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Language:
Español
Series:
Part 9 of Trabajos donde Sakura necesita ser abrazado hasta que entienda que todo estará bien 🌸💔
Stats:
Published:
2025-06-04
Updated:
2025-11-23
Words:
22,942
Chapters:
4/?
Comments:
28
Kudos:
170
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16
Hits:
2,831

Let The World Burn

Chapter 4: Alma perdida

Notes:

Hola, es un gusto poder estar de nuevo con ustedes.

Puede que esta actualización sea un poco aburrida, pero siento que es necesario para el avance de la trama.
Así que pido perdón por todo...

TW:
Maltrato físico y psicológico en un menor de edad.
Secuestro.
Mención implícita/referenciada de abuso sexual.
Tocamientos indebidos.
Abuso de alcohol.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

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— Eres una maldita desgracia, ¿por qué diablos no puedes comportarte como un Omega normal? — tras decir aquellas palabras llenas de desprecio y un odio profundo, el tío de Sakura lo golpeó con una fuerza desmedida en la espalda.

 

El impacto del cinturón de cuero contra su ya dolorida piel  terminó siendo extremadamente doloroso para el bicolor, quien hace lo mejor que puede para contener los quejidos de dolor que están a nada de salir de su boca, todo porque no quiere darle la satisfacción a sus tíos de verlo expresar su sufrimiento por lo que le hacen.  

 

— ¿Ahora por qué te peleaste en la escuela? — le preguntó seriamente su tía, aunque realmente no importa lo que Sakura puede llegar a decirle.

 

Después de todo, ellos jamás iban a creer que solo actuaba por defensa propia, y no porque era un Omega problemático que no sabía cómo comportarse.  

 

— ¿Sabes lo humillante que es que el director y tus maestros nos llamen casi todos los días para decirnos lo mal que te comportas? — le volvió a  preguntar ella, pero el Omega más joven sigue sin responder, solo se mantiene hecho un ovillo en el suelo de su maldito cobertizo, mirando de reojo a su supuesta familia. 

 

Hay algo en su forma de verlos que parece molestarlos a ambos, porque su tío vuelve a golpearlo, pero está vez lo hace con mucha más fuerza que antes y de forma repetitiva. 

 

Provocando que la camisa que lleva puesta empiece a tornarse roja por la sangre que ahora brota de sus heridas.

 

— Deberías darnos las gracias de rodillas por haberte dado un techo y comida cuando nadie más quería hacerlo. — es lo que ese despreciable Beta dice, luego de haberse detenido, como si ya hubiera tenido suficiente al maltratar cruelmente a su propio sobrino. — Pero que no dejes de meterte en problemas, es como escupirnos en la cara a pesar de todo el sacrificio que hacemos por ti. 

 

Sakura quiere reírse a carcajadas tras escuchar ese montón de mentiras, debido a que no puede creer que sus tíos sean tan descarados para pensar que han sacrificado muchas cosas para criarlo. 

 

Con el simple hecho de ver el lugar en el que vive, es más que suficiente para darse cuenta de que ellos jamás se han preocupado realmente por él, y que solo es una molesta carga con la que tienen que lidiar por puro compromiso. 

 

— ¿Por qué no tratas de comportarte como un buen Omega? Tal vez de esa forma encuentres a un tipo que quiera mantenerte y llevarte lejos de nosotros. — las palabras de la otra Beta no hacen más que revolverle el estómago al más joven, quien no puede creer lo que acaba de escuchar.  — Trata de ser un poco menos agresivo y desagradable. Intenta ofrecerte como un buen compañero,  como alguien está dispuesto a obedecer sin protestar. — ella continúa, y Sakura se ve en la obligación de morderse los labios con fuerza.

 

Todo porque tiene tantas cosas por decir, las cuales no son más que insultos y gritos, que seguramente van a golpearlo otra vez, o peor aún, van a echarlo a la calle como siempre lo habían amenazado. 

 

— Más te vale empezar a comportarte, muchacho.  — su tío habla nuevamente, alejándose algunos pasos de Sakura, quien por fin siente que puede respirar. — Porque no vamos a tolerar que nos des más problemas, allá afuera hay tipos que disfrutarían despedazarte, así que piensa bien en lo que haces si no quieres terminar en la calle como un bueno para nada. — sin decir nada más, ambos adultos salen del cobertizo dejando a Sakura temblando del dolor y la rabia que lo consumen desde adentro.

