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Nobody Cared - Etherian [TRADUCCIÓN]

Summary:

A Nadie Le Importó / Autor original: Etherian / Traductor: The Snarry's Archivist
~Disclaimer: Los personajes son propiedad y autoría de JK Rowling y WB.

Resumen: Harry tiene 11 años y esperaba asistir a Hogwarts. ¿Por qué, entonces, no esta en la Fiesta de Bienvenida?

Notes:

*** Nota de The Snarry's Archivist: La traducción del fic fue hecha con la venia del autor. ***
*** Quejas, aclaraciones y sugerencias: [email protected] ***
Fuente original: https://archiveofourown.org/works/3922027/chapters/8782105

Chapter 1: 31 De Agosto Al 1 De Septiembre

Notes:

Traductor: The Snarry’s Archivist

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

31 de agosto de 1991 - Noche

A su familia no le importaba. Nada acerca de él. Si sufría, eso estaba bien para los Dursley. Acurrucado en su armario, con la vieja y raída colcha en la que había estado envuelto cuando era un bebé, Harry Potter se estremeció e intentó fingir que no lloraba.

Tío Vernon lo había quemado. Todo. Cada página de cada libro para las clases en lo que habría sido su nueva escuela, Hogwarts, se había ido. Su nueva ropa, sus ropas, las maravillosas botas de cuero que había encontrado en la tienda de segunda mano. Esas también se habían ido.

¡Oh Dios! ¡Y su varita! Le había hecho sentirse muy seguro y, por una vez, sin miedo. El tío Vernon la había roto airadamente bajo su pie, moliéndola en astillas de madera y una pluma de fénix destrozada. Harry ahora tenía esas piezas en su mano.

¿Y Hedwig?

La garganta de Harry se enganchó y él tragó el ruido de su llanto.

No. No había perdido el hermoso búho nival, su primer regalo, por la ira impotente de su tío. Hedwig, una ave tan inteligente como era, había mordido los dedos del tío Vernon mientras este intentaba sacarla de su jaula. Durante un momento angustioso, cuando parecía que el tío Vernon sostenía firmemente a la lechuza enojada, Harry estaba seguro de lo que hubiera sido de su familiar.

—¡No! —Harry cayó de rodillas. Sabía que suplicarle a su tío era inútil. Incluso podría enojarlo más. Aun así, mientras Hedwig aleteaba frenéticamente contra los barrotes de su jaula mientras Vernon intentaba atrapar al maldito pájaro, Harry le suplicaba con todas sus fuerzas—¡No le hagas daño a Hedwig! —.

—¿Qué te pasa, Fenómeno? —Exigió Vernon. Le dio una patada al estúpido niño arrodillado a sus pies. Dejó escapar un aullido de dolor terrible cuando la maldita lechuza le mordió la mano con saña.

Harry observó entre horrorizado y triunfante cómo Hedwig voló de su jaula mientras su tío Vernon gruñía con enojo y dolor. Hedwig voló por el pasillo pasando la alacena de Harry y salió por la puerta justo cuando Dudley venía desde afuera. Dudley soltó un chillido y se apartó del pájaro blanco que chillaba mientras se alejaba volando.

La furia de su tío había empeorado, pero Harry estaba tan agradecido de que Hedwig hubiera escapado, que no sintió ninguno de los puñetazos de su tío.

Ahora, sin embargo, en las sombras del pequeño armario que había sido suyo desde que podía recordar, el cuerpo de Harry palpitó con dolorosa protesta en varios lugares. Las lágrimas cayeron sobre el colchón para cuna de bebé, pero Harry no cedió al deseo de sollozar, sollozar con angustia. Cuando se dobló casi sobre sus brazos envueltos sobre su vientre, se guardó el dolor y las heridas para sí mismo.

¿Hedwig? ¿Estás bien? ¿Dónde fuiste? Solo habían transcurrido unas semanas, pero para Harry el tiempo había pasado arrastrándose mientras sus tíos sacaban su cólera de las cartas, de Hagrid y de toda su extraña magia sobre él. Se durmió pensando, no por primera vez, en lo que había hecho para que sus familiares lo odiaran.


