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Seco y Volteado
Antes de que las aves nocturnas canten la entrada del primer período, justo unos segundos antes de eso, los Jades de Lan pudieron atender cómo era derribada la puerta de la entrada que da al interior de la biblioteca.
Orbes pardas y doradas se alzaron al mismo momento, una con expresión de sorpresa, el otro con una de adusto hastío.
Si se preguntarán a qué se debe tal expresión, pues en el quicio de la puerta, la efigie de un desvergonzado Wei WuXian se esboza con descarada parsimonia. En ambas manos hay cuatro frascos grandes de porcelana cuyo contenido insta a la sospecha.
Sospecha que es inmediatamente resuelta:
—¡Conseguí las últimas Sonrisa del Emperador! —exclama, como si hubiera obtenido un gran tesoro.
Quizás para Wei WuXian sí.
Lan Xichen lanza una suave risa condescendiente al aire; Lan WangJi a su lado murmura:
—Desvergonzado.
—Hermano —llama Lan Xichen mirándole de soslayo. Los pergaminos que estaban trabajando en la mesa quedaron olvidados de momento—. Tu esposo se ve muy alegre esta noche, ¿hay algo que desees compartir?
Lan WangJi le observa, abre la boca, pero luego frunce el ceño y niega—. Wei Ying te lo puede decir.
Como si hubiera sido invocado, Wei WuXian corre hasta el fondo de la biblioteca donde los hermanos están sentados frente al escritorio de madera. Se sienta en un cojín blanco en medio de los dos, colocando los cuatro recipientes en la superficie sin molestarse en preguntar si aquellos documentos eran de importancia o no. Se sitúa frente a Lan Xichen, dándole la espalda a Lan WangJi y extiende su mano derecha para que el hermano de su esposo la tome.
Extrañado, Lan Xichen la sostiene, y Wei WuXian dice pronto, con alegría mal disimulada—. Primer Hermano, ¡siéntelo!
La realización golpea a Lan Xichen, coloca pronto su dedo pulgar sobre el meridiano principal en la arteria que surca la muñeca de Wei WuXian. Cierra los ojos y se concentra, a los segundos sintiendo la energía espiritual de un Núcleo Dorado surcando con fuerza y vitalidad. Exultante, le regala una palmadita en la espalda a su cuñado.
—Felicidades, Wei WuXian, has obtenido tu Núcleo Dorado por fin —felicita con sincero afecto, sonriéndole levemente—. ¿Cuánto tiempo cultivaste? ¿Apenas un año?
Alegre y orgulloso de sí mismo, Wei WuXian asiente varias veces.
—¡Sí!, ¡y por mi prodigioso cometido, estaremos celebrando esta noche! —exclama, extático.
Sin hacerse esperar, agarra los frascos del licor, entregando uno a Lan Xichen y a Lan WangJi, sin considerar si acaso ellos estaban en condiciones de unirse y ser compañeros de bebida.
—Wei Ying… No-
Wei WuXian le corta la oración con un aspaviento. En su asiento, acomoda un poco los muslos, sentándose correctamente para ver a los dos hermanos con una mirada que pretendía ser miserable y desdichada.
—¡Lan Zhan, vamos a celebrar! Hoy finalmente completé mi Núcleo Dorado… —gimotea con suavidad, pero abre con cuidado la tela que cubre el frasco de Lan WangJi—. ¿Acaso eso no merece una celebración?
Lan WangJi se ve resuelto a negarse, pero Lan Xichen alza su mano, silenciándolo, mientras esboza una suave sonrisa.
—Hermano, creo que por una vez deberíamos actuar como humanos y celebrar en pos de la victoria de Wei WuXian —entona, solícito.
La mirada de Lan WangJi se oscurece—. Pero el tío…
El líder de la secta Gusu Lan niega con la cabeza, aún sonriendo, mientras abre la tela de su frasco—. Es tarde y todos duermen, podemos celebrar sin crear caos.
Wei WuXian dibuja una gran sonrisa llena de dientes blancos—. ¡Celebremos! Pero antes, voy a cerrar la puerta.
Con eso Wei WuXian se incorpora para hacer lo último mencionado, y cuando retorna, Lan WangJi observa su frasco con aprensión mientras susurra—: Wei Ying, no tenemos copas.
Wei WuXian emite un sonido que pareció un: “ah”, como si la realización le golpeara de repente. Vira su cabeza hacia varios puntos del recinto, esperando que aparezcan mágicamente tres copas para poder hacer el brindis. Pero como no sucede lo que él estaba esperando, se encoge de hombros y dice:
—Pues que mal, Lan Zhan, tomaremos Seco y Volteado.