 

El bicolor intenta arrastrarse hacia el futón, dispuesto a descansar aunque sea un poco, porque mañana todavía tiene que ir a la escuela. Pero el dolor que siente en la espalda apenas lo deja avanzar, aunque al final logra su objetivo tras esforzarse más de lo que él mismo hubiera querido. 

 

Las lágrimas que había estado intentando contener hace rato por fin pueden fluir libremente de sus ojos, ya sin nadie a su alrededor puede ser tan vulnerable como el crea conveniente. Aunque por mucho que llore y se queje, es consciente de que su situación no va a cambiar mágicamente de la noche a la mañana. 

 

.



Estos últimos meses de secundaria están siendo más difíciles de lo que él pensaba, sus compañeros al enterarse de que era un Omega, se habían vuelto más molestos con él.

 

Ahora siempre buscan la más mínima oportunidad para meterlo en problemas; lo provocan hasta obligarlo a dar el primer golpe, y luego lo acusan de ser él quien empieza las peleas.

 

Los maestros tampoco son de mucha ayuda, la mayoría de ellos aparentan no ver nada cuando lo están acosando, pero son los primeros en llamarle la atención por “perturbar” la paz de los demás. 

 

Su más reciente pelea, la cual lo llevó a ser injustamente castigado y a darse cuenta de que todos lo odian sin razón alguna, comenzó porque uno de los idiotas que tiene por compañeros, lo tocó inapropiadamente durante la clase de educación física. 

 

Todos estaban dando vueltas por la cancha, Sakura se mantenía un poco alejado del resto ya que así se sentía más cómodo. Sin embargo, toda esa tranquilidad y paz que llegó a sentir desapareció en el instante en que algo golpeó fuertemente su trasero. 

 

El cuerpo de Sakura se estremeció al instante, reconociendo de inmediato el contacto como invasivo, las risas que escuchó después fue la respuesta a su pregunta de quién lo había tocado sin su consentimiento.  Se trataba del mismo grupo de idiotas de siempre, que ahora lo veían con una extraña superioridad mientras hablaban asquerosidades sobre su cuerpo. 

 

La vergüenza y la humillación que sintió lo hicieron actuar por instinto, porque se acercó al tipo que lo había tocado y sin mediar palabra alguna le dió un fuerte puñetazo en la cara que lo hizo caer al suelo como un árbol  recién cortado. 

 

Cómo ya era costumbre, el maestro le llamó de inmediato la atención, enviándolo a la oficina del director mientras él se quedaba a auxiliar a su compañero, quien ahora chillaba en el suelo de dolor, cuando minutos antes estaba riéndose despreocupadamente por sus actos. 

 

.

 

Cuando entró a la oficina del director, este no pudo evitar verlo con una clara expresión de descontento, como si a él le pareciera divertido sentarse enfrente del viejo Beta, quien ya no sabía qué más hacer para que corrigiera su mal comportamiento. 

 

— ¿Por qué no puedes llevarte bien con tus compañeros? — solía preguntarle, pero Sakura jamás le respondía.

 

No porque no supiera qué decirle, sino porque era consciente de que nada de lo que dijera  lo ayudaría a que alguien en aquel maldito lugar se pusiera por fin de su lado. 

 

— Ya te he dado muchas oportunidades, Sakura. — empezó a decir, y el bicolor también quería golpearlo en la cara, aunque eso lo llevará a ser expulsado, o a algo mucho peor. — Pero parece ser que tú simplemente no quieres cambiar tu comportamiento, ahora eres un Omega, deberías saber que los Omegas deben comportarse adecuadamente y…

 

— ¿Por qué tengo que ser yo el que se comporte? — preguntó Sakura, sintiéndose ya cansado de escuchar el mismo discurso de siempre.  — ¿Por qué no son ellos los que deben comportarse mejor? — dijo, atreviéndose a mirar fijamente al director, quien no pareció tomarle mucha importancia a su pregunta. 

 

Como si la respuesta que iba a darle fuera demasiado obvia como para expresarla verbalmente. 

 

— Porque los Alphas son Alphas, y su naturaleza es más complicada de cambiar. — el Beta dijo con total tranquilidad, desconcertando aún más a Sakura, quien aún lucía bastante inconforme con la respuesta que había recibido. 

 

Porque no podía entender el porque a él se le exige un mejor comportamiento por el simple hecho de ser un Omega, mientras que sus compañeros Alphas jamás se les decía nada por cómo se comportan. 

 

El silencio que se hizo presente en la oficina empezó a volverse insoportable, el único ruido que se escuchaba era el del tictac del reloj que se encontraba colgado en una de las paredes. Sakura apartó la mirada del director al poco tiempo, mientras apretaba con fuerza los puños. 