 

1 De Septiembre De 1991 - Mañana

Harry despertó bruscamente a la mañana siguiente por su tía Petunia, que había pateado la puerta del armario para sacarlo de un pesado sueño inducido por el dolor. Eso fue lo más cerca que estuvo de tocar a su sobrino, a quien consideraba una porquería que no podía raspar ni fregar. Sin compasión, la mujer delgada y con cara de pellizco vio a Harry caminar cojeando tan rápido como pudo hacia el baño de la planta baja. Pudo lavarse la cara y vaciar la vejiga antes de que la voz exasperada de su tía lo apresurara.

—¡Toma esto! —Petunia ordenó, empujando un vaso de agua y dos aspirinas a su sobrino.

Harry suspiró, pero obedientemente tomó la medicación. Nunca ayudó. Ninguno de los jarabes para la tos, o pastillas, o aspirinas que su tía se dignó a darle, nunca hicieron lo que se suponía que debían hacer. Él se encogió de hombros y arrojó la aspirina en su boca y los siguió con varias tragos. Al menos su cuerpo hizo un buen trabajo de curación.

>> Date prisa y cocina el desayuno, chico—ordenó su tía mientras se dirigía hacia las escaleras—Este es un día importante para Dudley—.

Con la cabeza inclinada, Harry se apresuró a entrar en la cocina y comenzó a hacer todas las comidas favoritas del desayuno de su primo.

Por supuesto que era un día importante para Dudley, Harry reflexionó en su mente. Dudley estaba yendo a una escuela prestigiosa que costaba mucho dinero. Harry también estaría yendo al misterioso Hogwarts hoy, si su tío no hubiera quemado todo y hubiera ahuyentado a su familiar.

Más tarde, mientras los Dursley comían el excesivamente suntuoso desayuno y se ocupaban de su hijo, Harry fue arrastrado afuera con una tostada, la última porción de leche en la jarra, que olía un poco raro, y una lista de tareas pendientes para ese día.

Era casi mediodía y Harry estaba esparciendo fertilizantes y astillas de madera para preparar el jardín de su tía para el invierno. Un ulular del árbol detrás de él distrajo a Harry momentáneamente. Con una sonrisa cautelosa, miró a través de los rayos del sol al búho nival que se posaba sobre una de las ramas.

—¡Hedwig! —Harry estaba tan feliz de ver su familiar. Sabiendo que ella estaba viva calmó gran parte del dolor por sus posesiones mágicas perdidas. El pájaro se bajó sobre su hombro y le dio un suave golpecito en la mejilla magullada—Espero que tengas algo para comer—Murmuró mientras frotaba su muñeca desnuda contra el pecho del búho. Sus manos estaban cubiertas por grandes guantes de jardín.

Hedwig ululó suavemente varias veces y luego dejó caer algo sobre su regazo.

>> ¿Qué es esto? —Preguntó el pequeño niño mientras se quitaba los guantes y recogía el sobre ordenado y rectangular de pergamino. Lo giró y notó un sello rojo estampado con una curiosa insignia de una serpiente en forma de "S".

Una vez más, Hedwig ululó y luego voló hacia el árbol justo cuando Harry rompió el sello y desplegó el sobre para revelar una breve nota. Se instaló en el suelo y comenzó a leer.

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Sr. Potter,

Preséntese esta tarde a las 7 en punto para ser escoltado a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. Su baúl debe estar empacado y usted debe usar sus túnicas de la escuela. Si no está listo, estaré terriblemente disgustado.

El director, que no está menos ocupado que cualquier otro, me ha pedido que tome un tiempo de mi apretada agenda para acompañarle a la escuela. Espero una explicación completa sobre su comportamiento muy descortés al no haber llegado a Hogwarts como lo hicieron sus compañeros.

Severus Snape

Profesor de Pociones

Hogwarts

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Con un suspiro de dolor, Harry dobló la carta y se la metió en el bolsillo de sus jeans demasiado grandes.

>> No parece un buen tipo—Murmuró Harry mientras se inclinaba hacia su jardín. Sabía que cualquier cosa que el Director o cual-es-su-problema-sarcástico Snape querían de él no iba a suceder. A las siete estaría escondido en su armario mientras sus tíos miraban televisión. ¡Snape tendría un rudo despertar cuando el tío Vernon le dijera que el monstruo no iría a la escuela porque los fanáticos eran demasiado tontos como para gastar dinero en la escuela!