Ambos hermanos parpadean en confusión, y al unísono, entonan—. ¿Seco y Volteado?
Como si Wei WuXian fuese un gran sabio dispuesto a compartir sus preceptos, entona con la voz llena de solemnidad—. En Yunmeng existe una tradición informal para los nuevos iniciados. Entre nosotros, un nuevo miembro debe demostrar su valía, y de que mejor forma que hacer el “Seco y Volteado” —explica, su voz profundizándose—. Verán, para que los novatos puedan ingresar al círculo tienen que tomar un gran frasco de licor y beberlo en menos de tres grandes sorbos, dicho frasco deben girarlo y voltearlo sobre la mesa sin que esta se moje porque si no, ¡perderán! Y…. ese es el Seco y Volteado.
Terminó de explicar, como si eso fuese un evento más en la vida de Wei WuXian. Quizás sí era.
Hubo unos segundos de silencio hasta que la dubitativa voz de Lan Xichen se escuchó—. Creo… creo que podría hacer el Seco y Volteado…
Wei WuXian le palmea la espalda con familiaridad mientras ríe—. ¡Hagámoslo juntos!
Los Jades de Lan dudan, pero luego se encogen mentalmente de hombros, ¿qué podría pasar? Si el mismo líder de secta dio la bendición, nadie puede dudar de esta.
Alzan sus frascos, lo chocan entre sí y al mismo tiempo comienzan a beber. Wei WuXian no presta atención a los gorgoteos desesperados que suenan en el fondo, más concentrado en beber entero el frasco y ser el ganador.
Lo ingiere completo, sintiendo el agradable ardor quemarle la garganta y suelta la boquilla del recipiente posada en sus labios, volteando el frasco sobre la superficie de la mesa, sin una gota de líquido que pueda mancharlo.
Exultante, exclama—. ¡Gané!
Y al instante, ruidos sordos se escuchan a cada costado.
Wei WuXian gira, en ambas direcciones, viendo que ha noqueado a los hermanos. No pudo evitar que una risa reverbere en el fondo de su ser. Se ríe tanto, que incluso ha botado pequeñas lágrimas.
—Bueno, parece que beberé solo esta noche.
Sujeta el ultimo frasco que le queda, quitando la tela que le cubre para comenzar a beberlo, cuando Lan WangJi se alza como si le hubieran arrojado agua fría. Wei WuXian le observa de soslayo, contemplando su rostro circunspecto, pero hay unas pequeñas manchas carmesíes en sus mejillas, aunque son pocas. Le ha obligado a beber mucho. Casi, casi siente culpabilidad.
Con la mano libre acaricia la mejilla de Lan WangJi—: Lan Zhan, si quieres sigue durmiendo, ahorita te llevo a la cama.
Pero antes de que Lan WangJi pudiera responder o hacer algún movimiento, Lan Xichen de pronto se incorpora, robando la atención de Wei WuXian. Sus ojos se ven desenfocados, y aunque parece estar más compuesto, también hay un ligero carmín manchando sus níveas mejillas. Wei WuXian esboza una sonrisa, dejando el frasco de licor sobre la superficie de la mesa para ir a tocar el hombro de su cuñado.
—Primer Hermano…
En ese momento Lan Xichen alza su mirada y sus ojos desenfocados cobran vida, pareciendo sorprendido.
—¿A-Yao?
Wei WuXian enarca una ceja, negando con la cabeza.
—¡A-Yao!
Iba a decir que no, que no era Jin Guangyao, pero las palabras murieron en su garganta cuando su boca fue asaltada por otra en un beso contundente y abrasador. Pasmado más allá del asombro, Wei WuXian amplió los ojos, viendo el rostro de Lan Xichen a centímetros del suyo. Tan cerca que podía contar las gruesas pestañas negras.
Después de unos segundos, se percató que una lengua insistente quería invadir su boca, pero la cerró como pudo, intentando apartarse del agarre, pero Lan Xichen era fuerte.
—¡N-no!
Entre besos, exclamó, y sólo cuando aquella palabra entrecortada salió de sus labios, sintió tras él cómo lo sujetaban protectoramente. Su espalda conectó contra un pecho fuerte, curtido, y pronto sintió el alivio cuando vio el mentón de Lan WangJi posarse sobre su hombro. La mano de él salió disparada a sujetar el torso de Lan Xichen, apartándolo con fuerza.