 

“Los Alphas son Alphas.” esa estúpida frase comenzó a darle vueltas y vueltas por la cabeza, haciéndolo sentir aún más furioso de lo que ya estaba. 

 

— Entonces… ¿Tengo que dejar que me traten mal solo por ser inferior a ellos? — preguntó, sin poder ocultar la molestia que sentía por todo esto.

 

El director no hizo más que negar con la cabeza, soltando un pesado suspiro como si en lugar de hablar con un adolescente de catorce años, estuviera teniendo una conversación con un niño pequeño que no deja de hacer un berrinche por algo insignificante. 

 

— No se trata de eso, Sakura. — el Beta dijo con total calma, como si no hubiera nada malo con lo que decía. — Se trata de que aprendas cuál es tu lugar, porque si sigues actuando de esta manera, solo vas a sufrir más de lo necesario.  — comentó, sin obtener una respuesta o reacción por parte del menor, quien ya había tenido suficiente de estupideces por el día de hoy. 

 

Aunque aún hay cosas por las que quiere gritar y golpear a todos en la cara. 



.

.

 

.





— Haruka-kun, ¿qué tal si te quedas está noche en mi casa? — la propuesta de Suo toma por sorpresa a Sakura, quien lo único que desea es regresar a su cobertizo para descansar. 

 

El dolor en su espalda le había causado una enorme incomodidad durante todo el día, porque cada vez que daba un paso, una punzada de dolor le recorría todo el cuerpo, como una fuerte corriente eléctrica.

 

— No, gracias… — respondió el Omega, quien todo el día se la pasó más callado y retraído que de costumbre, algo que Suo había notado cuando se vieron por la mañana, pero había decidido no comentar nada al respecto en su momento. — Solo quiero volver a casa. — agregó, sin saber porqué seguía considerando ese asqueroso lugar como un hogar. 

 

— Entonces déjame acompañarte un rato más. — dijo el pelirrojo de inmediato, ya que estaban a punto de tomar caminos diferentes para volver cada quien a su respectiva casa. 

 

— No. — volvió a negarse Sakura, quien perdía cada vez más la poca paciencia que le quedaba.  — Quiero caminar solo. — declaró, provocando que la expresión de Suo decayera un poco, algo que lo hizo sentir mal. 

 

Porque a pesar estar enojado con todos a su alrededor, Suo era de las pocas personas que realmente lo trataban como un humano, y no como un error viviente que debería de desaparecer por un bien común.

 

— Pero… puedo quedarme a dormir en tu casa el viernes, bueno… si a tus padres les parece bien la idea, a mis tíos no les importará mucho donde esté… — el arrepentimiento tras haberse comportado fríamente con el Alpha, lo hace decir aquellas palabras.

 

Aunque es consciente de que estar rodeado de personas que lo tratan como a un adolescente normal no es algo que le resulte desagradable.

 

En la casa de Suo podía sentirse bien consigo mismo, sin tener que lidiar con la mirada de desaprobación que todos a su alrededor le dedicaban. 

 

— A ellos les encantará que te quedes a dormir, mamá seguramente te prepara un gran omurice para cenar. — Suo parece más tranquilo y relajado ante la propuesta del Omega. Aunque hay algo dentro de él que no deja de advertirle que algo malo va a suceder con su amigo y que debe quedarse con él hasta que esa amenaza desaparezca.  — Aún así, quisiera acompañarte un poco más de tiempo, me preocupa que te suceda algo en el camino. Si uno de los idiotas de tus compañeros aparece para molestarte, entonces no podrás defenderte.. — la insistencia lo hace decir aquello nuevamente; provocando a su vez, que Sakura lo vea con una clara expresión de fastidio. 

 

— No necesito que me cuides. — dice, apretando fuertemente sus manos contra las correas de su mochila.  — Soy lo suficientemente fuerte para cuidarme solo. — afirma, sin poder ver al otro a la cara, porque no se siente lo suficientemente capaz para hacerlo, no sin desmoronarse en el proceso. 

 

Ambos se detienen por un instante, y Sakura está casi seguro de que  el pelirrojo volverá a insistirle en acompañarlo, lo que lo pondrá en una situación incómoda. Pero en lugar de que eso suceda, Suo le dedica una pequeña sonrisa que es acompañada de un asentimiento. 

 

— De acuerdo. — respondió el Alpha, antes de tomar de la mano al Omega para empezar a caminar nuevamente. 

 

Sakura siente un alivio momentáneo al ver que Suo respeta sus decisiones, lo que le hace pensar que no todos los Alphas son unos idiotas, y que solo debe de resistir un poco más de tiempo para encontrar la paz que tanto anhela. 