 

1 De Septiembre De 1991 - Temprano En La Noche

A Harry lo tomaron por sorpresa a las cinco en punto cuando fue a lavarse para preparar la cena para la tía Petunia y el tío Vernon. La tía Petunia estaba vestida y revoloteando por la casa con una sonrisa insípida en el rostro. Cuando se tomó un momento para darse cuenta de Harry, frunció el ceño.

—¡A tu armario, Chico! Vernon y yo iremos a cenar esta noche para celebrar y no necesitamos ver un recordatorio de ti en ningún momento esta noche. Así que, ¡mantenlo en silencio! —.

—Sí, tía Petunia—Harry se agachó y entró diligentemente en su armario. Justo cuando su tía estaba a punto de cerrar la puerta con llave, Harry suplicaba—¿Por favor, tía? ¿No puedo cenar? —.

Petunia cerró el armario y Harry gritó cuando las puntas de sus dedos habían sido atrapadas—¡Eres una carga, chico! ¡No obtendrás nada esta noche! —La cerradura hizo clic con un brusco chasquido y unos minutos más tarde, Petunia se dirigía hacia la escalera para prepararse.

Harry se acurrucó de costado sobre el delgado colchón, acercando sus dedos heridos a su pecho y acunándolos. Lágrimas silenciosas gotearon sobre el colchón mientras sus dedos palpitaban dolorosamente.

Hagrid, el gigante que había entregado su carta y lo había llevado al Callejón Diagon por todas sus maravillosas cosas nuevas, le había contado cómo habían muerto realmente sus padres. Un mago malvado los había matado, pero su hechizo para matar a Harry le había salido por la culata, dejándolo vivo con la curiosa cicatriz del rayo sobre su frente y el mago malvado muerto. Cuando el niño cerró sus húmedos ojos, deseó mucho que el mago malvado lo hubiera matado también.


 

1 De Septiembre De 1991 - 1o Minutos Para Las 7 PM

Severus Snape rara vez estaba de un humor agradable y este recado que el Director le engatusó hizo que cualquier chistoso potencial corriera, gritando, en la otra dirección. Debido a un voto tonto que había hecho, una noche, con Lily, ahora estaba camino a Little Whinging, número 4 de Privet Drive.

Parecía que Harry Potter, el hijo arrogante de James Potter, se había encargado de no unirse a todos los demás primeros años en el Expreso de Hogwarts. El mocoso mimado, al parecer, había decidido quedarse en casa, lo que hacía que este viaje de Snape fuera necesario. La nota que había enviado después del desayuno había sido una ocurrencia tardía cuando el búho nival desconocido apareció frente a él en el Gran Comedor.

<<Mas Temprano Durante La Fiesta De Bienvenida: Flashback>>

—Oh cielos—Suspiró Dumbledore cuando vio al búho blanco puro que miraba expectante a su profesor de Pociones.

—¿Qué? —Espetó Snape. Se había estado preparando para el nuevo término hasta altas horas de la noche y había dormido muy poco.

—Si no me equivoco, creo que el búho pertenece a Harry Potter—Suspiró el Director. El pájaro picoteó el tocino de Snape y él gruñó. Hedwig simplemente ululó y le arrebató la pieza que el mago sostenía entre sus dedos. El Director se había reído y Snape estaba preparado para lanzar un hechizo sin varita y silencioso hacia el hombre mayor. Tal vez algo que le provocara picazón en los calzoncillos.

>> Oh, tranquilízate mi muchacho—Reprendió el Director. Snape resopló, preguntándose, una vez más, si el hombre era psíquico. Snape sabía que Dumbledore nunca usaría Legilimancia en él; él era demasiado bueno como un Oclumentista—Después de todo, discutimos el problema del Sr. Potter esta mañana y tu...—.

—Sí, sí, sí—Snape agitó su mano, tanto para espantar al búho como para callar al Director—Ya he acordado, ¿No es así, Director? —.

—Eso hiciste, Severus, y estoy muy agradecido de que vayas a cuidar al niño. No tengo dudas de que necesitará alguien que lo miré...—El resto no fue escuchado ya que la atención de Snape había sido desviada por distintivo, mordaz tipo de bufido proveniente de la Directora Adjunta y Jefe de la Casa Gryffindor.