Su semblante oscuro, lleno de posesividad, se manifestó.
—Mío.
Lan Xichen, aturdido, dijo—. A-Yao es mío.
Tenso, contrarrestó—. Él es mío —dijo, aludiendo a lo que tenía envuelto protectoramente entre sus brazos.
El rictus apacible de Lan Xichen también se oscureció. Wei WuXian se estremeció.
No estaba entendiendo nada. En medio de los dos, regostado en el regazo de Lan WangJi mientras Lan Xichen iba cerniéndose sobre su cuerpo, comenzó a sentir pánico.
¡Estaban tan borrachos! ¡No saben qué están haciendo!
El abrazo protector de Lan WangJi se afianzó, haciéndole soltar un quejido de dolor. Recién ahí, los dos hermanos dejaron de observarse como si en cualquier momento fueran a lanzarse al cuello del otro, y le contemplaron por un instante con tanta intensidad, que Wei WuXian se sintió pequeño.
Luego, volvieron otra vez a mirarse por unos segundos, y asintieron.
¿Qué se supone que significaba eso?
Pronto, entendió qué significaba esa conversación silenciosa cuando Lan Xichen posó la mano sobre sus muslos, sujetando la tela en un puño, arrancándola a segundo. Wei WuXian abrió la boca para emitir quizás, un insulto bien pronunciado, pero eso también murió en su garganta porque una de las manos de Lan WangJi pasó a su quijada, girándola y conectando sus bocas en un beso húmedo y desesperado.
Sus palabras murieron, siendo reemplazadas por gemidos avergonzados de extraño pánico placentero. Wei WuXian no estaba comprendiendo cómo ese desenlace donde era protagonista se estaba llevando a cabo.
La línea de pensamientos también pereció junto con su raciocinio cuando sintió algo húmedo deslizarse en su entrepierna. Rompió el beso pronto, observando cómo su cuñado tenía atrapado su pene en la boca, sorbiendolo, llevándolo a la vida lentamente.
Sin poder evitarlo, gimió, lleno de apocamiento agraviado. No podía concebir esa escena. En la bruma de su culpabilidad, el alcohol en su sistema no le ayudaba a enfrentar la situación con dignidad y apartarse. Giró su cabeza observando el semblante de su esposo, y le vio contemplando la forma en cómo Lan Xichen atendía su miembro. Parecía embelesado con la perspectiva. Pero, como si sintiera que estuviera siendo observado, Lan WangJi desvió su mirada para posarla sobre la persona que aún abrazaba.
Gimoteó, con la sensación cálida de una cavidad húmeda haciendo estragos en su virilidad ya dura. Cerró los ojos, incapaz de soportar la escena que se estaba desplegando a su frente. Lan Xichen seguía atendiendo su miembro, lamiendo con suavidad la punta, sacándolo completo de su boca sólo para volver a internarlo hasta no quedar más que su rostro hundido en los níveos muslos de su cuñado.
Tragó saliva, endeble y necesitado.
—Lan Zhan…
Recién en ese momento, Wei WuXian abrió los ojos. Sus ojos malva eran una piscina brillosa de lágrimas a nada de ser derramadas. Eran lágrimas de sentimientos conflictivos que no podía evitar. Sin embargo, Lan WangJi no estaba haciendo algo por apartar a su hermano, ¿acaso él lo estaba consintiendo? En el fondo de su mente él esperaba que sí, no creía que fuese capaz de soportar más la tortuosa lengua de Lan Xichen lamiendo su dureza.
Lan WangJi continuó observando la escena que se esbozaba con la parsimonia y tranquilidad que le confiere su actitud impertérrita. Cualquiera que no le conociera, podría decir que Lan WangJi estaba perfectamente sobrio, pero Wei WuXian le conoce bien. Aprendió a ver entre líneas sus actitudes cambiantes. Sus ojos dorados yacían desenfocados y había una arrítmica respiración que iba acrecentándose a medida que contemplaba a su hermano devorar la virilidad de su esposo como si se tratara de una fruta deliciosa y prohibida.
Tal situación le ocasionaba a Wei WuXian un extraño sentimiento de incómodo placer. Era embarazoso sentir la mirada de su esposo ardiente, intensa, vislumbrando con hambre la escena esbozada.