.

 

.

 

.

 

Sakura continúa con el resto de su viaje de regreso sintiéndose un poco más tranquilo, aunque suele tropezar varias veces mientras camina.

 

Su único consuelo es que no falta mucho para llegar a casa, pero el dolor comienza a volverse cada vez más insoportable. Es por eso que decide tomar una ruta alterna; una que a veces toma para llegar más rápido a casa, la cual es un callejón que va a permitirle acortar considerablemente el camino de regreso.

 

Al adentrarse, no nota que alguien lo sigue por detrás; de lo único que se percata al instante es de la persona que viene frente a él. Al principio, su instinto de supervivencia no se activa, después de todo, no es el único que a veces toma ese atajo; sin embargo, las alarmas en su cabeza se encienden cuando aquel sujeto parece dirigirse directamente hacia él.

 

Desde la distancia, se da cuenta de que es un Alpha, y que las cosas podrían salir muy mal si ese tipo intenta pasarse de listo con él. Es por eso decide dar marcha atrás, pero al intentar retroceder, se topa con otro hombre que también resulta ser un Alpha.

 

Sakura no tiene tiempo de reaccionar cuando uno de ellos le quita la mochila y la arroja con brusquedad al suelo, mientras que el otro lo sujeta  con brusquedad de la cintura. Su primer instinto es el de luchar y gritar con todas sus fuerzas, pensando que el ruido podría atraer la atención de alguien que pueda ayudarlo. 

 

Pero nadie aparece, y la desesperación lo domina por completo. 

 

Empieza a forcejear con más fuerza que antes, ignorando el dolor punzante en su espalda. Sakura intenta rasguñar el rostro del hombre que lo sujeta por detrás, pero este lo aprisiona con aún más fuerza con uno de sus brazos, mientras con el otro le cubre la boca y la nariz con un pañuelo que parece estar empapado con algo húmedo que tiene un olor bastante dulce. 

 

Sakura intenta inútilmente hacer que el tipo ese aleje ese pañuelo de su cara, pero el mundo a su alrededor comienza a girar conforme pasan los minutos con aquel trozo de tela encima. El Omega no es consciente del tiempo que pasa para que sus brazos caigan de forma flácida a sus costados, del mismo modo, sus piernas se vuelven incapaces de mantenerlo de pie, impidiéndole seguir luchando para liberarse. 

 

— Al fin se rindió… ¿Estás seguro de que es un Omega y no un Alpha? — Sakura escuchó decir a uno de ellos, mientras su mente lucha entre la consciencia y la inconsciencia. — Nunca había visto a un Omega como él, pero no deja de ser una puta como los demás. — gruñe, mientras su aliento caliente y maloliente roza el cuello del bicolor.

 

Sin perder tiempo, el tipo ese desliza una de sus manos por debajo de la camisa de Sakura, solo para palpar su pecho con rudeza y pellizcar con fuerza uno de los pezones del Omega, quien se estremece de pies a cabeza de forma involuntaria. 

 

— Un Omega como este va a venderse bastante bien, cuando sea educado muchos lo querrán como su juguete personal. — dice el mismo Alpha de antes, sin dejar de tocar de forma inapropiada el cuerpo del bicolor, quien no puede evitar sentir asco y rabia al mismo tiempo. 

 

El otro no hace más que reír fuertemente, como si acabará de escuchar el mejor chiste del mundo, al mismo tiempo, toma la mochila de Sakura para llevársela, y así evitar que quede alguna evidencia de que el bicolor estuvo en ese lugar. Después se acerca al menor, solo para pasar una mano por el cabello desigual del Omega, antes de deslizarla hacia abajo, rozando su pecho por encima de su camisa, aunque ese no sea su verdadero objetivo. 

 

Porque termina metiendo un par de sus dedos bajo la cintura de Sakura, esto lo hace para palpar su entrepierna con toques que resultan invasivos y repulsivos. El tipo comienza a frotar y apretar sin piedad alguna, observando atentamente cómo el cuerpo del bicolor reacciona sin querer a sus acciones. 

 

— Mierda, solo míralo cómo se estremece, apuesto que quien lo compre va a divertirse bastante con él. — comenta el segundo tipo, quien sigue con lo que hace sin remordimiento alguno. — Pero antes de llevarlo con el jefe, deberíamos  follarlo nosotros. Solo mira como reacciona mientras lo toco, apuesto a que nunca le han metido nada en ese agujerito húmedo que tiene. 