—¿Tienes algo que agregar, Minerva? —Preguntó Severus astutamente. La expresión apretada de la mujer mayor prácticamente goteaba desprecio hacia Albus Dumbledore e intrigaba al anciano Slytherin.

—Esos ... muggles—Ella dijo en voz baja—Sabía que eran del peor tipo…—.

Albus interrumpió—Y te expliqué, querida, que las Protecciones De Sangre eran importantes para la supervivencia del niño. Eso, y honestamente no puedes decirme que Petunia Dursley rechazaría al único hijo de su hermana. ¡Lily adoraba a Petunia! —.

Eso, al parecer, fue el final de eso. Snape, sabiendo lo que sabía sobre Petunia Evans, añadió ese conocimiento a lo que Minerva había dicho, y ahora, al menos, sentía curiosidad por saber qué había impedido que Harry Potter abordará al tren y, por lo tanto, que viniera a Hogwarts. Dejando a un lado la curiosidad, sin embargo, todavía le decían que no era más que el chico de los recados del director, y si ese niño no tenía una explicación razonable, bueno, él lamentaría el día, eso era seguro. Tan inspirado, Snape escribió la pequeña nota, y se la dio al desagradable búho, y Hedwig salió volando, dejando al Maestro de Pociones con los restos de su desayuno en paz.

<<Fin De Flashback>>

Snape se había aparecido en Privet Drive, sin pensar en cambiar sus ropas por las de muggles. Después de todo, le había ordenado al chico que usara su túnica, por lo que sería inconsistente si hubiera insistido en la vestimenta mágica, pero no se hubiera presentado correctamente vestido.

Sin embargo, un simple Hechizo de Desilusión resolvió el problema de que los Muggles lo vieran, y él marchó hasta el número 4, y se puso furioso de inmediato, ya que no vio señales de vida en la casita. Ni una sola lámpara se encendió ni dentro ni fuera. Nadie, al parecer, estaba en casa. Snape casi gira bruscamente sobre sus talones para regresar a Hogwarts cuando escuchó el ulular del maldito búho de Potter. Para su sorpresa, el búho, posado en el techo, se abalanzó desde la parte superior de la casa y sobre el hombro de Snape. Luego le mordió la oreja, provocando una bronca exclamación de indignación por parte del mago.

—¡Cuidado! —Amonestó mientras el búho se alejaba volando—¡Sé que hay varias pociones mejoradas con los hígados de lechuza! —.

Hedwig no había vuelto a su posición, pero ahora estaba precariamente instalada en el buzón negro a la derecha de la puerta. Ella picoteó la puerta por varios segundos y luego miró hacia el mago. Ella soltó un chirrido ensordecedor, como uno podría escuchar de un búho triunfante en su cacería.

>> ¡Tranquila! —Espetó Snape. Observó a la lechuza mientras ella picoteaba nuevamente en la puerta. Afortunadamente, esta vez solo ululó y le dio al Maestro de Pociones lo que solo podía ser una mirada suplicante con sus grandes ojos amarillos.

Snape frunció el ceño, ahora su curiosidad estaba más que picada. Un aire aprensivo se instaló inquieto a su alrededor mientras se dirigía a la puerta pintada de blanco—¡Alohomora! —Susurró. La simple cerradura sonó y la puerta se abrió lentamente.

El interior de la casa Dursley estaba oscuro y silencioso. Snape tenía su varita afuera, sosteniéndola frente a él a la defensiva. Lanzó un hechizo complicado que causaría que la apariencia exterior de una casa oscura permaneciera oscura. Una vez que eso se logró, Snape lanzó el hechizo Lumos, iluminando la punta de su varita con una luz brillante que le dio suficiente luz para atravesar el primer piso de la casa.

Todo estaba vacío. Tranquilo. Todavía. Mientras caminaba hacia la cocina, sin embargo, su nariz muy sensible recogió un olor con el que estaba demasiado familiarizado. El olor que a veces impregnó el dormitorio de los chicos en Slytherin cuando decidieron no limpiar sus espacios y camas. Ropa sucia, sudor, inmundicia. Pero, había algo más también, y esto tenía los pelos en la parte posterior del cuello de Snape aumentando con presentimiento. Él podía oler sangre. Viejo, pero con el olor inequívoco de enfermedad e infección. Todo eso estaba enmascarado desde el sentido olfativo normal por la dulzura empalagosa de las rosas.

