Chapter Text
Era una noche suntuosa: todas las estrellas del universo desplegadas en el cielo satinado del último agosto del siglo. El viento corría rabioso en ráfagas que estallaban en lo alto con un sonido hueco y tajante. No había una nube y la luna no se mostraba aún. La Vía Láctea era una mancha helada que cruzaba el firmamento de norte a sur. Un millón de millones de soles. La luz de la galaxia más cercana se demoraría en llegar un millón y medio de años terrestres. Y habría millones de galaxias, cúmulos y nebulosas tan grandes como la Vía Láctea.
Y Victor, en un pequeño planeta, en un pequeño país, en una cuidad pequeña, sufriendo una pena tan grande como el universo entero.
En el centro de aquella casa ostentosa, desenfocada, demasiado grande y absorta, Victor, miró su vaso de whisky, desligado por completo de sus raíces y su patriotismo, y las manchas heladas del cristal. Miró los cubos de hielo y el licor aceitoso, lerdo, fluyendo sin mezclarse del todo con el agua mineral. ¿Cuál era ''ese'' color? Siempre pensó en los colores distinto a los demás, no era ámbar o miel lo que acudía a su memoria, sino el tiempo. Ese amarillo diluido era el color del tiempo. Una súbdita precipitación lo llevó a sus días de infancia, en un cuento maravilloso donde un príncipe vestía un traje de color del tiempo. Quizás fue la primera vez en que pensó deliberadamente en un color. Sí. El tiempo era de ese amarillo insaciable. Y evocaba lejanía y tedio.
Y algo de tristeza también.