 

— Me parece una maravillosa idea. — habla el primero, quien ha empezado a rozar indecentemente su entrepierna contra el trasero de Sakura, quien puede sentir como aquella parte del cuerpo ajeno empieza a ponerse cada vez más dura.  — Vamos a llenarlo de semen hasta que llore y suplique por más, hay que irle enseñando las lecciones que va a recibir, así estará mejor preparado.  — asegura, soltando una carcajada que le pone los pelos de punta a Sakura, quien no puede mantenerse despierto por más tiempo. 

 

Siendo lo último que escucha cómo es que los sujetos esos van a profanar su cuerpo, para después llevárselo a algún lado donde parece ser que solo le irá peor de lo que le está yendo ahora mismo. 



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El vacío que siente por dentro es lo primero que Sakura percibe cuando despierta. 

 

Aunque todo a su alrededor parezca estar como siempre, una suave voz en su interior le grita que algo está muy mal, pero él es incapaz de recordar qué es exactamente ese algo.

 

Aún así, se levanta de inmediato de la cama, la cual tiende en algunos cuantos movimientos, solo para después sentarse perfectamente sobre una de las esquinas, a la espera de que alguien venga a buscarlo para empezar con su día. 

 

.

 

— Buenos días, Sakura. ¿Cómo te encuentras? — una enfermera ingresa a su habitación, mientras lo saluda alegremente. 

 

Sin embargo, el Omega no responde a su saludo, solo la mira fijamente mientras las palabras no son capaces de salir de sus labios. 

 

La enfermera no dice nada ante su silencio, solo lo observa con una pequeña sonrisa y una expresión que Sakura no sabe cómo definir. Pero eso no le impide seguirla en silencio hacia el baño, dónde al llegar le entregan una muda limpia de ropa.

 

El contacto del agua tibia contra su piel desnuda no lo hace sentir nada, es como si su cuerpo respondiera automáticamente a lo que ya acostumbrado hacer, mientras su mente se encuentra dispersa en algún otro sitio de su cabeza. 

 

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Su rutina continúa con normalidad, aunque se mantiene más callado que de costumbre. 

 

El vacío que lo carcome por dentro empieza a volverse cada vez más grande, pero por más que intente encontrar alguna respuesta sobre el porqué se siente así, su mente es incapaz de darle alguna pista que pueda ayudarlo. 

 

Ni siquiera cuando está con Kotoha, en sus ya habituales charlas, tiene algo que compartir con ella, ni siquiera sus ya acostumbrados comentarios de como debe de ser un buen Omega, que está dispuesto a obedecer todo lo que se le ordene. 

 

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Los días siguientes se vuelven cada vez más incómodos, todo porque Sakura es incapaz de encontrar una explicación a su malestar, uno que ni siquiera sabe cómo identificar en primer lugar. 

 

Simplemente actúa y se comporta como un títere que está siendo manipulado por alguien más, sin entender el propósito de cada uno de sus movimientos o del porqué está ahí. 

 

.

 

Hasta que una mañana, mientras camina en dirección a su habitación; después de haber estado sentado sin hacer nada en la sala común, algo por fin logra llamar su atención. 

 

— ¡Por favor! ¡Déjenme verlo! ¡Déjenme ver a mi amo, por favor! — súplica un Omega que parecía ser menor que el, dicho Omega era bastante delgado y tenía el cabello largo de color negro. 

 

— Suzuri, por favor, cálmate un momento. — le pidió suavemente un enfermo, pero el antes mencionado solo negó con la cabeza, sintiéndose cada vez más desesperado al ver que su petición no parecía ser cumplida de inmediato. 

 

— No… yo necesito ver a mi amo, por favor déjenme verlo. — suplicaba, para después caer sobre sus rodillas cuando sus piernas no pudieron mantenerlo de pie por más tiempo. Las lágrimas caían sin cesar de las pálidas mejillas de aquel Omega, quien se negaba a calmarse hasta poder ver a su amo. 

 

Aquel tipo de escenarios era bastante común en el centro, aunque el equipo médico estaba capacitado para atender aquellas crisis sin causarle más daño a los Omegas, no dejaba de ser algo crudo y doloroso de ver. 

 

— Sakura, ¿te encuentras bien? — lo llamo una enfermera, que se había mantenido cerca de él todo este tiempo, aunque el bicolor no se hubiera percatado de ello. 

 

Sakura no respondió a su pregunta, aunque ni siquiera pareció escucharla. 

 

Su mirada, normalmente vacía y sin vida, se encontraba fija en el Omega de cabello negro que seguía sollozando, como si sus súplicas pudieran traer de inmediato a quien tanto deseaba ver. 