Se lanzó otro hechizo para amplificar los olores desagradables para que el mago pudiera identificarlos mejor. La enfermedad y la infección eran viejas, al igual que algo de la sangre, pero un aroma más agudo de olor a cobre le dijo que no había nada nuevo para unirse a la sangre vieja. Era como si alguien no hubiera lavado la ropa o la ropa de cama entre esos momentos cuando estaban enfermos o heridos. Un niño. Un niño descuidado. A Snape le molestó y canceló el hechizo de amplificación para poder ignorar mejor los olores ofensivos. Además, sabía de dónde venía, ahora.

Snape miró hacia una pequeña puerta situada debajo de las escaleras. Un armario utilizado para almacenar productos químicos de limpieza, tal vez trapos, un balde y una fregona o una escoba. Snape recordó un armario similar debajo de las escaleras en la vieja casa en la que creció. Se había escondido allí, muchas veces, de su padre cuando estaba en sus copas y necesitaba golpear algo. Preferiblemente Snape. Al ver esta puerta del armario, junto con los olores ofensivos, Snape descubrió que no podía continuar de inmediato con su investigación.

¿Qué pasa si el Niño-Que-Vivió estaba en ese armario? ¿Y si el hijo de Lily Evans no era el arrogante cabrón que esperaba, sino un niño abusado? ¿Qué haría Snape si descubriera a alguien cuya infancia reflejara la suya?

No era como si Severus Snape no hubiera tratado con otros niños de hogares abusados. Fue una estadística desafortunada que los niños que sufrían abuso tendieran a clasificarse en Slytherin porque desarrollaron rasgos propios de la casa en un esfuerzo por sobrevivir a una vida en un hogar menos que ideal. Snape era el mejor defensor de Hogwarts en lo que respecta a sus Serpientes, y era incluso más protector con los niños que descubrió que estaban sufriendo. A diferencia de los otros Jefes de Casas, Snape mantenía un ojo avizor sobre sus Serpientes, niños que consideraba, sin dudarlo, como suyos. Era estricto, les asignaba hora de acostarse y castigos apropiados para su edad. Dentro de la Casa de las Serpientes había ideado una red de prefectos, estudiantes mayores que habían demostrado ser capaces, para ayudarlo a vigilar y cuidar a los estudiantes más jóvenes, y para mantener las reglas para que todas sus Serpientes se adhirieran.

El prejuicio de las otras Casas contra Slytherin no había cambiado mucho desde que era estudiante en Hogwarts, pero Snape siempre había hecho todo lo posible para proteger a sus Serpientes de tales prejuicios. El hecho de que Harry Potter, el hijo del matón vilipendiado y autoproclamado "Merodeador Contra Slytherins" James Potter, en realidad podría ser un niño que podría terminar en su casa debido a abusos, sacudió al Maestro de Pociones.

Le costaba respirar y se alejaba del armario mientras los recuerdos de su propia y abusiva infancia se le escapaban de las paredes cuidadosamente construidas y asaltaba sus pensamientos. Sintió el sofá contra la parte posterior de sus rodillas y se dejó caer sobre los cojines cubiertos de plástico, y bajó la cabeza hasta las rodillas.

Se sentía tonto por reaccionar de esta manera, pero la verdad era que el pequeño niño asustado que a menudo tenía que esconderse de las diatribas borrachas de su padre, o desaparecer en las mazmorras de Hogwarts para evadir a los Merodeadores de Gryffindor, estaba... por el momento... completamente presente. También era el miedo de ese pequeño niño lo que se instaló en el adulto Snape. Mientras levantaba la cabeza y estrechaba la mirada por el pasillo hacia el armario, ahora estaba enojado.

Enojado consigo mismo. Enojado en Dumbledore. ¡Enojado con Minerva, que parecía saber algo, pero que nunca había hecho nada! Y él estaba enojado con la mujer conocida como Petunia Evans Dursley. La niña que recordaba que había provocado a su hermana a menudo hasta el punto de llorar. ¿¡Cómo pudo no haberse preguntado alguna vez sobre el hijo de Lily!? ¿Alguna vez Dumbledore, o cualquier otra persona que alguna vez contó a Lily y James Potter como amigos, revisaron al niño?