Parpadeó, lágrimas de placer y reconcomio se deslizaron finalmente en su tez. Frunció el ceño, los muslos comenzando a temblarle, sus manos le picaban por sujetar aquella cabeza, hundirla por completo en su dureza y acabar. Un sollozo pugnó de sus labios, e incapaz de soportarlo más, eyaculó en la boca de su cuñado.
Exhaló un gimoteo, estremeciéndose cuando Lan Xichen se alzó, liberando su miembro adormecido con un “pop” de su lengua, al instante escuchándose cómo tragaba toda su simiente, como si fuera algo natural, y no una escena perversa, proterva. Lan Xichen le sonrió, y Lan WangJi en ese momento tomó el mando.
En medio de su bruma, Lan WangJi le giró, conectando torso con torso. Aún estaba cubierto en su pecho, pero eso no demoró muchos segundos porque Lan WangJi le destrozó el único vestigio de vergüenza que le quedaba con un ademán de su mano. No tuvo oportunidad de dilucidar qué vendría a continuación, cuando su esposo asaltó su boca una vez más. Hubo un choque de dientes y saliva que no registró porque pronto percibió las manos perversas de Lan Xichen tocar sus muslos, abrir sus níveas mejillas e internar una lengua en su entrada rosácea.
—¡Ah!
Gritó, en medio del ferviente beso, un placer inconmensurable e incómodo le invadió. No sabía que su boca podía manifestar tales gemidos abochornantes, pero no podía evitarlo. Era demasiado. Lan WangJi aún continuaba besándolo, atrapando los gemidos descarados mientras que Lan Xichen atrás creaba una serie de sonidos obscenos con su lengua internándose ansiosamente en el rosáceo anillo de músculos.
La respiración se le atoró en la garganta, tornándose rojo como una ciruela deliciosa, Lan WangJi aún entre besos no le soltaba. Pareció una eternidad hasta que finalmente lo liberaron.
Aliviado, su cabeza cayó, hundiéndose en el abdomen de Lan WangJi. A gatas y de espalda, no podía vislumbrar lo que sucedía a su espalda.
Aunque no fue necesario.
Pronto, una dureza grande y gruesa se internó, abriendo las paredes de su interior con cruenta violencia en una embestida salvaje.
Un rayo de dolor surcó su columna vertebral, y apretó los labios, mordiéndoselos en el proceso para evitar dejar salir el grito que pugnaba insistentemente en su garganta. Luego de ese impetuoso movimiento, no hubo otra acción y Wei WuXian, asustado, apretó la tela prístina de Lan WangJi a la altura de su pecho a la par que ocultaba su rostro en esta.
Su consciencia se perdió, sintiendo la agradable sensación de ser llenado por una virilidad. Pero, no era la dureza de su esposo.
Con creciente temor, alzó su rostro escondido entre las telas, rojo y lloroso, se encontró con la mirada de Lan WangJi. Había tanta intensidad en su mirada, tanta hambre, que le hizo estremecer con una extraña sensación de hundimiento, aunque no sabía si era por temor o por anticipación. Tragó saliva, y gimió en voz baja.
—Lan Zhan… por favor…
No sabía lo que deseaba, pero necesitaba algo, ¡ya!
Al instante, Lan WangJi murmuró con voz profunda y llena de deseo—. Mío.
Pero Wei WuXian no sabía si se lo estaba diciendo a él o a Lan Xichen.
Y de pronto, Wei WuXian percibió cómo su interior se vaciaba de la dureza, para ser llenado con la misma potencia. Una embestida tan fuerte y certera que le hizo volver a internar el rostro entre las túnicas de su esposo. Un grito ahogado emergió de sus labios, incapaz de detener los sollozos de placer y culpa que estaba sintiendo en ese momento romper sus sentidos y desquebrajar su consciencia.
—¡Ah! ¡Ahn! Lan-Lan Er-Ge ¡Ahn!
Las embestidas se tornaron duras, desesperadas. Un arrítmico golpeteo que le dolía más allá de todo sentir placentero. Cerró los ojos, mordiéndose el labio, pero en ese momento, sintió algo moverse por su mejilla. Atrapada entre las níveas telas, el miembro de su esposo se agitaba cada vez que Lan Xichen golpeaba tras su espalda.
Descubrió un poco su rostro, observando de soslayo el semblante de su esposo. Pero Lan WangJi no le observaba, estaba contemplando con intensa seriedad y concentración cómo follaban cruentamente el trasero de su esposo; cómo Lan Xichen, su hermano, penetraba con violencia insistente el interior de Wei WuXian, susurrando frases incomprensibles entre embestidas desesperadas que le arrancaban gritos cada vez que sentía el irregular vaivén de sus caderas golpeando con potencia, creando un sonido obsceno y perverso de chapoteos inconexos.