 

Amo…  — el bicolor pronunció en voz baja, mientras varios recuerdos confusos lo golpean fuertemente, haciéndolo entrar en pánico casi al instante.  

 

— Sakura, ¿a dónde vas? — preguntó la enfermera, siguiéndolo justo cuando el Omega dio media vuelta y se marchó hacia quién sabe dónde.

 

El corazón del bicolor comenzó a latir con fuerza contra su pecho, mientras los recuerdos de cómo su amo había decidido alejarse de él sin importar cuanto le suplicara lo golpeaban una y otra vez. 

 

Sus pasos son torpes y apresurados, ni siquiera se da cuenta de la forma en que empuja a cualquiera persona que se cruce en medio de su camino. De lo único que sí es consciente, es que debe de encontrar la manera de ver nuevamente a su amo, porque sin él su vida no tiene ningún tipo de sentido. 

 

Sin saber el porque se detiene enfrente de una puerta en específico, la abre sin pensarlo dos veces, solo para encontrarse con Kotoha, quien parece estar llenando algunos informes con mucha concentración, concentración que se le escapa de las manos en el momento en que él llega. 

 

— ¿Sakura? — pronuncia ella, confundida por la repentina intromisión del Omega, quien luce agitado y desesperado.  — ¿Qué te pasa?  — pregunta, notando también como la enfermera de antes llega corriendo detrás de Sakura un par de segundos después, pero antes de que ella pueda decir algo, Sakura habla con un tono desesperado. 

 

— K-kotoha-san. — Sakura pronuncia con la voz temblorosa, mientras acorta la poca distancia que lo separa de la Beta. — Por favor, ayúdeme, necesito que me ayude a ver a mi amo… — dijo, arrodillándose sin pensar enfrente de la castaña. — Él dijo que ya no iba a verlo, pero eso no es posible… Yo vivo para servirle a mi amo, pero él ya no me necesita… Así que por favor, ayúdeme a verlo para pedirle que me dé una segunda oportunidad… Seguramente cometí un error que lo hizo enojar mucho, seguramente no me comporté como debía… — decía, sabiendo muy en el fondo que debía aceptar que su amo ya no lo necesitaba y que había fallado como Omega. 

 

Y tal falla requería de un severo castigo para que aprendiera de sus errores, pero él no quería que lo castigarán

 

— Por favor, por favor, por favor, ayúdeme. — suplicaba, mirando con una leve esperanza a la castaña, quien no pudo evitar observarlo con una profunda tristeza. 

 

— Sakura. — pronunció Kotoha, arrodillándose enfrente del Omega, a quien tomó suavemente de las manos. — Sé que puede ser confuso y doloroso lo que está pasando ahora, pero que Suo y tú no se vean por un tiempo, es lo mejor para ambos por el momento. — comentó, y la expresión de terror de Sakura no hizo más que empeorar. 

 

— No… no… no… no… ¡NO! — Sakura gritó, apartando sus manos de las de Kotoha en un rápido movimiento.  — ¡Eso no puede ser posible! ¡Yo no soy nadie sin mi amo! ¡Los Omegas debemos tener un amo al cual servirle! ¡Nuestra vida gira en torno a nuestros amos! N-no es correcto que un Omega no tenga un amo, porque si no lo tiene, entonces fallo como Omega y eso significa que tiene que ser castigado, y y-yo… yo no quiero ser castigado… — decía con el pánico haciéndose cada vez más notable en su voz y su corazón no deja de latir fuertemente contra su pecho, teniendo aún la leve esperanza de que Kotoha lo ayudará tras escuchar sus súplicas, pero ella no parecía dispuesta a ayudarlo y eso lo hizo sentirse enojado

 

Se sentía enojado debido a que no entendía el porqué la Beta se negaba a ayudarlo, cuando ella le había dicho antes que podía contar con su ayuda cuando más la necesitara. 

 

Se sentía enojado consigo mismo, porque seguramente no fue lo suficientemente bueno para hacer feliz a su amo. 

 

Había sido un mal Omega, y los malos Omegas debían ser castigados

 

Pero él no quiere ser castigado, no quiere que lo castiguen.

 

— N-no… — solloza Sakura, cuando un par de enfermeros lo toman suavemente de los brazos para ayudarlo a levantarse del suelo. — Por favor, no me castiguen… Prometo ser bueno, pero no me lastimen de nuevo… — suplicaba, con la mente demasiado confundida como para darse cuenta de que ya no estaba en ese lugar. 