Snape se dirigió al armario, lo abrió, y rápidamente abrió la puerta pequeña.

Todo lo que era el "idiota grasiento", el maestro que despreciaba a los Gryffindors, el hombre que había estado completamente preparado para hacer que el hijo de James Potter cumpliera con su deber y pagar las injusticias juveniles de su padre, desapareció. Cuando Snape miró hacia abajo, acurrucado, dormido, la figura de un niño, el hijo de Lily, que se veía tan pequeño que no podía tener once años, sintió una dureza que rodeaba su corazón derretirse. Su mundo dio un vuelco y su mente se apresuró a reconstruir lo que había pensado que Harry Potter podría ser, para coincidir con lo que vio.

Arrodillándose, Snape extendió su mano y tocó la mejilla del chico. Podía sentir el residuo costrado de lágrimas sobre la suave mejilla, y luego vio el hematoma y gotas de sangre sobre la manta, el colchón y la camisa sucia que llevaba el niño. ¿Por qué no se ha despertado? Snape se preguntó mientras seguía las pequeñas gotas de sangre seca a los dedos magullados, sus extremos maltratados, tal vez por la bisagra de la puerta.

>> Lily—Susurró Snape mientras su mundo finalmente se calmaba y aceptaba que el hijo de James Potter estaba sufriendo y realmente necesitaba a alguien. Incluso si ese alguien fuera un "idiota grasiento" que hubiera odiado al niño abusador que le había robado a Lily.

Un movimiento de su varita mantuvo al pequeño dormido, a salvo, para que Snape pudiera inclinarse y cargar al niño contra su pecho. El niño olía horriblemente, principalmente por los trapos que usaba, y el colchón sucio sobre el que dormía. Mientras dormía, Harry soltó un bufido de protesta que le suplicaba a su tío que "parara". Mirando el colchón sucio y los restos deshilachados de una manta de bebé, Snape pudo ver algo de interés dentro del pequeño armario. Llevando a Harry a la sala de estar, colocó al pequeño en el sofá y regresó al armario.

Harry había aprovechado al máximo su pequeño armario en casa decorando las paredes con trozos de papel que había dibujado y coloreado. Eran fantasías y sueños de un castillo, un gigante, jóvenes volando en escobas, y un anciano con una larga barba bailando una jiga*. El dibujo más sorprendente fue uno que Harry había hecho de sí mismo. Estaba junto a un hombre alto que vestía de negro de pies a cabeza. El único color había sido en las mejillas cetrinas, la nariz grande y la mano de dedos largos que se sostenía firmemente en la mano de Harry. La figura, claramente era Snape, tenía su varita en su otra mano y la apuntaba a otra figura. Esta segunda figura adulta era muy similar a una serpiente y atemorizante con ojos rojos—El Señor Oscuro—Susurró Snape suavemente. Voldemort era incluso más alto que el dibujado Snape, pero estaba envuelto en un resplandor verde que estaba retorciendo su cuerpo.

Una vez más, Snape sintió que su mundo se inclinaba precariamente. Tomó varias respiraciones profundas por la nariz, y luego, cuando estuvo seguro de que no iba a desmayarse más, se acercó y recogió todas las obras de arte. El dibujo de Harry, él mismo y Voldemort, Snape lo encogió y luego lo metió en un bolsillo oculto en su capa. Los otros dibujos los dobló suavemente y los metió en otro bolsillo.

Snape cerró la puerta del armario y luego se acercó a su joven carga. Mientras dormía, Harry gritó—¡Mamá...! ¿Ayúdame? —Cargando al niño pequeño y cerca de su pecho, Snape presionó su mejilla en la frente donde estaba la cicatriz y susurró, para que Harry pudiera oírlo en sus sueños—Lo siento, no estuve aquí antes, Harry, pero estoy aquí ahora. Silencio pequeño, te mantendré a salvo—.

El pequeño cuerpo de Harry se relajó y Snape, con una expresión sombría pero decidida en su rostro, desapareció del número 4 de Privet Drive. Harry Potter, si él tuviera algo que decir al respecto, nunca volvería.

Notes:

*Jiga o giga: Baile antiguo originario de Irlanda, de ritmo binario o ternario y movimiento vivo y acelerado, muy difundido en los siglos XVII y XVIII.