No deseaba seguir escuchando sus descarados gimoteos de desesperación. Wei WuXian sacó su mano de la túnica que tenía sujeta con fuerza y la internó entre los pliegues, desatando la tela que ocultaba su virilidad. Al sacarla esta se dibujó, tan roja y caliente como siempre, no dudó en llevársela a la boca. A lo lejos escuchó una respiración inconexa, pero no le prestó atención a favor de saborear finalmente algo que sí reconocía como suyo.
Gimió, enviando vibraciones de placer a través de la dureza, lamiendo con su lengua. Lo sacó de boca para succionar la punta con sus labios carmesí, y la volvió a internar en su húmeda cavidad, chupando, gimoteando ansioso entre gorgoteos, como si no quedara nada más, sólo la sensación de tener a su esposo dispuesto y entero, sólo para él.
Hubo un movimiento atrás que le cortó de forma abrupta su línea de pensamientos: Lan Xichen sacó su miembro completamente, internándolo con velocidad, tocando un punto de placer que le envió corrientes a todo su cuerpo, desmayando sus piernas en el proceso. Pero Lan Xichen fue rápido y lo sujetó con fuerza por sus caderas, reanudando las rápidas embestidas. No pudo evitar la retahíla de gimoteos ahogados que salió de su boca.
Liberó el miembro de Lan WangJi, incapaz de sostenerlo más, pero al instante, este lo sujetó de sus hebras oscuras, agarró su erección y la volvió a meter en su boca, sin darle oportunidad para respirar, casi asfixiándole en el proceso.
Lan WangJi no agarró con fuerzas sus hebras, pero sí estaba moviendo su cabeza de forma insistente sobre su virilidad, follándole la boca con rapidez. Sentía el miembro de su esposo temblar en su cavidad, endurecerse aún más, y eso sólo le indicaba que estaba a nada de llegar a su final. Tras suyo, Lan Xichen comenzó a respirar con dificultad. Hubo tres estocadas potentes, y al momento sintió un líquido caliente bañarle.
Un líquido pegajoso que llenó su interior.
Casi al instante, Lan WangJi presionó su cabeza hasta el fondo, haciéndole tragar toda la dureza, corriéndose en su boca. La sorpresa de la acción le agarró desprevenido y no pudo prepararse para la potente descarga que le invadió la garganta. Moviéndose con desespero, al punto de la asfixia, los hermanos parecieron entender el mensaje y le soltaron. Finalmente, Wei WuXian pudo escapar de la prisión.
Se arrastró unos centímetros, tosiendo mientras escupía todo lo que podía, sintiendo como su garganta ardía por la violencia anterior acaecida. Aturdido por el trato, Wei WuXian aún no comprendía qué demonios estaba sucediendo cuando algo se posó sobre su mejilla. Parpadeó varias veces para alejar las lágrimas y vio la figura de Lan Xichen esbozarse, arrodillado frente a él.
Su miembro, duro y húmedo, presionaba sus labios, y Lan Xichen le sonreía con parsimonia, esperando con consideración que terminara de toser. Wei WuXian tragó saliva, de pronto sintiéndose atemorizado. Estaba empapado, lleno de esputos nacarados y pegajosos, su cabello era un desastre y su cuerpo desnudo marcado con huellas carmesíes de manos.
Temeroso, Wei WuXian intentó sonreír para tratar de escapar de aquella situación cada vez más siniestra—. P-Primer Hermano…
Pero nada sale como Wei WuXian lo planea. Tras suyo sintió las manos de Lan WangJi en sus caderas, alzándolo y algo que sí conocía muy bien, mucho más duro y grueso, se internó en sus paredes sensibles. La acción le arrancó un grito de placer y dolor sorprendido.
—¡Lan Er-Ge! ¡Ah!
Consideró seriamente pedir ayuda, pero aquello murió en su mente cuando la virilidad de su cuñado se metió en su boca, instándole a tomarla como hacía rato Wei WuXian lo había hecho con su esposo.
Derrotado, Wei WuXian cerró los ojos, sintiendo como era embestido fuertemente por atrás y cómo su boca era follada sin consideración.
¡Así no se supone que funciona el Seco y Volteado!
Pero, ¿cuándo algo ha funcionado bien para Wei WuXian?