 

— Llevenlo con cuidado a su habitación y vigilenlo, por favor. — fue la indicación dada por Kotoha, quien no podía evitar sentir pena por el bicolor, quien al escucharla no hizo más que entrar en pánico. 

 

— ¡NO! ¡POR FAVOR, NO! — Sakura gritó, intentando inútilmente que no se lo llevarán. — SERÉ BUENO, PERO NO ME CASTIGUEN… YA NO QUIERO QUE ME CASTIGUEN, POR FAVOR… NO…  N-NO… — sollozaba cada vez más fuerte, tanto que sus gritos podían escucharse desde varios metros de distancia. 

 

Los enfermeros Betas, sintiéndose destruidos por ver al Omega actuar de aquella manera, guiaron al bicolor con sumo cuidado hacia su habitación. A pesar de que Sakura no dejo de forcejear con ellos en ningún momento, suplicándoles sin cesar que por favor lo dejarán ir y que aprendería la lección sin tener que ser castigado. 

 

— Tranquilo,  Sakura, todo está bien. — le dijo suavemente uno de los enfermeros, mientras recostaba junto con su compañero al Omega en la cama, quien no pudo hacer más que seguir suplicando sin que aquellas palabras  de consuelo pudieran penetrar la neblina de su cabeza. 

 

Un peso sobre él lo hizo sentirse incómodo al instante, por un momento, Sakura pensó que alguno de los enfermeros había decidido follárselo bruscamente ahí mismo, para que por fin se callara. Casi podía sentir como su ropa era arrancada con violencia, dejándolo completamente expuesto e indefenso, cuando realmente lo que tenía encima era una suave manta con peso. 

 

Al no suceder nada malo, Sakura se acurruca en posición fetal, mientras que las lágrimas no dejan de correr por sus mejillas. Los minutos pasan y no parece querer calmarse del todo, así que una nueva enfermera entra para administrarle un sedante suave a través de una inyección en uno de sus antebrazos. 

 

La sensación de haber sido inyectado con algo lo hace entrar en una nueva espiral de pánico, pero el medicamento que le han administrado actúa mucho más rápido que su segunda crisis de pánico. De pronto, siente una suave mano acariciando su cabello, por un momento, Sakura tiene la esperanza de que quien lo toca es su amo, pero al mirar de reojo a aquella persona su corazón sufre de una terrible desilusión al encontrarse con Kotoha. 

 

La Beta le susurra suaves palabras que él no es capaz de comprender, pero la sensación que le provoca el ser consolado de aquella manera lo relaja aún más. Sus ojos se van cerrando lentamente, a pesar que aún quiere seguir protestando para que le permitan ver a su amo, pero sus emociones y el cansancio que recorre cada parte de su cuerpo no se lo permiten. 

 

Así que cede por completo en esta ocasión, pero no piensa dejar de exigir que le permitan ver a su amo. 

 

Aunque está seguro de que amo no lo extraña, después de todo, había sido él quien decidió abandonarlo en primer lugar. 



.

.




— Espero que Suo-san no se moleste por nuestra visita. — Nirei comentó nerviosamente, mientras esperaba que el ascensor se abriera en el piso correspondiente del apartamento de su compañero. 

 

— Tenemos tiempo de no verlo, así que no creo que se moleste por aparecer sin avisar en su departamento. — Kiryu, un Omega de hermoso cabello rosa, comenta tranquilamente. 

 

— Además, trajimos dulces para tomar el té, estoy bastante seguro que van a gustarle mucho. — agregó Tsugeura, un Alpha que a veces resultaba ser demasiado ruidoso para el gusto de muchos, especialmente para Suo. 

 

— Es aquí. — dijo Nirei, una vez que el elevador se abrió en el piso indicado. Los tres caminaron un poco hasta detenerse en una puerta en específico, les tomó un poco de tiempo decidir quién iba a tocar, pero al final esa responsabilidad cayó en manos del Beta. — Suo-san, buenas tardes. — lo llamó, tras tocar el timbre un par de veces, pero sin obtener una respuesta inmediata por parte de su amigo.  — Suo-san, somos Kiryu-san, Tsugerua-san y Nirei. — volvió a hablar, pero como antes, el pelirrojo no salió a atenderlos. 

 

— ¿Habrá salido de casa? — preguntó Tsugerua, quien lucía un poco desanimado ante aquella suposición. 

 

— No creo, la recepcionista nos dijo que no había visto salir a Suo-chan el día de hoy. — Kiryu dijo, mientras se disponía a llamar al Alpha, escuchando dentro del apartamento como el teléfono de este sonaba, aunque nadie respondió a su llamada, algo que le pareció bastante extraño. 

