montañas''- Él se puso delante de la chica, adaptando una postula de agua-control, listo para atacarla.
-''Eres un estúpido, es obvio que es una chica no será que es un espíritu malvado en forma de niña, que vino a hacer maldades al mundo terrenal''- Fangyin utilizo puro y duro sarcasmo a su querido primo mayor, Kadok se dio cuenta al instante.
-''Muy astuta, enana. Si sé que es una chica, Fangyin, solo que no entiendo ¿Por qué esta chica pudo destruir la montaña? Ninguna chica común y corriente puede hacerlo, ni siquiera puede romper una roca y va romper una montaña en dos''- Eso les ofendió a ellas, la chica de la Tribu Agua estaba lista para golpearlo hasta que Fangyin le detuvo con su pie.
-''No le hagas caso, al bobo de mi primo''- La chica más pequeña hizo un gesto hacia su primo, que se molestó por eso ''Mi nombre es Fangyin y el idiota que está a mi lado es mi primo, Kadok; aunque no lo creas soy de la Tribu, ¿Cuál es tu nombre?''
-''Yo soy Korra ¿Dónde estamos?''- Mirando al horizonte, Korra pudo visualizar la montaña caída, se fijó en un casco oxidado casi enterrado, se acercó a él y tras la nieve que lo ocultaba, el rojo oscuro predomina en él.
Con un terror enorme, lo arroja lo más lejos posible.
Sus recuerdos de aquella noche están frescos, miro otra vez a esos niños, no los conocía y se supone que viven en el mismo lugar ¿verdad?
-''Bueno estamos a unas millas de nuestro cuartel''- Respondió el chico tratando de desviar la reciente acción de la desconocida, fue sospechoso, Fangyin también capto esa reacción.
-''¿Un cuartel? ¡¿Cuándo hicieron un cuartel?!''- Su desesperación se evidencio, busco respuestas inmediatas hacia los niños.
-''Seria mejor que lo veas tu misma''-.