 

— Suo-san. — volvió a llamarlo Nirei, quien se sentía cada vez más ansioso. 

 

— Denme un momento. — Kiryu pidió, tomando un orquilla  de su cabello para intentar forzar la cerradura de la puerta. 

 

Nirei hubiera argumentado que estaban a punto de hacer algo indebido e ilegal, pero se sentía más preocupado ante la nula respuesta por parte del Alpha de cabello rojizo, quien apenas respondía a sus mensajes desde que se había visto  en la difícil situación de alejarse de Sakura por un tiempo. 

 

— Listo. — dijo el Omega de cabello rosa con un tono orgulloso, la puerta hizo un ligero ruido al abrirse. 

 

— Vamos. — los ánimo Tsugerua, pero Nirei fue el primero en poner un pie dentro del departamento del pelirrojo. 

 

Los tres no pudieron evitar sentirse sorprendidos al ver como el lugar estaba en penumbras, apenas habían algunas cuantas luces encendidas que iluminaban parte de la sala. Aunque eso no era lo más sorprendente, sino que las cientos de latas y botellas de alcohol vacías por casi todo los lados, el olor nauseabundo resultaba insoportable, tanto que Nirei y Kiryu tuvieron que cubrirse la nariz con una de sus manos mientras se adentraba cada vez más en el desordenado departamento. 

 

— Esto es peor de lo que me imaginé. — comentó el rubio, sintiéndose como un mal amigo al no venir antes, a pesar que el mismo Suo había dicho que quería un poco de espacio para procesar el hecho de no podría volver a ver Sakura por un largo tiempo.  — ¿Cómo es posible que llegó a esto? — preguntó, y antes de que alguien más pudiera responderle, un claro quejido llamó la atención de los tres, quienes sin pensarlo demasiado se dirigieron hacia donde provenía aquel ruido, siendo la habitación del Alpha el lugar de origen. 

 

Al abrir la puerta, el corazón de los tres dió un vuelco terrible al ver a Suo tirado en medio de la habitación, en el lugar estaba más desordenado que el resto de la casa, y el olor alcohol también era mucho más fuerte. 

 

— ¡Suo-san! — exclamó Nirei, y  sin pensarlo dos veces se acercó hacia donde estaba el pelirrojo, quien ni siquiera reaccionó a su gritó. — Suo-san, despierta, por favor. — le pidió, moviendo desesperadamente el cuerpo del otro, pero Suo no reaccionaba, solo volvió a emitir un quejido agudo, como si algo dentro de él le estuviera causando un terrible dolor. 

 

— Mierda, mierda, mierda. — dijo Kiryu con un tono desesperado, marcando rápidamente en su teléfono para llamar a emergencias. 

 

— Ey, Suo, vamos despierta. — ahora fue el turno de Tsugerua en intentar hacer reaccionar al otro Alpha, pero ni siquiera fue capaz de reaccionar con molestia al escucharlo hablar tan cerca de él. 

 

— Ya vienen en camino. — anunció Kiryu, intentando sonar seguro para que sus amigos se sintieran más calmados, pero no pudo evitar el temblor que se escuchó en su voz casi al final de la oración que dijo.

 

Nirei se inclinó un poco más hacia Suo, apoyando una de sus manos temblorosas sobre el hombro del Alpha. El pelirrojo estaba pálido, con ojeras marcadas y su respiración era bastante irregular, como si inconscientemente estuviera luchando por despertar. 

 

— Suo-san… — susurró Nirei, aunque se escuchó más como una súplica. — Por favor, debe reaccionar… No puede dejarnos, no puede dejar a Sakura-san solo después de haberlo encontrado… — sollozó, obteniendo una leve reacción por parte del otro, algo que lo hizo sentir una pequeña esperanza de que todo iba a estar bien 

 

— S-saku… S-sak-ku… — en medio de su inconsciencia, Suo trató de pronunciar el nombre del Omega de cabello bicolor, aunque lograba hacerlo del todo bien, ya que solo era capaz de arrastrar las palabras. 

 

Aun así, sus amigos tuvieron una leve esperanza de que iba a estar bien, a pesar de que no volvió a reaccionar después de haber dicho aquellas palabras. 

 

 

Notes:

Suo y Sakura siguen sufriendo demasiado, lo siento mucho por mis chichos. :(

Notes:

No se cuantos capítulos tendrá esto, pero no pienso que sobrepase los quince o diez capítulos, considerando si todos superan las tres mil palabras.

Sin mas que decir, me retiro por el momento.